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miércoles, 16 de septiembre de 2015

El declive de la educación en Venezuela



Desde la primera etapa de su Gobierno, Hugo Chávez, se planteó como un reto la creación de un hombre nuevo. Ese hombre que le era indispensable al Socialismo del siglo XXI para echar raíces en Venezuela.

Para tal reto, ideó misiones educativas a todos los niveles, en especial a nivel preescolar, primario y secundario. Una de las más emblemáticas fue la Misión Robinson, creada en julio de 2003 para erradicar el analfabetismo, que según cifras no verificadas del Gobierno, alcanzaban para ese año 1,5 millones de venezolanos, 300.000 más que los 1,2 millones que había arrojado el Censo Nacional de 2001.

Las tempranas maquinaciones de las estadísticas del Gobierno, más una aceitada maquinaria publicitaria, hicieron que parecieran creíbles los ¨logros¨ que anunciaban en la Misión Robinson. Tan creíbles que en octubre de 2005, la Unesco declaró al país libre de analfabetismo afirmando que Venezuela estaba dando “su más relevante contribución en la marcha común hacia la educación para todos”.

Pero, como nada está oculto bajo el sol, cuando en 2011 se realizó el Censo Nacional, la verdad salió a la luz, cuando el propio Instituto Nacional de Estadística (INE) tuvo que informar que 4,9% de la población era analfabeta (es decir de una población de 28.946.101 habitantes, de 1,4 millones venezolanos no sabían leer ni escribir). Un pobrísimo resultado: Desde 2003 a 2011, es decir en ocho años, la revolución tan solo había logrado alfabetizar menos de 100.000 venezolanos, del 1,5 millón que estimaron; pero en ese lapso se sumaron unos 200.000 más analfabetos de los que existían en 2001.

La realidad es que la Misión Robinson es otra promesa fallida, de las tantas que acumula la revolución bolivariana, que apenas muestra la punta del iceberg del gran fracaso que registra en materia educativa.
En el afán de ideologizar y adoctrinar a los niños y adolescentes, el Gobierno ha dejado de lado, por ejemplo:
1) El contenido de la instrucción. Ha eliminado del contenido curricular materias básicas como matemáticas, física, química y biología, así como también las materias sobre moral y cívica. Además ha distorsionado la historia, para justificar la desinstitucionalización democrática y la imposición del Plan de la Patria.

2) La calidad de la instrucción. Esta vez está cada vez más golpeada por la creciente escasez y falta de preparación de los docentes. Una profesión que está muy mal pagada, que no ofrece atractivo ni recompensa a quienes la escogen como ruta de vida. Hoy un docente apenas devenga Bs.9.301,37, Bs.2.000 por encima del salario mínimo, y menos de un tercio de la canasta alimentaria familiar que para julio se ubicaba en Bs.28.363,22, según el Cenda- Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores.

3) La infraestructura de los centros educativos. En general, los planteles de educación públicos muestran grave deterioro, y muchos adolecen de insalubridad. Según informa la prensa de este lunes, el 40% de los 22.543 planteles, que este año acogerán a unos 7,5 millones de estudiantes (uno de cada cuatro venezolanos), presentan importantes fallas en su infraestructura. La promesa de construir 14.000 centros educativos quedó en el aire. La desvergüenza es que esta semana el Ministerio de Educación informó en su cuenta twitter que inaugurará 183 planteles y para diciembre completará los 200. El detalle es que, según fuentes, en su mayoría las ¨nuevas¨ escuelas son centros remodelados, es decir la planta escolar no se incrementa.

4) El cumplimiento del cronograma escolar. Que se recuerde desde hace más de una década no se cumple en su totalidad el calendario escolar de 180 días. El Gobierno privilegia aspectos políticos sobre la disciplina escolar. Por cualquier evento inventado para lisonjear los valores o ídolos de la revolución se le resta días al cronograma escolar, tal como sucede en cada aniversario de la muerte del caudillo Chávez o procesos electorales. Este año lectivo comienza, por ejemplo dos días después del fijado por el Ministerio de Educación, sin que este explique el porqué.

En consecuencia, el hombre nuevo socialista está muy lejos de acercarse a los estándares de capacitación e instrucción internacionales. Un lamentable retroceso educativo con respecto a los niveles de excelencia alcanzados en la segunda mitad del siglo XX, que condenan a Venezuela al atraso en su desarrollo industrial, tecnológico y social.

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