miércoles, 28 de agosto de 2013

Miguel Angel Quevedo - ¿Encuentra parecido con algo, con alguien? ¿No? Entonces ¡Lea de nuevo!




Sr. Ernesto Montaner
Miami, Florida
Caracas, 12 de agosto de 1969






Querido Ernesto:
Cuando recibas esta carta ya te habrás enterado por la radio de la noticia de mi muerte. Ya me habré suicidado — ¡al fin! — sin que nadie pudiera impedírmelo, como me lo impidieron tú y Agustín Alles el 21 de enero de 1965.

Sé que después de muerto llevarán sobre mi tumba montañas de inculpaciones. Que querrán presentarme como «el único culpable» de la desgracia de Cuba. Y no niego mis errores ni mi culpabilidad; lo que sí niego es que fuera «el único culpable». Culpables fuimos todos, en mayor o menor grado de responsabilidad.

Culpables fuimos todos. 

Los periodistas que llenaban mi mesa de artículos demoledores, arremetiendo contra todos los gobernantes. Buscadores de aplausos que, por satisfacer el morbo infecundo y brutal de la multitud, por sentirse halagados por la aprobación de la plebe, vestían el odioso uniforme que no se quitaban nunca. 

No importa quien fuera el presidente. Ni las cosas buenas que estuviese realizando a favor de Cuba. Había que atacarlos, y había que destruirlos. El mismo pueblo que los elegía, pedía a gritos sus cabezas en la plaza pública. El pueblo también fue culpable. El pueblo que quería a Guiteras. El pueblo que quería a Chibás. El pueblo que aplaudía a Pardo Llada. El pueblo que compraba Bohemia, porque Bohemia era vocero de ese pueblo. El pueblo que acompañó a Fidel desde Oriente hasta el campamento de Columbia.

Fidel no es más que el resultado del estallido de la demagogia y de la insensatez.  

Todos contribuimos a crearlo. Y todos, por resentidos, por demagogos, por estúpidos o por malvados, somos culpables de que llegara al poder. 

Los periodistas que conociendo la hoja de Fidel, su participación en el Bogotazo Comunista, el asesinato de Manolo Castro y su conducta gansteril en la Universidad de la Habana, pedíamos una amnistía para él y sus cómplices en el asalto al Cuartel Moncada, cuando se encontraba en prisión.


Fue culpable el Congreso que aprobó la Ley de Amnistía (la cual sacó a Castro de la prisión tras el ataque al Cuartel Moncada). 

Los comentaristas de radio y televisión que la colmaron de elogios. Y la chusma que la aplaudió delirantemente en las graderías del Congreso de la República.

Bohemia no era más que un eco de la calle. Aquella calle contaminada por el odio que aplaudió a Bohemia cuando inventó «los veinte mil muertos». Invención diabólica del dipsómano Enriquito de la Osa, que sabía que Bohemia era un eco de la calle, pero que también la calle se hacía eco de lo que publicaba Bohemia.

Fueron culpables los millonarios que llenaron de dinero a Fidel para que derribara al régimen. 

Los miles de traidores que se vendieron al barbudo criminal.  

Y los que se ocuparon más del contrabando y del robo que de las acciones de la Sierra Maestra. 

Fueron culpables los curas de sotanas rojas que mandaban a los jóvenes para la Sierra a servir a Castro y sus guerrilleros. 

Y el clero, oficialmente, que respaldaba a la revolución comunista con aquellas pastorales encendidas, conminando al Gobierno a entregar el poder.


Fue culpable Estados Unidos de América, que incautó las armas destinadas a las fuerzas armadas de Cuba en su lucha contra los guerrilleros.


Y fue culpable el State Department, que respaldó la conjura internacional dirigida por los comunistas para adueñarse de Cuba.


Fueron culpables el Gobierno y su oposición, cuando el diálogo cívico, por no ceder y llegar a un acuerdo decoroso, pacífico y patriótico. 


Los infiltrados por Fidel en aquella gestión para sabotearla y hacerla fracasar como lo hicieron.


Fueron culpables los políticos abstencionistas, que cerraron las puertas a todos los cambios electoralistas. 
Y los periódicos que como Bohemia, les hicieron el juego a los abstencionistas, negándose a publicar nada relacionado con aquellas elecciones.


Todos fuimos culpables. Todos. Por acción u omisión. Viejos y jóvenes. Ricos y pobres. Blancos y negros. Honrados y ladrones. Virtuosos y pecadores. Claro, que nos faltaba por aprender la lección increíble y amarga: que los más «virtuosos» y los más «honrados» eran los pobres.


