martes, 1 de octubre de 2013

Marco Aurelio

No lo hagas, si no conviene; no lo digas si no es verdad.
MARCO AURELIO, Emperador

Magnicidio en la ONU


Brújula Diplomática
Por: Milos Alcalay
Maduro anunció a última hora – durante su escala técnica al regreso de China- que cancelaba abruptamente su viaje a Nueva York donde estaba inscrito para intervenir en la 68 Asamblea General de la ONU junto a más de 130 otros colegas del Mundo,  para “preservar su vida” ya que descubrió un grave atentado orquestado por dos diplomáticos norteamericanos.
Esta insólita denuncia supera con creces la célebre película  protagonizada por  Sean Penn en “La Interprete”, en la que el actor simpatizante bolivariano beneficiado de un generoso financiamiento para inmortalizar al Comandante,  descubre un plan de magnicidio organizado por los opositores para asesinar al Presidente de la ficticia República Democrática de Matombo,  Edward Zuwanie, violador de derechos humanos de su país, e impide el atentado que se realizaría en plena presentación ante la plenaria de la ONU.
Lamentablemente la serie de denuncias de nuestro Presidente superan con creces la ficción cinematográfica, ya que se suman otros ingredientes  escandalosos al denunciar –además del atentado descubierto- que se le negó el permiso de sobrevuelo al avión de Cubana de Aviación, hecho desmentido por el Departamento de Estado, quien alega que a pesar de la improvisada y extemporánea solicitud hecha, sí se le había concedido la autorización.  Esa declaración es creíble, ya que el país anfitrión ni siquiera le ha  negado permisos de sobrevuelo al Che Guevara en la época de los paredones y expropiaciones, ni a Ahmadinejad, en pleno conflicto de amenazas nucleares, ni a Nikita Krushev en plena crisis de los misiles, por no mencionar la presencia de “archi enemigos” como Kadafi, o representaciones de Corea del Norte, Zimbabwe, Irak y la del propio Yasser Arafat en su época de combatiente. Por qué entonces negársela al Presidente Venezolano?
 Como si ello fuera poco, se denuncia al más alto nivel de Miraflores la negativa de otorgamiento de visas, cuando ya una avanzada de más de 200 alegres viajeros habían obtenido las visas del Imperio para esperar la visita presidencial, algunos ya ubicados en el Hyatt NY, mientras que dejaron esperando a los “damnificados” del Bronx, y a empresarios boliburgueses listos para recibirlo.
No estuvo ni siquiera ausente el anuncio de que el presidente demandaría a la empresa Airbus por descubrir una peligrosa falla en el avión Presidencial con lo que justificaba el descontento nacional por no usar el costoso avión con bandera venezolana, alegando que corría peligro su vida por los sospechosos desperfectos del avión francés. Con  indignación el aliado Evo Morales convocó una fracasada reunión del CELAC para evitar que los mandatarios latinoamericanos fueran a Nueva York, pero al final hasta el propio Evo Morales asistió al Foro Mundial, y por supuesto los Presidentes de América Latina no dejaron de aprovechar la oportunidad que les brindaba la tribuna ONUSIANA.
Apartando la “diplomacia espectáculo” -característica del actual régimen-  es muy preocupante el manejo poco profesional de los actuales “diplomáticos” venezolanos o de los asesores presidenciales, que permiten que este tipo de actuaciones sean protagonizadas por el Presidente, dando una imagen poco acorde con la majestad del cargo. No se puede improvisar un viaje de esa importancia,  y mucho menos exponer el prestigio de la Nación a especulaciones sin justificación, desaprovechando además su primera presentación con otros Jefes de Estado en la ONU.

Roberto Palmitesta Di Giulio

Roberto era Ing. Químico y llegó a Intevep (a “productos del petróleo”) en sus años de inicio, viniendo de Maraven y antes de Shell, pero de inmediato pasó a ser un investigador más de los nuestros, siendo él uno de los que le dio el carácter tan especial de nuestro centro de I&D.

Él era un verdadero y organizado investigador, pero nunca dejó de lado su profunda y extensa faceta humanista. Fue, además, periodista, locutor, educador, escritor, fotógrafo y cineasta. 

Cuando sus limitaciones físicas lo obligaron a recluirse, siguió escribiendo acertadas críticas de cine y artículos de divulgación científica, que eran publicadas en la revista ZETA, Analítica y algunos periódicos.
¡Paz a sus restos!