mover

mover

lunes, 18 de mayo de 2015

No se quien lo escribió...


Si Venezuela cuenta con yacimientos petrolíferos matemáticamente incalculables, si el planeta se mueve con energía extraída del  petróleo, entonces la crisis que padece la República no es socioeconómica, es moral: en consecuencia,  y sin ánimo de dármelas de predicador o profesor de la extinta asignatura “Moral y Cívica”, permítame amigo lector, que conjuntamente recordemos los doce (12) valores morales fundamentales.

1).HONESTIDAD: es el respeto a los principios morales  y el cumplimiento de lo que la sociedad considera como buenas costumbres. Quien es honestojamás se apropia de lo que no le pertenece.
2).TOLERANCIAse expresa en la disposición para admitir de las demás personas su manera  de pensar, obrar y ser diferentes. Representa un valor fundamental para el mantenimiento  de la convivencia pacífica.
3).PAZ: es el fruto de la sana convivencia entre los hombres. Para hacerla posible es necesario un ordenamiento social justo, en el que todos los ciudadanos tengan las mismas oportunidades para desarrollarse como personas y le sean respetados sus derechos fundamentales.
4).SOLIDARIDAD: cuando dos o más personas se unen  y colaboran mutuamente para lograr un fin común, entonces estamos en presencia de la solidaridad. Este valor ha sido de gran trascendencia  para el género humano, porque gracias a la solidaridad, no solo ha alcanzado el más alto nivel de civilización  y desarrollo sino que ha logrado sobrevivir y salir airoso de los más terribles desastres.
5).RESPONSABILIDAD: representa la conciencia de las consecuencias de todo cuanto hacemos o dejamos de hacer por nosotros o por las demás personas.
6).HUMILDAD: constituye la conciencia de lo que somos,de nuestras fortalezas y debilidades  como seres humanos; por lo tanto, nos impide considerarnos superiores a los demás. Gracias a este valor, percibimos nuestra pequeñez frente al Universo  y al conocimiento acumulado por la humanidad.
7).PERSEVERANCIA: significa la firmeza y constancia en la ejecución de propósitos o en la realización de una labor. Ahora bien, para ser perseverante hay que ser necesariamente disciplinado  y decidido. Pero, jamás temerario.
 8).FORTALEZA: La fortaleza es la capacidad que nos permite mantenernos firmes y fieles a nuestras conviccioneshacerle frente a las diferentes situaciones que la vida nos presenta. Gracias a ella, logramos entender que estas circunstancias son parte de la vida y que la mejor manera de enfrentarlas  es luchar convencido de que saldremos adelante.
 9).JUSTICIA: consiste en conocer, respetar y hacer valer los derechos de las personas. Implica, condenar todo comportamiento que tienda a dañar individuos o cosas. 
10).LIBERTAD: es la posibilidad que tenemos para decidir por nosotros mismos. La libertad como tal, no es sinónimo para hacer lo que nos provoque sin medir las consecuencias de nuestros actos. 
11).LEALTAD: tiene mucho que ver con los sentimientos  de apegofidelidad y respeto que nos inspiran las personas que queremos o las ideas con las cuales nos identificamos. Existen muchas cosas que nos merecen lealtad: Dios, patria, amigos, pareja… 
12).AMISTAD: constituye la más noble y desinteresada forma  de afecto que una persona puede sentir por otra. Quienes creen en la amistad, se aceptan como tal son. Ello, en modo alguno implica complicidad o encubrimiento. 
      Para concluir, es obligante amigo lector recordar que tenemos la obligación ética de cuidar, preservar, proteger y defender  “el pedacito de tierra” que al norte de la América del Sur y en la Ribera del Arauca Vibrador, nos dejó Simón Bolívar: el gobierno gerenciando con eficiencia, el militar defendiendo la independencia, el religioso transformando espiritualmente su rebaño,  el pueblo acatando las Leyes de la República y todos en general, haciendo bien hecho lo que a cada quien le corresponda hacer.

