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miércoles, 26 de enero de 2011

Pena ajena


Magda Mascioli G. - La verdad he pensado mucho antes de escribir estas líneas. ¿La razón? Me enseñaron en mi casa que si hay algo que uno no debe hacer, es meterse en los problemas de pareja o de familia. De todos modos en esta oportunidad, voy a hacer abstracción de lo aprendido y voy a escribir una inquietud. Esta mañana escuchaba que el cuerpo del Sr. Carlos Andrés Pérez estará depositado en una nevera hasta finales de Marzo, fecha estipulada para el comienzo del juicio para dilucidar el pleito que tienen Blanca de Pérez, Cecilia Matos y sus respectivos hijos. Es inaudito, por lo menos a mis ojos, que las personas no sepan en momentos determinados de la vida establecer un límite en sus acciones, sus egoismos, sus orgullos. Me resulta realmente lamentable, por decir lo menos, que se someta la memoria de una persona a este tipo de vejaciones que, pienso yo, se circunscriben a peleas de esposas contra parejas extramaritales a ver quién se queda con el cuerpo del hombre. Muchos me dicen que soy dura al escribir y pudiera ser que tuvieran visos de razón. ¿Piensa ud. que soy dura al definir así la situación existente con el caso de CAP? Pues no lo creo. Pienso que esa frase sencilla que escribí resume el trasfondo de lo que está sucediendo. Este señor, haya hecho lo que haya hecho, ya entregó sus cuentas a quien tenía que entregarlas. Estas dos señoras están cerrando con broche (no se de qué material pero definitivamente no de oro) el sufrimiento de este señor en todos los órdenes. No son capaces ni siquiera de respetar su memoria, ni ellas ni sus respectivos hijos. ¿Qué clase de amor de pareja y de amor filial es ese? Si alguien me lo pudiera explicar lo agradecería. Porque hasta donde yo se, cuando uno ama a una persona como mujer, y como hijo(a) ama a sus padres, hace hasta lo imposible por preservarlos de sufrimiento, y al fallecer, uno hace lo imposible para que su memoria quede intacta ante los propios ojos y los ajenos. Procede en todos los órdenes para que la pareja o los padres reciban un sepelio respetuoso que cubra todos los presupuestos que se merece y que traduce el amor que sienten los que quedan. ¿Qué están haciendo estos dos grupos de personas a los que, definitivamente, no se les puede calificar de "familia" de CAP? Están completando la labor que hicieron los que lo defenestraron de la presidencia. ¿Cuál será la recompensa para la que logre quedarse con el cadaver? ¿El placer de haberse quedado con el cuerpo y verificar si puede más la esposa o la pareja? ¿Valdrá la pena un triunfo pírrico y miserable como ese? Creo que la respuesta de CAP no sería, en este caso, que hubiese preferido otra muerte, sino que hubiera agradecido a quienes dicen quererlo y amarlo, el que lo dejaran descansar en paz. Realmente lamentable y vergonzosa esta situación.