miércoles, 2 de octubre de 2013

Editorial SIC 758: El país no es de la polarización


Los problemas de la vida cotidiana del país, en general, no se pueden ocultar. El desastre eléctrico, la inflación y la especulación, el desabastecimiento y el acaparamiento, la inseguridad y los múltiples planes de seguridad que no terminan de cristalizar, la corrupción y la descomposición de las instituciones encargadas de impartir justicia, la escasez de dólares y el vaivén de la política cambiaria, el estado deplorable de los hospitales y la inexistencia de un sistema de salud, la falta de medicinas y los salarios mínimos que no alcanzan para cubrir los costos básicos; más otro tipo de problemas no menos importantes que están en la agenda de la conflictividad social y política como la crisis universitaria, la situación de las cárceles y la confrontación con los medios de comunicación privados.

En este contexto se llega a las elecciones de alcaldes y concejales. Y como si la realidad de los problemas señalados no fuese lo más importante para todos los venezolanos, se la vuelve a poner entre paréntesis hasta después de que se conozcan los resultados electorales del 8 de diciembre. Se imponen las campañas electorales y se repiten las conductas y discursos tanto de los actores políticos como del CNE que afina las justificaciones de los abusos de los candidatos oficiales.

De manera que la realidad de las alcaldías y municipios está fuera de los intereses de quienes quieren ser sus autoridades. Si estuvieran referidas a la gente, si les importara de verdad la cotidianidad de las localidades, las elecciones de las autoridades municipales serían un momento deliberativo y de positivo uso del procedimiento electoral para expresar la preferencia por sus líderes y no la mera proyección en lo municipal de la correlación de fuerzas de la polarización política nacional. Estas elecciones municipales estarían más cerca de los intereses y necesidades de los actores locales que de los dirigentes nacionales. La gente les respondería con su voto para avalar lo que han construido desde abajo en la convivencia cotidiana, y no a las promesas diseñadas para las campañas electorales del momento.

La mayoría no tiene espacio en la polarización

El horizonte de los políticos de turno, opositores y oficialistas, no es potenciar los dinamismos locales, sino prolongar y reproducir el control de los dirigentes nacionales en los municipios. De haber sido de otro modo, el poder centralizado no estaría ahogando, una vez más, la posibilidad de una autoridad compartida desde las localidades y la posibilidad de participar autónomamente en procesos de toma de decisiones significativas. Se vería algo de claridad en la ruta local-nacional-global. 

Lamentablemente la política reductivamente electoralista y la polarización han sustituido el trabajo de la política local en el sentido de recrear la vida, el lenguaje, las acciones, los proyectos, las trayectorias personales y colectivas, para que puedan poner mejores medios, servicios, recursos, símbolos y valores que tengan que ver con sus identidades, capacidades, oportunidades, aptitudes e intereses. En el oficialismo se impone, una vez más, la táctica de siempre: ganarse la aceptación del Poder Ejecutivo para asegurarle a su sector que se conseguirán los recursos para el municipio. 
Esto a su vez refuerza la cultura política donde es el poder central y centralizador el que distribuye a discreción y conveniencia en vez de potenciar las localidades y, al mismo tiempo, alimenta la pasividad de los actores locales que se limitan a esperar lo que les venga del poder central. Y, por su parte, la oposición no da muestras de saber qué hacer más allá de las impugnaciones de las elecciones, el reiterado llamado a la defensa del voto y los acuerdos formales producidos desde el interior de la MUD. De este modo nunca se construirá una visión local ni nacional alternativa, ni se generarán capacidades para participar y decidir. Para conseguirlo haría falta superar la polarización y la política reductivamente electoralista, romper con la lógica del operador político intermediario y creer definitivamente que la gente es capaz de definir sus propias visiones de lo que es bueno para sus vidas y su comunidad. Ciertamente en estos tiempos la mayoría de la gente está inconforme y descontenta con lo que existe en Venezuela.
 
Pero esta mayoría no tiene espacio en la polarización política. Se trabaja para ponerla de un lado o de otro de los bloques, pero no para ponerse de su lado.

