Mostrando entradas con la etiqueta Capilla Virtual. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Capilla Virtual. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de julio de 2015

Dr. Franzel Delgado Senior


Papi,
Hace 365 días exactos que el empecinado destino te arrancó tan cruelmente de nuestro lado, sumiendo a mi mamá, a mis hermanos, a nuestras familias y a tantos que te querían inmensamente en un dolor muy difícil de entender, de aceptar y de sobrellevar.

Paradójicamente, ha sido un año "fugazmente eterno" que en algún sentido nos ha martirizado lenta y largamente con inmensas dosis de incertidumbre, dolor y tristeza, pero por otro, pareciera haber pasado en apenas un soplo. Sí Pa, siento que te fuiste ayer, pero el dolor ha sido tan largo... Supongo que esa percepción es producto de lo complicado que nos resulta como seres humanos entender de esta vida, esa que tanto nos da y tanto nos quita, lo injusto, lo inadmisible y lo imperdonable. De forma que lejos de filosofar al respecto, pretendo en el sentido más pragmático posible hacerte llegar mis sentimientos en torno "al primer año de mi vida sin ti".

Aquí la vida sigue igual Pa, aunque potenciados los escollos naturales del día a día por la falta de protección y apoyo que siempre supiste darnos. Ahora que vivo en carne propia lo que eso representa para un hijo (definitivamente "nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde"), no hago más que obsesionarme con mi labor como padre. Veo a tu nieta, el amor de mi vida, y casi obsesivamente quiero retribuirle a toda costa toda esa sensación de protección absoluta que me diste a mi y a mis hermanos, y que hoy, al no tenerla, percibo con mucha mayor claridad y contundencia. Este año sin ti Pa, ha servido para hacerme ver cuanto supiste protegerme y apoyarme, darme confianza y seguridad, impulsarme. Muy aparte de la permanente incondicionalidad de mi mamá, de Caro, de mis hermanos, de mis cuñados, de mis primos, primas, tíos, tías y amigos, de los del alma, estar sin ti, es estar solo ante la adversidad, desnudo a la intemperie, y eso no es más que el reflejo de lo bien que lo has hecho mientras estuviste "en cuerpo" entre nosotros. Una vez más: !MIL GRACIAS VIEJO, QUE BIEN LO HICISTE!

Se te extraña Papi, se te extraña profundamente. A cada alegría y buen rato le faltas tú, siempre. El dolor no se va, me acompaña, sigue ahí, pero lo acepto feliz porque es el vivo y permanente recuerdo tuyo, el reflejo de todo lo afortunado que fui teniéndote aquí y siendo omnipresente durante toda mi vida. Te siento siempre ahí, en todo. En lo bueno, en lo malo, en el placer, el las angustias. Te hablo, te cuento, y sé que me escuchas. Te pregunto cómo vas, qué haces, y no me respondes, pero sé que estás bien, lo siento. Sé que eres feliz, sé que tienes paz y sé que llenas tu existencia de amor y de alegrías en compañía de tantos de los buenos afectos que al igual que tú nos dejaron para trascender. Sé que con Memito hablas de mi, de mis cosas, de mis preocupaciones, de mis errores, de mis aciertos, mientras saben que estaré siempre bien. Sé que mis abuelos te quieren a cada instante y te sientes niño nuevamente. Sé que con el Gallito nos cuidas y velas por nuestro bienestar. Sé que sigues llenando a tantos amigos y demás seres queridos que allí te acompañan de la mejor vibra. Sé que eres testigo permanente de nuestras risas y llantos, a la vez que gozas de la certeza de que siempre estaremos bien, mientras nos esperas, sin prisa, y con la paz que el infinito y la trascendencia del alma merecidamente te han regalado. Y sé que estas ahí, en mi sofá, en mi carro, en la mesa, al lado mío, cuando veo algún peliculón, cuando oigo maravillosa música (de esa que duele tanto escuchar sin ti), cuando como algo sabroso o cuando disfruto o sufro con algún evento deportivo de esos que compartíamos aquí abajo. 

Pa, no puedo negarte lo cuesta arriba que se nos puso la vida sin ti, brutalmente cuesta arriba, pero debo decirte que, a mi muy humilde entender, estamos cumpliendo a cabalidad con aquella promesa que te hice alguna vez, abrazados en la cama días antes de que decidieras finalmente partir y borrar en un suspiro tanto sufrimiento en cuerpo, acerca de aprender a ser felices sin ti, a solventar el tremendo escollo de tu ausencia y a sentirte siempre aquí, aún estando allá.

