martes, 20 de agosto de 2013

La impaciencia mata

 
 
 
 
Editorial

Emilio Figueredo: En este editorial me tomo la libertad de narrar un hecho que marcó profundamente mi vida y que creo que puede servir de ejemplo para lo que hoy ocurre en nuestro país.

A mediados de los años sesenta desempeñaba el cargo de secretario privado del Dr. Arturo Uslar Pietri y por alguna razón que no recuerdo estaba yo presente en el comedor del Club almorzando, mientras que al lado mío, en otra mesa, conversaban amenamente Uslar y Alirio Ugarte Pelayo. No le presté mucha atención a ese hecho ya que Alirio visitaba con cierta frecuencia a Uslar en su casa de la Avenida Los Pinos en La Florida.

Cuál no sería mi estupefacción al enterarme, al día siguiente, que Alirio Ugarte se había suicidado en su propia casa. Me apresuré a ir a donde Uslar y le pregunté: Doctor Uslar, no entiendo como pudo ocurrir eso si Alirio se veía tan tranquilo hablando con usted ayer.

La respuesta lacónica que me dio me impactó para siempre: "Emilio, a Alirio lo mató la impaciencia".


Traigo estas memorias a colación porque ahora que la alternativa democrática ha logrado finalmente encontrar un camino para restablecer la institucionalidad en nuestro país, algunos pecan por impacientes y pretenden señalar atajos al camino trazado por Capriles y la MUD, o incluso, en afortunadamente pocos casos, marcar tienda aparte a lo resuelto en la primarias de la unidad democrática.

Confiemos en que la impaciencia de muchos y los apresuramientos miopes y nerviosos de algunos dirigentes no nos conduzcan a un suicidio político que ciertamente tendría consecuencias dramáticas y fatales para el futuro democrático de Venezuela.

Envíe sus comentarios a editor@analitica.com
Ver más en: www.analitica.com

Confiemos en que la impaciencia de muchos y los apresuramientos miopes y nerviosos de algunos dirigentes no nos conduzcan a un suicidio político que ciertamente tendría consecuencias dramáticas y fatales para el futuro democrático de Venezuela.

 

NOTA mía al Sr. Emilio Figueredo:

Sr. Figueredo: Ojalá no sea la impaciencia de mucho en la mud, imponiendo candidatos a dedo, pasando por encima de los liderazgos regionales, pasando por encima de los ciudadanos que han pedido primarias y se las han negado en la voz de Aveledo, solo por el ansia desmedida y apresurada de no perder alcaldias que les garanticen sus mantenimientos individuales y mini-grupales, lo que JUSTAMENTE sea lo que lleve al pais a más desgracia.

Magda Mascioli G. 

Sobre el Himno de Caracas - Carta Abierta















Si de precio se tratara
De:  Diego Rafael Silva Silva diegosilvasilva@cantv.net 
a Jorge Rodríguez
 

Alcalde Rodríguez, usted tiene todo el derecho de convocar a concurso para un nuevo himno a Caracas, eso no puede cuestionarse objetivamente, en fin, las ciudades al igual que las sociedades que las habitan se van transformando, y si se hace necesario erigir un nuevo concepto para una transformación sensiblemente importante, es valedero convocar a la transformación de sus elementos simbólicos (con sus asociaciones filosóficas).


El himno anterior (Pezutti-Sarabia) quedará entonces como un testimonio patrimonial de lo que hemos sido (¿le trae a la memoria algo relacionado a esta expresión?) y constituirá un importante referente histórico.


Lo que usted NO DEBE hacer es ofender a dos creadores que además, han hecho aportes a la música en Venezuela.


Los Himnos son el reflejo de una sociedad en un momento histórico específico, por lo tanto, juzgarlos desde el punto de vista estético es como decir que la mamá de uno, como está vieja, es fea y hay que buscarse una nueva o en su defecto, colocarle prótesis y hacerle cirugía.


Las banderas son parecidas; son significantes que van sufriendo transformaciones al paso de los años, en la medida en que el referente que representan y su significado lo van haciendo.


El Gloria al Bravo Pueblo no fue producto de un concurso hecho en 1810 si no de necesidades inmediatas de la antesala de una guerra; similar a la Marsellesa Francesa (escrita además por un monárquico).


