mover

mover

lunes, 27 de octubre de 2014

Unas letras para LA FAMILIA MILITAR

 Por: Diego Arria S.






Mientras tuvimos libertad interactuábamos abierta y normalmente con los militares como parte más que importante de la sociedad venezolana, pero desde que fuimos colonizados por el régimen cubano esta práctica desapareció.
 
Hoy los militares temen hablar libremente hasta con sus propios compañeros. Temen ser denunciados. Viven en un estado policial bien conocido por ustedes pues cientos de agentes cubanos de inteligencia controlan sus movimientos, conversaciones y reuniones. Se le suman agentes venezolanos entrenados por Cuba como fue el caso de Maduro. Por eso hoy solo es posible dirigirnos a ustedes por la vía de las redes sociales. Y no sin peligros.
De partida, y con orgullo les informo que soy uno de los pocos civiles que durante la democracia recibió las más altas condecoraciones de las cuatro fuerzas de lo que fue la FAN: Gran Cruz en Primera Clase de: Fuerzas Terrestres Venezolanas; Fuerzas Aéreas Venezolanas; Fuerzas Armadas de Cooperación- GN; y la Medalla Naval Almirante Luis Brión de la Armada. Lo destaco porque en el ejercicio de mis cargos públicos tanto de Gobernador del Distrito Federal como de Ministro, el concurso de los distintos componentes de la FAN me fueron indispensables, y tuve por ellos respeto y afecto.

Inicio aquí mi mensaje, un poco largo, obligado por las circunstancias que hacen hoy de la fuerza armada el elemento central y determinante para salir de la tragedia nacional. De como los observo hoy, de lo que opino de su rol actual y sobretodo de su futuro.

Ustedes como integrantes de la fuerza armada independientemente de su rango, deberían abrir los ojos por un momento y reflexionar sobre el siguiente panorama y sus consecuencias:

• Pérdida de la soberanía y la dignidad ante propios y extraños..
• País colapsando aceleradamente.
• Descomposición social.
• Ruina económica.
• Inexistencia de justicia
• Secuestro de las instituciones judiciales, legislativas, electorales y contraloras
• Crimen y violencia.
• Corrupción generalizada.
• Pérdida de la soberanía petrolera y alimentaria

Nada que ustedes -militares- no conozcan, aunque se nieguen a reconocerlo para no tener que proceder como les corresponde, por ser –según mandato expreso de la Constitución Nacional- garantes de la integridad y la seguridad nacional.

La seguridad que está en juego y vulnerada no se defiende con tanques, aviones ni barcos adquiridos para el enriquecimiento de jerarcas civiles y militares. Nadie con excepción de Fidel Castro -hace 50 años- ha atacado con armas a nuestro país. Solo la puede generar un gobierno responsable, respetuoso de las instituciones, de las leyes. Integrado por personas calificadas en el manejo de los asuntos públicos. Hoy ustedes –saben que el cuadro es todo lo contrario, porque unas pandillas se han apoderado del país. Han secuestrado instituciones y las han puesto a su servicio.

Ustedes, militares- tienen tantos oficiales participando activamente en los más altos cargos: las finanzas, la economía, la justicia y la defensa del país están en sus manos. Controlan un régimen absolutamente militarizado por lo que ustedes no escapan a sus consecuencias.
El rol de la fuerza armada cuando rescatemos la institucionalidad y la libertad en un estado democrático
He sido un crítico severo del papel infame que ha asumido la Fuerza Armada, al convertirse en el sostén principal y rehén del régimen que, a pesar de su perfil definitivamente militarista, es el que más ha menospreciado y dañado la institución armada.

He insistido en que la reinstitucionalización de la Fuerza Armada es una necesidad impostergable y urgente si queremos realmente recuperar y estabilizar el país. Su participación no es importante, es esencial. Sin ella, dada la existencia de grupos violentos armados bajo la protección del régimen, no hay otra salida.

Entiendo perfectamente que la Fuerza Armada no está representada, toda ella, en su cúpula jerárquica. Si así fuese, Venezuela estaría atrapada por una organización absolutamente aborrecible. Me resisto a aceptar que ese sea el caso; no importa cuánto insistan sus superiores en declarar que la FAN es chavista, revolucionaria, y socialista. Reducir la Fuerza Armada a esta condición subalterna y arrastrada es condenar a toda la familia militar al repudio de los venezolanos que les hemos confiado nada menos que la seguridad nacional.

Constatar la situación, sin precedentes, de que miembros de la cúpula militar están denunciados por cooperar activamente en causas tan horribles como el narcotráfico, el terrorismo y el secuestro, y violaciones de los derechos humanos, no puede sino ser motivo de consternación y vergüenza para los integrantes de la institución, al igual que para sus familiares y amigos. Y, por supuesto, una desgracia para los intereses nacionales.

Justamente por encontrarme en las filas de los que aspiramos a que esta metástasis de la corrupción y degradación ética y profesional no esté generalizada en el cuerpo de la organización militar, me he cuidado siempre de no censurar a la FAN como un todo, sino que he individualizado mis denuncias.