Estamos bien Papi. Mi mamá no ha hecho más que corroborar su entereza, su fortaleza, su inteligencia, su espectacular disposición a superar los duros golpes de la vida, sin resentimientos con ésta, al contrario, con absoluto agradecimiento por lo que ha tenido. Mi mami es "una dura" Pa y poco a poco aprenderá a sobrellevar mejor el camino sin ti, sin su inseparable amor, para así, cuando decida zarpar a reunirse contigo, esta vez para siempre de verdad, hacerlo satisfecha de haber exprimido el tiempo en vida con sus hijos, nietos, hermanas, sobrinas, nueras, yerno, primos, primas y tantos afectos que han sabido cobijarla, quererla, empujarla y que merecen disfrutarla aún mucho más a la vez que ella a nosotros.

Papi, sembraste amor. Sembraste principios férreos basados en la ética, en la honestidad, en la generosidad, en la justicia y en la pasión por la vida. Sembraste coraje e inteligencia para afrontar aquello en apariencia no grato del destino. Sembraste resignación, paciencia y confianza explicándonos que todo lo que nos pasa tiene una razón de ser y que ésta siempre es para bien. En fin, sembraste durante tus benditos 68 años de existencia las bases para que en cualquier circunstancia pudiéramos ser felices, y siempre, en todo caso y por encima de todo, gente de bien. Eso Pa, no te lo podré pagar nunca, por lo cual, sólo puedo agradecértelo, a la vez que prometerte prolongarlo en cada caso que sea posible extendiendo así por acá tu extraordinario e invalorable legado.

Gito querido, sigues aquí, a cada instante y eternamente, y saber que eso no me lo podrá quitar nadie te confieso que me llena de seguridad, felicidad y paz. MIL GRACIAS PA!

Un beso lleno de amor y de los mejores recuerdos, de tu hijo que te ama y extraña profundamente,
Chilo 

PD: Sirvan estas líneas especialmente para agradecer en nombre mi papá, mi mamá y de mis hermanos tantas muestras de afecto y apoyo durante todo el proceso del viejo y desde su partida hasta hoy. Un millón y medio de gracias por tanto amor y solidaridad a aquellos que no han dejado de estar ahí. Dios les devuelva tanto cariño y disposición. Espero de todo corazón haberle llegado a todos aquellos que nos han arropado de una u otra manera, y además, ayude a cada uno a tomar conciencia del valor que tiene tener en vida a sus más cercanos afectos. Gracias por quererlo tanto a él y a nosotros.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Historia del Pesebre


Tomado de: http://linkis.com/www.fullstory.co/R3SwG










El pesebre lo inventó San Francisco de Asís, el santo de la humildad y de la pobreza, en la Navidad de 1223, hace muchos años ya, en el pueblecito de Greccio, en Italia.

Francisco estaba débil y enfermo y pensando que tal vez aquella sería su última Navidad en la tierra, quiso celebrarla de una manera distinta y muy especial.

Un amigo de Francisco, el señor Juan Velita, era dueño de un pequeño bosque en lasmontañas de Greccio, y en el bosque había una gruta que a Francisco se le parecía mucho a la cuevita donde nació Jesús, en los campos de Belén y que él había conocido hacía poco en su viaje a Tierra Santa.

Francisco habló con su amigo, le contó su idea de hacer allí un “pesebre vivo” y juntos lo prepararon todo en secreto para que fuera una sorpresa para los habitantes del pueblo, niños y grandes.

Entre la gente del pueblo, Francisco y Juan escogieron algunas personas para que representaran a María, a José, y a los pastores; les hicieron prometer que no dirían nada a nadie antes de la Navidad, y, siguiendo el relato del Evangelio de San Lucas, prepararon la escena del nacimiento. ¡Hasta consiguieron un hermoso bebé para que representara a Jesús!

La noche de Navidad, cuando todas las familias estaban reunidas en sus casas, las campanas de la iglesia empezaron a tocar solas. ¡Tocaban y tocaban como si hubiera una celebración especial! Pero nadie sabía qué estaba pasando. El Párroco del pueblo no había dicho que fuera a celebrar la Misa del Gallo, la Misa de Medianoche.

Sorprendidos y asustados a la vez, todos los habitantes de Greccio salieron de sus casas para ver qué estaba sucediendo. Entonces vieron a Francisco que desde la montaña los llamaba y les indicaba que subieran donde él estaba.

Alumbrándose con antorchas, porque la noche estaba muy oscura y hacía mucho frío, todos se dirigieron al lugar indicado y cuando llegaron quedaron tan admirados que cayeron de rodillas porque estaban viendo algo que nunca habían pensado poder ver.

