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sábado, 7 de julio de 2012

Cuando la dictadura franquista temía más a los lápices que a las balas


Por: Alfred López -

Autocaricatura de Carlos Gómez Carrera 'Bluff' de 1930 (laopinioncoruna) 

Sabido es que la necesidad crea ingenio y muchos fueron los artistas que echaron mano de su talento, inteligencia para ingeniárselas y decir entre líneas y con un doble lenguaje lo que no se podía.

Este mismo era el caso de los caricaturistas que tan de moda se pusieron durante la primera mitad del siglo XX. La Guerra Civil española hizo agudizar el ingenio de los dibujantes de viñetas de ambos bandos, creando una magnífica cantera de humoristas gráficos.

Pero como pasa en todas las guerras, un bando fue el ganador y el otro quedó oprimido y sometido al injusto castigo de pasar penurias y pagar con la cárcel por el simple hecho de pensar diferente.

Cabe destacar la historia de Carlos Gómez Carrera, un dibujante de viñetas cómicas nacido en Madrid en 1903 y que se convirtió en un auténtico azote para los franquistas, gracias a su mordaz e inteligente doble sentido.

Fue conocido bajo el apodo de 'Bluff' y sus dibujos se incluían en las publicaciones más importantes de la época.

El inicio de la guerra hizo que Bluff se trasladase hasta Valencia con su familia, desde donde tenían que embarcarse rumbo al continente americano, pero acabó por aceptar una oferta para realizar sus famosas viñetas y terminó quedándose a vivir en la capital del Turia.
Caricatura de un amanerado Franco según Carlos Gomez 'Bluff' (feco-spain) 

Antológica fue la caricatura que realizó del General Franco en la publicación La Traca, en la que lo dotó de unos rasgos totalmente amanerados y en el que pendía una ristra de plátanos sobre su cabeza mientras pensaba: " ¡Ay! Cuando veo de cerca ciertas cosas, ¡cómo me acuerdo de Marruecos!"

Pero como era de esperar, tras el final de la guerra fue detenido el 28 de abril de 1939 y, como otros miles de intelectuales y artistas que no comulgaban con las ideas franquistas, acabó en prisión.

La Cárcel Modelo de Valencia fue el destino penitenciario al que lo llevaron a cumplir condena, después de ser llevado primero al Reformatorio de Adultos de Alicante (actual Palacio de Justicia), lugar por el que pasaban la mayor parte de los presos políticos.

Los presos de la cárcel eran obligados a colaborar en una publicación llamada Redención y que era editada por la propia Dirección Gral. de Prisiones, en la que los reclusos escribían textos (la mayoría relatos o poesía) y en la que Carlos Gómez pudo colocar sus dibujos creando las aventuras de un personaje llamado 'Don Canuto, ciudadano peso bruto' con la que entretenía a los lectores con su fina ironía.

Pero poco tardaron las autoridades en darse cuenta del doble lenguaje y sentido de los dibujos utilizado por Bluff en las tiras cómicas que publicaba, prohibiéndole seguir realizándolos y siendo juzgado por rebelión y acusado de ser un dibujante satánico.

La última viñeta dibujada por él y publicada fue una que representaba a dos pescadores que se peleaban por un mismo pescado. El dibujo fue claramente interpretado por las autoridades del régimen como la clara pelea por el poder que estaban ejerciendo en esos momentos  tanto los sectores Carlistas como falangistas.

 
Última viñeta que dibujó y publicó Bluff en el semanario Redención (laopinioncoruna)

Esto le llevó hasta el paderón de fusilamiento el 28 de junio de 1940, muriendo acribillado a balazos contra la tapia del cementerio de Paterna.

Unas balas que quisieron hacer callar un arma mucho más poderosa y peligrosa: un lapicero utilizado por uno de los artistas gráficos más inteligentes y mordaces que existían y que murió a la joven edad de 37 años por culpa de la intolerancia de aquellos que ganaron una guerra que jamás debió haber comenzado.

Tomado de: http://es.noticias.yahoo.com