jueves, 9 de junio de 2016

Dignidad ciudadana

Por: Fernando Facchin 















No podemos ocultar estamos atravesando una de las etapas más negras de la historia política; la vergonzosa realidad de un proceso degradante del país, con un régimen cuyas deleznables prácticas lo destruyen día a día, donde el cinismo pareciera que ha  llegado para quedarse. La actuación de los Carteles: militares, civiles, judiciales y electoralesson el principal indicativo de la descomposición de las instituciones, pero sobre todo de nuestra dignidad y soberanía nacional.
 Las firmas, abrumadoramente logradas, abrieron el camino para reivindicar al país por medio del proceso revocatorio; el régimen, dentro de su terror por el desalojo que se le augura, ha impuesto e interpondrá cualquier felonía que se le ocurra al “constitucionalista de alquiler” que los ¿asesora?, pero recordemos palabras de  Federico Mayor ex-director de la UNESCO: “la democracia, la voz del pueblo, constituye el único contexto en que los actuales derroteros torcidos pueden enmendarse (...)”“Que no se calle la calle”.

Reina la mediocridad, la ignorancia, la ineptitud, la represión, el vocabulario  escatológico y la obediencia indebida, sancionada expresamente por la CRBV en su artículo  25; las instituciones son carteles en  una red de sumisas, bochornosas y espurias lealtades, lo que desvirtúa la “democracia participativa y protagónica”, detrás de esa frase, se oculta un totalitarismo pernicioso, violador de los derechos humanos, de la dignidad ciudadana y de la soberanía, por ello el rechazo tajante y concluyente del pueblo al régimen.

Vivimos graves momentos de incertidumbre ante la intolerancia y la deslegitimación del régimen, por tal razón estamos dispuestos a luchar con todas las fuerzas posibles en defensa de nuestro país. Con el triunfo del 6D y el “Firmazo”, hemos ganado dos batallas, pero la guerra continúa y la lucha no debe flaquear, lo que nos espera es violencia verbal, física, moral y psicológica, debemos estar  preparados.

La soberbialos hincha, la iracundia los inflama, perder la rapacidad les inquieta, la crueldad los estimula, la ambición los deleita y los precipita hacia la iniquidad; la violencia siempre ha sido una creación del poder contra los principios que permiten vivir con dignidad y libertad, cuando esto es así, el pueblo reacciona ante  el trato degradante que ataca la ciudadanía. Quien causa violencia pierde el respeto de los demás y hacia sí mismo, por otra parte, el vandálico régimen demuestra una impotencia menesterosa, es el desespero de quienes han perdido la capacidad de control, allí surge el desprecio hacia los demás, el temor,  el aislamiento, el resentimiento y la insatisfacción, además, de una amplia constelación de enfermedades psicosomáticas, en consecuencia, la violencia sostenida está en la génesis de  los trastornos de la personalidad, las conductas violentas acaban por configurarse en un patrón psicopatológico casi imposible de modificar, donde su mayor  deleite está en infligir terror y dolor en forma fríamente calculada y despiadada y utilizar su sinrazón para satisfacer pasiones perversas contra los DDHH. No olvidemos que la latas vacías son las que hacen ruido y que la agonía es larga pero la muerte es segura.

Siete lecciones



















Por: Kary Rojas

Si tienes algo valioso, resguárdalo 
Siempre  he creído que por algo los tesoros se ocultan, para no ser saqueados; para que nadie quiera manipularlos o tomar control de ellos. Así sucede cuando se encuentra a alguien valioso y nace un sentimiento que quieres eternizar. Si todo el mundo se da cuenta de lo importante que es para ti, buscarán la forma consciente o inconscientemente de robarle la magia a eso que viven y  sienten.


Si tienes un  sueño, no lo divulgues 
Hay  quienes se dedican a matar sueños simplemente porque no saben soñar y no creen en poder realizarlos; por eso cuando  ven que alguien sueña, le disparan de mil formas a su  sueño, con obstáculos, piedras, peros, comentarios que  desmotivan o que aunque no parezca, logran sembrar la duda  en la posibilidad o imposibilidad de alcanzarlo. Si  sueñas, compártelo con quien sepas te ayude a lograrlo, no  se lo confies a más de una persona. No todos creen  en la magia que permite hacernos alcanzar todo lo que  soñamos.


No grites tu  felicidad a los 4 vientos  
No  se trata de reprimir las emociones, sino de proteger y saber  disfrutar lo que vivimos y sentimos. La felicidad tiene muchos enemigos en el ambiente; la envidia de quienes no la tienen; el negativismo de los  que ven todo negro; la incredibilidad de mucha  gente que por su falta de fe, no cree posible que otros  logren ser felices. La felicidad no debe esconderse, sino compartirla con quienes realmente se alegran de vernos felices; de resto, más que prevenirnos, hay que ser prudentes. Quédate  con la magia que encierran los instantes felices, esa es la recarga que te permitirá vencer en los momentos más díficiles.