Era como si el tiempo hubiera retrocedido muchos, muchos años y se encontraran en Belén, celebrando la primera Navidad de la historia: María tenía a Jesús en sus brazos, y José, muy entusiasmado, conversaba con un grupo de pastores que no se cansaban de admirar al niño que había acabado de nacer.

Después, cuando todos se calmaron, el Sacerdote, que había sido cómplice de Francisco y de Juan Velita en aquel secreto, celebró la Santa Misa y Jesús se hizo presente en el Pan y el Vino consagrados, como pasa siempre que se celebra una Misa en cualquier lugar del mundo.

Terminada la Eucaristía, Francisco, lleno de amor y de alegría, les contó a todos los presentes, con lujo de detalles, la hermosa historia de la Navidad y Jesús, “luz del mundo”, llenó sus corazones de paz y de amor.

Tres años más tarde Francisco de Asís murió, dejándonos esta hermosa costumbre de hacer el pesebre todos los años, que a todos nos gusta tanto.

lunes, 7 de julio de 2014

La Oración de Gandhi a Dios...

Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes
y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón,
Si me das el éxito, no me quites la humildad,
Si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla,
No me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.
Enséñame a querer a la gente como a mi mismo
Y a no juzgarme como a los demás. No me dejes caer
En el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia
que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es un signo de grandeza
Y que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme y si
La gente me ofende, dame valor para perdonar.
¡Señor… si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!

martes, 1 de octubre de 2013

Roberto Palmitesta Di Giulio

Roberto era Ing. Químico y llegó a Intevep (a “productos del petróleo”) en sus años de inicio, viniendo de Maraven y antes de Shell, pero de inmediato pasó a ser un investigador más de los nuestros, siendo él uno de los que le dio el carácter tan especial de nuestro centro de I&D.

Él era un verdadero y organizado investigador, pero nunca dejó de lado su profunda y extensa faceta humanista. Fue, además, periodista, locutor, educador, escritor, fotógrafo y cineasta. 

Cuando sus limitaciones físicas lo obligaron a recluirse, siguió escribiendo acertadas críticas de cine y artículos de divulgación científica, que eran publicadas en la revista ZETA, Analítica y algunos periódicos.
¡Paz a sus restos!

miércoles, 28 de agosto de 2013

Miguel Angel Quevedo - ¿Encuentra parecido con algo, con alguien? ¿No? Entonces ¡Lea de nuevo!




Sr. Ernesto Montaner
Miami, Florida
Caracas, 12 de agosto de 1969






Querido Ernesto:
Cuando recibas esta carta ya te habrás enterado por la radio de la noticia de mi muerte. Ya me habré suicidado — ¡al fin! — sin que nadie pudiera impedírmelo, como me lo impidieron tú y Agustín Alles el 21 de enero de 1965.

Sé que después de muerto llevarán sobre mi tumba montañas de inculpaciones. Que querrán presentarme como «el único culpable» de la desgracia de Cuba. Y no niego mis errores ni mi culpabilidad; lo que sí niego es que fuera «el único culpable». Culpables fuimos todos, en mayor o menor grado de responsabilidad.

Culpables fuimos todos. 

Los periodistas que llenaban mi mesa de artículos demoledores, arremetiendo contra todos los gobernantes. Buscadores de aplausos que, por satisfacer el morbo infecundo y brutal de la multitud, por sentirse halagados por la aprobación de la plebe, vestían el odioso uniforme que no se quitaban nunca. 

No importa quien fuera el presidente. Ni las cosas buenas que estuviese realizando a favor de Cuba. Había que atacarlos, y había que destruirlos. El mismo pueblo que los elegía, pedía a gritos sus cabezas en la plaza pública. El pueblo también fue culpable. El pueblo que quería a Guiteras. El pueblo que quería a Chibás. El pueblo que aplaudía a Pardo Llada. El pueblo que compraba Bohemia, porque Bohemia era vocero de ese pueblo. El pueblo que acompañó a Fidel desde Oriente hasta el campamento de Columbia.

Fidel no es más que el resultado del estallido de la demagogia y de la insensatez.  

Todos contribuimos a crearlo. Y todos, por resentidos, por demagogos, por estúpidos o por malvados, somos culpables de que llegara al poder. 

Los periodistas que conociendo la hoja de Fidel, su participación en el Bogotazo Comunista, el asesinato de Manolo Castro y su conducta gansteril en la Universidad de la Habana, pedíamos una amnistía para él y sus cómplices en el asalto al Cuartel Moncada, cuando se encontraba en prisión.