Apascacio y los valores


 Por Pedro Augusto Mejías

El pasado jueves falleció en su humilde apartamento del barrio El Observatorio del 23 de Enero Apascacio Mata quien fuera nombrado en vida el policía modelo de la extinta Policía Metropolitana de Caracas. De acuerdo con los reportes de prensa “trabajó en el cuerpo policial entre los años 1964 y 1996” y “En 1997 sufrió un accidente de tránsito y le amputaron una pierna. Años después le amputaron la otra, y en el año 2005 sufrió un ACV. Desde ese momento su cuadro de salud se fue desmejorando. Incluso, hasta perdió la voz”.

En un reportaje plasmado en video en la página web de El Universal se lo escucha decir con una voz cansada por el paso de los años que “Ayudar a los ciudadanos es un orgullo”, el narrador indica asimismo que “su hijo tuvo que hacer mil diligencias para lograr que una empresa privada le comprara una silla de ruedas”.

Se señala igualmente que recibió más de 40 condecoraciones y termina el breve reportaje con esta palabras “la honestidad del ser humano vale mucho y así he sido yo toda mi vida, no es que sea conformista sino que en la realidad de la vida el ser humano honrado, eso vale mucho: la honradez”.

Hay en esta historia un dejo de tristeza: el ciudadano modelo, el servidor público que en una ocasión detuvo a la comitiva presidencial por pretender comerse una luz de alto y que fuera felicitado por el primer magistrado, el funcionario que fuera puesto de modelo para las nuevas generaciones de policías termina sus días casi abandonado por el estado al que sirvió, teniendo que recurrir al auxilio de la empresa privada para conseguir una silla de ruedas.

Esta historia nos muestra algunas cosas no sólo en relación con el estado sino con la sociedad que somos: los comentarios del público en la página web de los periódicos son en general muy halagadores, elogiosos y más que merecidos para este ex funcionario, no obstante, no se de alguna iniciativa para reivindicar al funcionario público, para que tengan un retiro digno, y no se trata de una situación aislada, Gustavo Coronel escribía el mes pasado el caso de un exministro que: “…está delicado de salud y está siendo atendido en una institución del estado en un país que no es Venezuela, una institución para personas quienes no pueden pagar la atención médica privada. Su honestidad al servicio de su país ha sido "premiada" con la indigencia, no le ha permitido tener una vejez libre de los acosos de la pobreza.” Gustavo Coronel “Historia de dos ex-ministros” en Las Armas de Coronel,
15 de abril de 2015.

Este drama nos lleva a hablar indefectiblemente del lugar común de la “crisis de valores” que sufrimos como sociedad, porque el mismo día en que falleció Apascacio si pudimos ver las pancartas en la que pobladores de Maracay y su alrededores abogaban por que dejaran tranquilo a Johan Romero, un delincuente convicto y confeso a quien buscaban los cuerpos de seguridad: “Tal es el respeto que le profesan algunos pobladores del estado, que hasta una concentración de motorizados le dedicaron el pasado lunes 11 de mayo para exigirle a los funcionarios del Cicpc que suspendan la persecución que tienen contra Johan, según llegó a divulgar el diario El Aragüeño.” Contrapunto.com 14 de mayo de 2015.

Esta manifiesta inversión de valores, esta degradación como sociedad es una buena parte de lo que explica el colapso político que atravesamos. Escribí hace algunos meses que en Venezuela actuamos movidos más por el miedo que por otra cosa, en mucho, el funcionario público roba en su entorno y a su escala por miedo a terminar como Apascacio.

Y llevado al paroxismo hiperbólico que atravesamos es en definitiva ese miedo y falta de valores lo que ha hecho que la delincuencia expresada en forma de extorsiones, vacunas, secuestros, robos, atracos y hasta bachaqueo se haya convertido en nuestra cotidianidad, porque nos consume el miedo de que lo que tenemos en el bolsillo hoy no valga nada mañana, de que al acabarse las provisiones que tenemos en casa no tengamos la seguridad de reponerlas, en fin, miedo a la inmensa incertidumbre que nos embarga cuando pensamos en nuestro futuro.

Y por eso, esa honestidad de la que se sintió orgulloso Apascacio es hoy algo demodé, no es un bien transable, no reditúa beneficios.

