miércoles, 25 de abril de 2012

El Ejecutivo

Un exitoso hombre de negocios se estaba haciendo viejo y sabía que era el momento de elegir un sucesor para hacerse cargo del negocio. En lugar de elegir a uno de sus gerentes o uno de sus hijos, decidió hacer algo diferente. Él llamó a todos los jóvenes ejecutivos de su compañía en conjunto. Dijo: Es hora de que me retire y elegiré el próximo Director. He decidido elegir a uno de ustedes. Los jóvenes ejecutivos se sorprendieron, pero continuó el jefe. Hoy voy a dar a cada uno de ustedes una semilla- una muy especial semilla. Quiero que planten la semilla, le pongan agua y vuelvan aquí dentro de un año con lo que ha crecido de la semilla que les he dado. Luego juzgaré las plantas que traigan y el dueño de la planta que yo elija será el próximo Director. Un hombre, llamado Alberto, estaba allí ese día y al igual que los otros, recibió una semilla. Fue a su casa y con entusiasmo le contó a su esposa la historia. Ella le ayudó a conseguir un pote, la tierra, la composta y plantó la semilla. Todos los días, añadía agua y miraba si había crecido algo la planta. Después de unas tres semanas, algunos de los otros ejecutivos comenzaron a hablar de sus semillas y de las plantas que comenzaban a crecer. Jim miraba su semilla, pero nada que crecía. Tres semanas, cuatro, cinco semanas pasaron, todavía nada. Por ahora, otros hablaban de sus plantas, pero Alberto no tenía una planta y se sentía un fracasado. Pasaron seis meses - aún no había nada en el pote de Alberto. Sólo sabía que había dañado su semilla. Todo el mundo tenía árboles y plantas altas, pero él no tenía nada. Alberto no le dijo nada a sus colegas, sin embargo, mantuvo regando y fertilizando la semilla, él- deseaba que la semilla creciera. Un año pasó y por último todos los jóvenes ejecutivos de la empresa trajeron sus plantas delante del Director general para la inspección. Alberto le dijo a su esposa que no iba a llevar un pote vacío. Pero ella le pidió que fuera honesto acerca de lo sucedido. Alberto se sintió mal, pensó que iba a ser el momento más embarazoso de su vida, pero sabía que su esposa estaba en lo cierto. Tomó su pote vacío y lo llevo a la sala de juntas. Cuando alberto llegó, se sorprendió de la variedad de plantas cultivadas por los demás ejecutivos. Eran hermosas, en todas las formas y tamaños. Alberto puso el pote vacío en el suelo y muchos de sus colegas se rieron, algunos sentían pena por él. Cuando el Director llegó, examinó la habitación y saludó a sus jóvenes ejecutivos. Alberto sólo trató de esconderse en la parte posterior. Vaya, qué grandes plantas, árboles y flores que han crecido, dijo el Director. ¡Hoy en día uno de ustedes será nombrado Director en reemplazo mío! De repente, el Director vio a Alberto en el fondo de la sala con su pote vacío. Ordenó al Gerente Financiero traerlo al frente. Alberto estaba aterrorizado. Pensaba: ¡El Director sabe que soy un fracaso! ¡Tal vez me va a despedir! Cuando Alberto llegó a la parte delantera, el Director le preguntó qué le había pasado a la semilla. El le contó la historia. El Director pidió a todos sentarse, excepto Alberto. Lo Miró , y luego anunció a los jóvenes ejecutivos: ¡He aquí a un lado su nuevo Director! ¡Su nombre es Alberto!... Alberto no lo podía creer. ¿Cómo podía ser el nuevo Director? Dijeron los otros. A continuación, dijo el Director: Hace un año, les di a todos en esta sala una semilla. Yo les dije que tomaran la semilla, la plantaran, la regaran con agua y la trajeran de vuelta a mi hoy. Pero yo les di a todos semillas muertas - no era posible que crecieran. Todos ustedes, a excepción de Alberto, me han traído árboles, plantas y flores. Cuando encontraron que la semilla que yo les di no crecía, la sustituyeron por otra semilla. Alberto fue el único con el coraje y la honestidad que me trajera un pote con mi semilla que le di. Por lo tanto, ¡Él es el que será el nuevo Director! 

ENTONCES RECUERDA Y REFLEXIONA: 
* Si plantas honestidad, recogerás confianza. 
* Si plantas bondad, cosecharás amigos. 
* Si plantas humildad, cosecharás grandeza. 
* Si plantas perseverancia, cosecharás felicidad. 
* Si plantas perdón, cosecharas la reconciliación. 
* Si trabajas duro, cosecharás el éxito.

Ex post facto

Ahora resulta que más importante que curar la enfermedad es tapar una verdad que estremece los propios cimientos del sistema. Si lo que dice Aponte Aponte es falso entonces ¿por qué no se realiza una investigación independiente e imparcial? Ex post facto o lo que es lo mismo después del hecho esa ha sido la respuesta de los personeros del régimen a las declaraciones dadas por el ex magistrado Aponte Aponte a un canal de televisión de Miami. El por qué de esa reacción tardía se debe a que en el oficialismo nadie puede declarar sin que haya recibido primero las señas del manager. Pero como éste no está en sus mejores condiciones hubo que esperar hasta que las señales de humo llegasen desde La Habana. Las señales no abordan el tema de fondo, es decir la corrupción del sistema judicial y la presencia del narcotráfico en altas esferas militares. Estas se limitan a tratar de relacionar de manera alambicada a Aponte con la alternativa democrática y a calificarlo de traidor, bandido, vendido etc. Pero entre las declaraciones de último minuto merece destacar las de la defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez quien no tuvo empacho en afirmar que Aponte era culpable de: "atentar contra las instituciones, establecer matrices de opinión que tienen meses impulsándose desde afuera para perturbar la paz interna de nuestro país". Ahora resulta que más importante que curar la enfermedad es tapar una verdad que estremece los propios cimientos del sistema. Si lo que dice Aponte Aponte es falso entonces ¿por qué no se realiza una investigación independiente e imparcial? Pero las que no pueden ser mentira son aquellas declaraciones en las que el magistrado se inculpa a si mismo. Cuando la mentira se convierte en política de Estado se va tejiendo una realidad que poco a poco confunde a los propios actores que ya no saben distinguir qué es lo cierto y lo inventado, y por eso esperan siempre que el compás se los dé el director de la orquesta y en su ausencia, cuando lo hacen los cubanos, hacen que hasta el fiel Maduro peque de homofobia. Por más que sigan en el laberinto de las mentiras la verdad siempre termina por salir a flote desenmascarando a todos los fariseos. Envíe sus comentarios a editor@analitica.com Ver más en: www.analitica.com