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miércoles, 18 de febrero de 2015

En la unión está la fuerza, pero hay uniones que averguenzan

Por: Armando Martini - @ArmandoMartini

Recoger cuanto pasa por delante, tragarlo, digerirlo, en política es posible y manejable. Desde lideres de primer orden y dirigentes que pueden ser cuestionados o respaldados pero que tienen trayectorias abiertas. Un espíritu de alianza y coordinación entre esas figuras de la oposición, y los partidos que representan, tiene sentido aunque puedan tener criterios distintos, eso es consustancial con la democracia. Las diferencias se discuten, se ajustan, se corrigen y hasta se integran para transformarse en soluciones superiores.

Quien no debería estar en la MUD es aquél que por su propia historia no puede ser digno de la menor confianza pues ha sacado tantos puñales durante lo que llama su carrera política que es imposible saber por dónde podría sacar la pico’e loro que hiera nuevas espaldas. La Mesa de la Unidad Democrática puede tener criterio amplio, mantener una mentalidad comprensiva y reconciliadora, pero nunca avalando a saltatrancas habituales ni protegiendo a quienes deberían pagar por arbitrariedades y abusos cuando estaban en el poder y que un día por supuesta conveniencia política –es decir, por conveniencia personal- cambian de ideología y son recibidos, hasta con honores, en el lado contrario.

En la Mesa de la Unidad Democrática hay partidos de firme consistencia e indiscutible coherencia de gerencias políticas, partidos venidos a menos pero que mantienen su voluntad democrática y sus posiciones ideológicas y pragmáticas, partidos nuevos y no tan sólidos pero con historias reconocidas, leales a sus principios. Y hasta partidos que encienden emociones y pasiones a veces excesivas pero honestas y sinceras, con una gerencia político-partidista indiscutiblemente hábil. Además, por supuesto, de los partidos tradicionales con largas historias que bien o mal buscan sus propios reencuentros.

Pero hay que preguntarse, ¿qué hacen dentro de ese vital grupo otras personalidades que han cambiado tanto de chaqueta política que nadie sabe qué piensan de verdad, y no logramos ni lograremos nunca descubrir cuál es su real pensamiento?

¿En cuántos movimientos ha estado, por ejemplo, ese hombre de la cuarta república, después traidor a su partido para pasarse al chavismo cuando Chávez era novedad y poder, después nuevamente traidor a su segundo partido para fundar un tercero y abandonar también al chavismo y no por razones y desacuerdos ideológicos o por el cómo se venían haciendo las cosas en el país, sino porque pensó que no le convenía la unificación de los partidos del Polo Patriótico en un solo movimiento como lo pidió Chávez: después de tanto hablar, no quiso luchar dentro del PSUV.

Por eso dio el salto a la MUD donde, por increíble que pueda parecer, ejerce de dirigente –a pesar de lo “indevolvible” de la revolución, según sus propias palabras-, para aliarse, dejando de lado su pasado, a quienes por años atacó y trató de destruir; ese hombre tan hablachento y poco claro, demagogo, charlatán, gritón, embaucador y tan poco digno de confianza. ¿Será que la MUD es tan escasa de memoria que ha olvidado ya las agresiones, y su perniciosa historia política?

Se pretende que olvidemos, después que irresponsablemente fue admitido en la MUD, acciones tan deleznables como la tristemente célebre Lista Maisanta, violatoria de los más elementales Derechos Humanos que tanto daño hizo, hace y hará en buenas y decentes familias venezolanas. Destruyó hogares y dejó familias en precarias condiciones. Arruinó a trabajadores y profesionales tanto del sector público como privado.

¿Cómo se puede obviar el hecho que la Corte Penal Internacional de la Haya lo investiga como co-autor de la terrorífica Lista Maisanta?, cuando la misma Corte Penal ha expresado que es un sistema moderno de Apartheid político en Venezuela. Y como me dijera por escrito el 15 de mayo de 2013 un reconocido jurista defensor de los Derechos Humanos: “evidentemente Ismael García es parte de los denunciados por los crímenes del 11 de abril de 2002”.

Debería ser imposible para los líderes de la MUD olvidar aquella propuesta criminal y delictiva de atacar la marcha de la oposición el 11 de abril de 2002 por parte de los círculos bolivarianos armados, propuesta en la cual participó, como bien lo relatara el General Manuel Rosendo en su testimonio de aquellas interpelaciones el día 10/05/2002, y en declaraciones posteriores públicas impresas en medios de comunicación social y en particular en entrevista al Diario El Universal en 2002; usted -como vocero de ese grupo de tarea- presentó en una reunión “ la forma de cómo contrarrestar las acciones de las personas de la industria petrolera“.

El general Rosendo añadió que “allí se expusieron varios puntos, entre los cuales se destacó la utilización de los círculos bolivarianos en forma contundente, tanto en las instalaciones y dependencias petroleras, así como en las áreas donde se efectuarían las concentraciones“. Así también están, los testimonios de otros oficiales generales, que corroboran la existencia del mencionado grupo de tarea y de la reunión donde se planificó la utilización de los círculos bolivarianos para atacar a las marchas opositoras.

