lunes, 12 de septiembre de 2016

Mirar en cinco direcciones...


¿Ves?


Cargando con el muerto y Salvado por la campana







En la Edad Media, si aparecía un cadáver en una población en extrañas circunstancias sin que nadie pudiera identificarlo –y costear los gastos del entierro–, todo el pueblo entero, de manera conjunta, debía pagar una multa llamada Homicidium u omecillo, recogida dentro de las leyes de la época.
Por esa razón, cuando aparecía algún cuerpo sin vida que cumpliera estos requisitos, los vecinos intentaban sacar del pueblo el cadáver –muerto, generalmente, de forma violenta y sin poderse descubrir al autor del delito– antes de que lo vieran las autoridades: “cargaban con el muerto” y lo dejaban en el pueblo vecino, o incluso lo tiraban a un río o al mar.
Fue en esta época también cuando surgió la idea de, al cerrar el ataúd, agarrar a la muñeca del difunto un hilo y pasarlo por un agujero del ataúdpara luego atarlo a una campanilla que se colocaba sobre la tierra. Si el individuo estaba vivo, sólo tenía que tirar del hilo y sonaría la campanilla.
Así sería desenterrado por la persona que se quedaba junto al ataúd durante unos días.
De esta acción surge la expresión “salvado por la campana” que usamos hoy en día.
Los lugares para enterrar a los muertos eran de pequeñas dimensiones y no había siempre suficiente sitio para todos.
Los ataúdes eran abiertos, y los huesos de su interior se retiraban para reutilizar la caja funeraria con otro cadáver.
A veces, al abrir los ataúdes se percibía que el enterrado había arañado la tierra, luego había sido enterrado vivo.

domingo, 11 de septiembre de 2016

La diferencia entre ser jefe y ser líder







Eran tiempos de bonanza en el país. Pablo y Fernando eran dos amigos que tenían diferentes empresas de servicios. Todo les iba fenomenal en el trabajo. Sus empresas eran muy parecidas, aunque lo que las diferenciaba era la personalidad de cada uno de ellos.
Pablo era un hombre calmado, tranquilo. Que nunca hacía oídos sordos ante una sugerencia de cualquier trabajador. Fernando era todo lo contrario. Era un tipo duro y serio, y aunque era muy listo se echaba todo el peso de la compañía a sus espaldas sin tener en cuenta la opinión de ninguno de sus trabajadores.
Sin embargo, el trabajo empezó a bajar. El mundo entero había entrado en una especie de crisis que estaba provocando el cierre de muchas empresas y la consecuencia de tener a más gente parada, por lo que no tenían ingresos, lo que repercutía en las empresas de Pablo y Fernando en que no podían consumir.
Ambas aguantaron unos años, debido a que tenían clientes fijos que les ayudaba a subsistir en mayor o menor medida, aunque sin embargo la cuerda ya no podía estirarse más.
Pablo estuvo como un mes dándole vueltas para darle la noticia a sus trabajadores, no encontraba las palabras exactas para decirles que no podía darles más trabajo. Fernando en cambio, con una cabeza más fría para eso, comunicó la noticia al día siguiente, ya que mientras más días estuviesen abiertos, más dinero perdía la compañía.
Pasaron unos años. La economía mejoró y otra vez se necesitaban empresas de servicios. Pablo y Fernando vieron la oportunidad y no la dejaron escapar. Pusieron ofertas de trabajo pero la gente no les respondió de la misma forma a ambos. A Pablo le llovían las peticiones, puesto que todos sabían de su buen hacer como persona al mando de la empresa, a Fernando sin embargo, nadie lo llamaba, puesto que no querían trabajar con un hombre que no les trataba bien.
Pablo hoy ha consolidado tanto su empresa que Fernando, al ver que no conseguía trabajadores, le tuvo que pedir trabajo a su amigo.
Historia por: Antonio Torrero
Tomado de: http://www.primmero.com/diferencia-jefe-lider/
 

jueves, 8 de septiembre de 2016

¡Lean bien!












