jueves, 25 de noviembre de 2010

Otto Gebauer


Magda Mascioli G. - Ciudadano Otto Gebauer: mi respuesta a su reflexión acerca de si los Ciudadanos estaremos a la altura, es: ¡LO ESTAREMOS! Así como ya lo estuvimos el 11 de Abril del 2002, lo estaremos de nuevo en el Tiempo de Dios que es Perfecto. Con la gran diferencia de que, en esta oportunidad, los politiqueros no podrán traicionar de nuevo a una Ciudadanía Unida y ya no tan ciega como antes. ¡RESISTA! Mis respetos.
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Por: Otto Gebauer - Preso Político del régimen en Venezuela - El sábado 13 de abril de 2002 tuve la oportunidad de ser testigo de excepción en unas horas que marcaron la vida de la republica y cuyos efectos aún no estamos sintiendo a plenitud. En esa noche de aquella aciaga fecha, conversé por espacio de 20 minutos con el repuesto -en su cargo- presidente Hugo Chávez, luego de una intempestiva renuncia que a diario niega haya sido a motu proprio. Todo era muy confuso. Aún no se sabía qué iba a ocurrir en una Venezuela sacudida por una descomunal marcha; unos chavistas que empatotados con el poder, arremetieron contra unos ciudadanos. Unos muertos y un centenar de heridos cuyos supuestos responsables fueron llevados -después- al cadalso por un genuflexo poder judicial. Unos políticos que por no entenderse entre ellos, dejaron a un empresario con el timón de este barco y unos jefes militares que para nuestra desgracia, no estuvieron a la altura del conflicto que los embargó. Pero lo que si puedo dar fe, es de la disposición y ánimo del Teniente Coronel, quien se reunió con todos los allá presentes -en la residencia presidencial de la isla de La Orchila- incluyendo a este preso- para meditar, ponderar y aceptar sus responsabilidades en la crisis de abril de 2002. ¡Había que estar en ese lugar! Un Chávez meditabundo y reflexivo, buscaba en sus subalternos una posible solución y como poder enmendar el camino de este maltrecho país, para así recuperar la gobernabilidad. Gracias a su Excelencia, el Cardenal Ignacio Velasco (QEPD) quien hizo valer su autoridad y evitó otra posible desgracia. Medió entre las partes y terminó conversando con el Comandante en Jefe de las FAN. Aún recuerdo lo hablado. No está de más decir que todo terminó en una acalorada discusión. Entre lo dicho estuvo lo siguiente cuando me le presenté "Mi comandante, le informo que soy el capitán del ejercito Otto Gebauer, oficial de inteligencia del Batallón Caracas. Quiero solicitarle muy respetuosamente que por el bien de mi familia y del pueblo venezolano, rectifique". El tiempo se ha encargado de evidenciar que el Chávez de aquella madruga del 14 de abril, cuando en cadena nacional, se aferraba a un crucifijo y le juraba al pueblo que rectificaría ¡era un vulgar engaño! Las ambiciones de este ciudadano van más allá de la lógica razonable. En evidencia está que es capaz de cualquier cosa, con tal de mantenerse en el poder. Espero que no provoque nuevas situaciones que generen más dolor y profundicen las divisiones sociales que maquiavélicamente han enquistado en la sociedad. Pese a todo mi infortunio, sigo optimista. El pueblo en su debido momento, le cobrará la factura a este dictador corrupto e incompetente ¡Espero esté a la altura!

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