mover

mover

lunes, 6 de mayo de 2013

Aristóteles

Aristóteles: La Justicia como igualdad proporcional: Dar a cada uno lo que es suyo, o lo que le corresponde. Dice que lo que le corresponde a cada ciudadano tiene que estar en proporción con su contribución a la sociedad, sus necesidades y sus méritos personales.

Correcta afirmación

















Se llama Cecile Kyenge, tiene 48 años y es la nueva ministra de Integración en Italia. La primera ministra negra en la historia de su país. Lamentablemente, este ha sido un hecho que ha provocado las iras y mofas racistas por parte de diversos sectores. Kyenge, lejos de amedrentrarse, ha querido responder públicamente a estos mensajes: “No soy una persona de color. Soy negra”, ha resaltado Kyenge ante los medios. “Es importante aclarar esto, y hago hincapié en ello con orgullo”. “Necesitamos eliminar estas barreras”, ha añadido la ministra; “Si no conoces al otro, el escepticismo se incrementa, la discriminación incrementa. La inmigración es una riqueza y las diferencias son un recurso”. Kyenge, cirujana oftalmóloga nacida en la República Democrática del Congo, ha tenido que soportar comentarios venidos desde colegas como Mario Borghezio, de la Liga Norte, el cual habló a través de la radio de un Gobierno “bonga bonga”, así como muchos comentarios hirientes vertidos en la red y provenientes de webs de extrema derecha. “Mona congoleña” o “negra anti-italiana” son sólo algunos de ellos. El Gobierno ya ha iniciado una investigación para dar con los autores de unos ataques racistas que empañan el inicio de un nueva legislatura en Italia.

Entrevista de trabajo




Estaba un señor buscando empleo y lee en la prensa que la empresa más importante del mundo estaba en busca del presidente de la compañía.

El señor llama y le dicen que su cita es para el 3 de julio siguiente a las tres de la tarde, que le van a entregar el boleto de avión ida y vuelta totalmente cancelado y que la reservación del hotel por dos semanas también estaría lista.

Llega el día, viaja y entra a una suite de lujo. Pasan las tres y llega una viejita a limpiar. La Sra. le dice que por favor se arrime para limpiar y el señor se arrima de mala gana. 

Luego le dice que se vuelva a arrimar porque va a limpiar donde está a lo que responde: ¿Usted no sabe quién soy yo y qué hago aquí? Yo vengo a la entrevista para ser el presidente de esta empresa.

Sin responder la viejita le dice que por favor se siente porque necesita seguir limpiando.

El tipo le dice que ya basta y le pregunta si la empresa es así de incumplida porque ya eran las cuatro de la tarde y que nadie llegaba.

¿Usted no sabe dónde está la gente de aquí y a qué hora me harán la entrevista.

A lo que la señora le responde…
¡LA ENTREVISTA HA TERMINADO!

¿Cuántas veces en la historia se ha repetido la siguiente situación?




















Cuando coloco cebo para ciervos, 
no disparo sobre la primera cervatillo 
que se acerque a olisquear, 
sino que espero a que se haya reunido 
toda la manada. 
Otto von Bismarck, 1815-1898




Un líder agresivo lleva a cabo una serie de movimientos audaces que le confieren gran poder. Sin embargo, poco a poco su poder alcanza el punto máximo y pronto todos se vuelven contra él. Sus numerosos enemigos se unen. En sus intentos por conservar el poder, el líder se agota al ir en una dirección y en otra, hasta que inevitablemente cae. 

La razón por la cual este esquema se reitera tan a menudo es que la persona agresiva muy rara vez ejerce el control total sobre una situación. Como no puede ver más que unos pocos pasos hacia adelante, no logra ver las consecuencias de este o aquel movimiento. Dado que se ve obligado, constante­mente, a reaccionar ante los movimientos de sus enemigos, cada vez más numerosos, y a las imprevistas consecuencias de sus propias y drásticas reacciones, su energía agresiva se vuelve contra él mismo.

En los ámbitos del poder, usted debe plantearse las siguientes preguntas: ¿Qué sentido tiene moverme frenéticamente en distintas direcciones, tratando de resolver problemas y derrotar a mis enemigos, si nunca logro controlar la situación? ¿Por qué siempre tengo que reaccionar a los hechos, en lugar de dirigirlos? La respuesta es simple: usted tiene una idea equivocada del poder.

Usted confunde acción agresiva con acción eficaz. Y la mayoría de las veces la acción más eficaz es permanecer en segundo plano, mantener la calma y dejar que otros terminen frustrados por las trampas que usted les ha tendido, apuntando a un poder a largo plazo y no a un triunfo rápido e inmediato.


Recuerde: la esencia del poder es la capacidad de mantener la iniciativa, de lograr que los demás reaccionen frente a sus acciones y conseguir que sus adversarios y quienes lo rodean se pongan a la defensiva.