Por: Virginia Contreras 

El tema del referéndum revocatorio (RR) en Venezuela sigue más latente que nunca. Cierto sector de la oposición venezolana, liderado por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), y muy especialmente por el Gobernador del Estado Miranda Henrique Capriles, han llamado a una marcha para el próximo 1 de septiembre a fin de protestar y presionar al Consejo Nacional Electoral (CNE) para que fije la fecha en que se realizaría la consulta popular.
Del RR es mucho lo que se ha dicho, más aun cuando existe la sospecha fundada de que este no vaya a realizarse, debido a las descaradas e ilegales tácticas dilatorias del  organismo electoral.
Una de las críticas que comúnmente se escuchan en relación con dicha consulta es la interrogante sobre el porqué la MUD, en vez de iniciar los trámites para la consulta al inicio del año 2016, espero hasta 4 meses después para hacerlo, dándole así al Gobierno Nacional la mejor excusa para colocar todas estas piedras en el camino que estamos viendo.  La razón de tal dilación es algo que permanecerá en el misterio, y que a la hora de la verdad en estos momentos carece de relevancia.  No obstante hay un aspecto en relación con esto que merece nuestra atención, porque ha marcado la actuación de la sociedad venezolana por lo que va de todos estos años de gobierno bolivariano, y que podría explicar el porqué, a pesar de los grandes esfuerzos que se han hecho para salir de esta pesadilla que representa el llamado “Socialismo del Siglo XXI”, no ha podido ser.
Todas las sociedades del mundo, y la venezolana no es una excepción, están conformadas por personas de diferentes creencias e ideologías, incluso dentro de las mismas organizaciones políticas. Un ejemplo gráfico fuera de nuestras fronteras, es el caso del candidato presidencial del Partido Republicano de los Estados Unidos, Donald Trump, el cual después de infinidad de críticas y hasta desplantes de los propios miembros del partido, termino imponiéndose con una candidatura anti partido por encima de sus rivales verdaderamente republicanos.  A pesar de la situación política venezolana, en la cual la mayoría de los derechos constitucionales están conculcados por el Gobierno, cada ciudadano posee el libre albedrio para dar a conocer sus ideas frente a sus semejantes, o por lo menos para intentar hacerlo. En el caso particular del RR, es cierto que un sector representado por la MUD probablemente se tomó más tiempo que el requerido para interponer la solicitud de su realización, creando con esto una serie de críticas sobre la efectividad de la agrupación.
Ahora bien, la pregunta que muchos deberían hacerse es ¿en dónde estaban los otros sectores de la sociedad venezolana, que en vez de esperar a que la referida organización actuara, no lo hicieron antes, y permitieron que transcurriera irremediablemente el tiempo hasta llegar a la situación actual?
Esta pregunta que muchos nos han planteado dentro y fuera del país, nos lleva a entender la verdadera realidad de Venezuela. En esta, a pesar de que la crisis arremete contra todo el mundo, todavía permanecen intactas las corrientes individualistas que caracterizan al liderazgo tradicional, dejando a un lado las bondades del liderazgo colectivo que se han venido destapando en estos últimos tiempos en el mundo, y que han logrado derrocar gobiernos, desarrollar empresas y hasta servir como áreas de estudio en las más importantes universidades e instituciones académicas internacionales.
En el caso de Venezuela, aun cuando la mayoría de los ciudadanos manifiesta su rechazo al Gobierno Nacional, a la hora de actuar se sienten impedidos de hacerlo porque existen otras organizaciones, o personalidades que tal vez hasta sin proponérselo, impiden la ejecución de cualquier otra iniciativa que no sea la suya, o por lo menos la realización de estas sin la autorización tacita o expresa de la agrupación. Esto es tan cierto, que a pesar de escucharse algunas otras propuestas para intentar lograr salir de la crisis, dichas propuestas son consideradas prácticamente como una afrenta al liderazgo de la MUD, o de alguno de sus más notorios miembros, y sus propulsores son vistos casi como enemigos de la misma, e incluso hasta son acusados de ser afectos al oficialismo.
El problema no es solo que se impida la disidencia dentro de una sociedad que se dice libre, y que paralelamente está luchando por retomar la senda de la democracia. El drama radica en que con esta actitud se condena a toda esa sociedad a asumir los errores y las consecuencias de las estrategias que un sector- que aun con la mayor buena fe del mundo, pero sin consultarle a nadie-  pudieran cometer.
Muy probablemente por mero populismo, el Presidente Chávez introdujo como elemento fundamental de su política lo que él se encargó en denominar “el poder del pueblo”. Con esto garantizaba Chávez la adhesión, casi hipnótica, de un gran sector de la sociedad venezolana. A este sector, compuesto por los más desposeídos, se les hizo ver que eran “ellos” y no Chávez quienes asumían el liderazgo del país, y que solo el Gobierno haría lo que aquellos decidieran, ya fuera mediante referendos, elecciones, o meras decisiones dictadas en los entornos de los Consejo Comunales. Lo que Chávez nunca les dijo a estas personas es que al final, quien tenía la última palabra era el propio Presidente de la Republica.
Lo importante de este poder del pueblo, es que con esto el gobierno revolucionario hacia ver  a sus adeptos como “suyo” lo que en realidad era una mera política gubernamental. Así, cuando se votaba en el referéndum consultivo por la reelección indefinida, quienes apoyaron la propuesta sentían que esa reelección les garantizaría no la permanencia física de un caudillo, sino la extensión del poder popular que este les había entregado. Esto vino desarrollándose en todas las acciones que el gobierno venia ejecutando, incluso en aquellas medidas coercitivas como las expropiaciones, en donde los seguidores de aquel se veían reivindicados al apreciar que quienes poseían propiedades-que supuestamente les habían sido robadas al pueblo- ahora obtenían su castigo. El milagro de Chávez se basó en hacer sentir a su gente participes de las acciones que se tomaban, y dueños de un proyecto que les pertenecía por derecho propio.
Esto no necesariamente existe hoy en día en Venezuela, o por lo menos no con esa pasión con que la sociedad agrupada en los sectores más golpeados económicamente, sentía por los proyectos socialistas.  Todos quieren salir de la crisis. No obstante, no todos sienten como suyas las propuestas que hacen los demás. Podrán salir a marchar mil veces, pero aun cuando las medidas a ejecutar los beneficien, no necesariamente las verán con sentido de pertenencia;  y sin esto no hay quien de la vida por nada.
La dinámica política e incluso económica actual, ha venido caracterizándose por la asunción de una responsabilidad colectiva. El liderazgo colectivo no significa que desaparezcan los líderes individuales, sino que estos hagan una “causa común” capaz de integrar a todos, y de hacerlos entender que si alguien gana todos ganan, pero que igualmente si uno pierde, las consecuencias serán negativas para todos. El liderazgo colectivo implica la adhesión, no a la MUD, ni a un personaje de esta, sino a una causa, y esa causa no puede ser otra que Venezuela.  El liderazgo colectivo no es visto como un mecanismo de control, sino de cooperación.  El liderazgo colectivo implica compromiso, y no puede entenderse como un liderazgo tradicional, de modo jerárquico; y es que lo que lo caracteriza es su identificación con los valores de todos y no con los intereses de unos pocos.
Este liderazgo colectivo fue el que logro, aun con la ayuda de otros factores, los triunfos en las llamadas  “revoluciones de colores”. Una de ellas fue la “Revolución Naranja”, desarrollada en Ucrania, y cuyo líder fue Víktor Yuschenko, (ex Presidente de la República de Ucrania entre 2005 y 2010).  Casualmente, hace algún tiempo, el Sr. Yuschenko, le escribió una emotiva carta al hoy preso político, Leopoldo López, enviada a la cárcel en donde este se encuentra. Si hay alguien que sabe de la necesidad de asumir liderazgos colectivos, es precisamente Yuschenko, cuyos asesores hoy en día no entienden por qué si bien las agrupaciones políticas venezolanas les han consultado sobre la posibilidad de desarrollar estas estrategias en Venezuela,  han asumido todo,  menos cuando se trata de aplicar el liderazgo colectivo.
Faltan casi dos años para que Nicolás Maduro de por finalizado su mandato a la presidencia de Venezuela. Son muchas las situaciones que se producirán hasta entonces, así como habrá muchas posibilidades de establecer estrategias al respecto. 
De no entenderse la realidad del país y la necesidad de incluir a toda la sociedad venezolana en un mismo proyecto, el riesgo no será la ausencia del liderazgo colectivo, sino eventualmente la producción de un suicidio colectivo.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

