mover

mover

jueves, 11 de octubre de 2012

El significado de la Libertad

Por: Karlos Rovira - 
http://karlosrovira.wordpress.com 

Las sociedades se articulan alrededor de consensos. Cualquier dialéctica se basa en un consenso previo, de otra forma no puede existir.

El voto es un derecho, pero sólo uno de tantos y no el más importante.

Los derechos no se votan, surgen del consenso social, que es la cultura. Si se somete cualquier principio fundamental al voto se cae en el fascismo, que es una contradicción, ya que si todo puede ser votado, podría votarse el fin del derecho al voto (y en efecto sucedió en los países fascistas de Europa de la primera mitad del siglo XX). Ergo los derechos fundamentales vienen primero que el voto, son su base y no son sometibles a él.

El argumento de los fascistas es que la “voluntad popular” debe decidirlo todo y que ésta se expresa a través de la opinión mayoritaria. Imaginémonos que que los judíos de Alemania NAZI hubiesen tenido como voluntad, expresada por la mayoría de los alemanes que en un 80% votaron a Hitler, de ser exterminados: ¡es ridículo y perverso! Esa es la perversión de la lógica fascista.

Pero la lógica fascista es falaz, ya que sólo los individuos poseen voluntad. La famosa “voluntad del pueblo” es una mentira diabólica, base de la barbarie fascista, que debemos desterrar.

Ningún individuo puede decidir libremente ser esclavo, decir algo así es esgrimir un argumento psicópata.

Por todo lo anterior es que los derechos no se votan, los posee el ser humano por el mero hecho de ser humano, no puede renunciar a éllos de forma voluntaria, no dependen de ninguna “voluntad popular” ni barbaridad por el estilo. Son irrenunciables e inalienables. Cualquier individuo o grupo, mayoritario o minoritario, que vaya contra dichos derechos es criminal. Y es derecho y deber de todo individuo defender sus derechos y ayudar a quienes ven sus derechos vulnerados. Y ningún juez de la tierra, ninguna ley, ninguna ideología política, ninguna mayoría por más mayoritaria que sea, puede negar estos derechos. 

La moral es individual, no colectiva. Quienes actúen contra los derechos de otros son culpables sin excusa alguna, no importa su número. Y quienes resistan son el Bien, sin importar su número tampoco.

El bien y el mal existen y son absolutos, no los determina la opinión mayoritaria ni minoritaria, sino la Conciencia. Y el individuo vive en el bien cuando hace aquello que manda su conciencia: aquello que es correcto. Este es el significado más profundo de la libertad.