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jueves, 1 de septiembre de 2011

El Universal 01-09-11


Guía de perplejos

Maimónides - Guía de perplejos


Tumba de Maimónides.

En Guía de perplejos se encuentra todo su pensamiento filosófico. Las ideas que muy probablemente influenciaron a Alfonso de la Torre en la Visión deleitable son:

  • Maimónides distingue tres grupos de seres creados:
    • los minerales, las plantas y los seres vivos (incluyendo al hombre), compuestos de materia y forma perecederas.
    • Las esferas y las estrellas, en las cuales la forma es permanente.
    • Los seres dotados de forma, pero sin materia, como son los ángeles.
  • Admite la creación como un acto conforme a la esencia divina, el cual abarca todos los seres, no tiene otro fin que a sí mismo y por lo tanto su duración es ilimitada.
  • Prueba la existencia de Dios a partir de argumentos aristotélicos, y afirma su unidad e incorporeidad.
  • El alma es una en esencia, pero tiene cinco facultades: la fuerza vital, los sentidos, la imaginación, el apetito (pasiones y voluntad) y la razón (libertad y entendimiento).
  • El entendimiento es la facultad que caracteriza al hombre, pero las demás le son comunes con la mayor parte de los animales. Éste puede ser pasivo (entendimiento material que sufre la acción de la vida orgánica, es inseparable del cuerpo e individual) o activo (adquirido o comunicado, separado del cuerpo).
  • Habla del estado profético, constituido por una iluminación superior a lo que cada uno puede aspirar que produce el máximum de ciencia y dicha, entendiendo la profecía como una emanación de Dios que se extiende por medio del intelecto a la facultad racional y después sobre la facultad imaginativa.
  • El hombre es libre y la libertad es una función de la inteligencia, y este intelecto, como forma del alma humana, es inmortal porque no necesita del alma para sus operaciones, sino que entiende separado absolutamente del cuerpo.
  • La resurrección de los cuerpos se debe a la fe pero la razón no la puede demostrar aunque tampoco negar y la admite como un milagro compatible con la creación.
  • El entendimiento constituye el verdadero fondo de nuestro ser, la parte inmortal del hombre y por eso el hombre debe encaminar todos sus actos a obtener la perfección suprema de esta facultad mediante el conocimiento de Dios; conocer y amar a Dios es el fin último de la vida.
  • El hombre es libre y esta libertad, actuando como tal, puede por sus solas fuerzas realizar el bien desinteresadamente.

