martes, 1 de noviembre de 2011

Animales e Insectos

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Ciudadano Venezolano:

"Si no decides cuáles son tus prioridades
y cuánto tiempo les dedicarás,
alguien lo decidirá por ti".
Anónimo

Los "demócratas" que apoyan al demócrata Pablo Pérez



ACCIÓN ¿DEMOCRÁTICA?:


Fuentes internas me hacen llegar los cuatro artículos modificados por el CDN del partido blanco en marzo del 2010 y presentados ante el Consejo Electoral el pasado noviembre de 2010. No les gusta que las directivas duren seis años, eliminen la convención nacional adeca y la expulsión o auto exclusión de aquellos que abandonen cargos o declaren contra las políticas acordadas. La mayoría de los miembros presentes del CEN en su momento aprobaría estas últimas medidas. ¿Lo habrán dicho adentro? ¿O no lo supieron? Oiremos.
Tomado de la columna de Nelson Bocaranda.

Comunicado de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela frente a la aprobación de la Ley de Arrendamiento



Las organizaciones abajo firmantes, miembros de todos los estratos sociales, profesionales del sector inmobiliario y afines, sentimos la obligación y el deber de dirigimos al país, con la finalidad de hacer público nuestro rechazo al proyecto de ¨Ley para la Regularización y Control de Arrendamientos de Viviendas¨, por considerar que la misma será nociva para toda la nación, indistintamente que hoy sean propietarios o inquilinos, y con quienes tenemos un deber insoslayable de entregarles una Venezuela próspera y viable, las generaciones futuras.

Queremos dejar constancia que hemos participado en las reuniones de parlamentarismo de calle, en las discusiones en la Comisión de Administración y Servicios de la Asamblea Nacional, en las cuales se nos permitió exponer nuestras ideas, conceptos y visiones. Sin embargo, por ser ésta una ley de alto contenido político e ideológico, nuestros esfuerzos fueron a oídos sordos.

Queremos alertar a la ciudadanía sobre las consecuencias y efectos de esta Ley:
- Los inquilinos que han participado han sido una minoría no representativa de la totalidad de los arrendatarios, quienes en verdad tienen la necesidad imperiosa de mantenerse en el arrendamiento en condiciones justas.

- El Estado está trasladando su obligación de dar vivienda a la población en general, a los propietarios de viviendas arrendadas.

- Esta ley interviene la esfera de los particulares para arrebatarles lo que por derecho les pertenece, violentando normas Constitucionales y tratados internacionales. Se está utilizando la expropiación como una sanción, lo que resulta contrario a derecho, confiscatorio y excesivo.

- La Ley está premiando a los ciudadanos incumplientes de sus obligaciones contractuales, a ciudadanos que han cometido ilícitos, como el delito de invasión contenido en el Código Penal.

- Esta Ley está creando un sistema para beneficiar solamente a un grupo de inquilinos de hoy, y está haciendo aún más pesada la carga a los venezolanos que necesiten vivienda en el futuro. Nadie invertirá sus ahorros en una vivienda para arrendar ni se construirán nuevas viviendas para el alquiler. Es la muerte del arrendamiento, y la agonía de la propiedad privada.

- Los grandes perjudicados son los sectores populares, en quienes se concentra la mayoría de los inmuebles arrendados, no sólo por los efectos directos de muchos de los artículos de la nueva ley, sino por la conflictividad que se generará en la relación entre venezolanos.

- Esta Ley obliga a vender la vivienda al inquilino por un precio ínfimo, en detrimento del patrimonio familiar de miles de propietarios venezolanos.

Hemos señalado que dada la crisis del déficit de viviendas es necesario tomar medidas, pero nunca aquellas que violen la Constitución Nacional al quitarle al ciudadano el fruto de su trabajo, esfuerzo y ahorro.

Reiteramos nuestro objetivo central de participar activamente en actividades que satisfagan las necesidades de las familias venezolanas, en especial la de la vivienda y su propiedad. Creemos que la aprobación de esta ley deja de lado el problema real de los casi tres millones de familias que esperan tener una vivienda. Sin un trabajo conjunto entre el Gobierno y las empresas e instituciones que han participado exitosamente en la construcción y promoción de viviendas en el país, eso no será posible.

Hoy queremos dejar claro ante el país, ante nuestros gobernantes, y legisladores que, aunque participamos y tratamos de abrir nuevas líneas de pensamiento, de formular nuevas ideas, sólo nos dejaron hablar, pero nunca nos escucharon. Por ello no podemos convalidar el contenido de esta nueva ley de arrendamiento de vivienda, pues constituye un zarpazo y la muerte del arrendamiento y peor aún, la muerte de la propiedad privada que garantiza la Constitución a todos los venezolanos.