¿Cómo puede la MUD echar en saco roto sus vehementes intervenciones en el recinto parlamentario, impulsando y propiciando la encarcelación de ciudadanos honestos e inocentes con aquellos testimoniales vergonzosos en las tristes comisiones de la verdad? Y ¿por qué nunca respondió la carta que hiciera pública Alejandro Peña Esclusa, titulada: “Ismael García puede liberar a Simonovis” de fecha 13 de abril de 2009? ¿Será porque se incriminaría?

¿Cómo pasar por alto la denuncia en el Poder Moral a honorables, distinguidos y dignos magistrados de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia de traidores a la patria, cuando a petición de justicia por ciudadanos que sintieron violados sus derechos acudieron al Tribunal y, cumpliendo su obligación los Jueces, dictaron sentencia, ajustados a la ley, en un veredicto impecable desde el punto de vista jurídico?
Y quienes aun no ensordecen con sus arengas y discursos siempre envenenados con saña y odio, llenos de rencor y resentimiento, plenos de violencia e intimidación y sin escrúpulos contra quienes lo admiten hoy como sus compañeros, defensores y protectores, y que hasta ayer nomás eran sus adversarios y enemigos más acérrimos –y sus víctimas-, ¿no creen, señores de la MUD, que hay valores mucho más importantes que un pacto de ocasión?

¿Cuánto tiempo va a estar en la Mesa de la Unidad, es una alianza de la unidad con personajes como él la que necesitamos y queremos? ¿Qué estará buscando y seguramente habrá negociado, ¿impunidad?, barriendo bajo la alfombra política su pasado y mostrándose como si tuviera los mismos méritos y las mismas actitudes sinceras, frontales y perseverantes de ciudadanos, estudiantes y fallecidos en la lucha contra el régimen?

No dudamos que sea un veterano de los pactos secretos, los trucos, la sinvergüenzura, el raterismo ideológico y la basura de la politiquería. No es un político, es un politiquero de rincones oscuros. Lo ha demostrado sobradamente dejando innumerables evidencias y testimonios escritos y audiovisuales en los medios, basta revisar la hemeroteca. Suficiente con recordar aquel segundo audio de Mario Silva, que nunca escuchamos a pesar de las promesas de su existencia. Pero ¿acaso no hay suficientes políticos profesionales y de sólidas trayectorias en la unidad opositora y sin tener saltos traicioneros que tratar de dejar de lado?
Nos parece inconcebible y sorprendente que un hombre de mil caras y múltiples traiciones como él, se siente a discutir los caminos opositores con Antonio Ledezma, Leopoldo López, María Corina Machado, -para quien por cierto, los diputados José Albornoz (PPT), Pedro Carreño (MVR) e Ismael García (Podemos) solicitaron al Ministerio Público la detención de los directivos de Súmate a quienes acusaron de estar involucrados en la supuesta comisión de usurpación de funciones, traición a la patria, instigación a delinquir y agavillamiento…” y …también acusan a María Corina Machado, a Alejandro Plaz y a Roberto Abdul de incurrir en traición a la patria…”, reseñado en el Diario El Universal de fecha 13 de julio de 2006 por la periodista Solbella Pérez Rodríguez, ¿eso también se olvida?- y tantos otros que han sostenido carreras perseverantes, actitudes firmes, que se la han jugado en las buenas y en las malas y que siguen dando la pelea día tras día de frente y sin pasados que necesiten ser ocultados y deban ser escondidos.

La Mesa de la Unidad no debe ni puede ser sólo un camión de basura recoge-todo. Para luchar contra la fiereza chavista no es necesario acoger a cuanto individuo diga que está contra Chávez, el chavismo y Nicolás Maduro. Hay que buscar y unir a los mejores, honestos, decentes, con valores y principios morales y éticos, que puedan mirar a sus hijos y a sus electores cara a cara sin avergonzarse. Dentro de la apertura necesaria hay que tener cierto criterio de selectividad, abrirse y sumar a los que no tienen viejas cuentas feas que pagar ni oscuros cambios y actitudes que ocultar. Hay muchos hombres y mujeres decentes en la política venezolana como para que la MUD actúe como camión recolector de desechos.

Los ciudadanos íntegros, con valores y principios éticos no debemos ni podemos callar y mucho menos aceptar sumisamente y sin reclamar. Nuestra obligación ciudadana por nuestros hijos, nietos y futuras generaciones, por la Venezuela decente que proclamamos, es rebelarnos de manera contundente ante una negociación en la MUD que pretende imponer por la vía del consenso a este bucanero de la politiquería, una aceptación irresponsable que sin duda es una afrenta y un atentado a las buenas costumbres ciudadanas y políticas; porque su propia carrera demuestra que es indigno de representar a los venezolanos honestos y victimas a quienes se les debe –al menos-una disculpa pública, porque lo correcto sería que pagara con prisión sus abusos, daños y desmanes. Tiene y está en la obligación de saldar sus deudas con el pasado. No puede y no debemos permitir que quede impune. Es simplemente una ofensa, una burla, una falta de respeto y una desconsideración ciudadana, que la MUD pretende hacer a sus seguidores.

Ruego me perdonen quienes tengan la amabilidad y gentileza de tomarse un tiempo y leer este artículo de opinión y con la venia de ustedes me permito el abuso de expresar: en lo que a mí respecta, que sí quiero una Venezuela con decoro y honor por la cual -en nuestro ámbito- hemos luchado y lucharemos, jamás me prestaré para avalar semejante insensatez vergonzosa.