Fue culpable el Congreso que aprobó la Ley de Amnistía (la cual sacó a Castro de la prisión tras el ataque al Cuartel Moncada). 

Los comentaristas de radio y televisión que la colmaron de elogios. Y la chusma que la aplaudió delirantemente en las graderías del Congreso de la República.

Bohemia no era más que un eco de la calle. Aquella calle contaminada por el odio que aplaudió a Bohemia cuando inventó «los veinte mil muertos». Invención diabólica del dipsómano Enriquito de la Osa, que sabía que Bohemia era un eco de la calle, pero que también la calle se hacía eco de lo que publicaba Bohemia.

Fueron culpables los millonarios que llenaron de dinero a Fidel para que derribara al régimen. 

Los miles de traidores que se vendieron al barbudo criminal.  

Y los que se ocuparon más del contrabando y del robo que de las acciones de la Sierra Maestra. 

Fueron culpables los curas de sotanas rojas que mandaban a los jóvenes para la Sierra a servir a Castro y sus guerrilleros. 

Y el clero, oficialmente, que respaldaba a la revolución comunista con aquellas pastorales encendidas, conminando al Gobierno a entregar el poder.


Fue culpable Estados Unidos de América, que incautó las armas destinadas a las fuerzas armadas de Cuba en su lucha contra los guerrilleros.


Y fue culpable el State Department, que respaldó la conjura internacional dirigida por los comunistas para adueñarse de Cuba.


Fueron culpables el Gobierno y su oposición, cuando el diálogo cívico, por no ceder y llegar a un acuerdo decoroso, pacífico y patriótico. 


Los infiltrados por Fidel en aquella gestión para sabotearla y hacerla fracasar como lo hicieron.


Fueron culpables los políticos abstencionistas, que cerraron las puertas a todos los cambios electoralistas. 
Y los periódicos que como Bohemia, les hicieron el juego a los abstencionistas, negándose a publicar nada relacionado con aquellas elecciones.


Todos fuimos culpables. Todos. Por acción u omisión. Viejos y jóvenes. Ricos y pobres. Blancos y negros. Honrados y ladrones. Virtuosos y pecadores. Claro, que nos faltaba por aprender la lección increíble y amarga: que los más «virtuosos» y los más «honrados» eran los pobres.


Muero asqueado. Solo. Proscrito. Desterrado. Y traicionado y abandonado por amigos a quienes brindé generosamente mi apoyo moral y económico en días muy difíciles. Como Rómulo Betancourt, Figueres, Muñoz Marín. 


Los titanes de esa «Izquierda Democrática» que tan poco tiene de «democrática» y tanto de «izquierda». 
Todos deshumanizados y fríos me abandonaron en la caída.  


Cuando se convencieron de que yo era anticomunista, me demostraron que ellos eran antiquevedistas. Son los presuntos fundadores del Tercer Mundo. El mundo de Mao Tse Tung.


Ojalá mi muerte sea fecunda. Y obligue a la meditación. Para que los que puedan aprendan la lección. Y los periódicos y los periodistas no vuelvan a decir jamás lo que las turbas incultas y desenfrenadas quieran que ellos digan. 


Para que la prensa no sea más un eco de la calle, sino un faro de orientación para esa propia calle. 


Para que los millonarios no den más sus dineros a quienes después los despojan de todo. 


Para que los anunciantes no llenen de poderío con sus anuncios a publicaciones tendenciosas, sembradoras de odio y de infamia, capaces de destruir hasta la integridad física y moral de una nación, o de un destierro. 


Y para que el pueblo recapacite y repudie esos voceros de odio, cuyas frutas hemos visto que no podían ser más amargas.


Fuimos un pueblo cegado por el odio. Y todos éramos víctimas de esa ceguera. Nuestros pecados pesaron más que nuestras virtudes. Nos olvidamos de Núñez de Arce cuando dijo:


Cuando un pueblo olvida sus virtudes, lleva en sus propios vicios su tirano.


Adiós. Éste es mi último adiós. Y dile a todos mis compatriotas que yo perdono con los brazos en cruz sobre mi pecho, para que me perdonen todo el mal que he hecho.