Para situar mis notas en un contexto más amplio, copio aquí unos conceptos recogidos en mi libro “Primero la Gente” (1978), en el cual dediqué un capítulo al papel que, en mi opinión, deben jugar las fuerzas armadas en una democracia, y destaqué que debe estar efectivamente incorporada al gobierno. Me preguntaba y me pregunto:
¿Cuál es el criterio civilista sobre este particular?
Que la Fuerza Armada debería estar fuera del gobierno, dedicada a sus funciones específicas.

¿Y cuáles son esas funciones?

Evitar y rechazar las agresiones externas e internas que pudieran sufrir tanto el Estado como el gobierno.
Eso significa, nada menos, que la seguridad y la supervivencia del sistema gubernamental depende de un poder que el civilismo insiste en situar fuera de ese sistema. Ese es, a mi juicio, un papel injusto para la Fuerza Armada, pues condena a sus integrantes ajenos a la toma de toda decisión que no se vincule con lo “específicamente militar”, colocándolos, automáticamente, por encima y trascendiendo a cualquier gobierno de turno. La convierte en una instancia del Estado con vigencia y funciones superiores a las políticas gubernamentales, y dependiendo de la gravedad de una crisis como árbitro y sustituto temporal de un gobierno. Realidad mas que cercana a la monumental crisis que sufrimos.

La sociedad debe entender que la Fuerza Armada desempeña un papel político. Nada más político que preservar la integridad y la seguridad de la patria-y que por lo tanto es indispensable incorporarla a la política de Estado. Más aún la FAN debe participar en la toma de todas las decisiones cruciales del Estado. De hecho creo tanto en eso que cuando representé a nuestro país en el Consejo de Seguridad de la ONU llevé a un distinguido oficial naval, el Contralmirante Manzano como nuestro asesor militar. Única vez que un oficial venezolano ha formado parte de la delegación de Venezuela en la cúpula política del mundo.

Es claro para mi que la circunstancia de encontrarnos hoy ante una infame y deplorable cúpula militar como la actual, entregada al régimen cubano, dificulta que los civiles que me lean puedan concebir a los militares en las funciones que señalo, pero esto no debe ser suficiente para desvalorizar el papel esencial que tiene por delante la institución armada en el proceso de transición para la refundación de la República de Venezuela.

Adicionalmente, no podemos ignorar el hecho de que la fuerza de milicianos, sumados a los grupos paramilitares amparados y promovidos por el régimen es superior a la propia FAN. Esta realidad es una amenaza no solo para los ciudadanos, sino también para la propia Fuerza Armada. Véanse en el espejo de lo acontecido al Mayor General Miguel Rodríguez Torres superpoderoso ministro de interior, justicia y paz al enfrentar a estos grupos.

La deformación de la educación militar
Casi desde el inicio del régimen se ha desarrollado un proceso de deformación en la educación militar de nuestros oficiales que representa un enorme daño a la propia Fuerza Armada y una amenaza real para la democracia. Hoy la academia ya no prepara a los oficiales para el “servicio exclusivo a la nación”, sino que los adoctrina en los “principios éticos socialistas, revolucionarios y chavistas”

¿Cómo sucedió semejante desnaturalización de su misión?
Sin duda, la responsabilidad principal recae en los oficiales del Alto Mando Militar, que perdieron el sentido institucional y su dignidad personal, y negociaron su deber a cambio de la oportunidad de participar en el saqueo del poder y del patrimonio nacional, y sometieron al escarnio y al repudio público al resto de la institución y a sus propios familiares. Su voracidad los llevó a subordinarse inicialmente al denominado “primer golpista de América Latina que, con el apoyo de agentes de la inteligencia cubana, actúa como ejército de ocupación de nuestro territorio.

Una realidad es dominante y no pueden ignorarla los oficiales: la obediencia ciega no legitima los desmanes ni les garantiza impunidad, como sueñan muchos para excusar sus actos. Desde el establecimiento del Tribunal de Nuremberg, tal obediencia no les exculpa de sus delitos, cuyas penas compartirán por igual con el jefe del Estado.

A familia militar le pregunto:

¿Es que acaso la subordinación de la FAN a la satrapía. castrista no es mas que suficiente para ser considerados traidores a la patria?
¿O que la complicidad con el régimen dictatorial y despótico en sus acciones violatorias de derechos humanos en los cuales los involucran a ustedes como perseguidores y hasta torturadores de jóvenes venezolanos cuyo único delito es invocar la libertad como condición esencial de la vida no tendrá consecuencias para ustedes?

¿Y todas estas líneas que les dirijo que intención tienen?
Pues exigirles –a ustedes, militares- que se pronuncien institucionalmente. La constitución les otorga el mandato y el curso a seguir ante un Estado que colapsa gracias a la cooperación activa de la cúpula militar con la pandilla del régimen.
Por algo les pedí que abrieran los ojos por un momento; pues está muy claro que los tienen cerrados. Tengo la convicción de que el régimen no podrá superar esta realidad. No sabe cómo, y no quiere hacerlo. Su única ambición es tener y sostener el poder ilimitadamente, y a cualquier precio.

