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martes, 3 de noviembre de 2015

Obituarios ostentosos

Por: Nelson Barreto Herrera

Notamos con mucha asiduidad la manera cursi con la cual se publican algunos obituarios en los periódicos, lográndose notar con asombro la impropia e incorrecta forma de invitar a un funeral o participar algún fallecimiento. En variados casos observados a diario, llama poderosamente la atención el procedimiento de anteponer para ello la ridícula frase, traída de los cabellos, de “quien en vida fuera”, describiendo a continuación el cargo o rango (gerente, director, ministro, coronel, etc.) que el fallecido mantenía en la empresa donde laboraba antes de morir; o bien, señalando el grado de parentela (hermano, padre, suegro, etc.) que lo unía con alguno de los directivos o empleados de ella. 

Quizás el autor de la comunicación necrológica, al momento de redactarla, estaba imbuido con la subliminal y errónea creencia de querer condimentar mejor la redacción aparentando, sin tenerlo, la disposición de un muy refinado gusto lingüístico. Sin embargo, que se sepa, todavía a estas alturas no se ha tenido ningún conocimiento acerca de ser humano alguno que, después de muerto, continúe desempeñando algún cargo o rango en empresa alguna; o, por el contrario, prorrogue la formación del parentesco con otro. 

Es comprendido por todo el mundo, y cae por su propio peso, que tales calificativos se llevan a efecto en vida y, ergo, concluyen con la muerte. Con expresar simplemente en los anuncios, por ejemplo: “Murió Fulano Detal, director de ACME C.A.” se da por descontado el  hecho de que el finado estaba con vida, y ostentaba allí, a su vez, el cargo ejecutivo de director. Si preguntáramos quién murió, la respuesta debe ser “Murió el director de ACME”, en lugar de la grotesca “murió quien en vida fuera el director de ACME”. 

Igual acontece con los obituarios de los familiares de los empleados de las empresas. ¿Quién murió? Murió el padre del director de ACME, en vez de murió quien en vida fuera el padre del director de ACME. Esta empecinada y presuntuosa alusión de “quien en vida fuera director” induce más bien a discernir, en estos casos, que en alguna ocasión (tiempo pasado) el fallecido desplegó alguna vez en esa empresa ese cargo, en lugar -disculpen la reiteración- de darse por descontado con simplificación que el aludido murió en pleno desempeño del puesto en mención.-

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