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lunes, 17 de julio de 2017

El Reloj del Apocalipsis











Lo llaman el "Reloj del Apocalipsis" y el mes pasado cumplió 70 años desde su creación, cuando apareció por primera vez en la portada del Bulletin of the Atomic Scientists(Boletín de Científicos Atómicos) que lo publica desde entonces.

No es un objeto sino una ilustración, y no avanza o retrocede por una medida científica sino por el parecer del directorio de ciencia y seguridad del boletín, un grupo de expertos que se reúne dos veces por año para determinar cuánto nos resta para la medianoche.

"Es un símbolo que representa cuán cerca o lejos estamos de una catástrofe global.Y lo que queremos decir con eso es cuán cerca o lejos estamos de destruir la vida en la Tierra como la conocemos", explica Rachel Bronson, directora ejecutiva y editora del boletín, donde supervisa el manejo del reloj.

El último cambio en las agujas fue en enero, apenas unos días después de la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, cuando el minutero fue adelantado medio minuto.

Solo una vez el Reloj del Apocalipsis estuvo más cerca que ahora de la medianoche: en 1953, cuando llegó a dos minutos antes de la hora límite, tras unas pruebas de armas termonucleares realizadas por EE.UU. y la Unión Soviética.

Sus responsables creen que hechos recientes como el lanzamiento de un misil balístico intercontinental por parte de Corea del Norte la semana pasada, o la decisión de Trump de retirar a EE.UU. del Acuerdo de París sobre cambio climático, respaldan su alerta.

"Esto no se está moviendo en la dirección correcta", dice Bronson a BBC Mundo.

Del rock a la ONU

Cuando el Reloj del Apocalipsis nació en 1947, reflejaba la preocupación de los científicos que lo concibieron ante el peligro de un conflicto nuclear al inicio de la Guerra Fría.

Diseñado por la pintora Martyl Langsdorf, esposa del físico del Proyecto Manhattan Alexander Langsdorf, su primer aparición en la portada del boletín marcaba siete minutos para la medianoche.
Desde entonces, la posición de las manecillas fue ajustada 22 veces hacia adelante o atrás.

Las referencias al reloj han ido mucho más allá de la ciencia y la política: bandas de rock como Iron Maiden o Smashing Pumpkings le dedicaron títulos de canciones ("2 minutes to Midnight" y "Doomsday Clock", respectivamente).

También apareció citado en un episodio de la serie de fantasía Doctor Who, producida por la BBC.
En los tiempos actuales el reloj refleja, junto con el riesgo nuclear, la inquietud de quienes lo manejan ante los efectos del cambio climático y tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial y la biología sintética.

En marzo fue el alto representante de las Naciones Unidas para temas de desarme, Kim Won-soo, quien advirtió que el Reloj del Apocalipsis había llegado a su peor marca en 64 años: "La necesidad de avanzar en el desarme nuclear rara vez ha sido tan urgente como lo es hoy", dijo en una conferencia.

De hecho, el reloj está más cerca de la medianoche que durante la Crisis de los Misiles en Cuba en 1962, cuando se mantuvo a siete minutos de la hora final pese a que muchos creen que debía haberse movido.

Bronson explica que eso ocurrió porque la Crisis de los Misiles en Cuba pasó tan rápido que los expertos del boletín no llegaron a juntarse para cambiar el reloj, y cuando lo hicieron EE.UU. y la Unión Soviética ya habían firmado acuerdos de control de armas.

En 1991, con el fin de la Guerra Fría y nuevos acuerdos de reducción de armas entre Washington y Moscú, el reloj alcanzó su mayor distancia de la hora final: 17 minutos.

Pero el gran alivio que se vivió en aquel momento contrasta con el riesgo que las agujas marcan ahora.

"Más peligroso"

Bronson señala que el último ajuste del Reloj del Apocalipsis en enero respondió a una creciente falta de respeto alrededor del mundo a los conocimientos especializados, así como a comentarios descuidados en diferentes países sobre temas nucleares.

"En ambos casos identificamos al presidente Trump y al gobierno entrante (en EE.UU.) como muy responsables por nuestras preocupaciones. Pero no eran los únicos", sostiene.

"Y (Trump) continúa haciendo declaraciones que pueden percibirse -no sabemos en realidad si tiene o no esa intención- como una amenaza velada de usar armas nucleares, lo cual es muy aterrador", dice Bronson.

Relata que en estos días han recibido muchas preguntas sobre si volverán a adelantar el reloj, especialmente a la luz del test de un misil intercontinental de Corea del Norte la semana pasada.
Pero responde que un nuevo ajuste está fuera de planes hasta ahora, porque el adelanto de las manecillas en enero ya anticipó "que el mundo se iba a volver más peligroso" y eso es lo que se está comprobando.