La Toma de Caracas del 1-9-2016 y la nueva amenaza proferida por la dictadura judicial



















Por: Allan R. Brewer-Carías 

La llamada “Toma de Caracas” que se realizó el 1º de septiembre de 2016, convocada en nombre del pueblo de Venezuela por la oposición democrática al Gobierno representada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), sin duda puede considerarse como la concentración política o manifestación de fuerza popular de oposición pacífica al Gobierno más multitudinaria que en una sola cuidad haya ocurrido en todo el Continente. La misma, efectuada con el objetivo de exigir el cumplimiento de los lapsos para la efectiva realización del referendo revocatorio del mandato de Nicolás Maduro con el objeto de sacarlo a él y a su régimen del poder así como para exigir del Consejo Nacional Electoral la realización de las votaciones para elegir gobernadores y miembros de los Consejos Legislativos de los Estados que corresponde realizar en 2016. 

En la víspera de dicha convocatoria, el Gobierno formuló toda suerte de amenazas represivas imaginables contra la oposición, apresando a líderes políticos sin motivo, o con motivos falsos, y trasladado presos políticos arbitrariamente de sus lugares de detención, al punto de que ante la negativa del Estado de aceptar una misión de observación y acompañamiento que le formuló la Secretaria General de la Organización de Estados Americanos al gobierno, el Dr. Luis Almagro tuvo que advertirle al Gobierno en comunicación del 30 de agosto de 2016 que hacía “responsable al Gobierno de Venezuela de asegurar al pueblo su derecho a manifestarse pacíficamente, su derecho de asociación y su derecho de libre expresión sin sufrir ningún tipo de violencia e intimidación”, manifestándole: “su preocupación por lo ocurrido estos días previos al llamado de la oposición democrática venezolana del 1º de septiembre, donde se han recibido denuncias que demuestran el recrudecimiento de la represión y de las violaciones de Derechos Humanos. Se pretende criminalizar la protesta, se amenaza con inhabilitar a partidos políticos, y se criminaliza la actuación de diputados de la Asamblea Nacional y activistas de la sociedad civil, acciones que dejan serias dudas de que al gobierno venezolano le interese un diálogo serio y constructivo para salir de la crisis en la que ha sumergido a Venezuela. 

En las semanas anteriores a estos acontecimientos, la conducta del Tribunal Supremo para desmantelar la democracia y el Estado de derecho, que hemos denunciado como conformando una “dictadura judicial,” no se había detenido, y basta para constatarlo la sentencia de la Sala Electoral del Tribunal Supremo Nº 108 de 1º de agosto de 2016,6 mediante la cual quizás se quiso preparar el camino para la adopción de un acto más irresponsable y definitivo en la confrontación de poderes del Estado, consistente en la posible “disolución” de hecho de la Asamblea Nacional, al declarar no sólo que la nueva juramentación de los diputados electos por el Estado Amazonas efectuada ante la Asamblea el 28 de julio de 2016, “carece de validez, existencia y no produce efecto jurídico alguno” por haber sido la proclamación de los mismos “suspendida” judicialmente desde el 30 de diciembre de 2015; sino que a partir de dicho día 1º de agosto de 2016, también decidió la Sala que “carecen de validez, existencia y no producen efecto jurídico alguno” todos “aquellos actos o actuaciones que en el futuro dictare la Asamblea Nacional” con la participación de los diputados juramentados. 

