mover

mover

miércoles, 31 de agosto de 2016

Que entiendan muy bien este Artículo los del régimen y los de la mud

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

En nombre de Dios

31 Agosto, 2016
El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticas o menoscabe los derechos humanos. Art. 350, Constitución de la República Bolivariana de Venezuela vigenteCuenta la historia bíblica que los filisteos querían dominar a los israelitas. El rey Saúl había ofrecido riquezas al guerrero que ganara en batalla al gigante de 3 metros Goliat, quien todos los días, durante 40 días, en la mañana y en la noche, se asomaba al campo de batalla para burlarse del pueblo de Israel. El rey necesitaba detener esta vergüenza. David, un joven pastor que llevaba provisiones a sus dos hermanos soldados, se presentó ante Saúl y ofrece enfrentar a Goliat, porque tiene experiencia: ha matado un león y un oso que querían comerse sus ovejas. El rey se opone: “No puedes, eres un niño y Goliat ha sido soldado siempre”.
David buscó unas piedras para utilizar su honda contra el gigante, quien al verlo se ríe incrédulo. “Ven acá” dice Goliat, “y daré a comer tu cuerpo a los pájaros y los animales”. David enfrenta al gigante filisteo acostumbrado a matar y vencer y le dice: “Tú vienes a mí con espada, una lanza y una jabalina, pero yo voy contra ti con el nombre de Jehová. Hoy Jehová te dará en las manos mías y yo te derribaré”. Así lo hizo, de un solo chinazo le clavó en la cabeza una gran piedra que mató en el acto a Goliat. Al ver a su guerrero muerto, los filisteos huyeron, los israelitas los siguen y ganan la batalla. La fe y la acción unidas para lograr la victoria.
Cuenta la historia que en 1918 un brillante abogado indio promovió un movimiento nacionalista cuya bandera era la “no colaboración” y la “desobediencia civil” para lograr la autonomía de su país del Imperio Británico. Llega al Congreso y allí aprueban la puesta en práctica de su resistencia pasiva y no violenta, pero firme. El pueblo lo apodó “Mahatma” (“el Magnánimo”), aludiendo a sus dotes de profeta y santo que guiaba las masas empobrecidas pero llenas de fe.
En 1930 llama a marchas contra las leyes monopólicas, exigiendo la salida de los británicos de su tierra. Irrefrenables muchedumbres iban de ciudad en ciudad, siguiendo a Mahatma, quien luego de ser derrotado en una mesa de negociaciones en Londres, se retira políticamente hasta 1940 cuando agita las ansias de libertad hasta lograr el nacimiento de la Unión India. Su infinito amor por los hombres y por su país, sus ayunos por la causa, su devoción religiosa, lo hicieron líder político y espiritual más allá de las fronteras de la India. Mahatma Gandhi es hoy símbolo de la resistencia pacífica de los pueblos ante los abusos de los poderosos. Nuevamente, la fe y la acción unidas, logrando victorias.
Cuenta la historia que en 1951, bajo la inspiración de Gandhi, el Congreso Nacional Africano en Suráfrica, proponía métodos de lucha no violentos. La Liga de la Juventud era presidida por un joven abogado, que organizaba campañas de desobediencia civil contra las leyes segregacionistas del “apartheid”: Nelson Mandela. Cumplió 3 años confinado en Johannesburgo, cuando la represión produjo 8.000 detenciones. Cuando lo liberan, comienza su campaña por la Carta de la Libertad, que bajo la óptica humanista promueve un Estado multirracial, igualitario y democrático.
La marginación y la miseria para la población de color arrecia, mientras el Congreso Nacional Africano realiza manifestaciones y boicots que llevan a prisión a la mayoría de sus líderes. Se produce la matanza de Sharpeville, en la que la policía disparó contra una multitud desarmada, matando a 69 manifestantes. El gobierno declaró estado de emergencia y Mandela es detenido en 1962 y condenado por sabotaje y conspiración para derrocar al gobierno. Estuvo preso durante 27 años, aislado y sin esperanzas. El gobierno rechazaba todas las peticiones por su libertad. Su largo presidido hizo de Nelson Mandela una leyenda del sufrimiento y la lucha de los sudafricanos por su libertad.
Molestos con su fama mundial, en 1984 el gobierno ofrece liberarlo si se confina en uno de los ghettos negros. Mandela rechazó el ofrecimiento. Las manifestaciones de calle, la población civil exigiendo libertad, las agresiones contra la gente de color, obligaron al gobierno, presionado también por la opinión pública mundial, a desmontar el apartheid, liberar a Mandela y negociar el tránsito a una democracia multirracial. Nelson Mandela fue el primer presidente negro de Sudáfrica y su mayor logro fue la reconciliación nacional. La fe y la acción movieron también esta victoria.
Cuenta la historia que Polonia estaba dominada por el comunismo desde 1945. En los astilleros de Gdansk, nace Solidaridad, el primer sindicato independiente en un país del bloque soviético. Con la bendición del papa polaco Juan Pablo II, Solidaridad emprende la lucha como un movimiento obrerista católico que rápidamente se extiende detrás de la cortina de hierro y se convierte en un partido político que llega a tener 10 millones de militantes.
Solidaridad pide libertad y elecciones. El Presidente del gobierno, Mariscal Wojciech Jaruzelski, declara la ley marcial y encarcela a la mayoría de sus dirigentes, entre ellos a Lech Walesa, su líder. Sigue una serie de huelgas en minas, trenes y puertos, después que el gobierno anuncia aumentos masivos en los alimentos. Las huelgas en 1988 forzaron al gobierno a negociar con Solidaridad, ir a las urnas y pierde las elecciones. Lech Walesa es el nuevo presidente de Polonia, por la vía pacífica y electoral. La fe y la acción derrotaron al comunismo polaco.
Cuenta la historia reciente, que en Venezuela un gobierno, traicionando el voto soberano, burló a la democracia y desacató la constitución. Los venezolanos intentaron vías de protesta: la pacífica, la no tan pacífica, el paro, la demanda internacional. Hasta que comprobó que el país democrático era mayoría, que ningún régimen por poderoso que se crea está por encima de la constitución y que todos sus funcionarios son empleados del pueblo y no del gobierno de turno. Con millones de exiliados, millones de empobrecidos, sin alimentos ni medicinas, con el país en bancarrota y los derechos humanos pisoteados por un régimen enquistado en el poder, los venezolanos abren una vía de paso a la democracia éste 1° de septiembre. Y nuevamente la fe y la acción serán cruciales en la victoria. Como dijo David: “Me enfrentas con armas y violencia. Yo te enfrento en nombre de Dios”.
“Mas Jehová está conmigo, como poderoso gigante, por tanto, los que me persiguen tropezarán y no prevalecerán, serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán, tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada”. Como anillo al dedo, lo dice la Biblia, Jeremías 20:11.
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas

