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lunes, 20 de abril de 2015

Efectos del maní en la salud

El maní son botanas que casi nunca faltan en una reunión familiar o de amigos. Para el gusto de muchos son deliciosos, pero también son de los alimentos funcionales que tienen numerosos beneficios para tu salud.
Quizá restringes el maní en tu dieta, ya que 100 gramos tienen 567 calorías, pero las puedes comenzar a apreciar por su rica carga de vitaminas, minerales y grasas saludables. Aquí una lista de 5 buenos efectos en tu cuerpo.

1. Mantiene en control tu presión arterial. Todas las variedades de maní (dulces, salados, picantes o tostados) reducen significativamente la presión arterial alta. Eso no es todo, mantiene bajos los niveles de colesterol y triglicéridos, afirma Richard Mattes, profesor de Ciencias de Nutrición de la Universidad de Purdue, Estados Unidos.
Este efecto se debe a su abundante arginina. Este aminoácido estimula la producción de óxido nítrico que ayuda a dilatar los vasos sanguíneos, conduciendo a la disminución de la presión sanguínea.

2. Te ayuda a estar en calma. El ácido alfalinolénico del amní protege a tu cuerpo de los efectos del estrés, ya que favorecen el desarrollo neurológico, causando un efecto positivo en el estado de ánimo, comportamiento y capacidad mental.

3. Te mantiene joven. El North Carolina Department of Agriculture and Consumer Services explica que esta leguminosa es rica fuente de resveratrol, magneso y vitamina E, nutrientes esenciales para conservar la firmeza de tu piel. Tiene cerca de 30 veces más resveratrol que las uvas.

4. Te previene de la depresión. Esta semilla contiene triptófano, un precursor que aumenta el nivel de serotonina en el cuerpo, lo que te previene de la depresión leve. Para quienes lo sufren, consumir un pequeño puño de maní es benéfico porque acelera la recuperación.

5. Brinda protección vs los radicales libres. Una investigación realizada en el Instituto Estatal de Cancerología (IEC) de Colima, México, confirma que esta leguminosa contiene flavonoides, un potente antioxidante que actúa contra los radicales libres que está ligado al cáncer de mama.
La recomendación es consumir 30 gramos de maní natural por lo menos una vez a la semana. De esta manera reduces tres veces el riesgo de sufrir esta enfermedad.

El maní se pueden comer como snack, en ensaladas y en una gama de guisados. Nutriólogos de la Universidad de Harvard recomiendan alrededor de 25 gramos al día, algo así como menos un cuarto de taza o 10 piezas.

Con información de Salud180.

La etapa de los eufemismos

Por: Alberto Medina Méndez - @amedinamendez


Si bien la política funciona de acuerdo a su propia matriz, cuando se acerca la campaña todo se exacerba y, entonces, la necesidad de utilizar ciertos términos con mayor cuidado se vuelve vital para sus propios intereses.

En el territorio de lo electoral parece que la sinceridad no genera gigantescos dividendos y el embuste es mucho más apreciado. Eso se deriva de las evidencias cotidianas y explica porque los dirigentes prefieren utilizar frases ambiguas, vocablos que no dicen casi nada y hasta inventan un nuevo vocabulario con tal de no llamar a las cosas por su nombre.

Existe, en esto, una enorme responsabilidad de una ciudadanía pusilánime que prefiere un lenguaje oscuro a la franqueza como virtud. Tal vez sea saludable que la sociedad revise su demasiado habitual doble estándar.

En su retórica cotidiana, la que utiliza en su vida privada, en familia, con amigos o en el trabajo, repite hasta el cansancio que su prioridad es la verdad ante cualquier circunstancia, por dolorosa que ella sea.

Lo cierto es que frente a la mala noticia, se ofende con facilidad por la falta de valentía de su interlocutor de turno, que no le anuncio oportunamente los hechos, como corresponde, sin rodeos. Pero lo que más lo incomoda es que la novedad le impone una acción que no quiere emprender. Aceptarla, implica atravesar una situación difícil que detesta, y es allí cuando convierte la verdad en una lista interminable de sentimientos negativos.