Se trató, así, de una nulidad declarada sobre actos inexistentes y desconocidos, por ser futuros e inciertos, lo que fue un soberano, arbitrario y peligroso disparate. En todo caso, si los diputados fueron juramentados fue para que participaran en las labores legislativas, lo que significó bajo el criterio de la Sala, que todo lo que ha decidido y decida la Asamblea Nacional a partir del 1º de agosto de 2016 carecería de validez, existencia y no produciría efecto jurídico alguno. Y como la decisión se adoptó en el marco de un amparo cautelar – aun cuando sin identificarse el supuesto derecho fundamental lesionado ni citarse a los supuestos agraviantes –, entonces, con la misma también se abrió la puerta para que la Sala Constitucional pudiera en el futuro avocarse al conocimiento del asunto por simple “notoriedad judicial,” y pudiera proceder a aplicar la inconstitucional doctrina que sentó en 2014, en el caso de los Alcaldes de los Municipios San Diego del Estado Carabobo y San Cristóbal del Estado Táchira, terminando entonces decretando la “cesación” de las funciones de los diputados que incurrieran en desacato, y con ello proceder a “disolver” de hecho la Asamblea, como se ha venido anunciando en forma desvariada. 

La decisión de la Sala Constitucional también abrió la puerta para que otros órganos depredadores del poder público pudieran también contribuir a cerrar la Asamblea Nacional, como fue lo anunciado del Poder Ejecutivo, de proceder a ahogarla presupuestariamente para, de hecho, tratar de impedir que funcione, lo que efectivamente comenzó a ocurrir al terminar las sesiones ordinarias de la Asamblea el 15 de agosto de 2016. 

En fin, de lo que se trata en la “dictadura judicial” que tenemos es de desplazar a los representantes de la voluntad popular del marco institucional del Estado, como la culminación del proceso de demolición de la democracia, lo que incluso fue ya formalmente “anunciado” por el Presidente de la República, sin duda en respuesta a la multitudinaria manifestación popular de rechazo a su Gobierno del 1º de septiembre de 2016, al declarar que: "Le he pedido a un grupo de juristas, al Procurador General, que en el marco del Decreto de Emergencia Económica y Estado de Excepción, me preparen un decreto constitucional para consultarle a la Sala Constitucional para levantar la inmunidad a todos los cargos públicos, empezando por la inmunidad parlamentaria en Venezuela, si fuese necesario". 

Como bien lo observó José Ignacio Hernández: “Esta amenaza podría ser preludio de un nuevo episodio del conflicto contra la Asamblea Nacional, que incorporaría un elemento sumamente peligroso para el orden democrático y constitucional: desconocer la inmunidad parlamentaria con base en argumentos jurídicos bastante primitivos, permitiendo no sólo el enjuiciamiento sino, además, la privación de libertad de diputados, como consecuencia de una acción de retaliación política.” 

Ello por supuesto sería absolutamente inconstitucional pues conforme al artículo 200 de la Constitución la inmunidad parlamentaria, como privilegio de los diputados, solo puede ser allanada en los casos de comisión de delitos por el Tribunal Supremo de Justicia, “única autoridad que podrá ordenar, previa autorización de la Asamblea Nacional, su detención y continuar su enjuiciamiento”, luego de realizado el antejuicio de méritos correspondiente (art. 266.3). Como lo observó María Alejandra Correa: “La Constitución no confiere al Presidente de la República atribución alguna para instar al Tribunal Supremo de Justicia para allanar la inmunidad parlamentaria, ni para dictar decretos que la condicionen o excluyan. Ni siquiera en el marco de un Estado de Excepción, porque durante la vigencia de éstos no se afecta el funcionamiento de los demás Poderes Públicos (artículo 339, último aparte de la Constitución)”. 

Lo cierto, en todo caso, es que la intención del Gobierno y de la Sala Constitucional, como ha sido anunciado, es acabar definitivamente con la Asamblea Nacional, y la representación popular, buscando la expresada inconstitucional y tortuosa vía para quizás, alegando el desacato de los diputados a cumplir con las inconstitucionales sentencias del Tribunal Supremo de Justicia que le han cercenado las facultades constitucionales a la Asamblea, proceder a “allanarle” la inmunidad parlamentaria a los diputados con la sola intervención de dicho Tribunal Supremo, al considerar que la “autorización” que la Constitución exige que deba dar la propia Asamblea Nacional para ello, no es posible que pueda sea emitida, ya que sus Salas decidieron en sus sentencias recientes, como la Nº 108 de 1º de agosto de 2016 de la Sala Electoral antes indicada, que todos los actos de la Asamblea “carecen de validez, existencia y no producen efecto jurídico alguno”. 

O sea, tan simple y burdo como esto: como la Asamblea Nacional no puede decidir nada válidamente, porque así lo decidió el Tribunal Supremo, entonces no puede autorizar el allanamiento de la inmunidad parlamentaria de los diputados como lo exige la Constitución, pudiendo entonces ello ser decidido con la sola participación del Tribunal Supremo. 