De cualquier forma, aclara que la situación podría cambiar y el boletín se reserva su derecho a mover el reloj.


"Lo importante", concluye, "es cuál es la línea de tendencia. Esto es lo que me preocupa mucho: ¿estamos moviéndonos más cerca o lejos de la medianoche? Y ahora mismo decimos que no es tan peligroso como en 1953, pero nos dirigimos hacia eso".

Cómo detectar a un psicópata - 10 características

Cuántas veces no hemos escuchado en las noticias: un hombre aparentemente normal, que gozaba de buena reputación y que nunca había levantado sospechas, un día es llevado ante la corte a declarar por una serie de crímenes que ni sus más allegados sospecharían que sería capaz de cometer. Alguien totalmente integrado en la comunidad pasa a ser, de la noche a la mañana, un criminal.

Este tipo de cosas pueden llevar a plantearnos una pregunta algo macabra:

¿Sería yo capaz de reconocer a un psicópata?

Y es que, si bien los psicópatas no tienen por qué cometer actos delictivos o crímenes, es cierto que por sus características son capaces de actuar de romper las normas de convivencia tal y como lo haría alguien aislado, desesperado y sin recursos. Sin embargo, los psicópatas sí tienen recursos sociales: son carismáticos y saben cómo causar una buena impresión. Es por eso que, muchas veces, identificar a un psicópata que se dispone a realizar una ilegalidad es complicado.

Detectar a un psicópata

Así pues, ¿es posible idntificar a los psicópatas? Desde luego, “del dicho al hecho hay un trecho” y es que, sin importar las características que enumeran los manuales de diagnóstico o la cantidad de expertos que afirman que los rasgos inequívocos de la psicopatía son “X” o “Y”, la verdad es que cada psicópata tiene una manera diferente de desenvolverse en sociedad. Y, claro, pareciese que los psicópatas dispuestos a cometer crímenes cada día aprenden a pasar más desapercibidos.

¿Cómo son los psicópatas? 10 rasgos característicos

Sin embargo, sí existen ciertas tendencias y patrones de comportamiento que, a partir de la estadística, hacen algo más posible detectar a un psicópata. Aquí puedes encontrar 10 claves que suelen resultarles útiles a los expertos.

1. No se plantean metas a largo plazo

Los psicópatas tienden a llevar un estilo de vida fundamentado en la inmediatez, por lo que el mañana les preocupa relativamente poco en comparación a objetivos más cercanos en el tiempo (especialmente si estos son muy primarios y basados en impulsos). Tienden a satisfacer sus necesidades más básicas (hambre, sexo, alojo, etc.) por lo que no tienden a planificar su futuro con meticulosidad.

Pueden organizarse para perseguir un fin que ellos consideren importante, pero generalmente estas metas siempre persiguen resultados a corto plazo. Por ejemplo, un psicópata con propensión al crimen podría robar un coche lujoso para impresionar una chica y lograr que se suba a él para abusar de ella sexualmente después.

2. Mitomanía

Dejemos algo bien en claro: todo el mundo miente. Algunos más, otros menos. Ahora bien, no es lo mismo una mentira “pequeña” o “blanca” a decir mentiras de manera patológica.

Los psicópatas tienen una gran facilidad para mentir, y a veces lo hacen para obtener lo que quieren inclusive si ello significa perjudicar a otras personas ya que no prevén la naturaleza de las consecuencias de dichas mentiras. Además, siempre tienden a justificar y racionalizar sus actos.

3. Irresponsabilidad

La descripción clásica de los psicópatas los caracteriza como personas que no se sienten atadas a “contratos” o “pactos” con el resto de la humanidad

Esto significa que tienen dificultades para reprimir ciertos comportamientos para no perjudicar al resto. Es por esta razón que tienen la peculiaridad de ser esporádicos en los trabajos que desempeñan, así también como el mudarse constantemente de residencia. En la historia de vida de un psicópata es común hallar que los empleos que realizó fueron desempeñados durante breves lapsos de tiempo.

4. Encanto superficial y falsa adaptación

Los psicópatas suelen desenvolverse en la vida cotidiana con relativa adaptabilidad debido a que han aprendido ingeniosamente a ganarse la confianza de los demás con su falso encanto

Estas actitudes simplemente son estratagemas empleadas para ocultar sus verdaderas intenciones. Tal es el caso de John Wayne Gacy “el payaso asesino” en el que los policías se quedaron asombrados tras escuchar a los vecinos referirse a Gacy como un hombre amable y cortés. O aquel exitoso hombre de negocios que estrecha manos amablemente mientras se dedica al lavado de dinero en su empresa.

