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sábado, 5 de mayo de 2012

Enriquezca su Vocabulario













FALTRIQUERA
  • Bolsillo de las prendas de vestir.
  • Bolsillo que se atan las mujeres a la cintura y llevan colgando debajo del vestido o delantal. 
  • Cubillo, palco de los teatros antiguos.
  • Rascar, o rascarse, alguien la faltriquera - Soltar dinero, gastar, comúnmente de mala gana. Tener alguien en la faltriquera - Tener a alguien en el bolsillo.

POYO

  • Banco de piedra, yeso u otra materia, que ordinariamente se fabrica arrimado a las paredes, junto a las puertas de las casas de campo, en los zaguanes y otras partes.
  • Derecho que se abonaba a los jueces por administrar justicia.

RUBICUNDO, DA

  • Rubio que tira a rojo.
  • Dicho de una persona: De buen color y que parece gozar de completa salud.
  • Dicho del pelo: Que tira a colorado.

MESAR
Arrancar los cabellos o barbas con las manos.

CODICILO

  • Antiguamente, y hoy en Cataluña, toda disposición de última voluntad que no contiene la institución del heredero y que puede otorgarse en ausencia de testamento o como complemento de él.
  • Documento en que se contienen tales disposiciones.

NUNCIO

  • Encargado de llevar aviso, noticia o encargo de una persona a otra, enviado a esta para tal efecto.
  • Representante diplomático del Papa, que ejerce además, como legado, ciertas facultades pontificias.
  • Anuncio o señal.
  • El viento del sur suele ser en Madrid nuncio de lluvia.

HIRSUTO, TA
  • Dicho del pelo: Disperso y duro. Cubierto de pelo de esta clase o de púas o espinas.
  • De carácter áspero.

CANÍCULA

  • Período del año en que es más fuerte el calor.
  • Tiempo del nacimiento helíaco de Sirio, que antiguamente coincidía con la época más calurosa del año, pero que hoy no se verifica hasta fines de agosto.

CELLISCA
Temporal de agua y nieve muy menuda, impelidas con fuerza por el viento.

OMINOSO, SA
Azaroso, de mal agüero, abominable.

MISÁNTROPO, PA
Persona que, por su humor tétrico, manifiesta aversión al trato humano.

ACEBO

  • Árbol silvestre de la familia de las Aquifoliáceas, de cuatro a seis metros de altura, poblado todo el año de hojas de color verde oscuro, lustrosas, crespas y con espinas en su margen, flores blancas y fruto en drupa rojiza. Su madera, que es blanca, flexible, muy dura y compacta, se emplea en ebanistería y tornería, y de su corteza se extrae liga para cazar pájaros.
  • Madera de este árbol.

ABSTRUSO, SA
Recóndito, de difícil comprensión o inteligencia.

ARDITE

  • Moneda de poco valor que hubo antiguamente en Castilla.
  • Cosa insignificante o de muy poco valor.
  • No dársele a alguien un ardite.

GACHA

  • Masa muy blanda que tira a líquida.
  • Cuenco (‖ recipiente de barro).
  • Comida compuesta de harina cocida con agua y sal, que se puede aderezar con leche, miel u otro aliño.
  • Lodo, barro.
  • Halagos, caricias, mimos.
  • Hacerse alguien unas gachas. Expresar el cariño con demasiada melosidad y enternecimiento.

BOCA DE GACHAS

  • Persona que habla con tanta blandura que no se le entiende.
  • Persona que hace mucha saliva, salpicando con ella cuando habla.

ENDECHA

  • Canción triste o de lamento.
  • Combinación métrica que se emplea repetida en composiciones de asunto luctuoso por lo común, y consta de cuatro versos de seis o siete sílabas, generalmente asonantados.

Llull

Después de gran guerra, gran paz; después de paz débil, gran guerra. LLULL, Ramon

Esta noche

Por: Luis Ugalde - “El Evangelio tiene luces que de golpe se encienden en la oscuridad…” Luces que iluminan con elocuente claridad las situaciones de nuestras vidas, sin que la distancia de los siglos disminuya su sabiduría. Venezuela las necesita con urgencia. 

“Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres”. Así empieza la parábola o cuento que inventa Jesús para enseñarnos el valor de la insistencia en la oración (Lucas 18,2). Aquí tenemos no sólo un juez, sino todo un ejército servil dedicado a someter la justicia y la verdad a los intereses del poder. Desde el Gobierno acusan al coronel-juez Aponte Aponte de delincuente y traidor a la patria. Por supuesto, él confiesa prácticas suyas y del poder a lo largo de una década que son delitos y traición a la nación, “sin temor a Dios ni a los hombres”. No tenemos razones para pensar que estas confesiones sean falsas, sino todo lo contrario, ni para creer que vayan a corregirlas quienes, acusados por él, siguen en el disfrute del poder ilimitado.

Jesús nos presenta también otra parábola de un hombre rico y poderoso que con sus graneros reventados de cosecha se siente dueño ilimitado de la vida y de los bienes. No importa la procedencia lícita o no de la cosecha, se siente poderoso y se pregunta qué voy a hacer para disfrutarlo. Se respondió (se responde) a sí mismo: “Haré lo siguiente, derribaré los graneros y construiré otros mayores en los cuales meteré mi trigo y mis bienes. Después me diré: Querido amigo, tienes acumulados muchos bienes para muchos años; descansa, come, bebe y disfruta”. (Lucas 12,16-19). Cuando se sentía así, Dios le hizo saber cuán pequeña es la distancia entre el poder y la nada: “Pero Dios le dijo: ¡Necio, esta noche te reclamarán la vida! Lo que has preparado ¿para quién será?”. Y concluye: “Así le pasa al que acumula tesoros para sí y no es rico a los ojos de Dios” (Luc. 12,20-21).