Cuando Tiero Pezzuti gana el concurso con la música del Himno a Caracas (1960), lo hizo representando lo que quizás fue el ethos urbano sonoro
de la época (que representa los intereses del grupo social hegemónico), no un pasodoble barato. Solo esto, lo constituye un testimonio sonoro, querámoslo o no.


Años después, Chelique Sarabia, un compositor cuyas canciones han alcanzado trascendencia en la vida de los venezolanos (e internacionalmente), ganaría un segundo concurso (1984) con el texto poético del himno (lo que llaman letra, que yo hubiera encargado a Aquiles Nazoa).


Si ellos estaban identificados o no con los postulados políticos de los dirigentes de entonces, no es motivo para descalificarlos con expresiones como baratos o serviles.
 Si Sarabia escribió el eslogan para la candidatura de Carlos Andrés en 1973 y otros elementos temáticos del partido que ese ex-presidente representaba, es señal de que de un modo u otro tenía afectividad por Acción Democrática (lo cual no niega el compositor y además, no es un delito...también lo hizo Jose Luis Rodríguez).


Pero da la casualidad que el presidente del jurado que seleccionó el texto de Sarabia fue José Antonio Abreu ¿Que tal? Sí; el mismo de la milmillonaria corporación de orquestas que ha servido para todo poder nefasto instaurado en Venezuela, pero muy en especial el de Carlos Andrés Pérez (del que fue hombre de confianza y dos veces ministro)...fue también Abreu el que hizo el concierto fastuoso para la coronación del mismo (no fue una toma de posesión si no un acto real) con el mismo despliegue con que se lo hace a ustedes (digo a la dirigencia del gobierno).


Tiero Pezzutti es un maestro ítalo-venezolano que hizo esfuerzos significativos en el plano de la enseñanza musical (aunque a mí no me gustaran los componentes de los métodos conque enseñaba, pero los de Abreu son peores), que publicó algunas obras de grandes autores venezolanos y asímismo, escribió una buena cantidad de ellas representativas de nuestro acervo musical y
ha realizado cientos de arreglos de la música popular venezolana.


José Enrique Sarabia (Chelique) neoespartano de nacimiento, irrumpe en el mundo musical venezolano (1958) con una canción que casi todos nuestros padres (y abuelos) cantaban en serenatas y encuentros familiares ANSIEDAD. Pero además, escribió otras canciones que lograron trascender el habitual ranking o Hit Parade (como se le llamaba antes): Cuando no sé de ti, Chinita de Maracaibo, Marinero, No te muerdas los labios, Piragüero y Te Necesito.


El mismo año en que Sarabia compone el tema central para la campaña de Carlos Andrés (1973) yo mismo ironicé musicalm
ente ese eslogan junto a nuestra Gloria Martin, éste ingresa a la política de modo explícito con Acción Democrática, pero para ese entonces José Antonio Abreu le llevaba una morena a Chelique en cuanto a la actividad política.


La gran diferencia es que Sarabia se mantuvo fiel a las toldas adecas y Abreu se vendió siempre al mejor postor... al que maneja el dinero.


Y es que Abreu además ha tenido una connotada vida política asociada a la derecha nacional e internacional, ¿O es que no es servilismo trabajar para enaltecer los valores de la dependencia? ¿O es que a él lo premian internacionalmente por difundir la cultura musical venezolana o latinoamericana? Justo ahora se presentó en las europas y se le nombra ¡Salvador de la música clásica! Claro... la de ELLOS.


Fíjese Alcalde, el Himno compuesto para partido político venezolano más imponente y hermoso es el de ACCIÓN DEMOCRÁTICA... (imagino a algunos chavistas gritándome: "blasfemo, infiel, hereje").


¿Sabe usted de quién es el texto?
De Andrés Eloy Blanco (tan oriental como Luis Mariano).
 


¿Sabe usted de quién es esa maravillosa música?
De Inocente Carreño (tan margariteño como Chelique).


El estro manifestado en esa obra de arte no tiene por qué asociársele a lo que hicieron luego los detractores de ese partido (de origen relativamente revolucionario).