Miguel Ángel Quevedo

***********************************************************************
Miguel Angel Quevedo, propietario y director de la revista semanal cubana Bohemia, fue una figura decisiva en casi todos los cambios políticos que se produjeron en Cuba antes de la llegada de Fidel Castro al poder. Se suicidó solo y repudiado en 1969.
Bohemia era leída en todo el continente americano y, por supuesto, la revista más popular de Cuba por lo menos a finales de la década de los 50. Fue fundada en 1909 con el lema de “La revista que siempre dice la verdad”. Entre sus principales 
colaboradores estuvieron los más grandes articulistas, ensayistas, escritores y líderes de su época, como Jorge Mañach, R. García Barcenas, Eduardo Chibás, Oscar Salas, Gustavo G. Sterling, José M. Peña, Fernando Ortiz, Ramón Grau San Martín, René Méndez Capote, Agustín Tamargo, Gustavo Robreño, Herminio Portell Vilá y tantos otros.
Un ejemplar de sus “Bodas de Plata”, publicado en 1934, obra en poder de CONTACTO Magazine. Es una verdadera joya de ese momento.
En plena dictadura de Fulgencio Batista , Bohemia apoyó la revolución de 1959. El 26 de julio de 1958 publicó el famoso “Manifiesto de la Sierra”. El 11 de enero de 1959 publicó una edición especial, con una tirada de un millón de ejemplares, que se agotó en pocas horas, sólo once días después de la caída de Batista.
Con la llegada de Fidel Castro al poder, la prensa cubana no tardó en sufrir la ofensiva antidemocrática del nuevo caudillo. Periódicos, revistas, canales de televisión y emisoras de radio fueron expropiados o clausurados. Bohemia no fue la excepción. De inmediato se conculcaron todas las libertades fundamentales universalmente aceptadas. Bohemia aún existe hoy día, como un vocero más del gobierno de Castro, muy lejos de sus días de gloria. Quevedo logró salir de Cuba , pero con un horrible sentido de culpabilidad por haber defendido desde Bohemia la revolución popular de 1959 y haber atacado a casi todos los políticos, legítimos o no, que habían gobernado Cuba . Y sobre todo por haber difundido o justificado todas las acciones de Castro.

jueves, 1 de agosto de 2013

ATENCION a esta Solicitud. Gracias


Rara vez pido un favor para mí; hoy, sin embargo quiero pedirles un favor personal. Justo este miércoles 31 de julio se cumplió una semana del descarrilamiento de un tren de alta velocidad cerca de Santiago de Compostela. Como algunos de ustedes saben en ese tren viajaba mi Tía Merceditas; uno de dos venezolanos que allí perdieron la vida junto a otras 77 personas. 

Lo único que logra consolarme, a mí en lo particular, es pensar que en esos momentos tan terribles y angustiosos para ella fue auxiliada, confortada y consolada por toda esa gente maravillosa de Angrois, un barrio a las afueras de Santiago de gente muy humilde, que sin pensar en sus propias vidas, se lanzó a las vías y al vagón No. 4 que cayó en su solar de fiestas para sacar a las víctimas con lo que podían y luego brindarles compañía, agua, mantas, hasta que sacaron al último de los cuerpos de los amasijos de hierro.

Un alma caritativa con la cabeza más centrada que a los que nos ha tocado compartir este horror pensó en este grupo de 300 vecinos para que sean nominados al Premio a la Concordia, que otorga la Fundación Príncipe de Asturias cada año. En estos tiempos en que vivimos en que a veces parece imponerse sólo el egoísmo, la envidia, la maldad y todas esas cosas que hacen que apartemos los ojos muchas veces de los telediarios y los periódicos, de verdad no puedo pensar en alguien más merecedor a ese premio que esos vecinos que mostraron generosidad y solidaridad, y humildad al no querer que los llamen héroes, a pesar de serlo en los ojos de todos.

Quiero pedirles encarecidamente que firmen esta petición dirigida a la Fundación Premio Príncipe de Asturias. Como escribí al firmar, lo ganen o no, ellos ya tienen el reconocimiento y sobre todo la gratitud eterna de todos los familiares y amigos de las 222 personas que viajaban en ese fatídico tren, pero a veces también es importante que el mundo pare un poquito y se quite el sombrero para reconocer los actos de amor al prójimo de otros. Quizás así vayamos aprendiendo todos a ser mejor personas. 

Gracias de corazón.
Sol María Castro Sánchez

In Memoriam
Mercedes “Merche” López de Sánchez
21/12/1936 - 25/07/2013.

http://www.change.org/es/peticiones/angrois-premio-principe-de-asturias-de-la-concordia-2014#share

martes, 16 de julio de 2013

Venezuela...

















Que la luz alumbre tu camino
que las estrellas guíen tu búsqueda
Que la dulce lluvia acaricie tu corazón
Que la suave brisa despierte tu sonrisa
y que el amor despierte la luz que hay en ti.

