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martes, 18 de octubre de 2011

10 estrategias de control social



Magda Mascioli G. - Venezolano: adivine quiénes son los personajes que aplican estas estrategias. ¡Sea OBJETIVO!

1. La estrategia de la distracción - El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones - Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el demandante de las medidas que se desea hacer aceptar. El ejemplo más claro es crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el alza de impuestos o el aumento en los productos básicos.

3. La estrategia de la gradualidad - Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente ilógicas fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990. Estado pasivo, privatizaciones, desempleo en masa, salarios bajos, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir - Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. El público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá a mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad - La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discursos, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella fuera un deficiente mental, se obtendra una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión - Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones o inducir comportamientos.

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad - Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible". De esta forma, la distancia de la ignorancia que se planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar o acortar.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad - En esta estrategia se promueve en el público la creencia de que está de moda ser estúpido, vulgar e inculto- Para ejemplo de lo anterior están los llamados realities shows, con la participación de gente inculta y tonta y que además la hacen parecer exitosa, para que el público los trate de emular.

9. Reforzar la autoculpabilidad - Hacer creer al individuo que solamente él es el culpable de su propia desgracia, por causa de su insuficiencia de su falta de inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen - En México en el transcurso de los últimos 80 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las elites dominantes.

Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo.

Teoría del Capitalismo Popular


Teoría burguesa abiertamente apologética sobre la presunta transformación del actual capitalismo monopolista de Estado en un nuevo régimen social en el que desaparecen las clases y las contradicciones de clase, se "democratiza el capital" y se "nivelan los ingresos", se eliminan las crisis económicas, y el Estado capitalista se convierte en un "Estado, del bienestar general". Esta teoría alcanzó especial difusión a comienzos de la década de 1950-1960 en los países en que las masas trabajadoras sufren la opresión más dura de los monopolios, son objeto de los golpes más tremendos de la reacción política, y donde los ideólogos de la burguesía, sintiendo la relativa firmeza de sus posiciones, actúan como francos defensores del sistema capitalista. Mediante la descarada falsificación de los datos estadísticos y a pesar de todos los hechos de la realidad capitalista, los apologistas del "capitalismo popular" afirman que lo característico del capitalismo moderno consiste en una "transformación" profunda, en la eliminación de los límites y diferencias de clase entre los miembros de la sociedad, en la desaparición de los "antagonismos de clase" entre el obrero y el capitalista, en la existencia de la "unidad" y "armonía" de clases. Los actuales economistas burgueses presentan tres teorías para fundamentar sus afirmaciones. Dichas teorías son: 1) la "teoría de la dispersión" (dilución) de la propiedad, según la cual la aparición de un gran número de poseedores de pequeñas acciones ha dado origen a la "democratización del capital"; 2) la teoría de la "revolución de los gerentes", según la cual la clase de los capitalistas como poseedores absolutos de las empresas históricamente ha abandonado la escena y ha cedido su lugar a los empleados profesionales, a los "directores-managers"; 3) la teoría de la "revolución en los ingresos"; sus partidarios afirman que, en las condicionas del capitalismo actual, en la segunda mitad del siglo XX, ha tenido lugar una redistribución radical de los ingresos entre todos los grupos de la población han desaparecido los pobres y los ricos, y la sociedad se ha convertido en una "clase media" única y monolítica. En realidad, sin embargo, la existencia de cierta cantidad de pequeñas acciones en manos de la población de los países capitalistas la aparición de un enorme ejército de empleados en las corporaciones financiero- industriales y algunas conquistas sociales que la clase obrera obtiene como resultado de su tenaz lucha de clase, no significan ni mucho menos la "transformación del capitalismo" ni su conversión en "capitalismo democrático" o "popular". La verdad es que la teoría del "capitalismo popular" constituye una tentativa desembozada de los defensores del capital monopolista encaminada a justificar y embellecer el régimen capitalista, que se ha desacreditado, y a mantener entre millones de trabajadores de los países capitalistas, la fe en la inmutabilidad y el democratismo del sistema capitalista. Esta teoría tiene también por objetivo velar la esencia explotadora del capitalismo, cimentar el mito de que se han eliminado las contradicciones del viejo capitalismo y se ha acabado con la pobreza y la miseria, la lucha de clases y las crisis. La propaganda de la teoría del "capitalismo popular" es un testimonio de que sigue ahondándose la crisis del imperialismo actual, cuyos ideólogos ante los indiscutibles éxitos del socialismo, se ven obligados a embellecer la maltratada fachada del edificio capitalista y cubrirla con los ropajes propagandísticos del "capitalismo popular". La realidad capitalista impugna las mendaces elucubraciones de los ideólogos burgueses y de los revisionistas.
Tomado de: http://www.eumed.net/