Y ustedes –militares- ¿creen que el país va a concluir que la fuerza armada no tiene nada que ver en esta tragedia?
¿Que la fuerza armada puede desentenderse -nada menos- que del colapso de todo un país cuando hasta los tres principales ministerios los detentan tres altos oficiales-sin duda incompetentes pero militares: Interior, Justicia y Paz; Defensa, y Economía y Finanzas?
La familia militar merece respeto y consideración.

Sería un crimen dejarles un legado de odio, violencia y corrupción que los avergüence. Y los condene.

Si abrieron los ojos un momento… Es hora de que no los vuelvan a cerrar.
Diego E. Arria
Octubre 27 , 2014

Xenofobia. Otra vez la hipocresía.

 

 

 

Por: Alberto Medina Méndez -


Un reciente anuncio oficial cargado de un alto contenido demagógico, propone expulsar con celeridad a los extranjeros que cometen delitos.

Promete ser el nuevo ícono del nacionalismo doméstico, ese que defienden tantos, desde diversos extremos ideológicos. Es increíble que un país que ha sido poblado mayoritariamente por quienes vinieron desde otras naciones, tenga hoy la osadía de aborrecer a quienes han decidido ( como sus propios abuelos ) elegir este lugar para construir el futuro de los suyos.

Es difícil comprender tanto odio, rencor y resentimiento hacia aquellos cuyo único pecado ha sido nacer en ciudades diferentes a las propias. La calidad de un ser humano, su hombría de bien, sus valores, no dependen de modo alguno del ámbito geográfico en el que ha dado sus primeros pasos.

La despreciable actitud de los que clasifican a los individuos según su lugar de nacimiento, muestra una forma de concebir el mundo. Se puede y debe repudiar el delito, la apropiación de lo ajeno, el ataque a la libertad o a la  vida y la integridad física. Pero encasillar a la gente según su nacionalidad, es un síntoma de la creciente degradación moral de una sociedad.

Lo más patético frente a esta cuestión es la hipócrita postura de esos que alientan la deportación de extranjeros frente a delitos no probados, con sumarios abreviados sin garantías procesales indispensables.

Aunque no lo reconozcan, cuando se refieren a "los extranjeros", solo piensan en bolivianos, paraguayos, uruguayos, peruanos o brasileros. Es que no solo rechazan al forastero, sino que tienen una carga discriminatoria adicional, que mezcla cuestiones étnicas, raciales y prejuicios sociales, una letal combinación de fobias imposibles de justificar con seriedad y sensatez.

Sus "extranjeros" no son daneses, australianos, canadienses, japoneses o franceses. No lo admitirían, pero el extranjero al que se refieren pertenece a una casta inferior, un subhumano. Es lo que creen, pero ni siquiera tienen el coraje de defender su verdadera posición, mostrando entonces otro de sus detestables costados, el de la deshonestidad intelectual.

No son capaces de defender sus ideas con valentía. Saben que el odio no es un valor sustentable y entonces disfrazan su visión xenófoba detrás de razonamientos elaborados que pretenden presentar con suma inteligencia.

Dicen que la sociedad no debería solventar los cuantiosos costos carcelarios que se derivan de enviar a prisión a los extranjeros que delinquen, justificando así la deportación como una solución ingeniosa. Resulta bastante extraño que les incomoden esas erogaciones pero no tengan la misma vehemencia a la hora de repudiar la corrupción estructural de sus compatriotas, al punto de apoyar a esos indecentes dirigentes en las urnas.

Ni siquiera desde lo pragmático resulta razonable apoyar semejante dislate. Si una persona comete un crimen debe responder por ello y eso implica que luego del proceso judicial que lo condene con las pruebas suficientes, es necesario que cumpla con las penas establecidas. Desterrarlo por ser extranjero en un procedimiento reducido, en definitiva bajo un proceso inadecuado, es deambular entre dos riesgosas situaciones. Una posibilidad es la injusta inculpación anticipada, la otra es premiar la criminalidad expulsándolo y evitando entonces que cumpla una pena por sus fechorías.

Las fronteras son solo un invento del hombre, absolutamente artificial y discrecional, que transita a contramano de la naturaleza. Los individuos viven en ciudades, por eso son ciudadanos. Habitan territorios delimitados por la lógica que propone el devenir espontaneo de sus comunidades.

La creación de las naciones, y su producto derivado más exacerbado, el de ese nacionalismo patriotero, le han hecho un escaso favor a la conformación de sociedades pacificas, constructivas y armónicas. Solo han logrado hasta ahora promover enfrentamientos, guerras, divisiones y resentimientos.

La incoherencia es una de las claves de este asunto. Algunos que dicen defender libertades, son los primeros en pretender diferencias jurídicas entre los nativos locales y los foráneos, apoyando leyes como estas que se proponen. Del otro lado, los supuestos "progres", esos que dicen resguardar los derechos humanos, son los que luego piden normas proteccionistas para la industria nacional atacando a todo lo que provenga de afuera.

Es evidentemente que son demasiados los que tienen un gran desorden de ideas. Sus inconsistencias son muchas y sus argumentos se acomodan según sus sentimientos y no en función de una visión racional y equilibrada.