Y mientras todo esto quizás se pueda estar preparando tras bastidores, la persecución política ha continuado, y muestra de ello fue el inconstitucional secuestro y detención del periodista Braulio Jatar, por supuestamente haber difundido legalmente un video con imágenes verídicas de una manifestación callejera en la cual vecinos del barrio Santa Rosa de La Asunción, en la Isla de Margarita, participaban legítimamente, y entre ellos, muchas señoras mayores amas de casa que blandían cacerolas como única “arma” para expresar su descontento, y que tuvieron que enfrentar a un irresponsable Presidente quién en una insólita bravuconada pretendió mezclarse con los manifestantes queriendo él solo callar el ensordecedor ruido de las cacerolas de las amas de casa, lo que por supuesto no sólo no logró, sino que no logrará de ahora en adelante. 

Ver: http://bit.ly/2bXxX4f

viernes, 2 de septiembre de 2016

Carta abierta del Padre José Antonio Fortea a Maduro







Estimado señor Maduro:
La marcha de hoy en Venezuela no es una marcha política. Es la marcha de la dignidad, de la honradez, de la decencia de un Pueblo que ha sido ultrajado, engañado, machacado y encadenado.
Salga al balcón y mire al horizonte, hacia la marcha. Toda la gente digna está contra usted. Ha logrado unir al país, señor presidente. Por fin lo ha logrado, pero contra usted.
Evidentemente, no apelo a su decencia, señor Presidente. Sólo me queda apelar a su más básico y elemental sentido de supervivencia. Si se obceca en enrocarse, las cosas se le van a ir de las manos del peor modo posible. No hace falta ser muy inteligente, como usted, señor presidente, para darse cuenta de lo peligroso que es vivir en una nación donde todo el mundo está desesperado, hasta los carceleros.
La desesperación tiene un límite y usted lo va a comprobar muy pronto. La única duda que todos tenemos es cuál es el precio que va a hacer pagar a ese pueblo.
Esta marcha hubiera sido imposible hace un año. Con su régimen de libertades, hubiera sido irrealizable. Pero ahora se enfrenta a una masa incontenible de millones de desesperados. ¿Se da cuenta de que intenta contener lo incontenible?
El día de hoy será largo, el más largo de su presidencia. En teoría, los presidentes se dedican a gobernar. Usted, a partir de ahora, se va a dedicar a contener a las masas. Va a vivir el día de hoy como una batalla. Triste presidencia la de aquél que batalla contra su pueblo. Quizá la única guerra que no se puede ganar.
No le quito más tiempo, porque hoy va a tener mucho trabajo. No sé lo que va a pasar hoy. Tampoco usted sabe si dentro de un año se acostará en la cama de su dormitorio o en el lecho de una prisión a la espera de ser juzgado por jueces imparciales.
Hoy todo conspira en su contra, señor Maduro. Hoy, hasta la mirada de los carceleros es más torva. 
Por primera vez en su mandato, mira al rostro de los pretorianos tratando de interpretar la frialdad de sus gestos.
Suyo afectísimo.
 
