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domingo, 12 de junio de 2011

Cómo crear una franquicia rentable


Por: Manuel Alfredo Rodríguez - www.protejase.com.ve - asomivis@gmail.com - El Universal - Las franquicias son contratos redactados por una de las partes intervinientes: el que otorga o da la franquicia, llamado franquiciante. La ley que obliga y rige a las partes es ese contrato que suscriben al iniciar la relación (franchise experts lawyers, consultants). Mediante el contrato de franquicia, el franquiciado o quien compra la franquicia, adquiere el derecho de explotar o comercializar las marcas de comercio, patentes, derechos de autor u otros derechos intelectuales o industriales propiedad del franquiciante. En ese sentido es importante poseer los derechos de registro que otorga el Servicio Autónomo de Propiedad Intelectual (SAPI). Subrayamos que en Venezuela, el negocio de las franquicias está sometido a la voluntad de las personas que suscriben tales contratos y no, según se cree, a ley alguna. Significa que el contrato de franquicia establece los derechos y obligaciones del franquiciante y el franquiciado (Heurística del Derecho de Obligaciones). La persona que va a comprar o adquirir una franquicia en Venezuela debe conocer que el contrato de ésta es una sumatoria de diversos acuerdos, entre ellos: convenios de cláusulas de confidencialidad, pactos de distribución de mercancías o bienes y servicios, permisos y licencias de usos o marcas, de logotipos y lemas, pagos de royalty u otros. El Código Civil venezolano prevé normas aplicables en materia de franquicias, no obstante, persisten las consagradas en la "Ley para Promover y Proteger el Ejercicio de la Libre Competencia", es la Ley de Procompetencia. Sin embargo, hemos expresado que la persona interesada en vender, dar o ceder derechos en relación a su negocio a otros quienes van a trabajar bajo el sistema de la franquicia, debe buscar asesoría jurídica por abogados especialistas en esta área del derecho en Venezuela (franchise attorneys legal expert). Al analizar las franquicias en Venezuela y las oportunidades de negocios (franchise and business opportunities) hay que respetar las reglas de oro en materia del derecho vigente. Una de ellas es estudiar los términos y condiciones del contrato de franquicia a regir entre las partes: franquiciante y franquiciado. Otra es el monto de la inversión y el tiempo mínimo necesario de espera para el retorno del capital comprometido. El estudio del mercado y la factibilidad de éxito del negocio rentable es consecuencia del know how del franquiciado. Todos los derechos de autor y marcas deben estar inscritos en el SAPI para que sea válida y eficaz la licencia o autorización del franquiciante. El derecho de exclusividad al explotar la franquicia es fundamental para obtener beneficios. Por último, se recomienda incluir el arbitraje en una cláusula especial, ello, para las disputas o conflictos entre los contratantes.

Sobre la memoria histórica


Por: Elías Pino Iturrita - eliaspinoitu@hotmail.com - El Universal - El Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia ha provocado una polémica que traspasó las barreras nacionales. El hecho de que afirmara uno de sus colaboradores que Franco no había establecido un totalitarismo en su país, sino apenas un régimen autoritario, generó justificadas protestas de los círculos intelectuales y del ciudadano común. Los sillones de los académicos aún se estremecen por el terremoto de los comentarios provocados por su diccionario. No se trata ahora de participar en la trifulca, aunque bien se pudiera debido a los nexos de nuestra sociedad con aquella en la cual reinó el Caudillo, sino de referir el asunto de la memoria histórica relacionado con el episodio y traído a colación hace poco por uno de los representantes más calificados de la historiografía escrita en castellano: Ángel Viñas. Especialista en el análisis del gobierno de Franco y en los sucesos de la Guerra Civil, en lugar de arremeter contra la institución responsable del debate, llama la atención sobre los problemas que genera la memoria histórica cuando esta se desarrolla después de un conflicto capaz de dejar cicatrices indelebles, como es el caso del enfrentamiento fratricida de los españoles; pero también cuando las partes involucradas en los dos lados del conflicto tratan de escribir su historia según el panorama que quieren observar desde atalayas tendenciosas y parciales. La historia escrita desde cualquiera de esas atalayas no guarda relación con el pasado, especialmente la que escriben los ganadores, afirma Ángel Viñas, sólo repite una operación de patrañas y clichés semejante a la ordenada por Stalin en torno a los hechos de la revolución soviética. Partiendo de tal premisa, el párrafo que dedica a la denominada historiografía franquista es como sigue, palabras más, palabras menos: va esencialmente tras el empeño de ocultar los horrores cometidos entonces por los triunfadores, pero, especialmente, busca la manera de maquillar los motivos que provocaron el alzamiento contra el gobierno legítimo de España. La afirmación del colega español sirve para hablar sobre los empeños de manipulación de la memoria que lleva a cabo el presidente Chávez, según se tratará de sustentar a continuación. La inexistencia en Venezuela de una guerra como la civil española impediría un tratamiento del tema de la manipulación de la memoria según lo maneja Viñas, pero sólo a medias. En realidad aquí no sucedió antes del advenimiento del chavismo un conflicto susceptible de marcarnos con heridas sin restañar, como pasó en la Península, pero el Presidente se ha empeñado en crearlo con su retórica. ¿Cómo reconstruye las vicisitudes de la segunda mitad del siglo XX venezolano? Como una guerra de los explotadores contra los explotados, como una calculada expoliación del pueblo por los adecos y los copeyanos, en alianza con el tenebroso imperialismo; como una generalizada represión de las mayorías y como la empecinada negación de los valores fundamentales del humanismo. Los hechos condujeron, de acuerdo con sus machaconas interpretaciones, al advenimiento de la "revolución". No habla de batallas campales ni del asalto de ciudadelas, sino de un tipo especial de combate convenientemente disimulado cuyas consecuencias serían semejantes a las de las guerras declaradas y libradas a cabalidad. No le ha ido mal en la operación, hasta el punto de producir, hoy día, después de la contienda que jamás existió, las muertes, las dentelladas y las llagas cuya existencia nadie puede negar, pero que no fueron tan multitudinarias ni tan difíciles de curar. En el empeño de manipulación, el Presidente ha llegado a calificar al siglo XX venezolano como "el siglo perdido de Venezuela", como el tiempo dilapidado que él viene a recuperar. El siglo XX es todo lo contrario, desde luego, es la fábrica del país que llegó a estar a la vanguardia de las sociedades del Continente por el repertorio de sus obras: educación masiva, sanidad cada vez más ampliada y satisfactoria, establecimiento de la industrialización, liquidación progresiva de las formas de represión, relaciones políticas cada vez menos erizadas, libertad de pensamiento, comunicaciones eficientes, grandes obras de infraestructura, modernización de los servicios, diversificación de las áreas de esparcimiento, multiplicación de los contactos con el exterior, adelantamiento científico y tecnológico... no tanto como en el paraíso, pero tampoco como para que la obra de nuestros padres y de nosotros mismos sea objeto de una descalificación así de escandalosa e injusta. Porque eso es exactamente lo que hace la manipulación: negar lo que se realizó en un período estelar de la historia por quienes fueron nuestros antecesores más cercanos, pero también por quienes vamos para viejos, con el único objeto de justificar lo que él pretende hacer con la sociedad partiendo de la idea poco o nada respetuosa que tiene de sus miembros. Cuando trata el caso español y el desaguisado de la biografía de Franco, el maestro Viñas habla de la justificación del futuro a través de la tergiversación del pasado como una tentación que se convierte en necesidad cuando se asciende al poder por ruta escabrosa y cuando no se deben dar motivos al escándalo. O cuando alguien quiere permanecer en el trono por motivos inconfesables, se puede agregar. No parece que se trate apenas del problema de un diccionario, ni de algo que sólo incumbe a la Real Academia de la Historia.

