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viernes, 24 de agosto de 2012

Aqui la respuesta de Isnardo Bravo por Twitter

Magda Mascioli G.

Ante la irresponsabilidad acerca de la informacion publicada por Globovision en relacion a la inundacion en la Francisco Fajardo aqui la respuesta que me diera el periodista Isnardo Bravo por twitter.



creo que tuviste que tragarte tus comentarios luego que se comprobó que Altamira no estaba inundada.


Aqui lo publicado en twitter por Ravell, el jefe de Bravo.

: Varios carros atrapados por inundación en distribuidor Altamira (Foto)     


¿ENTONCES? 

Muy respetuosos los periodistas. Indudablemente.

¿Entónces Sres. de Globovision?

Por: Magda Mascioli G. 

¿ENTÓNCES SRES DE GLOBOVISION?

 ¿DONDE LA RESPONSABILIDAD?

¿CUÁL DE TODAS LAS NOTICIAS ES LA VERDADERA? 

¿LA DECLARACIÓN DEL JEFE DE PROTECCION CIVIL 
QUE PASARON EN VIVO POR ESE CANAL?

¿LA PRIMERA FOTO QUE PUBLICARON EN SU PORTAL Y EN NOTICIAS24?
Foto que ya eliminaron por cierto. 

¿O ESTA NOTICIA CON OTRA FOTO?


¿CUÁL ES LA VERDADERA INFORMACIÓN?

¿Y USTEDES SON LOS QUE HABLAN DE VENEZOLANA DE TELEVISIÓN? 

¿DIFERENCIAS?

Chavez 1998 vs. Chavez 2012


Para quienes vivimos en Caracas












Tomado del portal de Noticias 24. 

La foto del lado izquierdo es la Francisco Fajardo a la altura de Altamira. 

http://www.noticias24.com/venezuela/noticia/122577/constantes-lluvias-mantienen-en-alerta-a-distintos-estados-del-territorio-nacional/

¡Te lo tengo!

http://bit.ly/RhgrEj

La nueva franela


Jorge Luis Borges



El 24 de agosto de 1899, a los ocho meses de gestación, nace en Buenos Aires Jorge Luis Borges en casa de Isidoro Acevedo, su abuelo paterno. Es bilingüe desde su infancia y aprenderá a leer en inglés antes que en castellano por influencia de su abuela materna de origen inglés.

  
Georgie, como es llamado en casa, tenía apenas seis años cuando dijo a su padre que quería ser escritor. A los siete años escribe en inglés un resumen de la mitología griega; a los ocho, La visera fatal, inspirado en un episodio del Quijote; a los nueve traduce del inglés "El príncipe feliz" de Oscar Wilde.

En 1914, y debido a su ceguera casi total, el padre se jubila y decide pasar una temporada con la familia en Europa. Debido a la guerra, se instalan en Ginebra donde Gerorgie escribirá algunos poemas en francés mientras estudia el bachillerato (1914-1918). Su primera publicación registrada es una reseña de tres libros españoles escrita en francés para ser publicada en un periódico ginebrino. Pronto empezará a publicar poemas y manifiestos en la prensa literaria de España, donde reside desde 1919 hasta 1921, año en que los Borges regresan a Buenos Aires. El joven poeta redescubre su ciudad natal, sobre todo los suburbios del Sur, poblados de compadritos. Empieza a escribir poemas sobre este descubrimiento (1), publicando su primer libro de poemas, Fervor de Buenos Aires (1923). Instalado definitivamente en su ciudad natal a partir de 1924, publicará algunas revistas literarias y con dos libros más, Luna de enfrente Inquisiciones, establecerá ya en 1925 su reputación de jefe de la más joven vanguardia.
  
En los treinta años siguientes, Georgie se transforma en Borges; es decir: en uno de los más brillantes y más polémicos escritores de nuestra América. Cansado del ultraísmo (escuela experimental de poesía que se desarrolló a partir del cubismo y futurismo) que él mismo había traído de España, intenta fundar un nuevo tipo de regionalismo, enraizado en una perspectiva metafísica de la realidad. Escribe cuentos y poemas sobre el suburbio porteño, sobre el tango, sobre fatales peleas de cuchillo ("Hombre de la esquina rosada" (2),"El Puñal" (3)). Pronto se cansará también de este ismo y empezará a especular por escrito sobre la narrativa fantástica o mágica, hasta punto de producir durante dos décadas, 1930-1950, algunas de las más extraordinarias ficciones de este siglo (4) (Historia universal de la infamia,1935; Ficciones, 1935-1944; El Aleph, 1949; entre otros).

  
En 1961 comparte con Samuel Beckett el Premio Formentor otorgado por el Congreso Internacional de Editores, y que será el comienzo de su reputación en todo el mundo occidental. Recibirá luego el título de Commendatore por el gobierno italiano, el de Comandante de la Orden de las Letras y Artes por el gobierno francés, la Insignia de Caballero de la Orden del Imperio Británico y el Premio Cervantes, entre otros numerosísimos premios y títulos.

Una encuesta mundial publicada en 1970 por el Corriere della Sera revela que Borges obtiene allí más votos como candidato al Premio Nobel que Solzhenitsyn, a quien la Academia Sueca distinguirá ese año.

  
El 27 de Marzo de 1983 publica en el diario La Nación de Buenos Aires el relato "Agosto 25, 1983", en que profetiza su suicidio para esa fecha exacta. Preguntado tiempo más tarde sobre por qué no se había suicidado en la fecha anunciada, contesta lisamente: "Por cobardía". Ese mismo año la Academia sueca otorga el Premio Nobel a William Golding; uno de los académicos denuncia la mediocridad de la elección. Todos siguen preguntándose por qué Borges es sistemáticamente soslayado. El premio a Golding parece dar la razón a los que dudan de que los académicos suecos sepan realmente leer.