Padre Fortea
Sacerdote - Demoniólogo

miércoles, 31 de agosto de 2016

Que entiendan muy bien este Artículo los del régimen y los de la mud

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

En nombre de Dios

31 Agosto, 2016
El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticas o menoscabe los derechos humanos. Art. 350, Constitución de la República Bolivariana de Venezuela vigenteCuenta la historia bíblica que los filisteos querían dominar a los israelitas. El rey Saúl había ofrecido riquezas al guerrero que ganara en batalla al gigante de 3 metros Goliat, quien todos los días, durante 40 días, en la mañana y en la noche, se asomaba al campo de batalla para burlarse del pueblo de Israel. El rey necesitaba detener esta vergüenza. David, un joven pastor que llevaba provisiones a sus dos hermanos soldados, se presentó ante Saúl y ofrece enfrentar a Goliat, porque tiene experiencia: ha matado un león y un oso que querían comerse sus ovejas. El rey se opone: “No puedes, eres un niño y Goliat ha sido soldado siempre”.
David buscó unas piedras para utilizar su honda contra el gigante, quien al verlo se ríe incrédulo. “Ven acá” dice Goliat, “y daré a comer tu cuerpo a los pájaros y los animales”. David enfrenta al gigante filisteo acostumbrado a matar y vencer y le dice: “Tú vienes a mí con espada, una lanza y una jabalina, pero yo voy contra ti con el nombre de Jehová. Hoy Jehová te dará en las manos mías y yo te derribaré”. Así lo hizo, de un solo chinazo le clavó en la cabeza una gran piedra que mató en el acto a Goliat. Al ver a su guerrero muerto, los filisteos huyeron, los israelitas los siguen y ganan la batalla. La fe y la acción unidas para lograr la victoria.
Cuenta la historia que en 1918 un brillante abogado indio promovió un movimiento nacionalista cuya bandera era la “no colaboración” y la “desobediencia civil” para lograr la autonomía de su país del Imperio Británico. Llega al Congreso y allí aprueban la puesta en práctica de su resistencia pasiva y no violenta, pero firme. El pueblo lo apodó “Mahatma” (“el Magnánimo”), aludiendo a sus dotes de profeta y santo que guiaba las masas empobrecidas pero llenas de fe.
En 1930 llama a marchas contra las leyes monopólicas, exigiendo la salida de los británicos de su tierra. Irrefrenables muchedumbres iban de ciudad en ciudad, siguiendo a Mahatma, quien luego de ser derrotado en una mesa de negociaciones en Londres, se retira políticamente hasta 1940 cuando agita las ansias de libertad hasta lograr el nacimiento de la Unión India. Su infinito amor por los hombres y por su país, sus ayunos por la causa, su devoción religiosa, lo hicieron líder político y espiritual más allá de las fronteras de la India. Mahatma Gandhi es hoy símbolo de la resistencia pacífica de los pueblos ante los abusos de los poderosos. Nuevamente, la fe y la acción unidas, logrando victorias.
Cuenta la historia que en 1951, bajo la inspiración de Gandhi, el Congreso Nacional Africano en Suráfrica, proponía métodos de lucha no violentos. La Liga de la Juventud era presidida por un joven abogado, que organizaba campañas de desobediencia civil contra las leyes segregacionistas del “apartheid”: Nelson Mandela. Cumplió 3 años confinado en Johannesburgo, cuando la represión produjo 8.000 detenciones. Cuando lo liberan, comienza su campaña por la Carta de la Libertad, que bajo la óptica humanista promueve un Estado multirracial, igualitario y democrático.
La marginación y la miseria para la población de color arrecia, mientras el Congreso Nacional Africano realiza manifestaciones y boicots que llevan a prisión a la mayoría de sus líderes. Se produce la matanza de Sharpeville, en la que la policía disparó contra una multitud desarmada, matando a 69 manifestantes. El gobierno declaró estado de emergencia y Mandela es detenido en 1962 y condenado por sabotaje y conspiración para derrocar al gobierno. Estuvo preso durante 27 años, aislado y sin esperanzas. El gobierno rechazaba todas las peticiones por su libertad. Su largo presidido hizo de Nelson Mandela una leyenda del sufrimiento y la lucha de los sudafricanos por su libertad.
Molestos con su fama mundial, en 1984 el gobierno ofrece liberarlo si se confina en uno de los ghettos negros. Mandela rechazó el ofrecimiento. Las manifestaciones de calle, la población civil exigiendo libertad, las agresiones contra la gente de color, obligaron al gobierno, presionado también por la opinión pública mundial, a desmontar el apartheid, liberar a Mandela y negociar el tránsito a una democracia multirracial. Nelson Mandela fue el primer presidente negro de Sudáfrica y su mayor logro fue la reconciliación nacional. La fe y la acción movieron también esta victoria.
Cuenta la historia que Polonia estaba dominada por el comunismo desde 1945. En los astilleros de Gdansk, nace Solidaridad, el primer sindicato independiente en un país del bloque soviético. Con la bendición del papa polaco Juan Pablo II, Solidaridad emprende la lucha como un movimiento obrerista católico que rápidamente se extiende detrás de la cortina de hierro y se convierte en un partido político que llega a tener 10 millones de militantes.
Solidaridad pide libertad y elecciones. El Presidente del gobierno, Mariscal Wojciech Jaruzelski, declara la ley marcial y encarcela a la mayoría de sus dirigentes, entre ellos a Lech Walesa, su líder. Sigue una serie de huelgas en minas, trenes y puertos, después que el gobierno anuncia aumentos masivos en los alimentos. Las huelgas en 1988 forzaron al gobierno a negociar con Solidaridad, ir a las urnas y pierde las elecciones. Lech Walesa es el nuevo presidente de Polonia, por la vía pacífica y electoral. La fe y la acción derrotaron al comunismo polaco.
Cuenta la historia reciente, que en Venezuela un gobierno, traicionando el voto soberano, burló a la democracia y desacató la constitución. Los venezolanos intentaron vías de protesta: la pacífica, la no tan pacífica, el paro, la demanda internacional. Hasta que comprobó que el país democrático era mayoría, que ningún régimen por poderoso que se crea está por encima de la constitución y que todos sus funcionarios son empleados del pueblo y no del gobierno de turno. Con millones de exiliados, millones de empobrecidos, sin alimentos ni medicinas, con el país en bancarrota y los derechos humanos pisoteados por un régimen enquistado en el poder, los venezolanos abren una vía de paso a la democracia éste 1° de septiembre. Y nuevamente la fe y la acción serán cruciales en la victoria. Como dijo David: “Me enfrentas con armas y violencia. Yo te enfrento en nombre de Dios”.
“Mas Jehová está conmigo, como poderoso gigante, por tanto, los que me persiguen tropezarán y no prevalecerán, serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán, tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada”. Como anillo al dedo, lo dice la Biblia, Jeremías 20:11.
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas

El fantasma de la desilusión

 

 

 

 

 

 

Por: Alberto Medina Méndez

Los políticos más experimentados ya lo saben, pero evidentemente los más ingenuos, esos que se ufanan de venir desde afuera del sistema, no han logrado comprender la relevancia de administrar con criterio el complejo mundo de las expectativas cívicas.

En las entrañas de la naturaleza humana vive una tendencia inercial que invita a idealizar, a construir ciertas imágenes en la mente, que convierten a ciertos personajes de la política en seres que jamás fueron, ni serán.