Tiempo y vivienda


Por: Alberto Lovera - alberto.lovera@gmail.com - No basta tener dinero para producir viviendas. El tiempo es un recurso indispensable. Tiempo para planificar, tiempo para urbanizar tierras, tiempo para construir. La vivienda es un producto que requiere su articulación con el tejido de la ciudad, y la forma y el lugar donde se emplace tienen consecuencias duraderas. La forma epiléptica con la cual el gobierno ha abordado el problema de la vivienda conspira contra sus propósitos. Después de haber insistido un tiempo atrás en que no se trata sólo de viviendas sino de vivienda y hábitat, es decir, que es la vivienda y su entorno, sus servicios, sus equipamientos, ahora se deja de lado la estructura urbana donde la vivienda se ubica, para atender la producción de esta última como un bien aislado. Peor aún, ubicada en cualquier parte, con tal de asignársela a alguien que agradezca los favores recibidos. Se ignora la complejidad y complementariedad de las funciones urbanas. Se deja de lado la pertinencia y utilidad de los planes de ordenación. Cuando se expropia, por ejemplo, un estacionamiento, una zona industrial o un terreno donde se iba a construir un terminal de pasajeros o un centro comunal para colocar allí edificaciones residenciales, queda sin respuesta cómo se van a atender estas actividades que también forman parte del funcionamiento de la ciudad. No se trata de escoger entre carros y viviendas, como de manera falaz ha planteado el Presidente. El detalle es que la ciudad no sólo es vivienda, es vivienda, vehículos, edificaciones industriales, comerciales, de servicios; también son vías, redes, etc., sin las cuales no hay ciudad sino un campamento precario. Se ignora también la complejidad de la propia producción habitacional. El conjunto de actores, insumos y actividades que deben concurrir para hacerla posible, la secuencia que hay que seguir para que se concrete. Cuando se sale a buscar en el exterior la capacidad de producción de viviendas, que existe en nuestro país, como quien sale de compras al supermercado, se olvida que una de las partes más complejas es la habilitación y urbanización de tierras, no sea que les pase nuevamente lo que a uno de los innumerables ministros de vivienda que ha tenido este gobierno, que hace unos años declaró como un triunfo: "llegaron las casas uruguayas, lo único que falta es acondicionar los terrenos". Y después de tener tierras aptas para la construcción, dotadas de los servicios, empieza la labor de levantar las viviendas. Todo eso requiere tiempo, y ningún voluntarismo, así sea con buenas intenciones, lo puede ignorar. La atención del problema habitacional es una prioridad nacional. Ello requiere concertación y planificación. Seguramente en los próximos meses tendremos un número algo mayor de viviendas, lo cual es bienvenido. Pero lo que no se ha hecho en doce años, no se puede pretender hacerlo en unos meses. Mucho menos en un área que requiere de articular muchas decisiones para no afectar la calidad de vida de nuestras ciudades. El tiempo perdido no se puede recuperar, pero sí evitar reincidir en los errores. Lamentablemente los apuros electorales de nuestro gobernante pretenden ignorar la implacable realidad de los requerimientos productivos y las complejidades de la vida urbana, tal vez porque percibe que se le acaba su tiempo.