Tomado de: http://es.wikipedia.org/

Libros y Letras


La trampa


Por: Rafael Grooscors Caballero - grooscors81@gmail.com - Tenemos la sospecha de que nuestros mensajes --para algunos, probablemente para muchos-- están desubicados en el tiempo y que el inconsciente nos arrastra hacia el pasado, en consonancia con la experiencia vivida. En una oportunidad dijimos que la unidad posible no era la unidad perfecta y solicitábamos una multiplicación de la MUD en tantas mesas como fuera exigible en orden a las características de la sociedad civil en pleno. Hablábamos de horizontalizar la acción, por contrario imperio al verticalismo de los partidos; de la necesidad de una conmoción nacional, de un estremecimiento inaudito, de la promoción de una sorprendente fuerza masiva, superior a la de la marcha del 11 de Abril del 2002, como para arrinconar, inerme, a los ductores del ilegítimo y tramposo régimen que nos oprime. Porque estamos convencidos de que “por las buenas” no lograremos superar la trampa. Luego dijimos: las primarias son secundarias y nos propusimos a desarrollar el tema de la denuncia, como agenda alternativa, distinta a la del oficialismo, persuadidos de que seguir la ruta por ellos trazada, nos llevaría, otra vez, a la trampa y seguiríamos perdiendo la “guerra”. Finalmente dimos en el blanco –según nuestra opinión-- al señalar que el CNE era un consejo desaconsejable y precisar que no podríamos embriagarnos de pacíficas vías electorales, si no obligábamos al régimen a permitir la sustitución de los Rectores del actual tribunal de elecciones y cambiar completamente las reglas del juego, para permitir una contienda civilizada y dejar al soberano decidir con transparencia su destino. Muchos nos han dicho que nos equivocamos cuando basamos nuestra apreciación de la trampa, en un fraude presuntamente organizado, fraguado, cometido por el régimen en ocasión al Referendum Revocatorio del 2004. “¡Que no hubo fraude!”, nos dicen, y justifican su criterio en múltiples informes de autorizados equipos de investigación que así lo demuestran, contrariando no sólo nuestra opinión, sino la de los millones de venezolanos que se sienten defraudados por la trampa continuada del régimen. Los informes referidos dicen, por ejemplo, que el salto de la configuración del REP para la fecha (Agosto del 2004) cuando, sorpresivamente, dos millones de “nuevos” venezolanos se acordaron de que debían inscribirse para votar, corresponde a jóvenes y mayores de 80 años rezagados, (re-za-ga-dos)... responsabilizados ahora, desde ese momento, de su obligación de participar en esa y en cualquier otra de las elecciones convocadas por el Poder Electoral. ¿Venezolanos arrepentidos, quienes entonces aparecieron votando por el socialismo? Y luego nos explican que la cuantiosa inversión en las máquinas y la tecnología de SMARMATIC y de las CAPTAHUELLAS se justificaba por el deseo, la voluntad del régimen, de dar mayor transparencia a la expresión del soberano, dada la importancia del evento para la historia de la República. Es decir, según esta justificación, el anterior sistema (INDRA, células fotoeléctricas) el cual, por cierto, permitió la elección de Chávez el 98 y su reelección el 2000-- no garantizaba suficientemente la intención fidedigna del voto del elector y su cualidad para su participación en la importante cita, convocada para decir SI o decir NO al trance revocatorio, inmediata y caprichosamente transformado en ratificatorio. ¡Vaya ironía! ¿Cuál era esa necesidad imperiosa de “meter” en el REP a los “rezagados” y de adquirir todo un nuevo sistema de votación, costosísimo y más bien de dudosa idoneidad, a más de revisar una por una, con lupa y meticuloso criterio excluyente, las firmas de los solicitantes del Referendum Revocatorio, -recurso constitucional único: derecho a revocar por parte de los mismos votantes que eligieron a un funcionario de la importancia de un Jefe de Gobierno- si no hubiera sido por la terca y tramposa disposición del régimen de decirles que NO a los que dijeran que SI? Porque al Presidente (revocado desde el 2004) lo habían electo, en el 98, Tres Millones Seiscientos Mil venezolanos y en el 2000 lo habían reelecto Tres Millones Setecientos Mil votantes, por lo cual, de acuerdo a lo dispuesto por el Artículo 72, de la Sección Segunda, del Capítulo IV de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, con