Se trata de una inclinación casi instintiva que mezcla lo que se desea con la realidad. Los defectos se disimulan y las virtudes se multiplican, lo que engendra un enorme riesgo, no por esa transición que inevitablemente concluye, sino por la inexorable aparición de la frustración que asoma.

En el pasado se han vivido situaciones nefastas, indignas e indeseables. En ese instante no fueron percibidas con suficiente claridad, pero hoy, con más serenidad y mayor cantidad de información, se entiende que todo lo ocurrido fue una gigantesca farsa con fatídicas consecuencias.

Esa funesta etapa quedó atrás, al menos por ahora. Pero tampoco lo sucedido antes transforma automáticamente al presente en algo maravilloso. De aquí en adelante no todo funcionará extraordinariamente bien solo porque las ansiedades de la mayoría así lo disponen.

Las comparaciones sirven solo para identificar puntos de referencia y saber si se ha avanzado o, eventualmente, se ha retrocedido, pero de ningún modo eso se traduce en que todos los objetivos se lograrán mágicamente.

Las victorias se consiguen gracias a una secuencia de decisiones acertadas y no solamente con algunas aisladas batallas ganadas. Es allí donde el manejo inteligente de las posibilidades concretas de alcanzar ciertas anheladas metas pasa a ocupar el centro de la escena.

Mensurar adecuadamente la situación original, tener un diagnóstico afinado de la realidad, establecer ciertos objetivos con la mayor claridad posible y entender las etapas que se irán sucediendo en ese recorrido, es vital para no cometer errores groseros y caer en infantilismos inconducentes.

El ritmo lo deben proponer siempre los líderes pero existe un tiempo óptimo para definirlo. Si bien nunca es suficientemente tarde para hacer lo correcto, no menos cierto es que en el inicio de una gestión se debe aprovechar al máximo para poner los puntos sobre las íes dándole un sentido a lo que se va a encarar, precisando parámetros transparentes.

Eso no garantiza que la sociedad acepte esas formulaciones mansamente. Siempre la gente aspirará a más. Eso es muy razonable y hasta saludable. Después de todo, los ciudadanos también ponen la agenda sobre la mesa y exigen de acuerdo a sus percepciones y necesidades.

Es innegable que la política es la que tiene todas las herramientas disponibles para poner "blanco sobre negro" y exteriorizar un plan ambicioso pero posible, que prevea la consecución de determinados logros concretos, que puedan ser discernidos por todos sin tantas subjetividades.

Cuando los dirigentes abusan de su excesivo "buenismo" con tanta candidez y suponen que pueden ignorar procesos tan elementales como estos comenten una equivocación que tiene esperables consecuencias políticas.

La comparación con el pasado es solo una herramienta que tiene fecha de vencimiento. En algún momento la sociedad consigue procesar las barbaridades de esa era y las comprende en su justa dimensión, pero también consigue separar los hechos y repartir incumbencias con criterio.

Indudablemente los que estuvieron antes son los culpables de todas las desgracias heredadas, pero los que están ahora son los responsables de que, cada una de esas cuestiones puedan ser definitivamente superadas.

Es allí cuando los que gobiernan el presente tienen que poner su máximo empeño para establecer con total claridad las expectativas brindando una importante cuota de racionalidad a su discurso cotidiano.

No se debe prometer lo imposible. No es inteligente hacerlo desde lo estratégico, pero tampoco es honesto plantearlo de ese modo y eso la sociedad, más tarde o más temprano, lo advierte en toda su magnitud.

Es factible que durante la primera fase del idilio todo suene como una melodía seductora, pero a poco de andar, la realidad hará su parte, y si no se hacen los deberes, la sociedad pasará factura con absoluta crueldad.

Algunos dirán que es un poco tarde para replantear escenarios tan trascendentes. Vale la pena recordar que no existe peor error que el de insistir neciamente en transitar caminos inadecuados solo porque no se ha hecho lo necesario oportunamente.

Es imperioso establecer un nuevo contrato psicológico con la sociedad que tenga como base de sustentación colocar las esperanzas ciudadanas dentro de un marco de prudencia, seriedad y honestidad intelectual.

Es tiempo de trabajar con un horizonte claro, con directrices más específicas, blanqueando los costos que se deberán aceptar al circular por esos senderos y explicando detalladamente porque es indispensable hacerlo ahora, advirtiendo además sobre las secuelas que se derivan de no hacerlo.

Aparecerán entonces las predecibles resistencias y surgirán muchas críticas, pero si no se asume con hidalguía esa metodología, invariablemente los ciudadanos se encontrarán nuevamente con el fantasma de la desilusión.