Una política reductivamente electoralista

De ahí que en este clima electoralista y polarizado ni por casualidad se preguntan sobre cómo quieren vivir los ciudadanos de la localidad. Nada sobre las dimensiones de los problemas que efectivamente pueden resolver las comunidades organizadas (al contrario, hay un cierto menosprecio por las pequeñas tareas como recoger la basura, el buen alumbrado, la contaminación sónica, el transporte, la vigilancia, etcétera). La inercia de la situación impide levantar discusiones en las que surjan las voces de la gente expresando cómo quieren vivir. El ideal de la gestión de los problemas locales por quienes los conocen y los padecen, los distintos ensayos que se han hecho, incluso los más recientes: consejos comunales, mesas de agua, comités de tierras, han sido desplazados por el ejercicio del poder vertical y autoritario de este Gobierno.

En esta coyuntura electoral la oposición, que no ha sabido combinar acertadamente resistencia, transformación, denuncias y anuncios desde las personas y colectividades populares, concentra su búsqueda de votos en la crítica a la gestión del presidente Maduro y en imprimirle carácter plebiscitario a las elecciones. Ambas ideas quieren servir de base para consolidar la estrategia de salir de Maduro. Pero como la aspiración de fondo, netamente política, es el total de votos nacional, no desaparece la sospecha de que en el discurso opositor no hay nada más allá del uso táctico y retórico del descontento y la conflictividad social. La muestra de ello está en la poca fuerza que tienen los líderes sociales locales, los que de hecho tienen que dar la cara ante sus vecinos en las decisiones que se vienen tomando. 

Si se sigue por este camino difícilmente se convertirán en alternativa popular.

Por su parte el actual Gobierno mueve todas sus piezas para vender la idea de la continuidad del proyecto revolucionario. La propaganda electoral, ahora sin Chávez, trata de hacer ver que es necesario ganar las elecciones municipales porque en ellas se juega la conservación de lo obtenido hasta ahora. El Gobierno apunta hacia el control de todos los espacios locales, no a su potenciación y autonomía. De este modo, en las elecciones municipales se extiende la alta conflictividad por el poder político nacional.

Los municipios y alcaldías se encuentran atrapados en un forcejeo por el poder que presiona desde el centro hacia las regiones y desde arriba del poder central hacia las bases sociales. No se están mirando desde abajo y en perspectiva descentralizadora. Solo, y muy secundariamente, se ponen sobre la mesa los requerimientos de la población local. Se implementan operativos que por su carácter inmediatista electoral se sabe que terminarán cuando concluya la campaña.

Aunque no se ven elementos para pensar que a la vuelta de la esquina está la superación de la situación, tenemos que dirigir la mirada hacia nuestras fuentes morales y renovar nuestra esperanza en que la fuerza y las capacidades de la gente encontrarán otro modo de convertirse en alternativa a lo vigente.

Tomado de: http://sicsemanal.wordpress.com

Pablo Neruda

Nunca te quejes de nadie, ni de nada,
porque fundamentalmente tu has hecho
lo que querías en tu vida.

Acepta la dificultad de edificarte a ti
mismo y el valor de empezar corrigiéndote.
El triunfo del verdadero hombre surge de
las cenizas de su error.

Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte,
enfréntala con valor y acéptala.
De una manera u otra es el resultado de tus actos
y prueba que tu siempre has de ganar.

No te amargues de tu propio fracaso
ni se lo cargues a otro,
acéptate ahora o seguirás justificándote
como un niño.

Recuerda que cualquier momento es
bueno para comenzar y que ninguno
es tan terrible para claudicar.

No olvides que la causa de tu presente
es tu pasado así como la causa de tu
futuro será tu presente.

Aprende de los audaces, de los fuertes,
de quien no acepta situaciones,
de quien vivirá a pesar de todo,
piensa menos en tus problemas
y más en tu trabajo y tus problemas
sin eliminarlos morirán.

Aprende a nacer desde el dolor
y a ser más grande que el más grande
de los obstáculos,
mírate en el espejo de ti mismo
y serás libre y fuerte y dejarás de ser un
títere de las circunstancias porque tu
mismo eres tu destino.

Levántate y mira el sol por las mañanas
y respira la luz del amanecer.

Tú eres parte de la fuerza de tu vida,
ahora despiértate, lucha, camina, decídete
y triunfarás en la vida;
nunca pienses en la suerte
porque la suerte es: el pretexto de los fracasados.

~ Pablo Neruda ~

Me pregunto cuánto tardarán las represalias "santas"

Roma, 1 oct (EFE).- El papa Francisco aseguró que el defecto de la Curia romana, el gobierno de la Iglesia, es que se ocupa sólo de los problemas de la Santa Sede olvidando el mundo que le rodea, en una entrevista publicada hoy en el diario "La Repubblica".

