martes, 14 de diciembre de 2010

Humillaciones


Por: Ernesto García Mac Gregor - garciamacgregor@gmail.com - Si en vez de regalar casas a otros países se hubiesen construido localmente, el déficit total de viviendas no se habría duplicado en 10 años al pasar de un millón en 1998 a casi dos millones para el 2010. Se expropiaron las fábricas de cemento, acero y aluminio que hoy están al borde de la quiebra al tiempo que se estranguló a la industria del desarrollo inmobiliario y se ordeno invadir casas, edificios y hoteles. En 2006 se firmó un convenio con Uruguay para la importación de 12.193 viviendas, sin embargo, hoy en día tan sólo se han ensamblado 11, aunque ya se canceló el 45 por ciento del convenio. Ahora resulta que traerán profesionales de la construcción de otros países para enseñarles a los ingenieros venezolanos como construir. El innombrable entrega en condiciones desventajosas para el país 100.000 barriles diarios a Cuba, 250.000 a los países del Caribe, 60.000 a los de Centro y Sur América mientas que nosotros tenemos que importar gas de Colombia. De haberse cumplido el Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico Nacional, Venezuela hubiese añadido a su capacidad efectiva de generación termoeléctrica unos 5 mil nuevos megavatios entre 2003 y 2007, permitiendo una "reserva" suficiente que hubiese evitado los humillantes apagones. Se fue la sequía, llegaron las inundaciones y continúan los racionamientos de energía. Por su parte, las cifras de producción agrícola ya no existen y miles de hectáreas que antes estaban en producción, ahora sólo producen monte y culebras. Las consecuencias de la inflación galopante no se sienten con la misma intensidad en todos los estratos. Según cifras del Banco Central, el 25 por ciento más pobre destina 45 de cada 100 bolívares a la compra de comida, mientras que en el estrato de mayor ingreso la proporción es solo de 15. La pobreza ha crecido, junto a la delincuencia, desesperación y humillación del pueblo venezolano. Que oiga quien tiene oídos.
Diario La Verdad. Maracaibo. 15-12-10

Van Dike

La felicidad es interior, no exterior;
por lo tanto,
no depende de lo que tenemos,
sino de lo que somos.
VAN DIKE, Henry