tal de que “igual o mayor número de electores decidiere, luego de adecuadamente solicitado, a favor de la revocatoria de su mandato, se procedería al desconocimiento de su autoridad y a la convocatoria inmediata de un proceso emergente para sustituirlo”. Pero no se hizo así, (casi Cuatro Millones le pidieron que se fuera, sin contar los “inhabilitados” por las firmas planas y los que se abstuvieron, otros Cuatro Millones) sino que se inventó dar carácter Plebiscitario al evento y se utilizó al efecto la conducta servil de los “honorables” magistrados del TSJ, para reformar el texto constitucional y contrariar la intención del constituyente, transformando el carácter intrínseco del derecho del soberano a revocar y, más bien, colocando al gobierno en alevosas condiciones para ganarle al pueblo, precisamente, de modo y manera imperiosa de configurar la trampa en la cual, desde entonces, vivimos. Desde ese momento “cargamos” con un REP y un Sistema Electoral “inauditable” y aún cuando se han dado circunstancias extrañas, en el ámbito comicial –las elecciones parlamentarias del 2005; la reforma constitucional del 2007 y el mismo proceso de septiembre del año pasado— que señalaron al gobierno perdiendo consultas, para nada éste cedió en su voluntad de “atornillarse” monárquica y autocráticamente, por hoy y para siempre, desafiando las más elementales reglas del Estado de Derecho y de la Democracia, bajo un supuesto y falso respeto al ciudadano. Lo repetimos una vez más, a riesgo de que nuestras palabras puedan ser interpretadas como un llamado inconstitucional a la rebelión: si no sustituimos al actual Rectorado del CNE, para procurar su integración equilibrada, su justa cualidad técnica y profesional no parcializada, la limpieza de su “funcionariado” y la “sinceración” del REP, así como la revisión de todas las reglas estatutarias acordadas después del trance del 2004, tendremos “la guerra” perdida de antemano. El 2007 el pueblo le dijo que no a la reforma constitucional, pero el Presidente reformó la Constitución y se burló del soberano. El 26 de septiembre del 2010, el 52% de los votantes procuramos elegir a una Asamblea representativa de nuestra voluntad y el CNE se burló de nosotros y prefirió la otra voluntad, la del derrotado 48% para lograr casi las dos terceras partes de la integración del Cuerpo Legislativo con diputados del Gobierno. ¿Hay o no hay trampa, en el ejercicio continuado de las consultas al pueblo? ¿Seguiremos permitiendo la prolongación de esa trampa y correremos, irresponsablemente, el riesgo de ser nuevamente burlados por el revocado de turno en diciembre del 2012? ¿Podremos escoger con toda honestidad y pacíficamente, en primarias o en secundarias, un candidato que nos interprete, que entienda los sentimientos y aspiraciones de las grandes mayorías nacionales y lanzarnos con ese candidato a una contienda civilizada, para oponernos a la opción de la monarquía autocrática gobernante y esperar con paciencia franciscana que se nos reconozca una victoria, sin que ni siquiera, por pírrica que fuere, nos la permita el régimen? ¿Somos ingenuos o nos queremos engañar? ¿Cómo hacer para que los millones de venezolanos que se vienen absteniendo, fundamentalmente porque no creen en el sistema electoral y porque piensan, lógicamente, que su voluntad no será respetada, terminen participando y votando contra el socialismo trasnochado del actual régimen? ¿Aceptando como está al árbitro de la trampa, el CNE y su REP? ¿Qué nos pasa? ¿Conspiramos todos contra la verdad, falseamos la historia y le cerramos las puertas al futuro de esta Venezuela nuestra, a la que ya parece que no queremos? Respondámonos con seriedad: somos mayoría... pero tenemos que demostrarlo. Hay que desmontar la trampa y ganar de inmediato “la guerra” a los actuales dueños del Poder. Tenemos que vencer. Quince Millones de venezolanos nos observan. América y el mundo esperan coherencia de nosotros. La humanidad nos reclama ser dignos de la justicia y de la libertad. ¡Recuperemos la democracia ya o nos hundiremos en la tiranía! Una vez más, llegó la hora de las grandes decisiones. No esperemos que concluya el último minuto de esta hora crucial, para tomar oportunamente la decisión que más nos conviene. No sigamos engañándonos. No seamos ignorantes, ni tontos ni cobardes. Un paso al frente... y ¡a la carga!

