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viernes, 3 de enero de 2014

Una nota para Ivan Simonovis













Buenas noches Sr. Simonovis

La verdad creo que estoy siendo egoista al escribirle estas líneas porque debo confesarle que me he preguntado ¿qué puedo decirle que valga la pena? y la respuesta es ¡nada! Y honestamente, al responderme eso, me pregunto si estas lineas no son más para aliviar mi propio corazón. Y no con poca tristeza se lo confieso.

Nada puedo decirle que le sirva para aliviar su sufrimiento, excepto que como venezolana siento una gran verguenza ante Ud.  Siento una profunda pena ajena al ver la ignominia que se está cometiendo, máxime cuando estoy convencida de que lo están utilizando como ejemplo de como terminará quien no se someta a ellos. Porque segura estoy de que es una profunda venganza contra todos los venezolanos, personificados en Ud.

Aun cuando estaba segura que no lo dejarían salir, quise albergar un hálito de esperanza de que sucediera, pero terminé pensando en Ud. justo a las 12 de la noche del 31-12-2013.

Quienes estuvimos en Chuao el 11 de Abril y luego en el centro y llegamos a verlos trabajando, sabemos bien que no son culpables de ningun delito; a menos que trabajar para los ciudadanos lo sea.

Pero así como estaba segura de que el regimen no lo dejaría libre, lo estoy mucho más de que Ud. sabrá resistir como el hombre que es. Y digo hombre en sentido estricto.

Usted se ha convertido, Sr. Simonovis, en la columna vertebral de la resistencia ciudadana. Una prueba sumamente dura. Un trabajo cuya responsabilidad no se compara con ningun trabajo que haya tenido antes. Un riesgo inmenso que no es siquiera similar a ningun otro que haya vivido. Lo que sucede es que Dios no le pone pruebas de ese calibre sino a quienes, sabe bien, son capaces de cumplir con una misión específica. Y Ud. la tiene.

Me dirá en este momento con lágrimas en los ojos y una profunda tristeza en su corazón, y con razón, que mucho hubiera agradecido el no haber sido merecedor de llevar ese testigo, y lo entiendo. Pero lo que sucede, Sr. Ivan, es que hay empresas y responsabilidades de tal envergadura que no pueden ser delegadas en cualquiera sino en quien tenga el corazón y el temple necesarios. 

La mayoría de los ciudadanos de a pie de este país lo estamos viendo y está presente en nuestros corazones, en nuestras oraciones sencillas a Dios. Y tenga por seguro que los venezolanos, vestidos con franelas de cualquier color, no comparten ni aprueban vejaciones como las que le están inflingiendo.

Usted tiene en su haber lo que mucho politico quisiera tener Sr. Simonovis: EL RESPETO CIUDADANO.

La Virgen del Carmen lo ampara. Encomiéndese a ella de corazón y en la seguridad de que lo ayudará a resistir hasta el momento en que salga de allí. ¡Porque saldrá! Con su salud un poco descompuesta, pero con su dignidad INTACTA. Y justo en ese momento millones lo estaremos esperando en la calle.

Reciba el respeto y el agradecimiento que como ciudadana, le debo a un Funcionario Policial que siempre trabajó y quiso hacer lo mejor para nosotros.

Resista... estoy segura que podrá hacerlo.


Magda Mascioli García

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