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lunes, 10 de febrero de 2014

Pensando en voz alta












Por: Diego Arria - @diego_arria
Perdonen hoy la lata que les doy con esta larga nota que me permito compartir con ustedes con mi usual franqueza, y con el ruego de recibir sus comentarios, cualquiera sea su naturaleza.

¡Qué manía tienen algunos de ubicarme en NY, o en Miami! Por favor ubíquenme en Venezuela, que es donde vivo. Y vivo aquí porque amo a mi país, al cual le debo todo lo que soy.

Sigo aquí no por falta de opciones, como es el caso de otros que si pudiesen se largarían, y todo a pesar de haber sido saqueado por Chávez y sus malandros. Sin embargo, algunos que juzgan, por su propia y pequeña condición, dicen que participo solo después de haber sido robado por estos vagabundos. O sea que, para ellos yo no existía antes.

No creo que ningún otro político haya sufrido semejante atropello. Y no fue por vivir fuera, sino por confrontar a Chávez aquí en Venezuela y en el mundo. No perdí la oportunidad de aprovechar mi status internacional para pronunciarme sobre la terrible tragedia que sufríamos. Lo hice ante gobiernos, dirigentes, medios internacionales etc., no solo por twitter como insisten en señalar algunos.


Cuando llevé el caso de Chávez a La Haya ninguno fue capaz de expresar solidaridad ante esa gran oportunidad que tuvimos frente al mundo de procesarlo, nada menos que por crímenes de lesa humanidad.


El silencio de la dirigencia política oficial de la oposición fue imperdonable, injustificable y mezquino. Y no tengo dudas fue sobre todo por temor; por miedo a Chávez, porque ya conocían el precio a pagar por oponérsele en serio, que en mi caso le costó a mi familia perder nuestra residencia principal.

Alguno llegó al punto de expresar que cualquier apoyo a esta iniciativa me favorecería en las primarias. O sea que enfrentados a una causa nacional tan importante prefirieron optar por sus pequeños intereses. Otros adujeron que no podían pronunciarse “porque eso le correspondería a un ministro de justicia”, desconociendo que un jefe de estado está obligado a pronunciarse en una situación de esa naturaleza.

Veinticuatro horas después de presentar la denuncia ante el Fiscal General de la Corte Penal Internacional de La Haya regresé a Venezuela; no me fui a Miami, ni a Nueva York. Ofrecí una rueda de prensa y expliqué el alcance de la denuncia. O sea, vine a “patear” pero a la cara del régimen.

A Chávez que me dijo en TV  ”Si quieres tu finca tienes que ‘tumbame’”, le respondí: Usted puede abusar de mis derechos pero no le temo. Lo espero en La Haya. Yo cumplí como prometí, pero el Señor se atravesó en el camino. Y no existe nada superior a la Justicia Divina.

Debo destacar que no soy empleado de la MUD, ni de ningún partido. Soy absolutamente independiente de grupos políticos y económicos. No tengo negocios con nadie en mi país. No estoy obligado a darle cuentas a nadie por consideraciones electorales o económicas.

Esa realidad, que debería ser una credencial importante en un país donde los intereses económicos juegan un rol preponderante en la conducción de la oposición, por lo contrario me hace muy incómodo, porque digo lo que pienso exclusivamente en función del interés nacional. Ese es el único líder que reconozco: el interés nacional de mi país.

No recibo instrucciones de nadie, pero afortunadamente sí innumerables consejos de amigos, y de muchos otros con los que he tenido la maravillosa oportunidad de interactuar en diversos ámbitos a lo largo y ancho de toda Venezuela. Y en las redes sociales, que para mí han sido como un cable a tierra que ha enriquecido mi visión de tantas cosas en el país. Es una conversación permanente con nuestros compatriotas, que valoro y agradezco en extremo.

Reitero que no ambiciono ningún cargo.  No tengo que revisar qué he dicho hace x años cada vez que declaro, como veo penosamente a algunos hacer a mi alrededor, como surfistas esperando qué ola les llevará más lejos.

Absolutamente nadie puede objetar mi coherencia, pues mi pensamiento ha quedado plasmado no sólo en libros de mi autoría, sino en otros de diversos autores, y como referencia los invito a constatar en www.amazon.com donde en la sección de libros, aparecen al menos 23 reseñas de mis posiciones ante diferentes asuntos. De igual manera, los invito a leer mis libros y conferencias a través de mi página www.diegoarria.com, así como mis videos y cafecitos a través de mi canal de Youtube Diego ArriaTV.http://www.youtube.com/user/DiegoArriaTV

Es muy fácil ver qué pienso, qué represento, qué visión del país tengo y cómo creo se puede y se debe salir del régimen. Algo he aprendido en el manejo de crisis internacionales complejas y peligrosas, aunque advierto que a los que me critican esto les tiene sin cuidado.

Creo que ha pasado mucho tiempo sin que la mayoría se ha haya querido preguntar ¿Qué piensan sus líderes? ¿En qué se diferencian de los que queremos y debemos sustituir?