Muero asqueado. Solo. Proscrito. Desterrado. Y traicionado y abandonado por amigos a quienes brindé generosamente mi apoyo moral y económico en días muy difíciles. Como Rómulo Betancourt, Figueres, Muñoz Marín. 


Los titanes de esa «Izquierda Democrática» que tan poco tiene de «democrática» y tanto de «izquierda». 
Todos deshumanizados y fríos me abandonaron en la caída.  


Cuando se convencieron de que yo era anticomunista, me demostraron que ellos eran antiquevedistas. Son los presuntos fundadores del Tercer Mundo. El mundo de Mao Tse Tung.


Ojalá mi muerte sea fecunda. Y obligue a la meditación. Para que los que puedan aprendan la lección. Y los periódicos y los periodistas no vuelvan a decir jamás lo que las turbas incultas y desenfrenadas quieran que ellos digan. 


Para que la prensa no sea más un eco de la calle, sino un faro de orientación para esa propia calle. 


Para que los millonarios no den más sus dineros a quienes después los despojan de todo. 


Para que los anunciantes no llenen de poderío con sus anuncios a publicaciones tendenciosas, sembradoras de odio y de infamia, capaces de destruir hasta la integridad física y moral de una nación, o de un destierro. 


Y para que el pueblo recapacite y repudie esos voceros de odio, cuyas frutas hemos visto que no podían ser más amargas.


Fuimos un pueblo cegado por el odio. Y todos éramos víctimas de esa ceguera. Nuestros pecados pesaron más que nuestras virtudes. Nos olvidamos de Núñez de Arce cuando dijo:


Cuando un pueblo olvida sus virtudes, lleva en sus propios vicios su tirano.


Adiós. Éste es mi último adiós. Y dile a todos mis compatriotas que yo perdono con los brazos en cruz sobre mi pecho, para que me perdonen todo el mal que he hecho.

Miguel Ángel Quevedo

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Miguel Angel Quevedo, propietario y director de la revista semanal cubana Bohemia, fue una figura decisiva en casi todos los cambios políticos que se produjeron en Cuba antes de la llegada de Fidel Castro al poder. Se suicidó solo y repudiado en 1969.
Bohemia era leída en todo el continente americano y, por supuesto, la revista más popular de Cuba por lo menos a finales de la década de los 50. Fue fundada en 1909 con el lema de “La revista que siempre dice la verdad”. Entre sus principales 
colaboradores estuvieron los más grandes articulistas, ensayistas, escritores y líderes de su época, como Jorge Mañach, R. García Barcenas, Eduardo Chibás, Oscar Salas, Gustavo G. Sterling, José M. Peña, Fernando Ortiz, Ramón Grau San Martín, René Méndez Capote, Agustín Tamargo, Gustavo Robreño, Herminio Portell Vilá y tantos otros.
Un ejemplar de sus “Bodas de Plata”, publicado en 1934, obra en poder de CONTACTO Magazine. Es una verdadera joya de ese momento.
En plena dictadura de Fulgencio Batista , Bohemia apoyó la revolución de 1959. El 26 de julio de 1958 publicó el famoso “Manifiesto de la Sierra”. El 11 de enero de 1959 publicó una edición especial, con una tirada de un millón de ejemplares, que se agotó en pocas horas, sólo once días después de la caída de Batista.
Con la llegada de Fidel Castro al poder, la prensa cubana no tardó en sufrir la ofensiva antidemocrática del nuevo caudillo. Periódicos, revistas, canales de televisión y emisoras de radio fueron expropiados o clausurados. Bohemia no fue la excepción. De inmediato se conculcaron todas las libertades fundamentales universalmente aceptadas. Bohemia aún existe hoy día, como un vocero más del gobierno de Castro, muy lejos de sus días de gloria. Quevedo logró salir de Cuba , pero con un horrible sentido de culpabilidad por haber defendido desde Bohemia la revolución popular de 1959 y haber atacado a casi todos los políticos, legítimos o no, que habían gobernado Cuba . Y sobre todo por haber difundido o justificado todas las acciones de Castro.

¿Quiere ayudar? ¡Enseñe!

Patrick a la derecha y Leo a la izquierda










Patrick McConlogue un programador, diseñador y emprendedor de la ciudad de New York siempre veía a un desamparado cerca del río Hudson cuando iba camino a su trabajo. 

Un día decidió aproximarse al desafortunado y hacerle una propuesta fuera de lo común: le dio a elegir entre 100 dólares en efectivo o 1 hora diaria de lecciones de programación por dos meses.