Los venezolanos honestos, los que conforman la Venezuela decente tienen un reto inmenso que trasciende con mucho las batallas electorales y los discursos políticos, el de rescatar lo que somos, aquello que podemos lograr para que no haya que culminar con epílogos como:

“El servidor público honesto está hoy sin recursos, forzado a acogerse a la
protección de servicios de beneficencia en un país extraño. El malandro está
reventándose de dinero y probablemente podría pagarse, con lo que carga en el
bolsillo, un trasplante de corazón.” Gustavo Coronel Op. Cit.


Nos es necesario establecer los valores que nos mueven como sociedad, enarbolarlos, nutrirlos y vivirlos, apagar los miedos que nos consumen, porque el miedo nos ha inmovilizado hasta dejarnos en la inopia moral. Ya basta de relatos de madres en los barrios que le aconsejan al hijo “delinque, lo importante es que no te dejes atrapar”, basta de videos en los que vemos a una pareja con su hijo
unos 7 años robándole la batería a un carro, basta de jefes de cárceles que extorsionan desde sus claustros, basta de altos funcionarios gubernamentales haciendo apología del delito e implementado planes para hundir a las masas en la miseria, el atraso, el oprobio y la vulgaridad, en fin, basta de antivalores, tenemos que educar y vivir para la vida y para la paz.

Descansa en paz Apascacio; nos queda a quienes te sobrevivimos, seguir tu legado y retomar el paso que hemos perdido como nación.

Fuente: http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/ciudad/parroquias/aspacasio-mata-caracas-murio.aspx

Por: Carratú Molina


“La gente que estuvo en el poder no construyó instituciones, las destruyó, y al destruirlas estás destruyendo todo. Es como un palomar donde las palomas se meten, y ponen  un huevo, y crían sus pichones hasta que salen, y se vuelan, y regresan…  nosotros los venezolanos desde chiquitos destruimos el palomar y nos quedamos en el aire. Chávez lo que hizo fue sentarse en los escombros de lo que era la institución venezolana que ya todos habíamos ido destruyendo por intereses, grupos de poder, abusos excesivos, bipartidismo…”

El pasado domingo el Vicealmirante Carratú Molina comenzó a contar su experiencia como jefe de la Casa Militar durante el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez. Vio infinidad de situaciones de toda índole y no duda en mencionarlas con nombres y apellidos. “Cuando llegué me encontré que el ecónomo del Palacio se robaba la gasolina, el periódico y la comida, lo denuncié: nada; conseguí una pareja haciendo el amor en un escritorio: no los botaron; hice una información cruzada con DISIP, PTJ y Guardia sobre el personal del Palacio con antecedentes y había 400 referidos policialmente, se lo llevé al presidente: ¿Qué es esto? La seguridad entra por casa, aquí hay una cantidad de gente que miren lo que son… No quiso limpiar todo eso, tampoco me dejó. “¡No almirante, tenemos que botar a todos!” 400 personas y no se tocó a uno. Estoy es dando pinceladas. Un Alto Mando Militar donde cada quien iba por su lado. El presidente reunía al Gabinete de Seguridad que eran todos los militares, todas las policías, los ministros del área de seguridad y algunos agentes de inteligencia que tenía, después que Pérez decía bueno Izaguirre, quien era el ministro de Relaciones Interiores, los dejo para que usted se encargue. Y en lo que se iba el presidente se paraban los ministros y se iban, los generales no se hablaban: el de la DIM no le hablaba al de la Guardia, el de la Guardia tenía peos con el comandante de la Armada, el de la Armada con el Ministro de la Defensa, el Ministro de la Defensa manejando sus intereses… 