El fantasma de la desilusión

 

 

 

 

 

 

Por: Alberto Medina Méndez

Los políticos más experimentados ya lo saben, pero evidentemente los más ingenuos, esos que se ufanan de venir desde afuera del sistema, no han logrado comprender la relevancia de administrar con criterio el complejo mundo de las expectativas cívicas.

En las entrañas de la naturaleza humana vive una tendencia inercial que invita a idealizar, a construir ciertas imágenes en la mente, que convierten a ciertos personajes de la política en seres que jamás fueron, ni serán.

Se trata de una inclinación casi instintiva que mezcla lo que se desea con la realidad. Los defectos se disimulan y las virtudes se multiplican, lo que engendra un enorme riesgo, no por esa transición que inevitablemente concluye, sino por la inexorable aparición de la frustración que asoma.

En el pasado se han vivido situaciones nefastas, indignas e indeseables. En ese instante no fueron percibidas con suficiente claridad, pero hoy, con más serenidad y mayor cantidad de información, se entiende que todo lo ocurrido fue una gigantesca farsa con fatídicas consecuencias.

Esa funesta etapa quedó atrás, al menos por ahora. Pero tampoco lo sucedido antes transforma automáticamente al presente en algo maravilloso. De aquí en adelante no todo funcionará extraordinariamente bien solo porque las ansiedades de la mayoría así lo disponen.