La Curia "tiene un defecto: es Vaticano-Céntrica. Ve y se ocupa de los intereses del Vaticano y olvida el mundo que le rodea. No comparto esta visión y haré de todo para cambiarlo", explicó el papa en la entrevista al fundador del rotativo, Eugenio Scalfari.

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La entrevista se publica hoy en concomitancia con la primera reunión que mantendrá el papa con el llamado G8 de la Iglesia, el Consejo de ocho cardenales nombrados por Francisco para analizar la posible reforma de la Curia romana.

"La Iglesia tiene que volver a ser una comunidad del pueblo de Dios y los presbíteros, los párrocos y los obispos deben estar al servicio del pueblo de Dios", añadió el papa Jorge Bergoglio.
Para el exarzobispo de Buenos Aires, en el pasado "los jefes de la Iglesia han sido a menudo narcisistas, adulados por sus cortesanos" y agregó que "la Corte es la lepra del papado".

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Sobre su visión de la Iglesia, explicó que no se debe basar en el "proselitismo" sino "en escuchar las necesidades, las desilusiones, la desesperación y dar esperanza a los jóvenes y ayudar a los viejos, abrir al futuro y difundir el amor. Ser pobres entre los pobres".

Bergoglio indicó en esta entrevista de tres páginas que en el Concilio Vaticano II se decidió "mirar al futuro con espíritu moderno y abrir a la cultura moderna, que significaba ecumenismo religioso y diálogo con los no creyentes".

Pero el pontífice reconoció que "hasta ahora se ha hecho poco" y anunció que él tiene "la humildad y la ambición" de llevar a acabo ese camino de la Iglesia hacia la modernidad.

Respecto a los cambios que tiene previsto acometer, recordó cómo ha nombrado el Consejo de los ocho cardenales para que le aconsejen.

"No son cortesanos sino personas sabias, animadas por mis mismos sentimientos. Esto es el inicio de una Iglesia con una organización no sólo vertical sino también horizontal", destacó.

Durante la conversación con Scalfari, Francisco bromeó al asegurar que cuando tiene delante un "clerical" también él se vuelve "anticlerical de golpe" y es que, explicó, "el clericalismo nada tiene que ver con el cristianismo y que San Pablo fue el primero que habló con los paganos, los creyentes de otras religiones".

Por otra parte, aseveró que la Iglesia "no se ocupará de política", pues "las instituciones políticas son laicas por definición y actúan en esferas diferentes".

"La Iglesia no irá más allá de su deber de expresar y difundir sus valores, al menos mientras yo esté aquí", confirmó.

En la entrevista también se tocan asuntos de actualidad y Bergoglio consideró que "los grandes males que afligen el mundo son el desempleo de los jóvenes y la soledad en la que ha dejado a los viejos".
"Los viejos necesitan cuidados y compañía. Los jóvenes trabajo y esperanza", indicó.

El papa también criticó el "liberalismo salvaje" que hace que "los fuertes se hagan más fuertes, los débiles más débiles y los excluidos más excluidos", y añadió que "se necesitan reglas de comportamiento y si fuera necesario también la intervención del Estado para corregir las desigualdades más intolerables".
En la entrevista, el papa habla de los santos de su experiencia religiosa y, aunque matizó que no se puede hacer una clasificación de preferidos "como si fueran futbolistas argentinos", los "más cercanos a su alma" son San Francisco y San Agustín.

Sobre la "vocación mística" de algunos santos, Bergoglio explicó que no cree que tenga esta vocación, aunque desveló como tras ser elegido papa y mientras esperaba antes de asomarse al balcón de la basílica de San Pedro cerró los ojos y dejó de sentir "el ansia y la emotividad".

"Una gran luz me invadió, duró sólo un momento aunque me pareció muchísimo tiempo. Luego la luz se disipó, yo me levante de golpe y me dirigí a la mesa donde estaban los cardenales para firmar el acto de aceptación. Y firme", relató.

El papa termina la entrevista con Scalfari prometiendo un nuevo diálogo con el periodista, que se define ateo y a quien ya dirigió una carta sobre los no creyentes, en el que se afrontarán asuntos como el papel de la mujer en la Iglesia.