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jueves, 25 de agosto de 2016

Lo que debes comer segun tu tipo de sangre






En algún momento, todo el mundo aprende en la escuela que existen 4 grupos sanguíneos distintos: A, B, AB y O. Cada uno se define por el factor Rh, que puede ser Rh positivo (los que tienen factores Rhesus en su sangre) o negativo (no lo tienen). El grupo sanguíneo al que uno pertenece se determina antes de nacer. Por encima de todo, es importante saber tu grupo sanguíneo en caso de que necesites una transfusión, porque no todos los grupos sanguíneos son compatibles los unos con los otros. Pero, ¿sabías que tu tipo de sangre tiene también otros muchos efectos en tu cuerpo? Aquí te presentamos 10 datos de los que seguramente no tenías ni idea, sobre cómo la sangre influye en nuestra vida.
Grupo sanguíneo y nutrición 
Nuestro cuerpo está ocupado llevando a cabo numerosos procesos muy complicados durante todo el día. Por ejemplo, la digestión. La gente reacciona de forma diferente a los componentes nutricionales de la grasa, las proteínas y los carbohidratos. Esto es debido a que los grupos sanguíneos juegan un papel muy importante en muchos aspectos de la nutrición. Personas con el grupo sanguíneo O deberían seguir una dieta rica en proteínas, mientras que aquellos con grupo A deberían evitar la carne y en su lugar comer mucha fruta y verduras. Los del grupo B deberían comer menos carne blanca (como el pollo) y seguir una dieta sana y variada. Por el contrario, los del grupo AB se benefician del pescado y otras comidas ricas en grasa, de los cuales se recomiendan aquellos con omega-3.
Grupo sanguíneo y fitness
¿Sabías que tu grupo sanguíneo influye en el tipo de deporte adecuado para ti? Personas con el grupo A se benefician especialmente de ejercicios relajantes como yoga o deportes de resistencia como jogging. El tipo B, por el contrario, ama los retos de su cuerpo y su mente en actividades como escalada o artes marciales.
Grupo sanguíneo y embarazo
Te damos una buena razón por la que deberías saber el grupo sanguíneo de tu pareja antes de tener hijos: algunos grupos sanguíneos no se mezclan especialmente bien. En concreto, mujeres con un grupo sanguíneo negativo deberían tener cuidado antes de quedarse embarazadas si su pareja tiene un grupo sanguíneo dominante Rh positivo (con factor Rhesus). En este caso, hay muchas probabilidades de que el bebé también sea positivo y que el cuerpo de la madre reaccione ante él como si fuese un cuerpo extraño. Por lo tanto, es conveniente en este caso hablar de los riesgos del embarazo con su doctor.
Grupo sanguíneo y grasa del vientre
¿Te has dado cuenta de que algunas personas tienen que luchar contra la barriga más que otras? Por supuesto, por una parte es resultado del género (hombres y mujeres se valoran de manera distinta con respecto a la distribución de la grasa), pero por otro lado, está conectado también al grupo sanguíneo. Personas con el tipo A puede procesar los carbohidratos mejor y por lo tanto tienen menor asentamiento de grasa en el vientre. Por el contrario, personas con el tipo O tienen dificultades procesando el azúcar y por ello están más inclinadas a acumular más grasa en el vientre.
Grupo sanguíneo y enfermedades 
No a todo el mundo le afectan igual las enfermedades. Aquí también el grupo sanguíneo tiene algo que ver. Puedes consultar con tu doctor si eres especialmente susceptible a algunas enfermedades más que a otras.
Grupo sanguíneo y propensión al estrés 
En un primer momento parece sorprendente, pero es un hecho: personas con grupo sanguíneo O tienen un nivel más alto de cortisol que otros. Esta hormona provoca la sensación de estrés. Las personas con este grupo sanguíneo deberían quizá tomarse una pausa más a menudo, por el bienestar de su corazón y los que están a su alrededor.
Antígenos 
Los antígenos sirven para identificar claramente tu grupo sanguíneo. Se encuentran no sólo en la sangre misma, sino en todo el sistema digestivo, desde la boca hasta el intestino. Puedes hallar incluso el grupo sanguíneo de alguien a través de los lóbulos pulmonares o por la nariz.
Grupos sanguíneos en emergencias
Los doctores de emergencias aconsejan a todo el mundo llevar siempre encima un documento con información médica importante como el grupo sanguíneo. En casos extremos esto te puede salvar la vida, porque ayuda a los médicos de emergencias a ver rápidamente qué grupo sanguíneo necesitan en caso de que una transfusión sea necesaria. Puedes encontrar estas tarjetas en todos los centros de donación de sangre y en la Cruz Roja.
Grupo sanguíneo y carácter 
Si tenemos en cuenta cuánto influye nuestro grupo sanguíneo en el metabolismo, no es de extrañar que influya también en nuestra personalidad. Personas con tipo O suelen ser extrovertidas, creativas y sentirse más cómodo en grupo. Las personas de tipo A son, por el contrario, más tranquilas, sienten predilección por el arte y la estética, y son muy confiables. Las personas que son muy ambiciosas y que valoran su independencia suelen ser de tipo B. Y las del tipo AB suelen ser más reservadas, pensativas, y disfrutan pasar tiempo a solas.
Grupo sanguíneo y fertilidad 
Curiosamente, parece que el grupo sanguíneo afecta también a las oportunidades de quedarte embarazada. Mujeres con el grupo AB producen más hormonas que facilitan la concepción. Esto quiere decir que las mujeres con AB normalmente se quedan embarazadas más fácilmente que las de los otros grupos.
¿No es increíble todos los papeles que juega tu grupo sanguíneo en tu vida? Puede explicar unas cuantas cosas sobre por qué somos como somos. ¡Y el consejo sobre la tarjeta con tu grupo sanguíneo puede salvarte la vida!