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jueves, 9 de mayo de 2013

Machurucuto.

 





Invasión de Machurucuto 
Un día como hoy, 8 de mayo de 1967 se dio un grave incidente militar internacional en las costas de Machurucuto, en el Estado Miranda conocido como "La Invasión de Machurucuto".

Un grupo de comandantes guerrilleros comunistas cubanos y venezolanos pretendían entrar secretamente por las playas del estado Miranda recibidos por guerrilleros venezolanos y así internarse en las montañas trujillanas para invadir Venezuela bajo la tutela de Fidel Castro.


El Ejercito de Venezuela y La Guardia Nacional los encontraron la noche del 10 de mayo luego de que pobladores de la región avisaran a estos, la situación se prolongó hasta la madrugada del 11 de mayo, donde fueron capturados dos guerrilleros comunistas y el resto fueron dados de baja en una sangrienta lucha.

La guerrilla según algunas fuentes tenía un pleno entrenamiento paramilitar en Cuba.
Pocos guerrilleros lograron escapar de la acción de las Fuerzas Especiales del Ejército y "Los Cazadores", entre los que escaparon estaba Fernando Soto Rojas alias "Comandante Ramírez", quien junto con el Partido Comunista de Venezuela y sus brazos filiales guerrilleros apoyaron el intento de invasión desde Cuba.

Los movimientos comunistas de la época se caracterizaban porque sus dos teorías acerca de la Concepción de la lucha armada eran el Debraismo Pro-Cubano y el Maoísmo Chino, esta última sustentada por el MIR en cuanto al carácter prolongado de la Guerra.
El delincuente Fernando Soto Rojas es hoy diputado a la Asamblea Nacional, incondicional de Cilia Flores.  En la década de los 70 entra la clandestinidad, junto a otros revolucionarios de la época, funda en tierras andinas, específicamente en Mérida, la Organización de Revolucionarios (OR) instancia de articulación y militancia revolucionaria de significativa trayectoria en Venezuela, así como en otras latitudes. Es un guerrillero más. Se marcha en el año 1977 hacia el Medio Oriente para sumarse a la Resistencia Palestina como combatiente, ostenta la condición de militante de la Causa Palestina. (La misma organización que acogió en sus filas y entrenó Illich Ramírez alias Chacal). El Incidente de Machurucuto o intento de invasión de Machurucuto fue un breve suceso militar librado entre el Ejército Nacional de Venezuela y Guardia Nacional de Venezuela contra espías comunistas de la guerrilla entrenada de Cuba conformada por venezolanos y cubanos. Algunos venezolanos recuerdan este evento como La Invasión de Machurucuto. El 8 de mayo del 1967 una docena de guerrillas comunistas y espías cubanos desembarcaron en Venezuela en la playa de Machurucuto. El Ejercito de Venezuela y La Guardia Nacional los encontraron la noche del 10 de mayo luego de que pobladores de la región avisaran a estos, la situación se prolongó hasta la madrugada del 11 de mayo, donde fueron capturados dos guerrilleros y el resto fueron dados de baja en la batalla. La guerrilla según algunas fuentes tenía un pleno entrenamiento paramilitar en Cuba. Su principal misión era entrenar a la guerrilla ubicada en los Andes Venezolanos para tratar de derrocar al entonces presidente Raúl Leoni.Después de muchos preparativos y planes previos la docena de guerrilleros desembarca el 8 de Mayo en las costas de Machurucuto en dos embarcaciones. En el momento de la desembarque una embarcación se encalla en la costa ahogando a uno de sus tripulantes, el resto de los guerrilleros desembarca en la costa abandonando ambas embarcaciones.

El 9 de Mayo un pescador regional descubre las embarcaciones abandonadas viendo esto notifica a las autoridades. Estos descubrieron y persiguiendo a las guerrillas la noche del 10 de Mayo, la batalla siguió toda la noche hasta la madrugada del 11 de Mayo cuando las Fuerzas Armadas Venezolanas dieron de muerte a ocho de los guerrilleros y capturando a dos, uno de ellos logro escapar que fue reconocido como el venezolano Fernando Soto Rojas, actualmente se desconoce alguna muerte del Ejército Venezolano.
Poco después el Gobierno de Venezuela dio una rueda de prensa denunciando una agresión Cubana contra La República de Venezuela y mostrando a los dos Cubanos capturados, Manuel Gil Castellanos y Pedro Cabrera Torres. Cuba fue denunciada a OEA por Venezuela. Cuba no reconoció su acción por lo que fue hecho su investigación de lo sucedido, se dio como resultado, que las AK 47 en posesión de los guerrilleros poseían seriales de armas vendidas por la República Checa a Cuba. El Gobierno de Venezuela rompió relaciones con Cuba luego de este incidente, para luego retomarlas en el 1974

¡Prohibido Olvidar Venezuela!