Que el camino venga a tu encuentro,
Que el viento sople siempre a tu espalda,
Que el sol te de siempre en la cara,
Que la lluvia caiga lentamente en tu campo
y 
Que DIOS te tenga en la palma de su mano
Amén

lunes, 27 de mayo de 2013

Otro compañero de Intevep que se nos fue...

Gustavo Nuñez

 
Por: Antonio López Ortega 

Ha muerto mi amigo Gustavo Núñez. Y no hay razones públicas para destacarlo, salvo la memoria o el afán de los hombres por perseverar. Como muchos venezolanos del exilio, lo hizo en Panamá, mañana del sábado 25 de mayo, mientras dormía. Tendría una edad cercana a los 55 años, aunque siempre aparentó menos. Se entiende mal que una persona siempre atlética, deportista cabal, de vida muy sana, haya sido sorprendido por un infarto fulminante. Si sobrevino durante el sueño, como todos esperamos, la agonía no fue más que el rapto de una efímera pesadilla. Dicen que la muerte de los justos ocurre mientras sueñan, y tratándose de Gustavo, quien sin duda fue un ser generoso, sólo la bondad podía acogerlo.

Nos conocimos hacia 1974, o quizás un poco antes, por intermedio de un amigo común: José Gregorio Silva. Yoyo, como le decíamos, expulsado del Instituto Escuela por cualquier motivo banal, recaló en el colegio Champagnat, donde conoció a Gustavo y tantos otros. En poco tiempo, ese puente construyó amistades entre ambos bandos, y hacia 1975, año de nuestra graduación, ambas promociones casi hacían el acto juntas. Del Champagnat nos llegaba el deporte (eran futbolistas empedernidos) y también el rock (casi todos tocaban algo). Pero de todos ellos, Gustavo era la figura intelectual: buen lector, buen analista, buen músico. Se interesaba de manera cabal en el otro, interrogándolo hasta el cansancio: cuando sentía que ya lo había absorbido todo, una sonrisa de satisfacción le marcaba el rostro.

Si quisiera establecer una senda pública, debería decir que Gustavo estudió Ingeniería Mecánica en la USB, graduándose con honores. Después de sus estudios de postgrado, ingresó en PDVSA, y más específicamente en Intevep. Su rúbrica debe formar parte de los firmantes de aquella invención llamada orimulsión, que permitía mezclar petróleo pesado con agua y convertirla en combustible. Eran los años en que el país registraba patentes y exportaba carburantes innovadores para las plantas eléctricas del mundo. Lo vi por esos años varias veces y su crecimiento profesional era considerable: se fogueaba con técnicos y empresas de todo el orbe, con una autoridad y una competencia envidiables. Ese fulgor desaparecía años después con el llamado “paro petrolero”, en el que Gustavo ejerció un protagonismo activo, diríase militante, hasta ser expulsado como tantos otros. Un inicio de causa judicial le hizo ver que la seguridad de su familia (una emprendedora esposa y dos hijos) estaba en riesgo si permanecía en su país de origen. Buscó entonces otros horizontes y se decidió por Panamá, donde fundó un negocio próspero en el área petroquímica que dirigió hasta hoy.

Pero me interesa más hablar del Gustavo personal, buen amigo, solidario. Siempre tuve la impresión de que sus padres velaron por la educación integral de sus varios hijos, y Gustavo no fue la excepción. Era un guitarrista virtuoso, y no sólo buen ejecutante sino también compositor. Mi tibia cercanía con las letras y su probado dominio musical nos juntaron como fieles en una adoración común: la del rock sinfónico. No hubo banda, instrumentista, disco o pieza que no conociéramos y comentáramos. Nos volvimos unos eruditos, unos obsesos. La simbiosis entre el Instituto Escuela y el Champagnat juntaba algunos músicos de nivel, y en una época de febril seguimiento, superando algunos ensayos previos, Gustavo apareció un día en casa de Yoyo con la idea de fundar un grupo llamado “Nemquetaba” (después descubriríamos que, en sus lecturas extrañas de adolescente, se trataba de un dios de la mitología muisca, especie de anciano de cabellos largos y barba blanca, que instruyó a los primitivos habitantes en el arte de tejer, fabricar cerámica, hacer orfebrería y comerciar con sus vecinos. Todo armonizado bajo unas normas éticas que recordaban la doctrina cristiana).

