sábado, 19 de diciembre de 2009

Todo lo puedes lograr


Reflexiona acerca de lo que has logrado en tu vida, acerca de tus progresos, acerca de dónde empezaste y en dónde estás ahora. Recuerda esos momentos en los que te parecía que el mundo se iba a acabar, que no había ninguna salida, que nunca encontrarías la solución. Luchaste y hoy no son más que anécdotas que escasamente recuerdas. Reconoce lo que has creado en tu vida, de lo que sientes orgullo y que hace un tiempo te parecía inalcanzable. Algunas veces nos decimos: "Yo no he logrado nada especial". Esto equivale a no reconocer tus esfuerzos y por lo tanto, es tratarte injustamente. Recuerda el examen que todos tildaban de imposible para ti, del que decían que no aprobarías, decidiste sacarlo adelante y después te llenaste de satisfacción por haberlo logrado. Recuerda ese proyecto del que decían que era demasiado para ti, que te quedaba grande, que nadie lo había hecho antes, que era para gente especial. Perseveraste, te preparaste, golpeaste en todas las puertas que se te ocurrieron, no permitiste que los obstáculos te desanimaran y cuando te diste cuenta, habías superado tus propias metas. ¿Qué cualidades te comprometiste a expresar en esos momentos? Persistencia, recursividad, creatividad, templanza, flexibilidad, capacidad de sobreponerte rápidamente, humildad para reconocer tus equivocaciones, disposición a aprender de tus errores y a hacer lo necesario para lograr tus sueños. Tal vez pensarás que ninguna de estas cualidades es tuya, pero las posées, y sabes mejor que nadie que cuando realmente has querido lograr algo, las has sabido manifestar, las has utilizado y has logrado tu objetivo. Por eso apuesto lo que sea que cuando tú quieras algo, lo conseguirás. Puede que te demores, que te cueste, que te equivoques mil veces, pero ya varias veces has demostrado que cuando realmente lo quieres, tienes la fuerza, la habilidad y la paciencia para alcanzarlo. Lo que no has alcanzado se debe a que aun continuas luchando por ello en el camino correcto, a que decidiste rendirte o a que por cualquier razón no estás en disposición de invertir la energía necesaria para hacerlo realidad. Nunca dudes de tu fuerza y de tu capacidad de lograr lo que quieres. Si no tienes algo, no culpes a las circunstancias o a los demás porque te llenarás de amargura y resentimiento. Recuerda que tienes tanta libertad para usar tu gran fuerza y tu poder, que hasta puedes decidir no usarlos.

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