¡Los que hoy nos gobiernan, son los mismos que hace 46 años quisieron que Cuba nos invadiera!


Defendamos nuestra Patria y nuestra Soberanía.

Por una nariz













Por: José Urriola

Yo venía esta semana a escribir sobre Cortázar, de los últimos días de Cortázar en París, de sus amigos, su ex esposa Aurora Bernárdez, de las cosas insólitas que nos contaron hace más de una década durante la producción de un documental sobre el París de Julio Cortázar. Pero no puedo, no me sale, siento que sería absolutamente desatinado hacerlo en este preciso instante. La culpa es de la realidad que se empeña en estallarle a uno en la cara todos los días y varias veces al día; digamos que no puedo hablar hoy de Cortázar porque desde hace días tengo una imagen que no se me sale de la mente: la de la nariz de la diputada María Corina Machado. 

Pienso en esa imagen de María Corina Machado después de la salvaje golpiza de la que fue víctima por parte de otros diputados de la bancada oficialista de la Asamblea Nacional y la palabra indignación se me queda corta. Demasiado corta. Sus ojos llorosos, el rostro amoratado e hinchado, el tabique nasal fracturado en varias partes. Es una imagen profundamente dolorosa, de una violencia espeluznante, estremecedora en la más infeliz acepción del término.

No sólo me gana la náusea y me debato en un sentimiento a medio camino entre la rabia, la impotencia y el asco cuando recuerdo esa foto, sino que el sentimiento se me potencia cuando me entero de las declaraciones deplorables de personeros del régimen como Pedro Carreño, Mario Silva y Diosdado Cabello. Cosas como “se lo merecía”, “esa nariz de burguesa no aguanta coñazo”, “las quejas de María Corina Machado son una vaina loca”. ¿Cómo se puede ser tan asquerosamente bajo? ¿Qué hombre puede decir semejante mamarrachada sin siquiera pensar en que esa cara de mujer transfigurada por el dolor y la violencia podría ser la de su propia madre, su mujer, su hermana, su amiga? 

Honestamente no encuentro adjetivos para calificar tal inmundicia, se me han agotado los sinónimos del asco y la indignación.

Me pregunto especialmente qué Dios habrá sido ése que dio a Diosdado. Diosdado Cabello (el odio personificado e inflado en varios metros cúbicos), el mismo que con sonrisa sarcástica miraba la escena desde su silla de Presidente de la Asamblea Nacional y no hacía el menor intento por detenerla; muy al contrario, hacía gala de una pasividad y un beneplácito que espueleaban la barbarie. Se me ocurre que ese Dios tiene necesariamente que ser Moloch, “el dios abominable de los fenicios y los cartagineses”, al que había que ofrecerle en sacrificio preferiblemente a niños, mujeres y a los más indefensos.

Estoy seguro de que si la mujer agredida hubiera sido Cilia Flores, Blanca Eekhout o Iris Varela (entre otras señoras adeptas al régimen), las voces recriminatorias se hubieran levantado de lado y lado, independientemente de las ideologías y las bancadas políticas, hubiese sido un acto igualmente asqueroso, digno de todo nuestro repudio. Muchas pueden ser las diferencias y los malestares acumulados durante estas últimas tres décadas de odio manirroto; pero nada, absolutamente nada, hubiera justificado semejante barbarie. A una mujer no se le golpea y punto. El que necesite desarrollo o argumentación para esa frase no tiene derecho a considerarse humano y mucho menos a participar de discusión alguna. Y agregaría: aquel que presencia ese acto de violencia contra una mujer y no hace nada por detenerlo se convierte en cómplice, es también culpable, se ha puesto de lado del agresor y su cobardía merece ser igualmente señalada y castigada.