La conciencia es expulsada por la lujuria del poder y de la riqueza, pero reaparece en el umbral de la muerte o de la desgracia política: ayer ministro o gobernador, y hoy preso o sepultado; ayer empresario mimado, y hoy despojado y acusado; ayer revolucionario condecorado, y hoy traidor en fuga. La parábola ayuda a ver lo criminal de la política sin ética, lo fugaz del poder y llama a actuar siempre con conciencia en defensa de la verdad y de la vida del otro. Es la única cosecha que no se pierde, ni la arrebata el enemigo.

Impresiona la lista de nuestros “revolucionarios” prepotentes que de la noche a la mañana murieron o cayeron en desgracia; están en el cementerio, en la cárcel, en el exilio y son perseguidos por sus amigos y protectores de ayer: Velásquez Alvaray, Mackled, Fernández, Carlos Escarrá, Lina Ron, Jesús Aguilarte, Danilo Anderson, Wilmer Moreno, Aponte Aponte, Tascón… La desmesura del poder la vivimos y sufrimos todos los días. Los oímos proclamar que la revolución justifica todo y no tiene límites, ni necesita argumentos ni justificaciones, fuera de sí misma. Los vemos atropellar, interpretar y cambiar la Constitución y las leyes a conveniencia del poder y con su dedo supremo ensalzar o anular a las personas o acusarlas arbitrariamente. Pero en el momento menos pensado Dios nos dice: ¡Necio, esta noche has de morir y rendir cuentas! De poco sirve suplicar prórrogas.


No somos quién para juzgar las conciencias y las intenciones de los demás, pero sí tenemos obligación de juzgar los terribles efectos que ha tenido la borrachera del poder revolucionario constituido en suprema ley de sí mismo. ¡Cuántos presos, despojados y exiliados injustos! ¡Cuántos millones de afectados por el desgobierno, corrupción y desastres, cuya reparación tomará años! Llegó la noche, el plazo para ver y padecer los efectos de promesas y decisiones insensatas y el fin indeseado. También la hora de reconstruir la decencia, la justicia y el poder como servicio.

Pero la potencial locura del poder, con sus arbitrariedades, atropellos y destrucción, no es patrimonio de un solo color político, y reconstruir a Venezuela es reconocer la noche en que estamos metidos con los terribles efectos del poder desbocado que no se detiene ante ninguna consideración moral. La reconstrucción exige una nueva primavera de la conciencia y de la responsabilidad en todos los ámbitos.

Alegría de tísico

Este jueves 3 de mayo, las autoridades financieras del chavismo celebraron el “descenso” de la inflación en abril. Según el Banco Central de Venezuela el IPC del Área Metropolitana de Caracas en abril aumentó 0,8%, el más bajo nivel desde julio de 2007, para un acumulado en cuatro meses de 4,4% y de 23,6% para los últimos 12 meses. Sin embargo, en realidad esto es una alegría de tísico. Para comenzar, la inflación en Venezuela sigue siendo la más alta de la región y una de las más elevadas del mundo. Un indicador más realista del alza de precios es el Núcleo Inflacionario, el cual aumentó casi el doble del IPC-AMC y cerró en 1,6% en abril y acumula 6,1% en lo que va de año. Esto corrobora que la inflación está fuertemente reprimida. Para continuar, la anunciada desaceleración de la inflación de estos cuatro meses de 2012, no viene aparejada con medidas estructurales que la hagan sostenible ya que ni está soportada por un incremento de la oferta de bienes y servicios ni mucho menos por un incremento de la productividad nacional. Lo cierto es que la menor inflación es consecuencia, por un lado, del efecto inmediatista y artificial de la entrada en escena de la Ley de Costos y Precios “Justos”. Una Ley que regula los precios de unos 19 rubros por debajo de los costos de producción (y que puso una espada de Damocles sobre toda la cadena productiva, distribuidora y comercializadora del país), y que en el corto plazo habría “logrado” una deflación en el subgrupo Cuidado Personal de 5,7%. La perniciosa Ley de Costos y Precios “Justos”, al ocultar los costos verdaderos, está logrando correr la arruga de una política económica basada en gasto que siempre terminará en mayor inflación. Incluso esto, de cierta forma, es reconocido por el mismo ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani quien afirma que si no fuera por dicha Ley, la inflación nacional en abril habría sido 1,8%. A confesión de parte, relevo de pruebas. Por último, en la anunciada desaceleración de la inflación también contribuyó una serie de programas de subsidios de carácter electorero, como lo es Mi Casa Bien Equipada, lo cual habría impulsado la caída de precios del subgrupo Bienes y Servicios para el mantenimiento del Hogar (-6,8%). Lamentablemente, esta tendencia hacia un descenso de la espiral inflacionaria en base a la coerción, represión y medidas populistas no es sostenible, amén de que genera graves desajustes, que impulsan, entre otras consecuencias la escasez. Esto se confirma con el salto de cuatro puntos porcentuales en el Indicador de Escasez, que llegó a 14,8% en abril. En el corto plazo, mientras el Gobierno promueve una artificial desaceleración del incremento de los precios, los venezolanos tendrán que acostumbrarse a una pérdida en la variedad, calidad y cantidad de bienes y servicios. 
 • Disponible en inglés en: www.veneconomy.com a partir de las 4:00 p.m.

Séneca

No tengamos envidia de los que están encaramados, porque lo que nos parece altura es despeñadero. SÉNECA, Lucio Anneo