La paciencia


La paciencia no es pasividad ante el sufrimiento, no reaccionar o un simple aguantarse: es fortaleza para aceptar con serenidad el dolor y las pruebas que la vida pone a nuestra disposición para el continuo progreso interno.

A veces las prisas nos impiden disfrutar del presente. Disfrutar de cada instante sólo es posible con unas dosis de paciencia, virtud que podemos desarrollar y que nos permitirá vivir sin prisas. La paciencia nos permite ver con claridad el origen de los problemas y la mejor manera de solucionarlos.

La paciencia es la virtud por la que soportamos con ánimo sereno los males y los avatares de la vida, no sea que por perder la serenidad del alma abandonemos bienes que nos han de llevar a conseguir otros mayores.

La paciencia es una virtud bien distinta de la mera pasividad ante el sufrimiento; no es un no reaccionar, ni un simple aguantarse: es parte de la virtud de la fortaleza, y lleva a aceptar con serenidad el dolor y las pruebas de la vida, grandes o pequeñas. Identificamos entonces nuestra voluntad con la de esa “chispa” divina de la que procedemos, y eso nos permite mantener la fidelidad en medio de las persecuciones y pruebas, y es el fundamento de la grandeza de animo y de la alegría de quien está seguro de hacer lo que le dicta su propia conciencia.

La paciencia es un rasgo de personalidad madura. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con calma a que las cosas sucedan ya que piensan que a las cosas que no dependen estrictamente de uno hay que darles tiempo.
La persona paciente tiende a desarrollar una sensibilidad que le va a permitir identificar los problemas, contrariedades, alegrías, triunfos y fracasos del día a día y, por medio de ella, afrontar la vida de una manera optimista, tranquila y siempre en busca de armonía.

Es necesario tener paciencia con todo el mundo, pero, en primer lugar, con uno mismo.

Paciencia también con quienes nos relacionamos más a menudo, sobre todo si, por cualquier motivo, hemos de ayudarles en su formación, en su enfermedad. Hay que contar con los defectos de las personas que tratamos –muchas veces están luchando con empeño por superarlos-, quizá con su mal genio, con faltas de educación, suspicacias... que, sobre todo cuando se repiten con frecuencia, podrían hacernos faltar a la caridad, romper la convivencia o hacer ineficaz nuestro interés en ayudarlos. El discernimiento y la reflexión nos ayudará a ser pacientes, sin dejar de corregir cuando sea el momento más indicado y oportuno. Esperar un tiempo, sonreír, dar una buena contestación ante una impertinencia puede hacer que nuestras palabras lleguen al corazón de esas personas.

Paciencia con aquellos acontecimientos que llegan y que nos son contrarios: la enfermedad, la pobreza, el excesivo calor o frío... los diversos infortunios que se presentan en un día corriente: el teléfono que no funciona o no deja de comunicar, el excesivo trafico que nos hace llegar tarde a una cita importante, el olvido del material del trabajo, una visita que se presenta en el momento más inoportuno. Son las adversidades, quizá no muy trascendentales, que nos llevarían a reaccionar quizá con falta de paz. En esos pequeños sucesos se ha de poner la paciencia.