Que la ciudadanía tenga la seguridad de que continuaremos en la lucha para que prevalezca el respeto a los derechos constitucionales y a la igualdad de todos, en un marco jurídico claro y estable; siendo parte de la solución a los problemas de vivienda que nos afectan. No descansaremos, aportaremos y diremos lo que tengamos y a quienes tengamos que decirle, que la solución de nuestros problemas pasa por la inserción y el aporte de todos y cada uno de los habitantes de estas tierras venezolanas, sin discriminación. Empeñados que cada familia venezolana tenga una vivienda digna y podamos vivir en un clima de paz y prosperidad.
Caracas, 28 de octubre de 2011 - ORGANIZACIONES FIRMANTES
Cámara Inmobiliaria de Venezuela
Asociación de Propietarios de Inmuebles Urbanos - APIUR
Cámara de Bienes Raíces
Alianza Nacional de Usuarios y Consumidores - ANAUCO
CEDICE Libertad
Observatorio Económico Legislativo de CEDICE
Sociedad de Tasadores de Venezuela - SOITAVE
Movimiento para la Defensa del Patrimonio Familiar
Comité de Defensa de la Vivienda en Alquiler - CODEVIVIAL
Red de propietarios de Viviendas en Alquiler

De Perez Reverte a Zapatero


No quiero, señor presidente, que se quite de en medio sin dedicarle un recuerdo con marca de la casa. En esta España desmemoriada e infeliz estamos acostumbrados a que la gente se vaya de rositas después del estropicio. No es su caso, pues llevan tiempo diciéndole de todo menos guapo. Basta sus más conspicuos sicarios a sueldo o por la cara, esos golfos oportunistas -gentuza vomitada por la política que ejerce ahora de tertuliana o periodista sin haberse duchado- que babeaban haciéndole succiones entusiastas, dicen si te he visto no me acuerdo mientras acuden, como suelen, en auxilio del vencedor, sea quien sea. Esto de hoy también toca esa tecla, aunque ningún lector habitual lo tomará por lanzada a moro muerto. Si me permite cierta chulería retrospectiva, señor presidente, lo mío es de mucho antes. Ya le llamé imbécil en esta misma página el 23 de diciembre de 2007, en un artículo que terminaba: «Más miedo me da un imbécil que un malvado». Pero tampoco hacía falta ser profeta, oiga. Bastaba con observarle la sonrisa, sabiendo que, con dedicación y ejercicio, un imbécil puede convertirse en el peor de los malvados. Precisamente por imbécil. Agradezco muchos de sus esfuerzos. Casi todas las intenciones y algunos logros me hicieron creer que algo sacaríamos en limpio. Pienso en la ampliación de los derechos sociales, el freno a la mafia conservadora y trincona en materia de educación escolar, los esfuerzos por dignificar el papel social de la mujer y su defensa frente a la violencia machista, la reivindicación de los derechos de los homosexuales o el reconocimiento de la memoria debida a las víctimas de la Guerra Civil. Incluso su campaña para acabar con el terrorismo vasco, señor presidente, merece más elogios de los que dejan oír las protestas de la derecha radical. El problema es que buena parte del trabajo a realizar, que por lo delicado habría correspondido a personas de talla intelectual y solvencia política, lo puso usted, con la ligereza formal que caracterizó sus siete años de gobierno, en manos de una pandilla de irresponsables de ambos sexos: demagogos cantamañanas y frívolas tontas del culo que, como usted mismo, no leyeron un libro jamás. Eso, cuando no en sinvergüenzas que, pese a que su competencia los hacía conscientes de lo real y lo justo, secundaron, sumisos, auténticos disparates. Y así, rodeado de esa corte de esbirros, cobardes y analfabetos, vivió usted su Disneylandia durante dos legislaturas en las que corrompió muchas causas nobles, hizo imposibles otras, y con la soberbia del rey desnudo llegó a creer que la mayor parte de los españoles -y españolas, que añadirían sus Bibianas y sus Leires- somos tan gilipollas como usted. Lo que no le recrimino del todo; pues en las últimas elecciones, con toda España sabiendo lo que ocurría y lo que iba a ocurrir, usted fue reelegido presidente. Por la mitad, supongo, de cada diez de los que hoy hacen cola en las oficinas del paro. Pero no sólo eso, señor presidente. El paso de imbécil a malvado lo dio usted en otros aspectos que en su partido conocen de sobra, aunque hasta hace poco silbaran mirando a otro lado. Sin el menor respeto por la verdad ni la lealtad, usted mintió y traicionó a todos. Empecinado en sus errores, terco en ignorar la realidad, trituró a los críticos y a los sensatos, destrozando un partido imprescindible para España. Y ahora, cuando se va usted a hacer puñetas, deja un Estado desmantelado, indigente, y tal vez en manos de la derecha conservadora para un par de legislaturas. Con monseñor Rouco y la España negra de mantilla, peineta y agua bendita, que tanto nos había costado meter a empujones en el convento, retirando las bolitas de naftalina, radiante, mientras se frota las manos. Ojalá la peña se lo recuerde durante el resto de su vida, si tiene los santos huevos de entrar en un bar a tomar ese café que, estoy seguro, sigue sin tener ni puta idea de lo que vale. Usted, señor presidente, ha convertido la mentira en deber patriótico, comprado a los sindicatos, sobornado con claudicaciones infames al nacionalismo más desvergonzado, envilecido la Justicia, penalizado como delito el uso correcto de la lengua española, envenenado la convivencia al utilizar, a falta de ideología propia, viejos rencores históricos como factor de coherencia interna y propaganda pública. Ha sido un gobernante patético, de asombrosa indigencia cultural, incompetente, traidor y embustero hasta el último minuto; pues hasta en lo de irse o no irse mintió también, como en todo. Ha sido el payaso de Europa y la vergüenza del telediario, haciéndonos sonrojar cada vez que aparecía junto a Sarkozy, Merkel y hasta Berlusconi, que ya es el colmo. Con intérprete de por medio, naturalmente. Ni inglés ha sido capaz de aprender, maldita sea su estampa, en estos siete años.

El Universal 01-11-2011













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