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lunes, 21 de julio de 2014

Jesús María Casal explica

Ante este panorama, el ex Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Andrés Bello, Jesús María Casal, explica los pasos a seguir para poner en práctica una eventual constituyente, así como los costos y los puntos a favor y en contra de tomar este camino como alternativa electoral. 

-¿En qué consiste una Asamblea Nacional Constituyente?

-La principal tarea de una Asamblea Nacional Constituyente es elaborar una nueva Constitución. Según la regulación de cada país o según la manera en que se desarrolle, la constituyente debe generar un texto que sea sometido a referéndum  para su aprobación. No siempre es así, no siempre hay un referéndum al final. Por ejemplo en el caso de Colombia no hubo referéndum. Venezuela y Bolivia sí lo tuvieron

-¿Cuáles son los pasos para convocar a una Constituyente?

-Algún órgano o sujeto facultado para ello debe impulsar la convocatoria, eso significa que debe realizarse antes un referéndum para que el pueblo diga si quiere o no quiere una constituyente.  La iniciativa para esa convocatoria la tiene el Presidente de la República, la Asamblea Nacional y los Concejos Municipales. También la tienen los ciudadanos que pueden solicitar la medida recogiendo un mínimo de 15% de firmas de los electores inscritos. Luego vendría el referéndum y, si el pueblo está de acuerdo y según las reglas que se aprueben, se elegirían a los constituyentes y comienzan a trabajar. 

-¿Cuándo es oportuno convocar a una Constituyente?

-Normalmente una constituyente se da después de que ha habido una revolución, a veces también después de un golpe de Estado. No necesariamente tiene que ser un hecho violento pero hay alguna ruptura política de gran alcance y para reconstituir las instituciones se convoca la constituyente.

En la historia venezolana y en muchos países latinoamericanos se han realizado constituyentes porque inicia un nuevo ciclo  de poder personal o cuando hay un nuevo líder.  A veces esta ha servido como un proceso para acelerar algunos cambios institucionales, también para ocupar algunos espacios de poder dentro de las instituciones.

-¿Cuáles son las ventajas y desventajas de esta acción?

-En la actualidad algunos la han planteado como un cambio rápido, una ruptura con las actuales instituciones. Esto parte de la idea de que la constituyente no solo haría una nueva Constitución sino que serviría para remover autoridades y hacer nuevas designaciones. El plantearlo así implica un enfrentamiento ya que con las actuales instituciones, con  una división de poderes muy precaria, habría muchos mecanismos que podrían utilizar los órganos actuales del Estado para bloquear la convocatoria.

También hay quienes plantearon una Asamblea Constituyente más como vía de reconciliación pero esto supondría algunas etapas de diálogo, indicaría que existe un gran consenso y un gran acuerdo nacional al respecto, lo cual tampoco parece probable en estos momentos.

Otro problema es que para impulsar una Constituyente habría que recoger las firmas. La Asamblea Nacional está en mora con la Constitución porque hace tiempo ha debido dictar la Ley sobre los Referendos en la que tenían que señalarse los requisitos para la recolección de las firmas. El CNE, que a falta de la Ley tiene la potestad de fijar todos esos requisitos, tampoco lo ha hecho.

-¿Qué rol jugaría una constituyente en el panorama económico actual?

-La situación económica actual es muy complicada pero para mejorarla se necesitan medidas de rectificación que nada indica que se vayan a adoptar. Si uno compara la toma de medidas económicas en corto plazo y la convocatoria a la constituyente habría que elegir lo primero. Darle preferencia a atender los problemas de desabastecimiento y otros de carácter socioeconómico, pero como está la intencionalidad no pareciera que va a haber rectificaciones.

-¿Qué ofrece una Constituyente que no ofrezca una reforma constitucional?

-A veces las constituyentes se han utilizado para catapultar un nuevo liderazgo político o para generar una ruptura con las antiguas instituciones. Ahí el objetivo no es una nueva Constitución, quienes proponen eso están pensando más en la ruptura política. Si habláramos del texto constitucional este requiere mejoras pero la propia constitución prevé mecanismos para ello.

El que se esté planteando una constituyente como única salida es señal de descomposición y desconfianza de los ciudadanos en las instituciones pero hay que ser consciente de que esas mismas instituciones serían las que tendrían que canalizar esa constituyente.

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