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miércoles, 14 de octubre de 2015

Aladino (Versión 2015)




















Una mujer se encuentra la Lámpara de Aladino. Inmediatamente la frota y, como es lo usual, sale un Genio. 

La mujer mira al Genio y le pide:

- Quiero que mi marido me mire solo a mí;
- Que yo sea la única;
- Que desayune, coma y duerma siempre a mi lado;
- Que cuando se levante sea lo primero que agarre;
- Que no me deje ni para ir al baño;
- Que viaje siempre conmigo;
- Que me cuide, me contemple;
- Que si me pierdo un segundo se desespere y me diga que le hago mucha falta;
- Que nunca me deje sola y me lleve a todas partes con él;

YYYYYYYYYYYYY        ¡ZUAS!

La convirtió en...¡UN CELULAR! 

Delincuentes hipócritas






Los Beneficios Saludables del Whisky














1. Estimula la Memoria: Los antioxidantes contenidos en esta bebida, como el etanol, contribuyen a la saluda del cerebro y a mejorar la memoria. Además, el alcohol tiene la propiedad de estimular la circulación sanguínea, contribuyendo a la estimulación de la memoria.


2. Alivia el Estrés: Si es bebido con moderación, el whisky puede disminuir el estrés y calmar los nervios. La combinación de la disminución de la actividad cerebral y el incremento circulatorio sanguíneo, que mejora la oxigenación de la sangre, son esenciales para lograr la calma.


3. Combate el Aumento de Peso: En comparación con el resto de las bebidas alcohólicas, el whisky es bajo en contenido de calorías, libre de grasa y colesterol. Por lo que si estás a dieta, pero aun quieres una bebida, esta es tu mejor opción.


4. Reduce el Riesgo de Padecer una Apoplejía: El whisky previene la acumulación de colesterol en el sistema cardiovascular y puede eliminar el exceso de colesterol del cuerpo. Además, flexibiliza las paredes de las arterias, reduciendo la posibilidad de que se produzcan obstrucciones. Todos los factores mencionados contribuyen a la prevención de padecer una apoplejía.


5. Reduce el Riesgo de Padecer Cáncer: El whisky contiene un antioxidante llamado "ácido elágico', un ácido que aleja al ADN de entrar en contacto con los compuestos que causan cáncer, como las nitrosaminas y los hidrocarburo aromático policíclico. Además, se dice que puede ayudar a proteger al cuerpo contra el daño provocado durante la quimioterapia.


6. Ayuda en la Digestión: Durante siglos el whisky fue considerado un digestivo, cuando es tomado luego de una comida pesada. La composición del whisky y su alto porcentaje de alcohol, además hace que sea un supresor eficaz del apetito.


7. Alarga la Vida: Los antioxidantes contenidos en esta bebida contribuyen a combatir los radicales libres, siendo estos los mayores causantes del envejecimiento, además ayuda a prevenir diversas enfermedades. Estas dos características ayudan al cuerpo a vivir una vida más larga y saludable.


8. Apto para Diabéticos: El whisky contiene cero carbohidratos, por lo que no afecta los niveles de azúcar en la sangre, y es lo que lo hace la opción número uno para los pacientes diabéticos.


9. Mejorar la Salud del Corazón: Beber whisky ayuda a conservar la salud del corazón, al igual que el vino tinto. Además reduce el riesgo de crear coágulos sanguíneos, por lo que puede prevenir accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos. Los antioxidantes en el whisky también inhibe la oxidación de lipoproteínas de baja densidad, un factor principal de las enfermedades cardíacas.


10. Mejora la Salud del Cerebro: Un estudio del año 2003 encontró que, gracias a las cualidades antioxidantes del ácido elágico, el consumo moderado de whisky reduce el riesgo de padecer Alzheimer y la demencia, así como mejora las funciones cognitivas. Básicamente, una medida al día alejará al doctor.


11. Previene y Trata el Refrió y la Gripe: El whisky es conocido por sus efectos positivos contra las alergias y resfriados, es un eficaz jarabe para la tos y para las personas que sufren de picazón en la garganta, y el alcohol que contiene ayuda a matar las bacterias de la garganta. Los mejores resultados se obtienen al consumir una taza de agua caliente con limón y un chorrito de whisky.

Fuente: Emiliano. P

La nociva postura de los pesimistas.

 

 

 

 

 

 

 

Por: Alberto Medina Méndez


Frente a las verdaderas dificultades los extremos suelen ayudar bastante poco. Un pesimismo crónico solo invita a cruzarse de brazos, a rendirse y por lo tanto a claudicar. En la contracara, un optimismo irracional que solo se basa en una retórica seductora, tampoco parece conducente.

