sábado, 29 de junio de 2019

Cuenta la historia...













Cuenta la historia que un hombre que trabajaba en una planta empacadora de carne. 

Un día, terminando su horario de trabajo, fue a uno de los refrigeradores para inspeccionar algo. Se cerró la puerta con el seguro y se quedó atrapado dentro del refrigerador.    

Golpeó fuertemente la puerta y empezó a gritar, pero nadie lo escuchaba. La mayoría de los trabajadores se había ido a sus casas y era casi imposible escucharlo por el grosor que tenía esa puerta.

Llevaba cinco horas en el refrigerador al borde de la muerte. De repente se abrió la puerta y el guardia de seguridad entro y lo rescató.

Después de esto, le preguntaron al guardia a qué se debió que se le ocurriera abrir esa puerta si no era parte de su rutina de trabajo

Él explicó:   

Llevo 35 años trabajando en esta empresa; cientos de trabajadores entran a la planta cada día, pero él es el único que me saluda en la mañana y se despide de mi en las tardes. El resto de los trabajadores me tratan como si fuera invisible.  

Hoy me dijo  “hola”  a la entrada, pero nunca escuché el "hasta mañana".

Yo espero por ese  “buenos días”  y ese  “hasta mañana” cada día.  

Sabiendo que todavía no se había despedido de mi,  pensé que debía estar en algún lugar del edificio, por lo que lo busqué y lo encontré.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Su Comentario