Jorge Luis Borges murió en Ginebra el 14 de junio de 1986.

(Adaptado del libro "Ficcionario" de Emir Rodríguez Monega)

Weil


Literario


Por: literario - Hace días concebí el propósito de leer nuevamente a Albert Camus. Esta vez lo haría en la edición de las Obras Completas, traducidas y prologadas por Federico Carlos Sáinz de Robles, hijo. Se trata de una edición de la editorial Aguilar, de 1959. Las veces que había leído alguna obra de Albert Camus, lo había hecho a través de alguna obra suelta, obras que fui perdiendo a lo largo de los avatares de de mi vida.  Cuando decidí recopilar nuevamente las obras de Camus, me encontré con la triste realidad de cómo en el país eso es empresa casi imposible. Una obra tan conocida y difundida como "La Peste" no era posible conseguirla en las principales librerías del país.  No quedaba más remedio que detenerse en los puestos de "libros viejos", libros de segunda mano, libros que tienen detrás de sí una historia, hasta llegar a parar en uno de esos puestos raros, a la espera que un bicho raro los vuelva a adquirir en posesión, para volver a tejer, con ellos, una historia.
 
Una mañana, en uno de los patios de la Facultad, me encontraba hablando con uno de mis alumnos. Se trata de un muchacho prodigiosamente inteligente, con una fina y atinada sensibilidad para la poesía. Era un muchacho que había nacido y crecido en el barrio "El Nazareno", de Petare.  Inteligente y sensible como pocos, aunque dominado por la pereza propia de los bohemios y de los que no sienten la necesidad de hacer cosas "útiles" y "productivas". A veces es bueno no ver la vida en términos de finanzas y de transacciones bancarias. 
 
Comentándole sobre los autores más decisivos en mi vida, llegamos a Albert Camus, y aproveché para decirle cómo en este triste país no era posible conseguir, al menos por las vías normales, una obra de ese autor. Me comentó, entonces, que tenía un amigo librero, que posiblemente tendría el libro. Nos despedimos y salió. Una hora después, quizá dos, me llamó por teléfono y me preguntó que si todavía estaba en la Facultad.  Le dije que sí, pero que ya iba de salida. Me pidió que lo esperara cinco minutos. Al poco tiempo apareció, con una bolsa en las manos.  En la bolsa traía los dos tomos de las Obras Completas de Albert Camus. Pocas cosas en esta vida me causan ilusión, pero confieso que tener esos libros en mis manos no sólo representó un motivo de ilusión, sino la sensación profunda de tener en mis manos una realidad que, sin duda, era punto referencial fundamental en mi vida. Lo primero que hice, entonces, fue leer las sendas introducciones del traductor, teniendo la sensación de encontrarme de la mano de un veterano, de un profundo conocedor que me conducía por parajes completamente desconocidos para mí.
 
Hace días concebí el propósito de leer nuevamente a Albert Camus.  Esta vez comenzaría por "El extranjero", que en mi edición no es "El extranjero", sino "El extraño". No sé francés como para saber cuál de los dos calificativos es el más conveniente a la traducción del original.  Pero de lo que sí estoy seguro es que el término "extraño" quizá tenga un contenido más subjetivo, más íntimo, más existencial, en definitiva. "El extraño" o "El extranjero", esa narración es una de las más extraordinarias que he podido leer hasta ahora.  Anoche, después de encontrar el momento propicio, por fin comencé a leerlo nuevamente. A propio intento quise hacer coincidir el inicio de la lectura con la celebración de los cincuenta años de la muerte de este hombre, punto de referencia esencial para llegar a conocer el verdadero alcance de la realidad del siglo XX, porque la suya no sólo fue una literatura como arte sin más; la suya no fue una filosofía a la que luego fue posible etiquetar como existencialista; la suya fue una literatura y una filosofía existencialista, sí, pero, sobre todo, una filosofía de la historia, una metafísica de la historia en la que quiso desentrañar lo que había más allá de los simples acontecimientos que desnudaron la barbarie de un siglo. 
 
"El extranjero", como todas las obras de Albert Camus, no es para ser leído de un tirón, porque en cada palabra, en cada personaje, en la descripción de cada escenario, cada lector, avisado o no, puede tener la posibilidad de encontrarse como en una cantera, de la que puede extraer cosas insospechadas. Anoche, cuando comencé a leer el relato, me llamó poderosamente la atención no sólo el relato en primera persona, sino la capacidad de penetrar en la realidad interior de cada personaje a partir de un detalle insignificante de su porte exterior: el telegrama, el jefe que no recibe con agrado los dos días de ausencia laboral, el director del geriátrico, el conserje, la enfermera que velaba el cadáver de su madre, los ancianos amigos de su madre, los miembros del cortejo fúnebre, el cura y los monagos... Pero de manera especial, Thomas Pérez, el amigo íntimo de su madre. Todos ellos son vistos íntimamente por el narrador, excepto su madre. Hay en él una resistencia a ver el cadáver, incluso cuando se lo proponen por última vez.

Aristóteles

Además, es evidente que está en mejores condiciones para juzgar aquel que ha oído, como si se tratase de un litigio, todos los argumentos opuestos.
ARISTÓTELES

Metáfora de un cansancio


Espere unos segundos y vea quienes saludan desde los dos cuadritos...


¡Plazo vencido!



Francisco I

Nada me queda, de todas mis cosas, sino el honor y la vida que se ha salvado. -Tras la derrota de Pavía-
FRANCISCO I