¿Cómo un presidente puede gobernar así? Sin dejar de mencionar que en el consejo de ministros, que eran catorce, de los cuales seis eran técnicos: Miguel Rodríguez y su grupo, pero habían representantes del grupo Jirahara, del Grupo Roraima, del Grupo Santa Lucía y del Grupo Cisneros. Pérez daba instrucciones asignaba tareas, y salían o no salían, porque todo dependía de los intereses de cada grupito. La primera reunión que Pérez tuvo con los dueños de medios en Miraflores, durante mi presencia,  yo tenía como una semana en el cargo, él me llama y me entrega una lista de los que van a entrar a esa reunión con él; me dice: primero entran los que tiene el signo más, en el segundo grupo entran los que tienen el signo menos, y el resto en el tercer grupo. Yo agarré eso, me lo metí en el bolsillo, y llamé a un edecán: este es tu trabajo, primero van estos, pásalos al salón Pantano de Vargas y me avisas. Cuando me dice que estamos voy a buscar al presidente, cuando vengo con él entrando al salón, Pérez no entra, se devuelve: ¿Qué vaina es esta almirante? ¿Usted no cumple mis órdenes? ¿Qué le dije yo? ¿Por qué está Marcel sentado con Cisneros juntos? Yo los puse separados, porque tienen una guerra entre ellos y quieren que el gobierno se meta en la guerra y yo no acepto eso, sáquelos. Tuve que sacar a Marcel y a Cisneros. ¿Qué pasó con el edecán? Billete, billete, ahí toda vaina era así.”


Las quejas de aquellos días no son pocas y eran tanto foráneas como internas. “Me encontré que a nivel de los edecanes había unos que estaban cuadrados con Cecilia Matos y otros con la Primera Dama.  Los reuní a todos y se los dije: el que me meta un chisme aquí lo saco. A Paredes Niño, que era subjefe de la Casa Militar, un bandido, le dije: o te acomodas o te saco; le metí cinco días de arresto. Si tú arrestas a un coronel, ese no llega a general… el carajo llegó a general de división y comandante de la Fuerza Aérea, ¿quién lo puso? Alfaro Ucero con Caldera. Repito: ¡Putearon la Fuerza Armada! Yo recibí en total 800 coroneles en audiencia privada conmigo y le metí 150 militares al presidente en audiencia privada, los viernes, escogidos por mí, y no eran generales eran tenientes, sargentos y suboficiales, puros hombres jóvenes  para que hablaran con él. Les hablaba un minuto. Se lo decía: Presidente hable con los oficiales, usted es el comandante en jefe, el civil no tiene idea de lo que es ser comandante en jefe, por eso el militar se resiente, porque el Comandante en jefe no es tal, los maneja políticamente.  El presidente es líder del poder ejecutivo, presidente de la república y comandante en jefe, tienes tres sombreros y tienes que ejercer los tres, para eso eres presidente, para eso te elegí. Los presidentes confunden esa vaina y creen que es una sola, y manejar la institución militar es una pelota de futbol pero con espinas que si le das mal te la clavas esa vaina, no saben manejarla porque no conocen el pensamiento militar. El gobernar es una vaina muy grande y por eso  es que yo dudo que estos pibes María Corina, Henrique, logren gobernar a Venezuela  en estas circunstancias, nosotros con esos carajos vamos a un barranco más grande.”


Carratú asegura que el escenario en Palacio era un verdadero saco de gatos del cual “el presidente no se daba cuenta. Pérez entraba al palacio de Miraflores a las cinco de la mañana, yo lo recibía a esa hora, y se iba a la una de la mañana o se quedaba durmiendo, lo cual hacía con frecuencia. Generalmente dormía en la suite presidencial, donde lo hacía en una hamaca, él ahí no dormía en una cama, ese era un cuarto sin muebles, un escritorio, una caminadora para hacer ejercicio, una camilla para masajes, y en la hamaca.” Revela el almirante que en los hoteles Carlos Andrés Pérez rara vez dormía en las camas. “Muchas veces dormía en el piso, no dormía en la cama de la habitación, el presidente Pérez era un hombre muy particular y yo de rechazarlo en el año 1990, cuando me llamó,  a admirarlo antes de su muerte, es un trayecto de identificar lo cochino y falso de la sociedad, lo circunstancial de los hombres que integran ese entorno, el cinismo político, ahí uno dice: coño si este es el poder qué queda para el resto de los venezolanos? Y por eso estamos en esto. En ese tiempo el bipartidismo desplazó al estado; Gonzalo Barrios era el piache que hablaba los domingos  y entonces la agenda política y todo lo que era el país lo decía él que no era presidente, igualmente Alfaro Ucero, igualmente Caldera, y lo mismo con Teodoro Petkoff y José Vicente, eran los polos que marcaban el rumbo. El Estado era una figura tenue que flotaba sobre la cabeza de todos nosotros. Tú buscabas de ver al Estado y no lo conseguías, conseguías a un partido, una figura pública, un general, un jurista famoso, pero el Estado: NO. El venezolano siempre estuvo esperando: ¿y dónde está el Estado? ¡No había! Fue desplazado por las corrientes políticas y los intereses, el bueno era sacado, estaban construyendo una institucionalidad de bahareque, que cualquier animalito se lo come, acaba con eso. Chávez fue un comején, acabó con lo que estaba, con lo que habían ido destruyendo toda la gente que estaba pasando factura desde 1945 empezando por Uslar Pietri. Desde el 45 Venezuela soportó, y soportó, y soportó hasta que cayó, por eso es que Venezuela tiene que ser reconstruida con nuevos hombres y nueva orientación política, con vocación ciudadana. En Venezuela no hay ciudadanos, en Venezuela hay residentes, oportunistas, vejados, desplazados, ignorados, pero ciudadanos no. Necesitamos ciudadanos. Nos acostumbraron a ser obsecuentes con el poder, y cuando tú ibas a votar votabas pero por lo mismo, o por una opción de trabajo, o por una opción de militar, pero no para gobernar un país, esa fue la tremenda equivocación de nosotros los venezolanos, no votamos para gobernantes sino para oportunistas que llegaron al poder.”