5. No establecen vínculos afectivos a largo plazo

Este punto se intuye en los anteriores. La inestabilidad sentimental es una característica casi unánime en las personas que han sido diagnosticadas con psicopatía.

6. Resultan problemáticos

El DSM-IV manifiesta que las personas con trastorno antisocial de la personalidad se caracterizan por su incapacidad para comprender las normas y reglas de la sociedad, así como un patrón general de desprecio y violación a los derechos de los demás.

Los psicópatas tienden a ser conflictivos y en su historial no sorprende encontrar que han sido sentenciados por algún delito en más de una ocasión. Con frecuencia se meten en líos y cuyos castigos y consecuencias parecen no importarles en absoluto.

7. Tienden a la vida parasitaria

Las cosas que tengan que ver con la rutina y la responsabilidad (como un trabajo legal y estable, verbigracia) les resultan aburridas, por lo que prefieren llevar un estilo de vida parasitario. Esto es, vivir a costa de los demás.

8. Son manipuladores

Los psicópatas tienen una increíble capacidad casi innata para la persuasión y para la seducción, herramientas que con frecuencia emplean para manipular a otros y lograr sus perversos fines.

No escatiman en tratar a otros como objetos que pueden usar este carisma para obtener lo que quieren, inclusive si ello lleva perjuicio o daño a otras personas. Es por ello que les gusta “relacionarse” con personas sumisas y de carácter dependientepara poder aprovecharse o abusar de ellas.

9. Carecen de empatía

Probablemente se trate de la característica casi inequívoca de un trastorno psicopático en la persona. Los psicópatas no tienen la capacidad para “ponerse en los zapatos del otro”, de sentir lo que la otra persona siente. Sin embargo, los psicópatas sí pueden entender las emociones de otras personas, identificar qué cambios fisiológicos conlleva un estado de ánimo e inclusive imitarlo.

Por ejemplo, un psicópata sabrá que alguien sonriente probablemente se sienta feliz, o alguien que llora se encuentra triste, sin embargo estas emociones ajenas son ininteligibles para ellos más allá de su comprensión de ellas a nivel teórico. No pueden entender el júbilo o el dolor que experimenta el otro.

10. No sienten miedo, culpa o vergüenza

Los psicópatas no se arrepienten de sus actos, pues carecen de conciencia moraldado que viven bajo su propio esquema de valores, haciendo lo que ellos consideran necesario para satisfacer sus necesidades. Sin embargo, saben usar la culpa contra otras personas “de bien” y en favor de ellos con una maestría impresionante para manipular.

Por otro lado, los psicópatas frecuentemente buscan acciones que resulten excitantes, razones por lo que la rutina tiende a aburrirles. Lo anterior conlleva a la búsqueda de actividades llamativas e incluso temerarias, ya que no experimentan miedo ni se sienten intimidados por nada ni nadie.

¿En quién confiar?

Actualmente se estima que el número de psicópatas (su prevalencia) podría encontrarse en la horquilla que hay entre el 1% y el 3% de la población mundial total. Sin embargo, y aunque sólo los expertos pueden diagnosticar e identificar casos de psicopatía, sí hay lecciones que podemos aprender a partir de todo esto. Entre ellas, el hecho de que algunos seres humanos (aunque poco numerosos) pueden ir muy lejos dañando a los demás, y no todos tenemos frenos morales inamovibles.

La doctora Ana Beatriz Barbosa Silva, por ejemplo, recomienda que cuando debamos decidir en quién confiar, debemos tener muy presente que la combinación coherente de acciones malvadas con frecuentes juegos escénicos que apelan a la piedad son como “una señal luminosa plantada en la frente de una persona sin conciencia”. Y es que la combinación entre manipulación emocional y falta de control de los impulsos puede resultar muy peligrosa.
Pese a ello, claro está, las personas que reúnan estas características no son necesariamente asesinas seriales y, quizá ni siquiera violentas. Sin embargo, sí son individuos con los que puede costar mucho formar vínculos afectivos y llegar a consolidar una relación sana y simétrica en la que podamos confiar al otro nuestros bienes, dejarle al cuidado a nuestros hijos, hacer negocios con este o compartir secretos. Después de todo, ni todos los psicópatas son delincuentes, ni todos los delincuentes son psicópatas.
Referencias bibliográficas:
Barbosa Silva, A. B. (2011): Mentes peligrosas. Madrid: Aguilar Fontanar.
Marchiori, H. (2002): Psicología criminal. México DF: Porrúa.