Nemquetaba hizo un rock entre acústico y electrónico. Sus piezas eran largas, enrevesadas, de letras incomprensibles, pero el tono lírico, armonioso, de su discurso musical se debió a Gustavo, su líder indiscutible. Por allí pasaron Fernando Alarcón en los teclados (fallecido también a temprana edad), Roberto Smith en la guitarra eléctrica, Medardo Cabello en el bajo, Yoyo Silva en la batería y Orestes Appel en la voz (un imitador tardío, por lo angelical, de Jon Anderson). La banda ensayaba en la avenida El Paseo de Prados del Este, en casa de Yoyo, y yo no faltaba a ninguna de esas sesiones. Recuerdo que una tarde, en su acogedora casa de El Cafetal, Gustavo me preguntó si quería ser el letrista de Nemquetaba. Yo no podía decir que no a una solicitud que no sólo me halagaba, sino que también me ofrecía la primera tribuna concreta a lo que en aquellos tiempos fueran mis impulsos literarios. Conocedores como ambos éramos de King Crimson, era como si Robert Fripp designara a su muy particular Peter Sinfield.

Un relato que, afortunadamente, siempre mantuve manuscrito, de título “La burbuja roja”, fue tomado por Gustavo como la primera gran composición de la banda. Al estilo de Close to the Edge o de Thick as a Brick, concept albums legendarios de los años 70, Gustavo compuso una pieza larga, de varios segmentos, que podía detenerse en una audacia acústica o subir de tono con un solo de guitarra del intrépido Roberto. Gustavo me había pedido descomponer ese relato en una especie de poema épico, claramente versificado, para facilitar el canto de Orestes y los quiebres de ritmo. Y a mí, sencillamente, escuchar los ensayos de la pieza me transportaba a un umbral apenas intuido: una pobre pieza adolescente, llena de rebujos mentales, se convertía gracias a la música en una sinfonía entrañable, con momentos de alta sensibilidad. Esa certidumbre –la de saber que lo escrito podía llegar a ser algo, podía editarse– se la debo a Gustavo, y quizás él nunca lo supo, porque tampoco llegué a confesárselo.

Nemquetaba duró lo que lo que las bandas duraban en aquellos tiempos: meses o pocos años. Y el grupo no superó la diáspora que se imponía sobre sus integrantes a la hora de definir sus destinos universitarios, muchos de ellos internacionales. Creo que no queda un registro de grabación, como tampoco una presentación memorable: apenas aquellos ensayos, de sábado a sábado, en los que se nos iba lo mejor de nuestra juventud. Una juventud, podríamos decir, atrapada entre la ética (saber qué éramos) y la estética (intuir si trascendíamos).

Gustavo Núñez desaparece y es como si todo desapareciera. Pero estas líneas quieren ir a contracorriente y retener un sentimiento: su vida tuvo una enorme significación para muchos. No se diga para esposa e hijos, que lo amaron; no se diga para sus hermanas (Zulma en la rectitud, Sara en la hermosura, María Antonieta en la inocencia); no se diga para su madre y el dolor del hijo ido, sino también para sus amigos, los de hoy y los de ayer, entre los cuales tengo la fortuna de encontrarme.

Reconozco que en él tuve, junto a otros pocos, una de mis primeras amistades intelectuales: aquéllas que se deben a la afinidad de creencias, a las lecturas compartidas, a los valores semejantes. Cada encuentro de los últimos años, sin duda esporádicos desde su residencia en Panamá, era corroborar que esa afinidad se mantenía, que el mutuo interés nos hacía profundizar el uno en el otro, como hermanos de sangre. Me cuesta creer que ya no esté, porque es como si aún oyera su voz, porque es como si aún observara su sonrisa, apenas una pincelada sobre su rostro curioso. ¿Qué música escuchas ahora, querido amigo? ¿Qué armonía te arropa? El dios de los musicas, de nombre Nemquetaba, viene ahora a decirte, no sé en qué paraje, que siempre fuiste un orfebre, un minucioso tejedor. Aquí nos quedamos con tus piezas, melódicas piezas, para decirte que nuestras vidas tuvieron un poco más de sentido mientras contaron con tu compañía.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Obituario









Caracas.- A causa de un infarto Antonio Cova, sociólogo, periodista, profesor  universitario,  analista político y colaborador de El Universal falleció este miércoles a la edad de 74 años.

Dictó cátedra en la Universidad Central de Venezuela, Universidad Simón Bolívar, Universidad Católica Andrés Bello y en el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), entre otras reconocidas casas de estudio.

El profesor había sido trasladado hasta la Clínica Metropolitana para ser atendido. Su hijo, el también profesor universitario Sebastián Cova, confirmó la noticia a través de su cuenta en la red social Twitter.

Explicó que su padre había sufrido un infarto el día martes, pasó por una cirugía de corazón pero no logró recuperarse. El fallecimiento se produjo cerca de las 9 de la mañana.