A la incoherencia se le suma una constante hipocresía en esto de justificar posiciones. A estos personajes los mueven pasiones, los moviliza ese conjunto de abominaciones viscerales y desde una mirada emocional, construyen ciertas tesis solo para disimular. Saben que el odio no puede ser exhibido como algo positivo y entonces tratan de intelectualizar premisas para no quedar tan descolocados.

La xenofobia es un sentimiento detestable. Los que odian a los extranjeros no lo reconocen con sinceridad e intentan camuflar sus ruines sensaciones. Ellos saben de su indigna conducta, pero la misma debe ser considerada solo como una renovada versión de la más absoluta hipocresía e inconsistencia del pensamiento contemporáneo.


albertomedinamendez@gmail.com skype: amedinamendez
www.existeotrocamino.comFacebook: www.facebook.com/albertoemilianomedinamendez Twitter: @amedinamendez

Saber mucho vocabulario protege contra el daño cerebral

Tomado de: http://www.muyinteresante.es





Un equipo de investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela (España) ha llevado a cabo un estudio para averiguar qué indicadores influyen en mejorar la reserva cognitiva, esto es, la capacidad cognitiva e intelectual que una persona acumula a lo largo de su vida mediante conocimientos académicos, culturales, lectura, idiomas, pasatiempos... que llevan a compensar al cerebro de la pérdida de sus funciones.
La reserva cognitiva, que no se puede medir directamente, puede calcularse a través de ciertos indicadores que aumentan su capacidad y, por tanto, protegen del deterioro cognitivo y de la enfermedad de Alzheimer, por ejemplo.
El estudio, que ha sido publicado en la revista Anales de Psicología, trabajó con una muestra de 326 personas mayores de 50 años, 222 sanos y 104 con deterioro cognitivo ligero. A lo largo del estudio, los científicos midieron su nivel de vocabulario, los años de escolarización, la complejidad de su trabajo y sus hábitos de lectura. También utilizaron el subtest de vocabulario Escala Wechsler de Inteligencia para Adultos y el test de vocabulario de imágenes Peabody.
“Nos centramos en el nivel de vocabulario, teniendo en cuenta que se considera un indicador de la inteligencia cristalizada [el uso de las habilidades intelectuales ya aprendidas]. Lo que pretendíamos era profundizar en su relación con la reserva cognitiva. Con un análisis de regresión, calculamos la probabilidad de que hubiese deterioro en función del nivel de vocabulario que tenían los participantes”, declara a Sinc Cristina Lojo Seoane, coautora del estudio.
Los resultados mostraron una mayor prevalencia de deterioro cerebral en los participantes que obtuvieron una menor puntuación en su nivel de vocabulario, lo que, según los expertos, es un indicador clave de que cuanto mayor nivel de vocabulario poseamos, más protegidos estaremos frente al deterioro cognitivo.

Hoy: Praga, Ginebra, Madrid…Y después?

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Por: Milos Alcalay
 
Los movimientos de indignados representan un dolor de cabeza para gobiernos del Norte y del Sur: De Washington a los países Árabes; de Nueva York a Hong Kong; de Brasilia a Paris, millones de jóvenes han realizado protestas en búsqueda de cambios. En cada una de estas situaciones,  por razones diferentes, los Gobiernos han tenido que procurar mecanismos de diálogo para convencer y no para aplastar a los manifestantes.
 
En el caso de Venezuela el error de las autoridades ha sido reprimir estos movimientos de jóvenes y al mismo tiempo criminalizar a dirigentes opositores como en el caso de Leopoldo López, conocido en el mundo por defender una alternativa pacífica y democrática. Por ello, no debería sorprender a las autoridades que a nivel internacional surgieran expresiones de solidaridad con él, con Ceballos y con los jóvenes presos injustificadamente.
 
En el Foro 2000 -institucionalizado por el Premio Nobel de la Paz Vaclav Havel-  que reúne todos los años a los más destacados pensadores y activistas de los Derechos Humanos, Leopoldo López en reuniones realizadas anteriormente ha sido uno de los asistentes reconocidos. Por ello, no es de extrañar que con su detención arbitraria, Lilian Tintori, fuera la personalidad más destacada del evento hasta el punto de ser la oradora de orden en la cena de gala inicial. Allí dio el testimonio de la situación de su marido cuyo tipo de “Proceso” se asemeja al descrito en la  célebre novela del escritor Checo Franz Kafka en el que se denuncia la insólita aplicación de sentencias de los “tribunales de justicia” en regímenes totalitarios. Los asistentes de manera espontanea suscribieron una Carta Abierta dirigida al Presidente Maduro exigiendo su libertad y la de los otros presos políticos,
 
Tampoco debería extrañarle al Gobierno la posición del Alto Comisionado de los Derechos Humanos Zeid Al-Hussein, ya que Leopoldo López en su periplo durante una década había denunciando el hostigamiento que recibió en el pasado y pudo documentar en Ginebra los atropellos anteriores, que se agravaron con su detención sin el debido proceso. Lilian Tintori pudo conocer la posición ya comunicada por el Relator sobre Detenciones Arbitrarias y recordar que cuando el Gobierno incumplió las resoluciones de la CIDH de la OEA, señaló que acataría las resoluciones de la ONU en materia de Derechos Humanos. Pero una vez que este organismo se pronunció, no solo desobedeció la resolución  que exigía su libertad inmediata por tratarse de una detención arbitraria en violación a los acuerdos internacionales suscritos por Venezuela, sino que atacó al Alto Comisionado acusándolo  de “injerencia en asuntos internos” incumpliendo el mandato de la Constitución del 99 que en su artículo 23 obliga al Estado a acatar medidas relativas a los Derechos Humanos que son de “aplicación inmediata y directa por los tribunales y demás órganos del Poder Público”.
 