Cuando esas verdades fluyen de un modo claro e inequívoco, con energía, y hasta con la crueldad con la que  resulta imprescindible que sean explicitadas, entonces opta, enfurecido, por no premiar las correctas actitudes, estimulando, sin pudor, a los eternos mercaderes de la mentira.

Los políticos engañan, ya no por convicción, sino por conveniencia. Ellos entienden que eso se traduce indudablemente en resultados. El dirigente que explica lo que está pasando, que muestra lo que sucede y que plantea los niveles de responsabilidad que tiene la sociedad frente a la realidad, no será debidamente reconocido y será expulsado del juego electoral.

Las adversidades nunca son bienvenidas. Jamás se desea escuchar sobre la responsabilidad de la gente sobre ellas. Eso obligaría a asumir cierta culpa sobre lo que ocurre. Es la misma razón por la que muchos ciudadanos ni siquiera pueden reconocer que en el pasado votaron al gobernante actual, o al anterior. Eso implicaría hacerse cargo del presente. En realidad, la sociedad no está dispuesta a aceptarlo de un modo tan contundente.

Pronto comenzará esa dinámica en la que los políticos hablarán de lo que viene y de lo que piensan hacer. Otra vez recurrirán, con mucha sutileza, a las evasivas, a la terminología difusa, apelando a la confusión y, a veces también, a la ignorancia sobre el significado de cada palabra.

Es el momento del proselitismo, y por lo tanto, una renovada ocasión de mentir descaradamente. Ellos saben que tendrán que tomar decisiones importantes, pero no lo admitirán ahora. Esperarán que la gente exprese su voluntad y después recién definirán lo que pueden realmente hacer.

No desconocen lo que resulta preciso hacer. Suponerlo sería demasiado ingenuo. Lo saben, pero también tienen conciencia de que importa más no pagar elevados costos políticos, ni perder poder de un modo efímero.

Su talento no tiene que ver con saber resolver problemas, mucho menos aun con ser los adalides de la defensa de la gente. En todo caso, su mayor atributo pasa por comprender como funciona el poder, como se lo obtiene y, fundamentalmente, como se lo retiene en forma indefinida.

En estos últimos años ese trágico esquema de mentiras encubiertas, de planteos borrosos, se ha perfeccionado en muchos ámbitos. No solo la política cayó en esa trampa sino también una ciudadanía cómplice.

La sociedad llama robustos a los gordos, privados de la libertad a los presos y se refiere al aborto como interrupción del embarazo. La política también hace lo suyo creando su propio léxico. Así fue que el reacomodamiento de precios reemplazó a la inflación, la inseguridad al exceso de criminales y la expansión monetaria a la emisión descontrolada e irresponsable de billetes.

En este contexto de elecciones, todos los dirigentes saben que la coyuntura no será fácil. Oficialistas y opositores entienden que heredarán una "bomba de tiempo", pero como consideran que es políticamente incorrecto decirlo, han decidido transitar el sinuoso y cínico camino de reconocer los aciertos del gobierno y solo hablar de asignaturas pendientes o de la necesidad de seguir en el camino de la profundización de los logros, según sea el caso.

El que triunfe en los comicios tendrá la dura tarea de conducir la transición. Deberán adoptar determinaciones drásticas haciendo importantes ajustes a la economía. Tendrán que reducir abruptamente el gasto estatal, bajar la emisión monetaria hasta neutralizarla, adecuar las tarifas de los servicios públicos a niveles de mercado, recomponer rápidamente las reservas monetarias, atraer inversiones, recortar los impuestos, disminuir aranceles, desregular el comercio exterior, integrarse al mundo, entre otras cosas.

Nada de eso será fácil, ni gratis. Claro que se deberán pagar los "platos rotos", como siempre que se intenta superar un problema en el que se tiene plena responsabilidad en su gestación. El "médico" tiene claro lo que debe hacer, pero también sabe que tendrá que mentirle a su "paciente". Es que las reglas políticas que ha impuesto esta sociedad cobarde, alientan a la mentira, invitan a la trampa, aplauden la creación de una jerga que suavice las verdades y hasta logre ocultarlas. Es importante saber que se inicia un recorrido sin retorno hacia esa patética etapa de los eufemismos.

albertomedinamendez@gmail.com skype: amedinamendez
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