Ustedes han oído que se dijo:«Amarás a tu prójimo y no harás amistad con tu enemigo». Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores, para que así sean hijos de su Padre que está en los Cielos. Porque Él hace brillar su sol sobre malos y buenos, y envía la lluvia sobre justos y pecadores. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué mérito tiene? También los cobradores de impuestos lo hacen. Y si saludan sólo a sus amigos, ¿qué tiene de especial? También los paganos se comportan así. Por su parte, sean ustedes perfectos como es perfecto el Padre de ustedes que está en el Cielo.
Es Palabra de Dios ORACIÓN Me acojo al Poder del Santísimo nombre de Jesús ante el cual toda rodilla se dobla, en el cielo, en la tierra y en el infierno, y proclamo: Jesucristo es el Hijo de Dios para Gloria de Dios Padre. Amén. ORACIÓN Señor, por el poder de tu santísimo nombre, por los méritos de tu preciosa sangre, pasión, muerte y resurrección; por tus llagas santas y gloriosas, te pido esta gracia si conviene a tu designio y voluntad (petición). Amén.
“La amistad es algo sagrado, no se da sino entre gentes de bien que se estiman mutuamente, no se mantiene tan sólo mediante favores, sino también mediante la lealtad y una vida virtuosa. Lo que hace que un amigo esté seguro del otro es el conocimiento de su integridad. Tiene como garantía de ello la naturaleza de su carácter amable, su constancia y su confianza. No puede haber amistad donde hay crueldad, deslealtad, injusticia. Cuando se juntan los malos, siempre hay conspiraciones, jamás una asociación amistosa. No se aman, se temen; no son amigos, son cómplices”.
("El Discurso de la Servidumbre Voluntaria" - Etienne De la Boétie).