lunes, 11 de abril de 2016

Y Milos Alcalay sobre la Carta Democrática














Por: Milos Alcalay

El Secretario General de la OEA Luis Almagro reiteró el 8 de abril en sus declaraciones dadas a la cadena informativa CNN en Español, su disponibilidad de recibir a la anunciada delegación de la Asamblea Nacional de Venezuela en relación a la solicitud de la aplicación de la Carta Democrática. El ex Canciller Uruguayo afirmó que “las democracias del Continente no podían permitirse tener presos políticos” resaltando de esta manera su clara voluntad de hacer valer  los alcances adoptados en la Carta Democrática Interamericana, suscrita en el 2001 por los países integrantes de la máxima institución hemisférica. La iniciativa le corresponde ahora solicitarla a los integrantes de la mayoría del Poder Legislativo, y una vez hecha la exigencia en la sede de la OEA, el Secretario General podrá proceder a procesar el pedido de los legisladores venezolanos.
Ni siquiera las amenazas y el chantaje de la responsable de la Diplomacia Venezolana Delcy Rodriguez  en su desesperada y poco diplomática respuesta al indicar que solicitará una “investigación a Almagro por desviación de sus funciones como Secretario General de la OEA” puede frenar las repercusiones internacionales que ven con preocupación la reiterada negativa del Ejecutivo de cumplir lo dispuesto por las leyes aprobadas de conformidad con los dispuesto por la Constitución Nacional de 1999. Además del llamado del Secretario General de la OEA también se han expresado los Cancilleres de la Unión Europea; varias Cancillerías del Hemisferio entre ellas, el Departamento de Estado;  las posiciones adoptadas por los Parlamentos de América del Sur y de América Central, y la opinión democrática de América Latina. En todas estas posiciones se refleja la preocupación por las reiteradas amenazas en contra de la voluntad electoral a pesar de que la oposición logró obtener las 2/3 partes de los curules del Parlamento.
Los diputados venezolanos deben propiciar la aplicación de la Carta Democrática Interamericana cuyos principios también fueron adoptados en otros Acuerdos Regionales como el Protocolo de Ushuaia -de Mercosur- o la clausula democrática de UNASUR. La voz de los  representantes de Venezuela ante el Parlamento Latinoamericano, ante el PARLASUR, ante la Unión Interparlamentaria Mundial, han sido categóricos, mientras que en sus contactos bilaterales con los Parlamentos de América, el Presidente de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Diputado Luis Florido ha cosechado el apoyo de los legisladores de Brasil, Chile, Uruguay, México recibiendo la solidaridad de la “diplomacia parlamentaria “en el firme propósito de lograr que se cumplan las disposiciones nacionales e internacionales, que exigen el respeto y cumplimiento por parte del Ejecutivo y del TSJ de las disposiciones adoptadas legal y legítimamente de manera reiterada y valiente por la Asamblea Nacional.
Una vez que se solicite la aplicación de la Carta Democrática, los Gobiernos miembros de la OEA tendrán un reto ya que deberán pronunciarse en sus diferentes órganos, sea en la Asamblea General o en la Reunión de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores, si desean cumplir los alcances aprobados en pro de la Democratización del Hemisferio, o si desean enterrar los principios y valores de la Carta Democrática. Los pueblos de América Latina estarán atentos para constatar si siguen con una “solidaridad ciega” o si apoyan la justa posición del Secretario General Almagro.

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