Revela el militar retirado que su respeto por el ya fallecido presidente Pérez, no está exento de reconocer los errores que aquel cometió.  “Estoy diciendo las vainas que son, como yo las viví, yo no digo mentiras, ni hablo mal de nadie tampoco, lo que te cuento es lo que viví. ¿Los problemas de Pérez? Su doble vida familiar ese fue el peo. Yo le dije divórciese presidente. ¿Cómo? Si, su conducta afecta a todos los que estamos aquí, porque es la Primera Dama con su grupo y Cecilia Matos con su grupo y nosotros estamos en el medio. El ambiente que lo rodeaba era un infierno, un revoltillo de intereses y de presiones y de chismes; cuando te oponías a uno te jodían por aquí y cuando tú favorecías a este te caían por allá. Él reconocía sus propios errores y luego, cuando ya estaba exiliado acá en Miami me decía que había cometido errores desde pequeño, él me lo decía: “Yo cuando tenía 15 años no estudiaba y me iba para la calle a  hablar de política, después me di cuenta de la falla de no formarme, por eso es que después cuando fui presidente por primera vez apoyé tanto las becas Mariscal de Ayacucho, porque si no te formas no puedes dar todo lo que puedes.” El presidente Pérez me fue contando muchas cosas en los momentos de soledad cuando presidente y después cuando yo venía aquí, invitado por él todos los años y caminaba con él por la playa; yo lo que hacía era escuchar. Él nunca se quitó la espina de que no lo tumban los militares, lo tumban los políticos y empresarios a quienes él ayudó a construir fortuna y riqueza, en quienes él creyó que estaba ayudándolos para  hacer un mejor país, y esas mismas personas fueron los que lo tumban y acaban con Venezuela. La doctora Hildegard Sansó es una bandida.”