Para sorpresa de Patrick el hombre, que se llama Leo, eligió las lecciones de programación. El diseñador descubrió que Leo es una persona inteligente y preocupada por el medio ambiente, la política de la ciudad y otros temas profundos. 

"Es una persona inteligente y lógica. Más importante aún, es serio. Ahora depende de él mostrar que la dedicación es uno de sus talentos".

McConlogue le dio a su nuevo amigo algunas cosas para comenzar y estudiar por su cuenta. Una laptop con conexión 3G a Internet y un cargador solar para que no dependiera de la electricidad. Acceso a una academia de programación online, tres libros de Javascript que cubren los niveles de principiante a avanzado y algo para que pudiera ocultar el equipamiento y evitar que se lo roben. Adicionalmente el emprendedor va a salir a trabajar una hora antes para poder dedicarle ese tiempo a su estudiante.

Las habilidades que va a adquirir permitirán a este hombre entrar a un mercado laboral de gran demanda y buenos salarios. Es una segunda oportunidad para una persona que perdió muchas batallas pero tiene ahora tiene la oportunidad de levantarse. Patrick lo va ayudar también a conectarse con profesionales del sector para conseguir un empleo una vez que tenga la calificación necesaria.

El acto de bondad de este programador ha levantado polémica. Algunos señalan que es solo otro experimento que no muestra respeto a la individualidad del beneficiado y que los desafortunados no deben ser tratados como si fueran un algoritmo o parte de una gran ecuación social. 

Pero son muchos más los que apoyan el viaje que ha emprendido junto a Leo y lo han expresado en la página de Facebook Journeyman Hacker que ha sido creada con esta finalidad.

"Tengan en cuenta que este es el comienzo de un largo proceso, advierte McConlogue en la página. Cualquier cosa que vale la pena toma tiempo. Esto puede haberse hecho viral pero no perdamos el enfoque. La historia de un hombre, la elección de hombre. La audiencia de Internet ahora han convertido esto en una gran oportunidad".

Como dice el refrán es mejor enseñarle a un hombre a pescar que darle un pescado todos los días. ¿Qué creen ustedes? ¿Tiene Patrick McConlogue la motivación correcta? ¿Darán fruto sus esfuerzos? Compartan su opinión en los comentarios.

Tomado de: http://es-us.noticias.yahoo.com

Proposición











Por: Dr. Franzel Delgado Senior.
Médico Psiquiatra


Luego de la desaparición del ex presidente, una intensa campaña mediática de millones de dólares intenta consolidar el "supuesto mito de "Hugo Chavez ".

Es deber ineludible de la oposición democrática impedir la consolidación de ese falso mito , en torno a quien con tanto empeño dedicó su vida a infligir los más graves daños , dejando el más doloroso ¨legado¨ a su país y a los venezolanos.
 
Así:
Locutores, Líderes , organizaciones políticas y ciudadanas, estudiantes, Comando Simón Bolivar, M.U.D, parlamentarios, comunicadores sociales y ciudadanos todos, deberían sin excepción, dejar de utilizar , eliminar totalmente, los vocablos "Chavez", "chavismo" y "chavista", y substituirlos por los de "el expresidente", "castrocomunismo" y "castrocomunista" .
 
Ejemplos. "el candidato del castrocomunismo", "el ministro castrocomunista","los parlamentarios castrocomunistas", etc.
 
Los términos no utilizados tenderán a caer en desuso, mientras que los utilizados se generalizarán , reforzando y activando los sentimientos de rechazo que genera a los venezolanos el castrocomunismo. Los beneficios políticos en el escenario nacional e internacional serán rápidos y efectivos, y se propagará la resistencia colectiva a la intención de instaurar la farsa del "falso mito" en torno a quien en realidad, solo fue un hombre elevado a la fama por el más perverso y multimillonario "culto a la personalidad".

Sólidos criterios científicos validan los efectos de esta acción. Con su uso, ni se ofende, ni se miente, solo se comienza a llamar a las cosas por su nombre.
 
Y el "falso mito", puede impedirse ahora, luego será tarde¨.
 
Si cada organización y cada venezolano demócrata asumen ello como obligación diaria individual para proteger su democracia, el éxito del objetivo estará asegurado, con la gratitud de Venezuela y de su Historia.

Almazán

Se dice que existen tres clases de testigos: 
los que han visto bien, pero dudan de lo que han visto. los que han visto mal, pero creen haber visto bien. 
y los que no han visto nada y aseguran haber visto todo.