La euforia que estimula a buscar lo mejor frente a cada situación tiene muchos adeptos. Esa mirada, algo ingenua, genera ilusión allí donde la desazón suele ganar, pero solo con discursos no se logra lo esperado.

La mera intención de que todo sea un poco mejor y una férrea voluntad no alcanzan para torcer el rumbo. 

Son ingredientes necesarios para progresar, pero aisladamente, sin un norte definido, sin diagnósticos claros y estrategias correctas, no permiten conseguir las metas deseadas.

Del otro lado, quienes han sido secuencialmente derrotados en varias ocasiones, no tienen esperanzas y creen que no vale la pena hacer algo al respecto. 

Dicen haberse esforzado lo suficiente sin obtener lo pretendido.

No solo están enojados con el sistema, con los gobiernos y la política. También viven enfadados con la sociedad, por su apatía, por la abulia, por el desinterés manifiesto y la falta de acompañamiento a los que realmente hacen mucho para alterar la inercia de los acontecimientos.

En ese grupo de decepcionados abundan los añosos. 

Esas personas han vivido mucho tiempo y han convivido con funestos personajes del pasado y el presente. Es lógico que se sientan frustrados frente a lo evidente.

Lo vieron casi todo. Su desilusión tiene demasiado de racional, pero también de emocional. Han perdido libertades, dinero y fueron defraudados por esos líderes políticos que les dijeron que con ellos todo sería diferente.

Inclusive algunos intentaron ser parte de la política. 

En algún momento de sus vidas fueron tentados con aquella consigna que sostiene que los cambios se logran desde adentro del sistema y no desde afuera.

Pusieron mucho empeño, pero tampoco lo consiguieron. Ingresaron a la política, creyeron en un proyecto existente o se sumaron a esos partidos que emergen mágicamente, y con idéntica velocidad, desaparecen.

No solo se han quejado, sino que han hecho un esfuerzo adicional para ser parte de ese proceso de sano involucramiento, de mayor compromiso, pero por innumerables motivos finalmente fracasaron.

Tal vez no tuvieron el talento, ni la paciencia y perseverancia imprescindibles. Posiblemente siguieron los caminos tradicionales y no probaron otras variantes más creativas. Cualquiera sea la razón, sienten que lo han intentado y, pese a la dedicación, les ha ganado el desencanto.

Los de más avanzada edad tienen la certeza de que, aun con éxito, no lograrán ver el resultado de sus sacrificios y eso los desalienta. No tienen vocación de héroes, ni están dispuestos a esmerarse para que las generaciones futuras puedan continuar con las transformaciones iniciadas por ellos. No los moviliza la idea de dejar un legado para los que vienen.

Una inteligente frase atribuida a William Ward recuerda que "el pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas". Esa reflexión orienta todo el análisis hacia el lugar apropiado.

Algunos no comprendieron aún la cuestión de fondo. Claro que llegar a buen puerto importa y mucho, pero a veces lo trascendente, lo significativo tiene que ver con dar la batalla, con no doblegarse ni capitular, con tropezar y aprender de cada caída para no repetir los mismos desaciertos.

Winston Churchill decía que "un optimista ve una oportunidad en toda calamidad y un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad". Un pesimismo a ultranza no suma nada. Desalienta a los que lo intentan, los colma de sentimientos negativos y solo consigue amedrentar a los pocos ciudadanos dispuestos a encarar ese épico gesto de inmolarse.

Los cándidos optimistas que solo recitan frases hechas pero jamás pasan a la acción tampoco contribuyen demasiado. En su favor habrá que decir que al menos no se ocupan de bastardear a los que tratan de hacer algo.

Va siendo tiempo de asumir la actitud adecuada. La tarea es muy compleja. Nada es simple. Los cambios requieren de tenacidad. La ansiedad no es una aliada en esto. El cambio indudablemente demandará tiempo. A veces se avanza a paso decidido y otras más lentamente. Inclusive en algunas ocasiones se retrocede para volver a tomar fuerza y seguir evolucionando.

Hay que ser ingenioso e innovar mucho para tratar de transitar el recorrido más exitoso, pero siempre bajo el realismo de asumir lo que se tiene delante sin minimizar los datos concretos y sin sobrestimarlos tampoco.

Es importante tener los pies sobre la tierra, pero es preferible siempre convivir en ese sendero con los más optimistas. Al menos ellos son menos dañinos. 

Es posible que no aporten mucho, pero al menos no son un escollo. Definitivamente es vital distanciarse de la toxica actitud de algunos. Si se pretende construir un futuro mejor, es imprescindible alejarse de la nociva postura de los pesimistas.