Dice que el 4 de febrero no lo agarró por sorpresa. “Se sabía. Los sistemas de inteligencia venezolanos estaban controlados por los militares rebeldes y por los generales y comandantes militares que sabían que había una conspiración y estaban conspirando con empresarios, con los copeyanos, con los adecos y con los dueños de los medios de comunicación. Los medios de comunicación hacen la influencia de la opinión publica de uno u otro lado, para bien o para mal. Cuando llego a Casa Militar los oficiales comienzan a decirme: aquí hay un malestar creciente; también veía como los periodistas que cubrían la fuente de Miraflores decían cosas que eran mentiras, yo decía: pero esto no es lo que dijo el presidente.  Periodistas a los que mandé con su familia de vacaciones para La Orchila, o periodistas  a los que Pérez les regaló carros de agencia. Es más, en la dirección de administración del Palacio de Miraflores, había una pared que hacía esquina en forma de L donde los fines de mes había bolsas con dinero, cada una tenía el nombre de los periodistas y cada uno llegaba y sacaba su bolsa y se iba, yo los vi, no fue que me lo contaron, ¡los vi! Por eso cuando yo veo periodistas que se la tiran de honestos y serios, me pregunto: ¿y esos carajos que iban ahí, a qué iban? Yo le llevaba plata a muchos dueños de periódicos del interior, YO se los llevaba, paquetes de billetes. ¿Uno de ellos? Esteban Pineda, el de Panorama, jalabola de Pérez, metido en Miraflores todo el tiempo, chismeándole al presidente Pérez, después el carajo se hizo chavista. ¿Entonces? Esa es una vida de circo, el centro del poder es un circo donde tú ves payasos disfrazados pero no identificas quienes son esos carajos, esa es mi experiencia personal y por eso es que lo digo, por eso es que me tienen arrechera. Hay gente que no dice las cosas porque son parte del problema, son parte de los intereses en juego,  una sociedad política es un conflicto de intereses es lógico y entendible, cada quien quiere ocupar espacio, pero cuando tú ocupas espacio y desplazas la institución desplazas la estructura de Estado, tú estás derrumbando el Estado, estás derrumbando  la estructura política de la Nación y eso no se puede tocar, es como si tú tocas las bases de un edificio. ¡Se te cae el edificio! En Venezuela no hay ética de gobierno, no hay  ética de Estado.”


El chorro de frases es un mar de leva que va arrasando con todo a su paso: “Se sabía que venía algo raro, los grupos de inteligencia no funcionaron porque estaban controlados por los conspiradores, quien alertó al presidente Pérez fue el general  Heinz Azpurua, quien era director de la DISIP. El 6 de enero del 92, le dijo: Presidente aquí está en este sobre el informe  de la conspiración en el Ejercito, yo soy militar, pero soy el director de la DISIP y no tengo acceso al Fuerte Tiuna, aquí tiene. Y se lo entrega a Pérez en mi presencia. Pérez agarra el sobre le dice a Ochoa Antich: “Ministro, encárguese de esto, a mí regreso hablamos, estoy cansado de estar oyendo vaina de ruidos de sables y conspiraciones, yo quiero acabar con esto.”  Entre una cosa y otra nos vamos para Davos en un avión de Siwssair y al regresar en el aeropuerto estaba Ochoa quien lo recibe: bueno presidente los mismos rumores de siempre… Lo paró es seco: ¡Móntese en el carro! y le forma tremendo peo. Nos vamos a Caracas, el presidente se va a Miraflores y yo a mi casa en Macaracuay, cuando me avisan que hay unos tanques disparándole a La Casona (residencia presidencial), me paré, me vestí y me fui al Palacio. Cuando llego a Miraflores está Pérez en la oficina con Ávila Vivas y Alfaro Ucero, y es cuando me entero que los tanques de guerra estaban en la calle desde las diez de la mañana del 3 de febrero y nadie hizo un coño, ¡nadie!, diez horas las tropas en la calle y nadie dijo nada. Cabronería de las policías, cabronería del Mando Militar, cabronería de los medios de comunicación,  todos estaban complicados, pudo más el deseo de tumbar a Pérez, empresarios en su manía de tumbarlo, los medios de comunicación en su vaina para tumbarlo y no se daban cuenta que estaban acabando con el único líder político que había, ¡no había más!  Lo cierto es que en medio de aquel zafarrancho me doy cuenta que el presidente está solo. Cuando decidimos salir del Palacio ante el asalto inminente de los rebeldes ¡no hay carros! Los carros de la caravana presidencial estaban inoperativos, ¡no tienen llave!, me traen un carro negro. Les pego cuatro gritos y me acuerdo que había un carro LTD cuerpo ancho blindado, que estaba asignado a Jaime Lusinchi que se estaba reparando, ¡tráeme el carro de Lusinchi!, y me lo traen, pongo un chofer, voy a buscar al presidente cuando  vengo no tengo chofer, ¡el chofer se fue pa´l carajo! Agarro un guardia: tú metete, maneja el carro, si Almirante, metí un soldado atrás, metí  al jefe de escolta civil, que era un hijo de Erasto Fernández, y al presidente; adelante íbamos el chofer, Ávila Vivas y yo, y salimos.  Yo no sé quien salió a inventar esa zoquetera de un Maverick verde y de que habíamos estado escondidos en un hotelito del frente de Venevisión. Eso es mentira, ganas de hablar pendejadas de algunos que todavía andan por ahí.  Éramos seis personas, sin escolta, esos nada más, salimos vía Baralt hacia arriba y cuando vamos por el seminario me comunico con Venevisión y le digo al comisario Efrén, el jefe de la escolta civil de Cisneros, necesito hablarle al país, me dice: como no, vente y te saco en cinco minutos. Él no sabía que iba con Pérez, y la Primera Dama que me tenía idea había estado llamando y diciendo que el jefe del golpe era yo, así que el hombre de seguridad creía que yo iba a hablar porque era el jefe del golpe… Él no sabía que yo llevaba al presidente Pérez. Cuando llegamos a Venevisión me bajo del carro, me pongo delante, con una ametralladora que tenía conmigo,  arriba en la azotea estaban los escoltas armados con fusiles, les digo: traigo al presidente Pérez ábranme la puerta, me abren y entro corriendo con el presidente y lo llevamos a la oficina de Cisneros: vacía, no había ni un lápiz, ni un papel, ¡nada!,  ni papel toilet en el baño… Ese es el discurso presidencial más arrecho que yo he escuchado en Venezuela, ese discurso sin papel, en una crisis, tumbado, porque estaba tumbado y él carajo con gran aplomo se dirigió a las Fuerzas Armadas: les ordeno regresar a los cuarteles…"