Tillier

Quien ha sembrado privilegios debe recoger revoluciones.

Tito Livio

Cuando la situación es adversa y la esperanza poca, las determinaciones drásticas son las más seguras.

La victoria de Fidel Castro


 





Por: Aníbal Romero - El Nacional

Evaluada en perspectiva, la victoria de Fidel Castro sobre la libertad y la democracia venezolanas es total. Durante los años sesenta del pasado siglo, gobernando entonces Rómulo Betancourt y Raúl Leoni, Castro experimentó en Venezuela una derrota estratégica clave. Cabe recordar la fuerza que tuvo la ola expansionista de la Revolución cubana en buena parte del hemisferio, los movimientos políticos y guerrilleros que suscitó, así como la importancia de la resistencia encabezada por la naciente democracia venezolana y sus líderes.

Castro jamás olvidó esa derrota ni perdonó a los venezolanos la afrenta que le infligimos. Con indudable sentido estratégico, muy consciente del peso e influencia de Venezuela en la región, mantuvo vivas sus esperanzas que un día llegaría la hora del desquite y sería capaz de aprovecharla. Pero seguramente Castro no alcanzó imaginar que un militar venezolano, formado en el ambiente de la izquierda irredenta que nunca asumió los valores que se impusieron luego de la derrota de las guerrillas marxistas, le otorgaría la oportunidad de vengarse, entregándole el país en bandeja de plata.

Hoy, la Cuba castrista controla de los "nervios del gobierno" en Venezuela, y ha colocado a la cabeza del Estado a un hombre absolutamente leal a los designios de La Habana. Nicolás Maduro es incapaz de distinguir entre los intereses de Venezuela y los de Cuba, y en tal sentido prosigue la ruta abierta por Hugo Chávez, una ruta caracterizada por la plena sumisión a un poder extranjero, disfrazada tras la fachada de la solidaridad ideológica.

A mi modo de ver, Venezuela se ha convertido en una nación de esclavos. Desde luego, no andamos por allí como Espartaco bajo los romanos, encadenados de pies y manos, pero sí lo estamos en el alma aunque no siempre nos percatemos de ello. En lo interno los venezolanos nos hallamos sujetos al capricho y arbitrariedad de quienes nos gobiernan, y ellos nos hacen sentir su poder, colocado por encima de toda ley, cuando y como lo desean. En lo externo las decisiones fundamentales acerca del destino del país se toman en Cuba, no en nuestra tierra. Se trata de una situación de esclavitud "postmoderna", si se quiere, pero esclavitud al fin.

Tradicionalmente los esclavos han tenido tres opciones: 1) Resignarse a su condición, camino que en ocasiones conduce a la abierta colaboración con quienes les oprimen. 2) Escapar, cosa que ya han hecho y siguen haciendo centenares de miles de venezolanos, buscando la libertad fuera del país. 3) Rebelarse contra sus amos.

Lo sorprendente del caso venezolano actual es que esta última opción, rebelarse, ha sido aparentemente desechada por la dirigencia opositora. No se resigna, considera que tampoco colabora, y no escapa. Sigue presente, pero no se rebela; pretende que quienes esclavizan el país admitirán doblegarse mediante los instrumentos por ellos mismos creados, precisamente para perpetuarse en el poder. Es algo que resulta realmente extraño; a decir verdad paradójico, bizarro y casi increíble.

Los venezolanos hemos optado por evadir nuestra condición de esclavos, y la dirigencia opositora procura minimizar la realidad del dominio cubano. Nos convocan a marchar contra la corrupción y a votar, pero no a protestar contra la humillación en que vivimos. Nos dicen que "al pueblo no le interesa Cuba, sino el estómago", y uno piensa en Bolívar, y cuesta imaginarle actuando de ese modo en 1812, o en 1814. Resta la pregunta: Y si ello fuese cierto, si de hecho piensa así nuestro pueblo, ¿acaso merecemos ser libres?

10 decisiones de las cuales te arrepentirás en 10 años


No caigas en la trampa de sostener una mentalidad débil, y vivir tu vida sin pasión, propósito y dedicación. La frase “Si sólo…” es para aquellos que tienen más miedo que fe, y que ponen más peso en las excusas que en los bendiciones presentes. Una decisión puede convertirse en un hábito y los hábitos que formas crean tu realidad. Aquí hay diez opciones que son significativas. Aprende a ser consciente de las decisiones que tomes para que puedas hacer lo mejor para tu vida:

1. Usar una máscara para impresionar a los demás.

Si la cara que siempre muestras al mundo es una máscara, algún día no habrá nada debajo de ella. Porque, cuando pasas mucho tiempo concentrándote en la percepción que los demás tienen de ti o que todo el mundo quiere que seas, en algún momento olvidarás quién eres en realidad. Así que no temas a los juicios de los demás, tú sabes en tu corazón quién eres y lo que es verdad para ti. No tienes que ser perfecto para impresionar e inspirar a la gente. Impresiónalos e inspíralos por tu forma de lidiar con tus imperfecciones.