Si estás  triste no se lo digas a todos 
No  todo el mundo comprende la tristeza o la alegría del otro. Por eso es mejor aprender a  vivir nuestros momentos de humanidad con muy pocos. Siempre habrán uno o dos a quienes realmente les interesa y saben respetar lo que sentimos sin cuestionarlo y sin pretender usarlo para dañarnos. La tristeza no es debilidad sino humanidad y la manera como la vivimos es lo que nos fortalece y nos enseña algo nuevo que  nos hace madurar.


Quédate con  lo mejor de todo 
De todas las personas que encuentres en el camino, saca lo mejor. En vez de fijarte en las cosas malas,  trata de descubrir en ellas cosas buenas y seguro tendrás más amigos que enemigos… Hay quienes marcan el día con lo malo que vivieron; sino quieres que te roben la paz, quédate con lo mejor que te  haya pasado, así haya sido tan solo un instante; si lo lo disfrutas, lo piensas y lo agradeces; seguro será lo que te  haga el día diferente. Quédate con lo mejor de todo, con la magia qué encierra, búscala, mírala, escúchala y cuando la encuentres no la dejes ir, disfrútala y dale gracias a Dios por ella.


Inténtalo una y otra vez y, si es posible, vuelve a comenzar, pero no te rindas 
Mientras  el mundo te pone obstáculos, tú vuelve a  intentarlo. Aunque falles en los primeros  intentos, sigue intentando. Aunque todo parezca  imposible, no dejes de intentar. Si tienes magia en tu mente y en tu corazón, esa será la fuerza para  hacer los intentos que sean necesarios y si es el caso, volver a empezar hasta lograrlo.


No dejes de  crecer 
Las  personas siempre buscan razones para dejar de creer en los sentimientos, en los sueños, en las personas. Tú en cambio, sino quieres perder la magia; no dejes de creer,  cree en un Dios que es Amor, cree en ti, cree en los demás,  cree en lo que puedes lograr, cree en lo que sientes y te  hace bien. No dejes que el mundo te mate las  creencias. Afuera hay asesinos de sueños y de fe, a la sociedad le conviene que no creas para venderte todo lo que no sirve para nada sólo para enriquecer a quien más tiene. Cuando crees en lo que vale la pena creer, en lo que no tiene precio, en lo que Dios te da gratis, en lo que se siente, en lo que guardan las personas en el alma, eso da una fuerza y una magia que mueve y hace posible todo lo que se sueña. 

Al juez Oswaldo Tenorio



Permítame dirigirme a usted en su condición de ser humano, que antes que su condición de juez, es la que debería privar en cualquiera de sus decisiones. Le confieso algo, soy un fiel creyente de la humanidad, cuando me dicen que todo está perdido, que cada día la desvalorización gana terreno, prefiero buscar señales que me demuestren lo contrario, que me hablen de la compasión, la nobleza, de la solidaridad y la empatía por el otro. Siempre voy detrás de aquellas acciones que rompan con los estereotipos y antes de dejarme arrastrar por la ola de odio y rabia, prefiero comprender las razones. 

Pero busco y busco razones en la sentencia que lo llevó a usted a negar una medida de protección para los niños que sufren esa terrible enfermedad llamada cáncer y no las encuentro ¿Motivaciones políticas? Si uno analiza la solicitud no es ni siquiera política, es humanitaria, significaba abogar desde la ley para garantizarle el derecho a la salud a criaturas que apenas comienzan a vivir, garantizándoles el acceso a los tratamientos necesarios para su proceso de recuperación. Sabe usted algo señor Tenorio, un niño no elige enfermarse para armar una conspiración contra el gobierno, no es que cambian sus juegos por quimioterapias porque quieren afectar la imagen de un presidente o un partido. No hay nada político en una tragedia como esta. 

Personalmente me niego a creer que un venezolano, que también es padre, que me imagino sabe lo que representa el amor hacia un hijo, no se haya tomado más de sesenta minutos para evaluar con más profundidad el drama que viven los niños con cáncer en Venezuela. Menos de una hora le bastó para negar una crisis que nos choca a todos en la cara. Me gustaría saber que pasó por la cabeza cuando firmó su decisión, cuando dijo que la solicitud de protección se basaba en “informaciones falsas de algunos portales de noticias”. 

¿Es que acaso quería usted una prueba más contundente señor Tenorio? Quizás el asesinato del niño Oliver Sánchez le permita reconsiderar aquel punto de vista, que yo no me atrevo a calificar como jurídico, sino como un acto de deshumanidad, como una aberración. Digo asesinato porque a Oliver lo mató un Estado indolente, una justicia arrodillada y unos jueces secuestrados por el miedo. 

Sabrá usted lo que significa para una madre que su pequeño le diga que quiere seguir viviendo y que esta no pueda hacer nada. No me imagino la desesperación y la impotencia, como tampoco puedo imaginarme tanta maldad en quienes niegan el problema. 

Oliver es solo el rostro visible de lo que no puede llamarse de otra forma más que como un exterminio masivo de una parte de la población que no tiene recursos para irse fuera del país a cumplir un tratamiento y que muere en los hospitales venezolanos frente al silencio de la mayoría y el ruido de aviones de guerra que celebran que somos “una potencia militar”.