Revela Carratú que en las horas posteriores conmina al presidente a destituir al Alto Mando Militar, también narra como vio al día siguiente, “en la mañana, las elites políticas venezolanas  van a Miraflores a pedir perdón por Chávez, a que lo suelte, la Iglesia Católica, los adecos,  los copeyanos, los empresarios,  los medios de comunicación, excepto Caldera que no fue, todos fueron a pedir por Chávez, inclusive el ministro Ochoa. En el Palacio se habían metido conspiradores en todos lados, había policías, edecanes complicados, de toda vaina, ese blindado que aparece entrando al Palacio Blanco fue filmado por el general Müller Rojas y un Azpurua cineasta, ellos sabían la vaina, y fueron a hacer esa toma que fue preparada por ellos para ponerla a rodar de inmediato, y el primero que lo tira al aire es Marcel Granier por Radio Caracas Televisión al mundo, ¿entonces mi hermano?“ Fueron horas que se convirtieron en días, y estos en semanas, y estas en meses donde el vértigo era cotidiano. “A Uslar Pietri lo mandaron a allanar y vino Beatrice Rangel: no lo allanen yo me encargo de eso. Se sabía que la conspiración era en la casa de Uslar Pietri, con Burelli Rivas, con Vivas Terán, Mario Moronta; también se reunían en una casa entre Prados del Este y Cumbres de Curumo, en la casa de Contreras Laguado.


Es mucha el agua que ha visto pasar bajo el puente, afirma que tiene sus canales de comunicación con las actuales fuerzas armadas y vaticina un desenlace que pasa por un gran acuerdo nacional para reencauzar al país. “Las Fuerzas Armadas nuestras están destruidas, nosotros no tenemos capacidad de defensa, no tenemos defensa interior, que es lo que tiene que preocupar al ciudadano, porque la defensa es la defensa militar, pero la defensa interior es el aporte de las Fuerzas Armadas al control interno a través del poder civil que es el presidente, pero eso no existe, Chávez lo acabó, la institución es una guardia pretoriana del gobierno, una guardia represiva, corrompida porque el gobierno es corrupto, una mafia de bandidos en el poder y ahí todo el mundo se cuadra. Si el militar percibe que la sociedad está organizada y percibe que hay una componente ético en la dirección de esa sociedad el militar cambia mentalmente y se orienta, por supuesto que hacen falta otras variables que manejar pero sobre todo que el militar perciba que hay un cambio ético en quienes dirigen o van a dirigir el país. Eso no se ve, nadie lo ve. En las fuerzas armadas están viendo que vamos a un conflicto interno, a una revuelta, a una expresión civil espontanea por hambre, porque ya la ideología bajó de aquí (se señala la cabeza) al estómago. Ellos están viendo que viene un problema nacional inmanejable y vamos al caos, en el caos el militar tiene la obligación de  intervenir, para bien o para mal. El militar sabe que viene un problema y está tratando de que no se presente porque le va a caer en las piernas, la ecuación en Venezuela pasa por el militar, pero resulta que el militar no quiere ser parte de la ecuación, sin embargo va a caer en eso y no está preparado. ¿Qué veo? Viene una ruptura en Venezuela, por fuerza, en la cual podríamos perder territorio, ya estamos perdiendo la Guayana Esequiba y podemos perder el Golfo de Venezuela, que son las ambiciones de Colombia.”