¿Tiene el partido que usted representa un himno que esté a la altura del adeco? Con todo respeto a quien lo compuso, desde mi visión de músico (que no necesita la aprobación de Pérez Pirela) no la tiene. No sé si la elección del himno del PSUV se ganó en concurso.


Aparte de los himnos que cantábamos de niños en las escuelas (Himno al árbol, al maestro, etc.) lo mejor que he escuchado en varios años en cuanto a Himno se refiere es esa hermosa reencarnación del Gloria al Bravo Pueblo que sirve de despedida a Ávila TV, un digno y merecido atrevimiento que enaltece un componente fundamental de nuestra etnicidad, la negritud (me disculpan los afrodescendientes, pero allí lo que escucho es a venezolanos), deberían hacer público el crédito a él o los autores de tan maravilloso y bello gesto y RECONOCERLOS.


Asímismo, ha sido muy afortunada la decisión de orquestar y emblematizar el bello Himno del Batallón de Blindados Bravos de Apure (con letra y música de Heriberto Maluenga) que entonara el comandante Chávez el 8 de diciembre del 2012.


Hace poco, una de las tantas orquestas de la corporación de su muy alabado Abreu, realizó un concierto en el marco del cumpleaños de nuestro héroe llanero (obviamente el comandante Chávez) y el repertorio fue: El cuarto movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven y Venezuela de Herrero y Armenteros.


Salvo que usted me diga lo contrario, Beethoven no es de Elorza y el par de españoles, jamás conocieron Venezuela y por demás, uno de ellos ODIA a Chávez.

En cambio, la Orquesta Sinfónica Venezuela, cada vez que se presenta en espacios populares, no solamente tiene el sentido de la sindéresis relacionado con el repertorio, sino el respeto a los símbolos que en ese momento se representan (vea usted el programa elegido por ellos para su participación en el acto de Mercosur). Revise en cambio el de la corporación de Abreu en el acto ofrecido en la sala Ríos Reyna por la salud de Chávez.



Entonces, si de cambiar paradigmas se trata, hagámoslo con sindéresis y sobretodo con respeto.
 

Algunos voceros del gobierno criticaron a la prensa opositora por ignorar la fecha de natalicio de El Libertador y dedicar páginas enteras a cubrir el nacimiento de un nuevo heredero de una de esas monarquías desteñidas de Europa.


¿Sabe usted en dónde estaba el músico predilecto del gobierno [Abreu y su combo] el 24 de julio?
Haciendo conciertos para la consagración de la hegemonía cultural de Centroeuropa, en otras palabras, ejerciendo su EURO-ADICCIÓN con el dinero de todos los venezolanos. Obviamente, nada barato si se compara con el montaje y puesta en escena nacionalista (digamos económica, para no ofender) que presentó una de sus filiales en Caracas (la misión Alma Llanera), mientras él y sus casi 2.000 ejecutantes, pasaban trabajo en las europas... representándonos.


Abreu no es barato, y además sale caro a la identidad nacional y americana.
 


Maestro Sarabia, no le conozco personalmente porque jamás frecuenté los círculos a los que usted pertenecía (aunque tuve la oportunidad de estrechar la mano del inmortal Sadel cuando le invité y accedió a cantar en solidaridad con el pueblo Salvadoreño), soy un revolucionario de toda la vida, como tal, respeto el trabajo de todo creador que se haya entregado con fervor e intensidad a su labor, tal como hizo usted con algunas de sus hermosas canciones, por eso, en mi condición de compositor, le extiendo mi mano solidaria en relación al patrimonio que ellas representan.


Maestro Pezzuti, aún cuando yo cuestione ciertos elementos pedagógicos presentes en sus métodos de enseñanza, no ignoro el encomiable aporte que ha hecho usted a la cultura musical venezolana y por ello, le estoy agradecido.


Terminaré con uno de los versos de una canción de Chelique: si alguien que los lee se siente reseñado, sépase que se hace con ese destino (Silvio Rodríguez)
Cuando no se de ti te quiero mucho más (Chelique)  
¡Salud!


PD.
Lauro fue adeco en sus comienzos, también lo fue Sojo y lo es Simón Díaz...tres grandes maestros cuyo estro se proyectó hacia lo identitario... ¡NO ASI ABREU!