viernes, 10 de julio de 2015

VenEconomía Opina, 9 de julio de 2015




Ley del embudo

Como en toda esta historia de inventos revolucionarios, en las relaciones empleador-empleados, el Gobierno impone legislaciones para estrangular a las empresas privadas mientras flagrantemente las empresas del Estado y todo el sector público se las pasa a la torera.


Es el caso, por ejemplo, de la inamovilidad laboral que se estatuyó en Venezuela hace casi 11 años (desde el 30 de septiembre de 2004) para quedarse indefinidamente. Una medida que torna imposible a cualquier empresa prescindir de los servicios de un trabajador, por mucho que lo justifique, y aunque termine pagando un salario a quién no produce ni aporta su contraparte en la relación laboral. Una excepción a esta regla, son los periodistas, articulistas, analistas, columnistas, caricaturistas y humoristas contestatarios que resultan incómodos al Gobierno, a quienes por presiones de algún funcionario o de Miraflores, vienen siendo botados arbitrariamente. Mientras que en el sector público, para ser sacados de nómina solo basta no comulgar con el proceso, no obedecer el mandato del jefe a asistir a un evento político, o incluso manifestar en sus redes privadas alguna crítica a la revolución.

Otro caso donde lo ancho del embudo está del lado del Gobierno es la aplicación del decreto habilitante de la Ley Orgánica del Trabajo (LOTTT) sobre la normativa de la Tercerización, que entró en vigencia el 7 de mayo de este año (al cumplir un vacatio legis de tres años contados desde la  publicación del decreto-ley). 


Cabe acotar que esta Ley y sus normativas fueron promulgadas inconsultamente, sin participación alguna del resto de los dos actores del sector laboral (trabajadores y empleadores). 


Su redacción es ambigua y discrecional. No es explícita en quiénes son trabajadores tercerizados, lo cual ha causado preocupación en el sector empresarial, pues pueden ser sujetos de las múltiples sanciones y penalidades que contempla la Ley. Y, en lo que respecta a los tercerizados de sector público, este sector aglutina a la mayoría de los trabajadores tercerizados vía cooperativas, empresas de producción social y el sin fin de empresas que tiene este Gobierno monopólico, no se conoce con exactitud su número: Ni el INE ni el Ministerio del Trabajo reportan estos datos.


Ahora, Froilán Barrios, profesor de la Universidad Católica Andrés Bello y secretario general de la CTV, denuncia en un artículo publicado este miércoles 8 de julio en El Nacional, “las nuevas tropelías” que violan esta normativa de la LOTTT cometidas por organismos y empresas del Estado. 


Indica Barrios, que el Ministerio de la Defensa y CORPOELEC, han acordado convenios entre la Gerencia Operativa de Distribución y Comercialización y la Milicia Bolivariana, para la ejecución del Plan de Pica y Poda en las líneas de distribución, dentro del plan de acción de la Gran Misión Eléctrica. Este convenio que busca “proveer del servicio eléctrico para el buen vivir de los venezolanos en todo el territorio nacional”, utilizaría milicianos imponiéndoles condiciones de trabajo cuestionables, entre las cuales, quienes integran las Unidades de Servicio y Mantenimiento del Plan Pica y Poda, “cumplieron DOS años prestando servicios y recibiendo con retraso la asignación por ración y alimentación incluso tienen hasta dos y tres meses sin cobrar”. 


Explica Barrios que “en realidad son trabajadores tercerizados de Corpoelec” y, según sus jefes militares, “no tienen derecho a nada, ni a prestaciones sociales, ni seguridad social, quienes se valen de la indefinición de estos trabajadores para imponerles condiciones de trabajo esclavo, no conocidas siquiera en las maquilas de América Central”.


Puntualiza que “siendo un gobierno que se define obrerista es detestable que mantenga al personal y lo manipule bajo la figura militar, para negarle sus derechos laborales y sindicales. De igual modo es lamentable que el Ministerio de la Defensa a través de la Milicia Bolivariana utilice práctica de mercaderes de personal como en la China Comunista”. 