Está convencido de que la casta política-castrense que ha creado Diosdado y Maduro va para fuera.  Aspira a que el ciudadano tenga confianza de lo que va a hacer el mundo militar, “tenemos que raspar, limpiar todo en el momento que corresponda, no empezando pero en la medida que se desarrolle tendremos que ir purgando la institución militar, traer militares viejos, retirados, incorporarlos, dos, tres años, cuatro años y después que se vayan, pero que ayuden a reconstruir, y rescatar a la institución.  Tiene que ser un borrón y cuenta nueva en las fuerzas armadas, hay que restructurarlas. El militar tiene que aprender a respetar al ciudadano y a trabajar para los ciudadanos, porque a nosotros nunca nos formaron así, yo nunca recibí una clase de Derechos Humanos, nunca. Hemos llegado a un punto en el cual el pueblo no cree en las instituciones, ni en los funcionarios públicos, eso hay que reconstruirlo.  Tú no construyes reparando muertos, tú construyes con nueva gente, con nuevas caras, con una  manera diferente de hacer política, de gobernar, tú no puedes seguir gobernando con las élites, tienes que darle cara social al gobierno.


Carratú Molina concluyó sus declaraciones así: “A los ciudadanos y a las fuerzas armadas, en su rol de ciudadanos que también son,  digo: el país está transitando una convergencia de crisis, que no es solamente Maduro ni la presencia  cubana en Venezuela, ni la perdida de la soberanía, la crisis nuestra está en la esencia del venezolano, en la  manera de ser, de conducirse; esto nos obliga a no ver hacia atrás, a ver hacia adelante para construir un nuevo camino, que tiene que ser la concordia, el respeto mutuo, las oportunidades a quien se las merece y darle un contenido social, no social político, sino social ciudadano a la gestión de gobierno.  Mientras que en el país no se hagan esos cambios la estructura militar seguirá siendo el aparato represivo  de los gobiernos como en el pasado ocurrió y en este se ha evidenciado 100%. De no haber construcción de democracia, ni de valores éticos, ni de valores ciudadanos, no hay en el mundo ningún gobierno que pueda sostenerse en el tiempo. Queda de los venezolanos reconstruir el país, Venezuela no se va a perder, el territorio siempre estará ahí, lo que va a ser diferente son las clases sociales, los hombres y las mujeres y la juventud, los nuevos hombres del país, eso hay que cuidarlo. Urge un cambio de actitudes de los venezolanos para que nosotros podamos resurgir; esto no depende de un líder, de un mesías, de un chamo, de un viejo, de un equipo de políticos, etcétera, no. Primero que los partidos están los ciudadanos, la organización social básica venezolana es Venezuela y es por los venezolanos independientemente de cómo piensen. Los militares tienen que regresar a los cuarteles, tienen que revisar lo que son, muchos tendrán que salir del juego y como la fuerza armada es una institución en defensa de la Nación bajo el control civil, los venezolanos que asuman el rol bien sea por presidencia de la república o por  instituciones  importantes de los poderes del estado tienen que cuidar que las fuerzas armadas no se desvíen ni sean desviadas por intereses en cosas que  no le corresponden. En el pasado el militar era el caballito de batalla de todos los caprichos de los políticos, el cachifo de los políticos, las fuerzas armadas tienen que ser restructuradas total y absolutamente, restructurarlas en el concepto político de la institución militar. El militar no es que sea apolítico el militar tiene que ser apartidista y el militar no puede trabajar para un presidente, trabaja para el estado, para la nación. Cuando el militar trabaja para un presidente deja de ser profesional.”
© Alfredo Cedeño