Cova nació en Caracas pero vivió sus primeros once años de vida en Maracay, estado Aragua. En 1954 regresa a la capital por decisión de sus padres.

Realizó estudios de bachillerato en el Colegio La Salle de Tienda Honda, años en los que desecha la opción de dedicarse a las ciencias, específicamente a la biología y se decide por el camino de las letras.

Se graduó en 1960 de periodista y un año después obtuvo el título de sociólogo. Cursó estudios de postgrado al poco tiempo de graduado en la Universidad de Berkeley

Sus alumnos lo describen como en excelente "maestro". Amaba su rol de guía, no en balde, en cuantiosas entrevistas de personalidad llegó a asegurar que ninguno de sus oficios era comparable al de "darle clase a los chamos". "Mi vocación siempre fue la docencia, lo mío es enseñar", aseguraba.

La Universidad Católica Andrés Bello y su escuela de Comunicación, donde hizo gran parte de su labor docente, lamentó la muerte del catedrático.   "Excelente docente e insigne colaborador de nuestra universidad. Paz a sus restos", publicó la institución en su cuenta oficial de Twitter.

Su último artículo como colaborador de El Universal salió publicado en la edición de este miércoles.

viernes, 26 de abril de 2013

El hombre que llegó de Asís

 











Quizá en el futuro se cuente la historia de cómo el mismísimoSan Francisco de Asís, el poverello, estuvo rezando, descalzo, bastón, de rodillas, varios días bajo la lluvia,milagrosamente visible el 12 y 13 de marzo de 2013 en la Plaza de San Pedro, y cómo después un Papa hispanoamericano salió al balcón con el nombre, insólito, de Francisco.Cuando se cuente esto, muchos historiadores lo desdeñarán como leyendas piadosas, "típicas de inicios del siglo XXI". Es evidente que los santos medievales no se aparecen en los Cónclaves. Y si alguien muestra fotos, quizá se desechen con "montajes".Pero la realidad es que sí había un hombre vestido como Francisco, descalzo como Francisco, humilde y paciente bajo la lluvia como Francisco, estos días en la Plaza de san Pedro. Y muchos periodistas le fotografiaron: las fotos que le sacó France Press llegaron a las redacciones de los periódicos. Y algunos periodistas hablaron con él. Se llama Massimo Coppo, es italiano, tiene 64 años. Vestía un hábito franciscano de yute, llevaba bastón, un bolso al hombro, y en la Plaza de San Pedro rezaba descalzo y de rodillas bajo la lluvia y el frío.

Vino caminando desde Asís, a 180 kilómetros, y aunque no parece que caminara descalzo toda esa ruta, sí tenía los pies hinchados. Rezó y rezó. Explicó a los periodistas que quería "un nuevo pontífice para los pobres y que se acerque a ellos, que hable de la eternidad, del infierno y del retorno de Cristo". Massimo no es San Francisco, pero sin duda San Francisco puede estar satisfecho de haber sido bien representado.La Iglesia tiene miles de santos. Y en San Pedro rezaban miles de personas, religiosas de cientos de carismas distintos, devotos de innumerables fundadores y órdenes. Pero Massimo hacía que Francisco fuera el más visible. Y el nuevo Papa no se llama Domingo, ni Agustín ni Vicente ni Camilo. Y sin duda los dominicos, agustinos, vicencianos y camilos rezaron por el Papa estos días. 


Pero a quien se vio en la Plaza con una imagen profética fue a Francisco. 

Y Francisco fue Papa. Y el Papa es Francisco.

Tomado de: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=28190

lunes, 8 de abril de 2013

Gracias...













Casi a diario y desde hace muchísimo tiempo, coloco en Twitter la siguiente Oración:

“En la seguridad de que Dios protege a los inocentes y La Virgen del Carmen nos ampara a todos. Venezuela en Las Manos de El Nazareno. Amén”.

Llegué a Parque del Este a las 9:30 a.m. del día 7-4-2013. Comenzamos a caminar. Al llegar frente a Parque Los Caobos e ingresar por el túnel para luego entrar a la Av. Bolívar por su parte final, de pronto y en medio de esa multitud, se me acercó una joven. Mirándome a los ojos estiró su mano y me ofreció una tarjetica en la que pude distinguir la bandera que dice “Hay un camino”. Agradecí el gesto pensando que era una más de las manifestaciones políticas normales en estos actos.  

Cuando le dí la vuelta a la tarjeta para leerla…

“La Imagen de El Nazareno de San Pablo”.

Solo dije: Venezuela en Tus Manos Nazareno y que sea como Tú digas. Amén.