De censos, censistas y censores


Por: Luis Marin - Una familia está maniatada en la sala de su casa y de repente el jefe de los secuestradores le pregunta al dueño: “Por favor, ¿me permite el teléfono?” La pregunta es absurda, como cualquier respuesta que pueda darse, por lo que la situación entra en el campo de l0 cómico. Los viejos profesores de Derecho usaban este chiste para ilustrar que el significado de las palabras depende del contexto en que se utilicen, so pena de caer en el absurdo; por eso causa gracia, sino conmiseración, que haya técnicos que declaren que las preguntas del Censo son las mismas que se han utilizado otras veces, aunque ciertamente haya que admitir que el contexto actual ha cambiado mucho y no es el mismo que nunca antes. Es menos risible decir que “todas” las preguntas del Censo se ajustan a los “parámetros internacionales”, no sólo porque con esto no se diga nada en realidad, sino que conduce a pensar que los tales parámetros, si existe tal cosa, deben ser igualmente absurdos. Agarre cualquier pregunta al azar, por ejemplo, aquella dirigida a mayores de tres años, en que se les pregunta dónde estaban en octubre del 2006 y una de las opciones de respuesta es “no había nacido”. Uno puede pasarse el resto del día pensando, ¿por qué octubre del 2006? ¿Qué les importará un segmento del 2006 al 2008 o más de 3 pero menos de 5? Y así sucesivamente; pero dónde no puede perder un segundo es preguntándose si eso puede corresponder a algún “parámetro internacional”. ¿Durante la semana pasada realizó en su casa o fuera de ella, al menos por una (1) hora, alguna actividad por la cual recibió o va a recibir pago en dinero o en especie? No parece una pregunta para un ama de casa, sino para una “mujer de la vida”. ¿En qué estaban pensando cuando hicieron esto? ¿Qué quieren conseguir? La verdad es que la tendencia de ciertos colaboracionistas es a “banalizar el mal”. Todo les parece normal, eso se había hecho antes, así se hace en otros países y ponen como ejemplo incluso a los mismos Estados Unidos, cuando no a Gran Bretaña o España; pero nunca a Cuba, Corea del Norte o Siria, que son los verdaderos modelos. Pero en cambio callan vergonzosamente sobre lo que sí les concierne como profesionales, que deben conocer y están obligados a pronunciarse, que es sobre un proyecto inconfesable y un instrumento de recolección de datos deplorable. Sobre el primero seguro que no tienen la menor noticia y sobre éste segundo confiesan que nunca les fue consultado. ¿Cuáles son las políticas públicas que están detrás del Censo 2011? ¿Quién diseñó el instrumento de recolección de datos? ¿De qué manera se engranan ambos aspectos? ¿Cuándo y cómo fueron aprobados por la Asamblea Nacional, como manda la ley y el reglamento que ellos mismos hicieron? Nadie responde nada pero, eso sí, “tú cuentas para Venezuela”. ¿QUÉ HACER? - La pregunta más frecuente y angustiante es qué hacer ante esta invasión a nuestras casas, a nuestro hogar. La respuesta fácil es, no responder. No decir nada. Incluso en los procesos criminales y a flagrantes delincuentes se les garantiza el derecho a guardar silencio. ¿Por qué no habría de tener este derecho un ciudadano común que, en principio, no está siendo acusado de nada? De manera que no contestar a un interrogatorio público parece un derecho elemental muy difícil de cuestionar. Viene el segundo problema que es el de las sanciones. Alguna gente teme al régimen sancionatorio de la Ley, que es de carácter administrativo y sólo amenaza con multas escalonadas. Pero no hay que ser abogado, ni siquiera estudiante de leyes para advertir que las normas sancionatorias están condicionadas al suministro de datos “cuando hubiere obligación de suministrarlos”, o que “sean de obligatorio suministro”, “cuándo deban hacerlo” y expresiones de ese tipo. Las obligaciones nacen de convenios o bien de leyes que, al fin y al cabo, también tienen un fundamento contractual. De allí que sean aprobadas por la Asamblea Nacional, según el régimen representativo. Habría que pensar en médicos o farmacéuticos, que tengan que informar de la incidencia de una enfermedad o la demanda de medicamentos sobre los que haya algún interés público. Este no es el caso de los ciudadanos comunes y corrientes, sobre los que no pesa ningún convenio o ley en este sentido, aprobada por la AN. Desde el punto de vista activo se habla de “obstaculizar” o de “oposición”, que implica acciones prácticas, no pasivas, que no tienen nada que ver con no contestar que debería ser una opción rutinaria para las preguntas: “no sabe, no contesta”. El único caso en que se admite la respuesta “no sabe”, es cuando se les pregunta a las madres si sus hijos están vivos o muertos. Lo que parece algo de humor negro, pero podemos confiar en que se ajuste a los “parámetros internacionales”. Las sanciones se vinculan también a un procedimiento administrativo, dónde deberían cumplirse las condiciones del debido proceso. Así como se exige para las multas proporcionalidad con los daños y perjuicios causados, debe determinarse el daño y su cuantía, el porqué y para quién una omisión es dañina. Pero aquí caemos en el terreno en que no se debería caer: en que estamos bajo un régimen de legalidad formal o un Estado de Derecho, lo cual no es el caso. VALE TODO - Este es el quid de la cuestión: ¿Cuáles son los derechos y acciones que tienen los ciudadanos ante esta actividad de la Administración? Por supuesto, que no sea el incondicional sometimiento, que es propio de súbditos, no de ciudadanos. La cruda realidad de la vida es que esto es un “sálvese quien pueda”, que estamos solos y no contamos con ayuda ni asistencia de nadie. Fue Bertrand Russell quien irónicamente comparó a la comunidad internacional con un club de granjeros, en que ellos se autorizan mutuamente el sacrificio periódico de algunos animales de sus respectivos corrales. De manera que si no existe obligación en sentido jurídico para responder al Censo, porque las obligaciones suponen reciprocidad, es decir, que frente a quien tiene el deber de responder haya alguien con derecho a preguntar; tampoco existe ninguna obligación moral para cooperar con esta sangrienta farsa. El Censo es una fachada porque no se revela qué es lo que realmente se persigue, más allá de una propagando estúpida y cansona, ni cuáles son las políticas públicas que lo motivan y que deben servirle de justificación. Vuelve a resultar cómico que un antro como el INE, absolutamente consagrado a la mentira disfrazada de estadística oficial, exija a los ciudadanos veracidad, sinceridad y espíritu de cooperación, cuando no pocos de sus directivos todavía se identifican con el “alias” que usaban cuando eran aguantadores de las guerrillas. Morales son las obligaciones consigo mismo, que atienden a la propia integridad, por cierto, no exigibles por terceros, el Estado y tanto menos por una banda de asaltantes. Como el ladrón que pregunta ¿dónde está el dinero? Y si no se lo dicen o le dan una información falsa, entonces mata a la víctima “por mentiroso”. No hay dilema moral ni pregunta que no haya sido resuelta hace casi mil años (por Maimónides) en no cooperar con los verdugos, ni facilitarles el trabajo. El derecho inmanente a la defensa también está reconocido en el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, así que se ajusta a los “parámetros internacionales”. Lo demás queda al arbitrio de la imaginación.

Thomas Hobbes

"La ignorancia de las causas y de las reglas no aleja a los hombres de su camino tanto como la confianza en reglas falsas y el tomar por causas de aquello a lo que aspiran las que no lo son, sino que son más bien causas de lo contrario". Thomas Hobbes, Leviatán