viernes, 19 de noviembre de 2010

Confucio

Te diré lo que es el verdadero conocimiento:
cuando sabes, saber que sabes;
cuando no sabes, saber que no sabes.

CONFUCIO

De Mascioli García a Peñaloza Zambrano


Ciudadano
Carlos Julio Peñaloza Zambrano
Presente.-
Buenos días Sr. Peñaloza. Muy interesante su carta. Leyéndola se me vienen a la mente varias interrogantes de las que, obviamente, no tendré respuesta. Como siempre, los Ciudadanos de este país hemos permitido, toda la vida, que políticos, militares y cuanto individuo ha querido hacerlo, nos ubique como la última tuerca del último caucho de país.
Cuando uno llega a cierta edad y cuando ya los padres no están presentes, entonces, como por arte de magia, comienzan a resurgir todas las frases que le fueron dichas a uno cuando la edad no nos permitía comprender en justa medida el mensaje que ellos estaban enviando. Mi mamá decía: "la culpa no es del ciego, sino de quien le da el garrote". Como yo no soy militar ni en mi familia los hay, no conozco bien cómo se manejan los niveles de autoridad y administrativos dentro de esa caja negra que son las FFAA. De todos modos, por simple lógica, me imagino que debe haber instancias de control dentro de esa estructura que, a su vez, debe ser vertical.
Apelando, con el debido respeto, a su experiencia como militar, a su edad, a la sindéresis que debe haber adquirido con los años, le pregunto: Sin hacer a un lado la responsabilidad que le corresponde a Chavez y a su libre poder de decidir lo que hacer, ¿dónde queda la responsabilidad de todos los que ocupaban, ocuparon y ocupan las instancias de control dentro de las FFAA? Porque es inaudito que un individuo como Chavez haya no solo ingresado a la Escuela Militar, sino que haya llegado al grado que llegó y, por si fuera poco, haya conspirado por más de 10 años sin que nadie, dentro de la estructura, se haya percatado de eso. ¿O si se dieron cuenta? Honestamente no lo puedo entender.
Y mi entendimiento se obnubila más cuando leo las respuestas que algunos Generales como Ochoa Antich, Salazar, entre otros, escribieron a su carta. Inaudito me resulta leer respuestas de ellos como diciendo: "opino, pero eso no es conmigo. No tengo nada que ver".
¿Dónde queda la responsabilidad de todos quienes ocuparon instancias de autoridad dentro de la estructura castrense? Porque yo los leo, los he escuchado en ruedas de prensa hablando como "desde afuera" ¿me explico? Disertando sobre la responsabilidad de Chavez y obviando, de manera descarada, su propia responsabilidad. ¿O es que NADIE es responsable de que Chavez haya llegado adonde llegó?
Pero, en fin, el que este tipo de cosas suceda, el que los Ciudadanos de este país hayamos estado siempre a merced de esta tipo de situaciones y sus actores, ha sido de nuestra única y exclusiva responsabilidad.
Un pueblo mal calificado de "sumiso" al que yo califico más bien de "NOBLE"; una ciudadanía mal calificada de "cómoda", a la que yo califico de "CONFIADA"; unos ciudadanos mal calificados de "sinverguenzas" a quienes yo califico más bien como personas que depositamos la confianza y dimos por sentado que CUMPLIRÍAN con su deber. Una ciudadanía despreciada, humillada por individuos en quienes esa misma Ciudadanía depositó su confianza directa, con los votos, o indirecta, como en el caso de los militares.
Y al día de hoy seguimos viendo como todos, en todos los ámbitos, siguen en las mismas peroratas despreciables y humillantes hacia los Ciudadanos. Se burlan de nosotros; subestiman nuestra capacidad de entendimiento; nos humillan cuando siguen tratándonos solo como instrumentos para sus intereses a la hora de procesos electoreros.
Que lamentable General, que todos ustedes escriban ahora, pero callaran cuando debieron haber puesto orden. Era la responsabilidad que el país puso en sus manos.

Y con el debido respeto que me merecen NO sus charreteras, sino su edad y experiencia, le digo:
Hugo Chavez Frias es el PRODUCTO de la crasa irresponsabilidad de quienes tenían EL DEBER de VIGILAR la decencia de la estructura castrense. Lamentablemente, perdieron la oportunidad de hacer las cosas bien hechas. Ahora nos tocará a los CIUDADANOS UNIDOS hacer el trabajo que ni militares, ni políticos supieron ni están sabiendo hacer.
Saludos
Magda Mascioli G.
Ciudadana Venezolana