La reacción destemplada de la Cancillería “Bolivariana” y del propio Presidente Maduro, volvió a repetirse en contra el Gobierno Español al pretender imponerle la agenda al Jefe de Gobierno Mariano Rajoy, repitiendo las amenazas que hace cada vez que un Gobernante extranjero “se atreve” a recibir a personalidades de oposición. Leopoldo López, como vocero internacional de la alternativa democrática venezolana,  no solo logró amistades en el Gobierno del PP, sino también pronunciamientos favorables en el Parlamento Europeo con apoyos de socialistas, ecologistas, demócrata cristianos, liberales, conservadores, porque ha sido un vocero internacional que ha recibido respaldos en diversas ocasiones.
 
Después de Praga, Ginebra y Madrid, de continuar con la prepotencia del poder, seguirán otros pronunciamientos en Ottawa o Santiago de Chile o Bruselas porque ni los Gobiernos ni los organismos internacionales aceptarán  amenazas sobre su agenda internacional.


Milos Alcalay
@milosalcalay

Tres videos


Democracia: Analisis Politico


1) Yelky Puig 


2) Desmantelar el Populismo


3) Florentino Portero (analista politico) 

Reflexiones del Sacerdote Arturo Sosa

Por: Oliver Parra

Quinto Día, Edición 926 - 10/24/2014

  • En Venezuela el sistema es militar-cívico y una tiranía de la mayoría.
  • Los estudiantes que protestan, dependen de los partidos opositores.
  • Dice que Venezuela está dividida en varios pedazos.
  • ¿Adónde va el país?
Caracterizar el régimen es una de las cosas más importantes y la más difícil, en el caso venezolano”
“No existe en Venezuela una alternativa política al chavismo, es decir, otra propuesta que pueda ser escogida”.
“En el caso del régimen chavista en los últimos años, es todavía más tenso, porque la mayoría es muy pequeña”.
Esos estudiantes que son puestos como héroes, son algunos estudiantes vinculados con una visión antichavista.
Estas son algunas de las reflexiones del sacerdote jesuita Arturo Sosa Abascal, ex rector de la Universidad del Táchira y ahora con un alto cargo en el Vaticano.
Fue en una conferencia que dictó hace poco en Bogotá.

Quisiera tratar fundamentalmente cuatro puntos, ojalá que me dé tiempo.

Uno, que algunos aspectos del punto de partida, adonde me ubico para hacer eso.
Un segundo punto, que es tratar de caracterizar al régimen chavista, o sea, cómo se caracterizaría desde el punto de vista de la Ciencia Política espero.
Un tercer punto, que es cómo se puede pasar, si es que se puede pasar de la oposición a la creación de una alternativa, ojalá democrática.

En este momento yo siento que Venezuela es una sociedad herida.  Herida y resentida. Heridas que han producido resentimiento. Resentimientos que han producido nuevas heridas y nuevos resentimientos y eso es una herida que se va ahondando, no se va restañando, no se va curando. Esa herida -me refiero a heridas sociales y políticas, no a otro tipo de heridas que también pueden haberlas y las hay. Y entonces, esa situación de esa herida y esos resentimientos que existen en la sociedad venezolana cada vez más patentes, ponen en riesgo el espacio público, ponen en riesgo la política, creo yo que es el mayor riesgo que corre en este momento la sociedad venezolana, porque ustedes lo saben por experiencia de muchos años, cuando no hay espacio público, cuando no hay capacidad política de ponerse de acuerdo de encontrar vías de solución a los conflictos, etc. qué sucede. Sucede la violencia o la guerra, la guerra es la expresión de lo que no es la política, es la solución de los conflictos por la vía de la fuerza.

La sociedad venezolana está en ese borde, o sea, corriendo ese enorme riesgo de que la política no sea el modo de resolver los conflictos, que son muchos y de poder curar las heridas, sino que se vaya a otro.

Otro elemento de estos que llamo punto de partida, tiene que ver con la convicción también de que a partir del fallecimiento de Hugo Chávez se abre una nueva etapa en la política venezolana. El ciclo de la vida de Chávez también es un ciclo de la vida política, ese nuevo ciclo que les describo, no es que está perfectamente definido, pero no es lo mismo el chavismo con Chávez al frente, Chávez vivo, que el chavismo después de la pérdida del fallecido Presidente. Siendo que es el mismo movimiento, es en esta nueva etapa a la que me refiero, que se corre el mayor riesgo de una pérdida de la posibilidad de la política como modo de solucionar conflictos.