Lo grave es que según afirma Barrios, “esta práctica se ha extendido a empresas públicas como SIDOR, PDVSA, Hidrobolívar, Inviobras”.


La ironía es que mientras miles de trabajadores venezolanos sufren este trato esclavo, el Gobierno está utilizando a sus sindicatos bolivarianos para ahorcar a Empresas Polar, una de las empresas que brinda mayores beneficios laborales y sociales a sus trabajadores. 

Editores de VenEconomía



Fernando Falcón

    Por: Fernando Falcón (+)

     




     
    "Ciertamente Caracas ha tenido desde temprano sus defensores. Tal fue el caso del ilustre don Alonso Andrea de Ledezma, quien murió a manos de piratas defendiéndola en 1595 (La incipiente urbe había sido atacada por el inglés Amyas Preston). Creo que los hijos de Caracas, de Santiago de León de Caracas, deberíamos de estar atentos a la conservación de la memoria de la urbe, abrir los ojos para descubrirla en sus esquinas, en sus rincones, en los poetas que la han cantado y los músicos que han sido inspirados por ella. 

    Allí está la Mañanita Caraqueña de Evencio Castellanos, con su magia sin igual. Y qué decir de las 17 piezas infantiles del maestro Antonio Estévez, escucharlas en Caracas, al final de una tarde, con el Ávila de telón de fondo es algo que realmente nutre el alma. Pero claro está, que el presente se impone con sus crudas - terribles realidades. 

    De tal modo que no es fácil hallar el justo momento de solaz, para disfrutarla como se debe: el caraqueño, como las regias piezas de un tablero de ajedrez, "está en jaque" todo el tiempo: Existe un miedo creciente, y enfermizo, que también nos disgusta, pues no es cosa grata "tener miedo, sentir miedo". Se teme entonces a la llegada de la noche, como si nuestra vida cotidiana emanara de la pluma de un autor inmerso en lo real maravilloso, claro que bajo una perspectiva absolutamente mórbida. Cuando hablo con los amigos, a veces expreso que acá se siente vivir en una suerte de "Transilvania Tropical", donde lo imposible es más que posible, y si esta realidad nos alcanzara, lo cual podría ser bueno...lo más probable es que fuese, algo terrible, por decir un adjetivo que en verdad se queda corto. Puede llegar en un santiamén la muerte más injusta y absurda. Así que, si volvemos al tema propuesto, pienso que los hijos de Caracas, y me incluyo, debemos fomentar la conciencia, sembrar palabras y gestos y hechos - a favor de la vida misma, de la cultura de la vida. La inseguridad y el absurdo perviven con paisajes humanizados contrastantes y con una naturaleza exuberante que se ha rebelado y que no morirá nunca. Son muchos los tópicos que preocupan al caraqueño. 

    Además de los mencionados anteriormente, están aquellos de las construcciones en las faldas del Ávila, el irrespeto por los árboles, que intentan podar y terminan es sacrificio total. Los antiguos pobladores del Valle de Caracas, pueblos Kariña, eran devotos protectores de los árboles. Asimismo algunos pueblos antiguos de Europa, cuidaban con religioso celo a los bosques, en especial los celtas, pero también los griegos y romanos (claro que estos últimos recurrían al permiso de sus dioses cuando era menester construir flotas mercantes o bélicas, para cortarlos y surtirse de maderas...).

    Me parece que lo sano es ir más allá de lo que el instinto de supervivencia nos dicte, hay que luchar el miedo, pues éste paraliza los miembros y nos impide avanzar.

    Valga pues resolver el dilema: avanzar o quedarse como el niño “tocado” que juega a la “ere paralizada”. 

    Es menester pues recuperar, salvar y enseñar a amar a esta ciudad, a la Sultana del Ávila.