Hoy día, a dos meses de la “defunción oficial” de Chávez, son varios los que esgrimen argumentos como: “el Presidente Chávez no lo hubiera permitido”, “Chávez resultó ser el psiquiatra del manicomio”, “Estas son las cosas que no pasaban cuando Chávez los tenía bajo control”. Qué va, me disculpan pero tales comentarios no son sino puros malos chistes y estupideces, no podemos olvidar que Chávez fue el primer responsable en sembrar la asquerosidad que hoy todos recogemos en nefasta cosecha. Fue él el encargado de inocular reiteradamente su “rodilla en tierra”, su “vamos a defender la revolución por todos los medios posibles”, “no se equivoquen… ni olviden que la revolución está armada”, “vamos a aniquilar a la oposición”, “los que no están con el proceso son apátridas, oligarcas, burgueses, majunches, escuálidos, enemigos del pueblo”. Pues estas son las consecuencias, este es el grandísimo legado del “Gigante”, el “Cristo de los pobres de Latinoamérica” nos dejó una cruzada de odio donde no sólo está bien visto que se golpee a una diputada (la que mayor cantidad de votos ha recibido para ocupar ese cargo en la historia de Venezuela), sino que las burlas, las sonrisitas de “bien hecho, toma lo tuyo”, la complacencia porque “esa nariz no aguanta coñazo” son recibidas con insólita aprobación.

Es falso que todo muerto sea bueno, estamos ante la clara evidencia de que “muerto el perro lo único que dejó fue la rabia”. Y el fantasma de Chávez está detrás de toda esta inmundicia, no lo podemos olvidar, es su espíritu el que los tiene malamente poseídos.

Habrá gente que prefiera lidiar con esta situación hablando de otros temas, otros que opten por pasar estos acontecimientos por el filtro de la ficción para poderlos contar más adelante, y habrá gente –me incluyo, ya me gustaría escribir y hablar sobre otras cosas- que decida salirse de su zona de confort y aprovechar sus pocos espacios disponibles para intentar decir algo al respecto. A veces, me temo, no tenemos otra opción, la nariz de María Corina está allí reclamándonoslo.

Así que Don Julio Cortázar puede esperar. Tiene que esperar. Ya habrá otro momento más feliz para intentar echarles ese cuento.

Carta a Petra

Por: Claudio Nazoa
 
Querida Petra:
 
Tus padres siempre te dijeron que mentir y apoderarte de cosas ajenas es malo; por eso hoy, con tristeza, no puedo entender lo de tu camisón que tan grande te queda. Es que se ve que no es tuyo, Petra.
 
Tus compañeritos ya sabemos lo que pasó en la escuela el día de la rifa del camisón. Por favor, desmiénteme si me equivoco.
 
La maestra, como es costumbre, rifó el camisón anual. A cada niño le dieron un papelito y la maestra nos pidió que anotáramos el nombre del muchachito que merecía el camisón.
 
La maestra contó a los niños y pasó lista para estar segura de cuántos había. Todos votamos y escribimos el nombre del niño que queríamos que ganara.
 
Cuando la maestra contó los votos, la cosa empezó a ponerse rara porque éramos 40 niños y se contaron 45 votos. Lo peor vino después, cuando casi todos los votos eran para ti, Petra, a quien casi nadie quería. La cosa nos pareció mas rara aún y cuando le preguntamos a la maestra qué estaba pasando, nos regañó y dijo:
 
-Si siguen preguntando y con esa desconfianza les suspendo el recreo o se me van del salón. ¡Ya lo saben! 
 
Los niños nos quedamos anótitos, perdón, atónitos, ante la actitud sospechosa de la maestra; pero la cosa se puso peor cuando tú, Petra, le dijiste a la maestra:
-Mamá…Mamá… Así, así, así es que se educa…
 
-¿Mamá…? – gritamos todos los niños al unísono.
-¡La maestra es la mamá de Petra!
 
Cuando protestamos, fuimos a la dirección a reclamar y tú, Petra, te adelantaste y llegaste de primera con tu camisón puesto. La segunda sorpresa vino cuando escuchamos lo que le dijiste a la directora:
 
-¡Tía! ¡Tía…! Yo me gané el camisón y ellos me lo quieren quitar.
 
¡La directora era tu tía! Y nos mandó a todos al salón para calmar los ánimos y, supuestamente, para verificar la votación.
 
Cuando llegamos al salón, la maestra había escondido la lista y la cajita donde habíamos votado. A un niñito que estaba protestando le tiraron un borrador y le partieron un ojo, a nosotros nos amenazó con rasparnos o expulsarnos del colegio si no reconocíamos el triunfo de Petra.
 
Total, Petra, al final te quedaste con tu camisón robado, pero tu castigo es que te queda grande y feo, que nadie te quiere y que, además, todos en el salón sabemos exactamente lo que pasó...