Lo segundo que quería comentar tiene que ver con cómo caracterizar al régimen chavista. Esa pregunta desde el punto de vista político y politológico es muy importante, porque no es lo mismo enfrentarse a una dictadura que a un régimen democrático, que a una monarquía. Caracterizar el régimen es una de las cosas más importantes y la más difícil, en el caso venezolano porque existen muchos prejuicios ideológicos y adjetivos; se usan más adjetivos que intentan calificarlo, que tengan algún fundamento en la reflexión analítica.

15 años de Gobierno chavista no han logrado establecer las bases de una nueva legitimidad política, ni la del chavismo ni otra, entonces me refiero a este régimen como un sistema de dominación, no como un sistema legítimo.

La primera anotación que haría sobre el chavismo es que estamos al frente de un sistema de dominación, no frente a un sistema político que tiene legitimidad para funcionar tranquilamente.

La lucha por el poder se convierte en la prioridad, por fortalecer el poder y no perderlo. Ese es el punto prioritario, si pierdo el poder ya no soy quien domina, ya no son quienes mantienen la dominación sobre nosotros, eso también es una distorsión, porque entonces la política está en una lucha por el poder y yo suelo decir que es el poder desnudo.

Este sistema de dominación se autodenomina: cívico-militar. No lo digo yo, la propuesta chavista se autodenomina cívico-militar. Se reconoce desde el comienzo que la lógica militar forma parte esencial del sistema de dominación o del régimen que se está implantando.
Si yo lo dijera, lo diría al revés, diría que es un sistema militar-cívico. Porque el peso de lo militar es más importante; la influencia de lo militar en cuanto a la lógica de cómo funciona el régimen, obviamente en una alianza con lo civil, demuestra una profunda vinculación a lo que es lo militar y lo que ha sido el militarismo en América Latina, aunque algunos no estarían tan de acuerdo en llamarlo de una vez militarista, pero por ahí está la cosa, no está muy lejos.
Otra característica importante es el elemento de la convicción “estatista”, este es un régimen estatista; es decir, piensa en función de la identificación entre Estado y sociedad. Eso es una cosa sumamente grave, cuando se siente que el estado es la sociedad.

Pero, el estatismo formulado como los formulan los voceros del régimen, confunde, identifica sociedad y Estado como lo mismo, cuando lo correcto es que la sociedad no es el Estado. Además, en el caso venezolano se tiene un fundamento histórico, que hay que mantenerlo siempre en la mente, que es la existencia por más de 100 años de un Estado que vive autónomamente de la renta petrolera.

La sociedad venezolana durante muchos años no vive de lo que produce, vive de lo que recibe por un bien, que no es producido, que es un bien natural y que entonces quiere decir que los niveles de vida de la sociedad venezolana están por encima de su capacidad productiva, gracias a ese plus que ofrece la renta petrolera.

El régimen además de estatista, tiene otra característica resaltante y es que posee la cualidad de centralista: un Estado que concentra el poder. Y el gobierno se concentra en el Presidente. Tenemos una larga tradición presidencialista que además está también fundada en la tradición caudillista, en la tradición monárquica, como ustedes quieran. Ese personalismo que se centra en la figura del presidente. Estoy diciendo, en otras palabras, que nosotros estamos frente a un régimen estatista, autocrático, presidencialista.

De ahí a la dictadura hay un paso, la tendencia es para allá, pero una monarquía no siempre es dictatorial, este camino lleva más bien hacia la dictadura. Pero a eso hay que añadirle otro elemento para poner la cosa más compleja. Este régimen estatista, autocrático, presidencialista tiene apoyo de las masas, cosa que no es necesario porque tenemos la monarquía también, también las monarquías subsisten porque tienen apoyo de las masas. Apoyo que se muestra en elecciones, en movilizaciones y en la red la que se mantiene y se logra con los programas sociales. O sea, la distribución de las renta.

La distribución de las rentas no es un problema sólo económico, de justicia social, de que la gente tenga como recibir sus recursos; sino que además, se convierte en la manera como se obtiene y se mantiene el apoyo político. Para poder entrar en la red tú tienes que apoyar, el uso de la renta no es por justicia, no es que a ti te corresponde y yo (Estado) te lo doy si tú lealmente me soportas; sin lealtades políticas que son muy difíciles de romper porque se depende de eso. Además, el chavismo lo llama con un nombre muy bonito “democracia participativa y protagónica”, que es superior a la democracia representativa. Es decir que estamos avanzando en la democracia.

La tiranía de la mayoría
Hay muchas culturas y ninguna es mayoritaria o hay algunas mayoritarias y otras minoritarias, tiene que respetar ese espacio minoritario. La tiranía de la mayoría qué hace. Que la mayoría ocupa todo el espacio público y expulsa el resto de las minorías; no respeta las minorías, no las reconoce, eso es lo que nosotros estamos viviendo.

La tiranía de la mayoría, por supuesto, produce tensiones porque si la minoría se sabe minoría, pero no está considerada, entonces se pone opositora, no únicamente parte de ese juego.