Las comparaciones sirven solo para identificar puntos de referencia y saber si se ha avanzado o, eventualmente, se ha retrocedido, pero de ningún modo eso se traduce en que todos los objetivos se lograrán mágicamente.

Las victorias se consiguen gracias a una secuencia de decisiones acertadas y no solamente con algunas aisladas batallas ganadas. Es allí donde el manejo inteligente de las posibilidades concretas de alcanzar ciertas anheladas metas pasa a ocupar el centro de la escena.

Mensurar adecuadamente la situación original, tener un diagnóstico afinado de la realidad, establecer ciertos objetivos con la mayor claridad posible y entender las etapas que se irán sucediendo en ese recorrido, es vital para no cometer errores groseros y caer en infantilismos inconducentes.

El ritmo lo deben proponer siempre los líderes pero existe un tiempo óptimo para definirlo. Si bien nunca es suficientemente tarde para hacer lo correcto, no menos cierto es que en el inicio de una gestión se debe aprovechar al máximo para poner los puntos sobre las íes dándole un sentido a lo que se va a encarar, precisando parámetros transparentes.

Eso no garantiza que la sociedad acepte esas formulaciones mansamente. Siempre la gente aspirará a más. Eso es muy razonable y hasta saludable. Después de todo, los ciudadanos también ponen la agenda sobre la mesa y exigen de acuerdo a sus percepciones y necesidades.

Es innegable que la política es la que tiene todas las herramientas disponibles para poner "blanco sobre negro" y exteriorizar un plan ambicioso pero posible, que prevea la consecución de determinados logros concretos, que puedan ser discernidos por todos sin tantas subjetividades.

Cuando los dirigentes abusan de su excesivo "buenismo" con tanta candidez y suponen que pueden ignorar procesos tan elementales como estos comenten una equivocación que tiene esperables consecuencias políticas.

La comparación con el pasado es solo una herramienta que tiene fecha de vencimiento. En algún momento la sociedad consigue procesar las barbaridades de esa era y las comprende en su justa dimensión, pero también consigue separar los hechos y repartir incumbencias con criterio.

Indudablemente los que estuvieron antes son los culpables de todas las desgracias heredadas, pero los que están ahora son los responsables de que, cada una de esas cuestiones puedan ser definitivamente superadas.

Es allí cuando los que gobiernan el presente tienen que poner su máximo empeño para establecer con total claridad las expectativas brindando una importante cuota de racionalidad a su discurso cotidiano.

No se debe prometer lo imposible. No es inteligente hacerlo desde lo estratégico, pero tampoco es honesto plantearlo de ese modo y eso la sociedad, más tarde o más temprano, lo advierte en toda su magnitud.

Es factible que durante la primera fase del idilio todo suene como una melodía seductora, pero a poco de andar, la realidad hará su parte, y si no se hacen los deberes, la sociedad pasará factura con absoluta crueldad.

Algunos dirán que es un poco tarde para replantear escenarios tan trascendentes. Vale la pena recordar que no existe peor error que el de insistir neciamente en transitar caminos inadecuados solo porque no se ha hecho lo necesario oportunamente.

Es imperioso establecer un nuevo contrato psicológico con la sociedad que tenga como base de sustentación colocar las esperanzas ciudadanas dentro de un marco de prudencia, seriedad y honestidad intelectual.

Es tiempo de trabajar con un horizonte claro, con directrices más específicas, blanqueando los costos que se deberán aceptar al circular por esos senderos y explicando detalladamente porque es indispensable hacerlo ahora, advirtiendo además sobre las secuelas que se derivan de no hacerlo.

Aparecerán entonces las predecibles resistencias y surgirán muchas críticas, pero si no se asume con hidalguía esa metodología, invariablemente los ciudadanos se encontrarán nuevamente con el fantasma de la desilusión.


albertomedinamendez@gmail.comskype: amedinamendez
www.existeotrocamino.comFacebook: www.facebook.com/albertoemilianomedinamendez
Twitter: @amedinamendez