¿Cuáles son sus valores, su nivel de compromiso y de entrega a la causa? O si su aspiración se limita a un quítate tú para ponerme yo.

También mucho tiempo ha pasado de que la sociedad se movilice por la inspiración que solo producen las grandes causas, superiores generalmente a cualquier individuo. Sin embargo, para algunos el país comienza y termina en una sola persona, entonces no es fácil que vean al interés nacional por encima de esa pequeña consideración.

La calle es fundamental, así lo he creído siempre; pero también que no se trata de caminar por caminar o “patearlas” como dicen. Así fue con Chávez en 1998, les bastó que fuese militar, no importaba qué condiciones reales tenía, porque Chávez no engañó en general a nadie. La mayoría quiso ser engañada: ¡Cualquiera será mejor que uno de los partidos políticos!, decían… Bueno ya vimos el terrible resultado.
Para los que creen tener el derecho de vetarme y me increpan diciendo: ”No te he visto en la calle”, les contesto: -¿en qué calle estabas que tampoco te vi?, y les recuerdo que ellos no me eligieron para nada y que no soy su empleado para tener que rendirle cuentas.

Soy servidor de mi país, no de individuos,. Y si solo pudiese aportar a mi país mi capacidad de “patear calles” me sentiría muy triste y frustrado. De hecho, como Gobernador de Caracas y como candidato presidencial recorrí toda Venezuela; mi slogan era “Dale la Mano a Diego”. Confieso que me equivoque, porque en vez de pedirles el voto les pedí la mano, y efectivamente medio país me dio la mano pero no sus votos …lo recuerdo ahora con humor.

Hoy se repite la historia. Confunden la reconducción y liderazgo del país; su refundación y reunificación, como si lo que se requiere es un atleta. No se trata de un maratón, de re institucionalizar la FA, se trata de rescatar a un país sometido a otro. Hábitat y refugio de cárteles de narcos, amparados por muchos integrantes de la fuerza armada, de la policía, jueces y por supuesto jerarcas políticos.

Y no cabe duda que este ejercicio no es sencillo, y demanda no solo conocimiento y mucha experiencia, pero sobretodo una cuota de humildad para aceptar visiones distintas. No admitir que la experiencia va asociada con la edad, es una realidad que lamentablemente no admiten los que juegan al descrédito con el tema generacional.

Engañan argumentando que la juventud es suficiente credencial en lugar de una maravillosa oportunidad para aprender y actuar. Esto diferencia a los atletas de los líderes.

A los que argumentan “¡Que cómodo criticar desde una computadora!”, les recuerdo que precisamente por escribir críticas contra Chávez, entre ellas decir en entrevista con Roberto Giusti en El Universal: “La espada de la justicia internacional pende sobre su cabeza y acabará como el General Noriega”, ordenó el asalto y saqueo de nuestra finca La Carolina, en el estado Yaracuy.

Todos los que ponemos nuestro nombre en twits, en facebook en artículos, estamos sometidos a riesgos y creo que todos lo asumimos así.

A los que les interesa pueden ver en qué consiste la llamada “Fórmula Arria” (Google Fórmula Arria) (Arria Formula United Nations), que viene utilizando el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas desde que presidí dicho consejo. Representa la primera apertura democrática de ese cuerpo, y se aplica permanentemente para la discusión de temas de especial complejidad.
Y ¡sí!, estoy muy orgulloso de esa innovación, que hoy le permite también a organismos no gubernamentales que luchan por las más diversas causas en el mundo ser oídos en el Consejo de Seguridad. La Fórmula Arria es un reflejo de la importancia que siempre le ha dado al dialogo y a la tolerancia que ha marcado mi vida.
Creo que para inspirar y animar a una sociedad las ideas deben anteceder, porque sin ideas se queda en un ejercicio de atletismo, y de eso no se trata. Las sociedades que se liberan requieren de la calle para manifestar apoyo a sus causas; para encauzar la indignación, la Libertad, y la independencia de Cuba deberían ser más que suficientes para animar e inspirar a nuestra gente.

Reconducir un país, que es indispensable refundar no basta andar caminando; se hace pensando, dibujando el futuro y planteando una alternativa concreta. Siempre dije que salir de Chávez no era mi sueño, sino una pesadilla. Que mi sueño era, y es reunificar y refundar a Venezuela.

Y con todo respeto a mis lectores de eso creo saber. Y aunque no sé de todo, lo que desconozco sé a quién consultarlo. Y especialmente pienso y consulto mucho para saber cómo actuar a partir del DDM… -el Día Después de Maduro-.

He tenido el privilegio y la buena fortuna de ocupar muchos cargos, nacionales e internacionales, no solo el de Gobernador de lo que fue la gran Caracas, sino varios más dentro y fuera de nuestras fronteras; grandes satisfacciones que me permiten vivir sin frustración alguna.

Pero eso sí, me he ganado el derecho a advertir, opinar sobre lo que mi conciencia me indique, y esa es una condición muy especial en los momentos que vivimos…
…Y a esto amigas y amigos -y a los que no lo son  -  ¡No voy a renunciar!

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