En el caso del régimen chavista en los últimos años, es todavía más tenso, porque la mayoría es muy pequeña, las elecciones del año pasado presidenciales, el porcentaje de diferencia fue 1 punto algo por ciento, no llegó al 2 por ciento. Entonces, yo soy mayoría, pero qué mayoría soy. Yo no puedo simplemente porque tengo esa mayoría, ocupar todo el espacio porque sí. Hablar en nombre de toda la sociedad sin reconocer la otra parte de la sociedad.

Las dos oposiciones
No existe en Venezuela una alternativa política al chavismo, es decir, otra propuesta que pueda ser escogida entre uno y otro, lo que existe, lo que ha existido durante todos estos años, es una oposición al régimen chavista, que une a todos aquellos que por una razón o por otra están en contra del chavismo. Pero el punto de unión es negativo, la sociedad se pregunta: no hay chavismo, ¿qué hay? Ahí las respuestas son variadas y ninguna es una alternativa política que tenga una fuerza social o unas organizaciones que lo respaldan, que hagan posible que esa fuerza social se convierta en Gobierno, con un proyecto y con un programa. Eso no existe en Venezuela.

Precisamente, ese es el drama venezolano, la inexistencia de una ciudadanía madura organizada y propuestas que sean realmente alternativas.

La oposición que existe se pudiera clasificar en dos grandes corrientes: la oposición, vamos a llamarla A, que caracteriza al régimen chavista como dictadura y por tanto se enfoca en la salida a la dictadura, que sólo puede ser por la fuerza, porque ninguna dictadura entrega el gobierno por las buenas; frente a una dictadura lo que hay que hacer es derrocarla. Esta oposición A busca crear las condiciones para el derrocamiento y eso sucedió en Venezuela por lo menos tres veces en estos 15 años y la última, en los últimos 6 meses. Último esfuerzo de crear las condiciones para el derrocamiento de la dictadura.

La otra corriente, llamémosla oposición B, que se propone generar una alternativa, considera que a la democracia sólo se llega democráticamente. No es posible llegar a la democracia por la vía de la fuerza, derrocar una dictadura por la fuerza lo que va a provocar es otra dictadura y lo más seguro es que sea una dictadura militar, porque son los que pueden realmente en última instancia derrocar un gobierno que también tiene base militar.

¿Cómo se construye la base social de la democracia?
A la democracia sólo se llega por la vía democrática y por tanto, hay que construir la base social de la democracia. Cómo se construye la base social de la democracia. Con paciencia y salivita, es un proceso de largo plazo, porque hay que crear al ciudadano. Hay que lograr que la ciudadanía sea la identidad de la gente, del pueblo y con salivita digo, porque hay que hablar mucho, es hablar, es convenciendo, no hay otro modo de construir una fuerza social democrática que no sea a base de convencer, de lo contrario, estamos hablando de otra cosa que no es la democracia.

Uno de los mayores éxitos del chavismo, desde el punto de vista político, es que es visto dentro y fuera del país, como socialmente preocupado, como justiciero, como quien propugna la justicia social, como quien pone de relieve las necesidades de la gente pobre y que necesita atender a esos sectores de la sociedad.

La oposición no ha logrado esa imagen, ni dentro ni fuera del país por lo que mucha gente que no se considera a sí misma chavista, tampoco se considera de oposición.
Ustedes habrán oído mil veces decir que Venezuela está partida en dos, mentira podrida; no está partida en dos, está partida en muchos más pedazos y los extremos ideológicos, el chavismo y la oposición radical, son minoritarios. Son grupos que pueden andar, quizás, en un 20 por ciento cada uno. Pero hay otro grupo inmenso, más del 50 – 60 por ciento de la población que ansía otra cosa, pero que en este momento no confía en ninguna alternativa distinta al chavismo, especialmente los sectores populares. Si hay un gobierno que no sea chavista cómo quedamos nosotros ahí se preguntan. La respuesta si viene desde la cultura rentista es muy peligrosa, porque tú estás esperando un gobierno que distribuya la renta, no estás esperando un gobierno o un régimen político que te empuje a trabajar, a la producción.
En los últimos años, muchos ya, desde el año 89 para acá, cuando el famoso “Caracazo”, después con los golpes de estado del 92, después con las transiciones al chavismo, después con el 2002 y sobre todo en este último año, los venezolanos hemos descubierto la violencia soterrada que existe en la sociedad. Ha hecho aparición la violencia como instrumento también político. Y eso, la violencia de que intentan golpes de estado, la violencia de los que se oponen y también la violencia del Gobierno. La violencia represiva que ha tenido sus episodios anteriores contra la lucha con la guerrilla en los 60, pero ahora también.

El tema de la legitimidad y los falsos dilemas
El tema de fondo de la situación venezolana es cómo se construye, cómo se funda una legitimidad política que permita que la sociedad pueda avanzar hacia donde se pongan de acuerdo. Ese es el tema de fondo. Y con ese tema viene la pregunta. ¿Es la democracia el horizonte compartido? Y ahí la respuesta yo no la tengo. Yo no estoy seguro de que se pueda decir que la sociedad venezolana tiene suficiente músculo democrático para que cualquier régimen que se plantee como legítimo, es decir, que obtenga la legitimidad sea realmente democrático.