2. Permitir que otra persona decida tus sueños.

El mayor reto en la vida es descubrir quién eres; el segundo más grande es ser feliz con lo que encuentres. Una gran parte de esto es tu decisión de permanecer fiel a tus propias metas y sueños. ¿Tienes personas que no están de acuerdo contigo? Bien. Significa que estás arraigado y caminas tu propio camino. A veces, vas a hacer cosas consideradas una locura por los demás, pero cuando te encuentres perdiendo la noción del tiempo porque estás entusiasmado, es cuando sabrás que está haciendo lo correcto.

3. Mantener compañía negativa.

No dejes que alguien que tiene una mala actitud te afecte. No pueden apretar el gatillo si no les entregas el arma. Al recordar que el mantenimiento de compañía de gente negativa es una opción, en lugar de una obligación, te liberas para sostener la compañía de la compasión en lugar de la ira, la generosidad en lugar de la codicia y la paciencia en lugar de la ansiedad.

4. Ser egoísta y egocéntrico.

Una vida llena de actos de amor y buen carácter es el mejor recuerdo. Aquellos a los que has inspirado y con quienes compartiste tu amor te recordarán cómo los hiciste sentir mucho después de que tu tiempo ha expirado. Así que talla tu nombre en los corazones y no en piedra. Lo que has hecho para ti solo muere contigo, lo que has hecho por otros y el mundo permanece.

5. Evitar el cambio y el crecimiento.
Si quieres conocer tu pasado, mira tus condiciones actuales. Si quieres conocer tu futuro, mira tus acciones actuales. Debes dejar de lado lo viejo para dar paso a lo nuevo, la vieja manera se ha ido para nunca más volver. Si reconoces esto ahora mismo y tomas medidas para hacer frente a él, te posicionarás para el éxito duradero.

6. Renunciar cuando las cosas se ponen difíciles.

No hay fracasos, sólo resultados. Incluso si las cosas no se desarrollan de la manera que esperabas, no te desanimes ni te rindas. Aprende lo que puedas y sigue adelante. El que sigue avanzando un paso a la vez va a ganar al final. Es un proceso que se produce con pequeños pasos, decisiones y acciones que poco a poco se acumulan unos sobre otros y, finalmente, conducen a ese glorioso momento de triunfo.

7. Tratar de microgestionar cada pequeña cosa.

La vida debería ser tocada, no estrangulada. A veces, tienes que relajarte y dejar que la vida pase sin preocupaciones incesantes y microgestiones. Aprende a dejar ir un poco antes de apretar demasiado. Toma una respiración profunda. Cuando el polvo se asiente y puedas volver a ver el bosque, da el siguiente paso hacia adelante. No tienes que saber exactamente adónde vas. Todo en la vida está en perfecto orden, tanto si lo entiendes o como si no. Solo se necesita un poco de tiempo para conectar todos los puntos.

8. Conformarte con menos de lo que mereces.

Sé lo suficientemente fuerte como para dejar ir y lo suficientemente sabio como para esperar lo que te mereces. A veces, tienes que ser derribado más bajo que nunca para levantarte más alto de lo que jamás estuviste. A veces, tus ojos deben ser lavados por las lágrimas para que puedas ver las posibilidades en frente con una visión más clara. No te conformes.

9. Infinitamente esperar hasta mañana.

El problema es que siempre piensas que tienes más tiempo de lo que tienes. Pero un día te despertarás y no habrá más tiempo para trabajar en las cosas que siempre has querido hacer. Y en ese momento, o habrás alcanzado los objetivos que has establecido para ti mismo, o tendrás una lista de excusas de porqué no lo has hecho.

10. Ser perezoso y endeble.

El mundo no te debe nada, tú le debes algo al mundo. Así que deja de soñar despierto y empieza a hacer. Toma toda la responsabilidad de tu vida, toma el mando. Eres importante y te necesitan. Es demasiado tarde para sentarte y esperar a que alguien haga algo algún día. Algún día es hoy, el alguien que necesita el mundo eres TÚ.