Uno de los actores que ha estado muy sobre el tapete en este tiempo son los estudiantes y ustedes me imagino que estarán bastante al tanto de cómo se ha magnificado la presencia de los estudiantes. Bueno, yo ahí me atrevería a decir que esos estudiantes que son magnificados a través de los medios de comunicación y que son puestos como los héroes de la situación, no son los estudiantes, son algunos estudiantes vinculados con una visión antichavista, también en los estudiantes el mundo es bastante más largo que eso.
No son solamente estudiantes, hay otra gente que también participa en esas movilizaciones. Sí hay un movimiento estudiantil que fundamentalmente es antichavista, y que la mayoría de los que forman parte de ese movimiento estudiantil son personas elegidas por sus compañeros de las universidades para distintos cuerpos de representación. Sin embargo, ese grupo es muy heterogéneo, dentro del movimiento estudiantil hay el grupo más activo, el grupo que marca un poco la línea política que es el grupo que está manejado desde los partidos, son militantes de partidos políticos que están en las universidades y que son estudiantes y que forman parte del movimiento estudiantil.

Ese grupo es el más activo y es el grupo que marca un poco la pauta. Las acciones de los estudiantes son decididas no en el estudiantado ni en la universidad, son acciones decididas en los partidos políticos, donde los estudiantes son los ejecutores, incluso hay alguna organización que ni siquiera es estudiantil que participa en eso.

Ese movimiento estudiantil es un movimiento muy protestatario, como ustedes han visto por las imágenes que se han difundido pero no tiene un programa político, un proyecto político más allá de decir esto no sirve; pero entonces, qué es lo que sirve, o sea que va más allá. Ahí entra en colisión con lo que es el pensamiento político de una clase media muy infectada de la anti-política en Venezuela, no solamente de ahora sino de antes, parte del origen del chavismo tiene que ver con eso, que yo lo llamo pensamiento mágico, gente que piensa políticamente con el pensamiento mágico y que están convencidos sin ningún fundamento en la realidad, que si se cambia el Gobierno las cosas se solucionan.

Piensan que basta con que no esté Maduro en la Presidencia o que no esté Chávez en la Presidencia para que las cosas mejoren. Creen que lo que hay que hacer es sustituir este Gobierno que es tan malo, pues aparte de la ilusión de que las cosas son tan fáciles o no tan rápidas, no se plantea ni siquiera preguntas de fondo sobre la democracia. O preguntas tan de fondo como qué pasa con la cultura rentista cuando sabemos que el petróleo no es infinito. Esa situación es preocupante. La clase media de la cual los estudiantes opositores son su expresión vanguardista. Yo me he calentado muchas veces porque escucho a papás de los estudiantes diciendo, menos mal que alguien hace algo. Están como diciendo que la generación de los estudiantes está haciendo lo que ellos no hicieron, pero hazlo. No lo hiciste antes, hazlo ahora y la responsabilidad es la misma.

No es verdad que sólo los ricos son opositores
Otra distorsión en la manera como se presenta la situación venezolana es que los pobres apoyan al chavismo y los ricos son los opositores. Eso no es verdad. En primer lugar, porque no hay tantos ricos en Venezuela como para que pueda haber una votación que alcance casi la mitad de la población y en que el mundo de los pobres todos son chavistas. Por eso dije antes, que la sociedad venezolana no está viviendo en dos bloques, sino en muchos bloques y dentro de los ricos hay mucha gente que puede ser chavista, y si no es chavista, sí le gusta el chavismo porque ha hecho muchos buenos negocios. Porque también es verdad que en durante el chavismo hay sectores que han logrado hacer enormes negocios, sobre todo el sector bancario, se pone importador.
Por otra parte, el descontento en el mundo popular es muy grande, respecto a que el gobierno es ineficiente y porque en este momento se vive una situación económica muy difícil. Con la escasez, los servicios públicos están muy mal llevados, pero el descontento ante ausencia de alternativas, se convierte en supervivencia y resignación, porque no hay otra cosa que hacer.

La pregunta es cuándo empezamos a dialogar
La pregunta importante, que no está respondida y que hay que responder pronto en Venezuela, no es si dialogamos o no, sino cuándo empezamos a dialogar, porque mientras más tarde, peor. Colombia es un caso bien claro de eso. Eso hay que hacerlo y dialogar significa negociar y negociar significa reconocer al otro, significa ser capaces de políticamente sustentar la reconciliación social, hay que sanar las heridas y ese es un proceso también muy largo. Lo mismo que se plantea ahorita en Colombia pensando en el postconflicto en caso de que se logre parar el conflicto armado, bueno, en Venezuela no hay el conflicto armado en las mismas condiciones, pero sí hay que hacer un proceso de reconciliación, quizás no el mismo, pero sí un proceso de reconciliación para que la legitimidad tenga pie y tenga sustento.

Continuará la próxima semana.

Oliver Parra