De Peñaloza Zambrano a Chavez Frías


Ciudadano Hugo Rafael Chávez Frías
Presidente de la Republica
Sr. Presidente
No lo veo desde hace casi 21 años, cuando nos reunimos en mi despacho de Comandante del Ejército. Como recordará, lo detuve porque tenía pruebas fehacientes que Ud. preparaba un golpe para el día 6 de diciembre de 1989. En esa oportunidad, un grupo de altos funcionarios y oficiales, actuando como cómplices, abogaron ante el presidente, quien decidió dejarlo en libertad «por falta de pruebas». El mismo plan, entonces abortado, Ud. lo repitió el 4F de 1992, luego de mi retiro.
Ese golpe fallido lo convirtió en una figura nacional y lo llevó a Miraflores legalmente. Antes de esas elecciones ningún militar amenazó con desconocer su posible victoria. Si alguno lo hubiera hecho, yo mismo hubiera salido a defenderlo a Ud. de ese chantaje.
Hoy en día, cumplidos 70 años, me preocupa su decisión de defender en público al Mayor General Henry Rangel Silva y ascenderlo in situ, como se hace con quienes han ejecutado un acto heroico con peligro inminente de su vida. Este indigno general lo único que hizo fue jactarse de estar amancebado con Ud. y su causa. Para él, la lealtad a la patria es a medias mientras con Ud. es total. Ante esta escandalosa exhibición de adulancia, Ud., en lugar de degradarlo, corrió a ascenderlo. Antes de que la adulación del general Rangel Silva fuese premiada con el impúdico ascenso, escribí un artículo en El Nuevo País criticando las desdichadas declaraciones del mencionado general. Luego, un coro de protestas desde diferentes trincheras permitió palpar el descontento popular. Ud. no lo percibió porque hace tiempo perdió sintonía con el pueblo.
En vez del grotesco ascenso, el mal ejemplo merecía una sanción y destitución. Pero esto no es lo que más preocupa. Debemos acostumbrarnos a la idea de que pronto tendremos docenas de generales en jefe y así el grado que mereció Simón Bolívar, nuestro gran secuestrado, se devaluará al igual que nuestra moneda. Lo grave es que Ud. confirme de viva voz su decisión de desconocer el resultado de las elecciones presidenciales del 2012 si éste le es adverso. Semejante abuso de autoridad no puede pasar desapercibido, aunque las autoridades competentes no tomen las medidas para condenarlo. Con este acto, Sr. Presidente, Ud. le ha declarado de facto la guerra a más de la mitad del pueblo venezolano.
Aunque tengo los setenta años de aquel personaje histórico-legendario, no pretendo ser un moderno Alonso Andrea de Ledezma, enfrentando a los bucaneros ingleses que saquearon Caracas en 1595. Ni siquiera tengo un viejo yelmo y armadura, ni una lanza oxidada. Pero tengo mi conciencia y me considero en el deber de hacerle frente y recoger el guante retador con que Ud. nos abofeteó a los ciudadanos venezolanos. Nadie me ha seleccionado para ocupar esa posición, pero como soldado de la república considero mi deber asumir el riesgo. Después de todo, a Ud. tampoco nadie lo ha autorizado a ejercer chantaje electoral. Estamos en igualdad de condiciones, salvo que Ud. es Goliat. Soy un viejo que siendo todavía adolescente juró defender las instituciones hasta perder la vida si fuera necesario, y sigo fiel a ese compromiso. Ya viví bastante y la muerte no me asusta.
Por lo expuesto, Sr Presidente, le notifico que las fuerzas democráticas de la patria lo retan a enfrentarse en las metas electorales y aceptar el triunfo del que obtenga la mayoría. Si trata de poner en práctica sus amenazas del uso de la fuerza antes o después de esas elecciones, resistiremos con las mismas armas que Ud. utiliza. También le participamos que el nombramiento del general Rangel, o cualquier otro oficial señalado como presunto narcotraficante, como ministro de la defensa para el momento de las elecciones, será tomado como una señal de que Ud. sigue con los planes de desconocer los resultados electorales en el 2012.
Le advierto que sólo habrá paz si respeta la Constitución y a la voz de la mayoría del pueblo. Hasta ahora sus constantes violaciones de la Carta Magna se han pasado por alto, pero la acumulación de desacatos se está haciendo intolerable. El posible aborto de las elecciones del 2012 o el desconocimiento de un resultado adverso a sus intereses políticos liberará los demonios que están represados. Los venezolanos queremos la paz, pero al mismo tiempo rechazamos las dictaduras de cualquier color. A partir de este momento estamos velando las armas de la democracia y al mismo tiempo rogamos porque no se desate una guerra civil.
No pretendo ser el jefe de un movimiento en su contra, sólo soy un humilde mensajero. Sobran líderes jóvenes, inteligentes y corajudos dispuestos al combate. Espero que esta tragedia no sea necesaria. El ejército forjador de libertades no va a asesinar venezolanos.
Esto no es una amenaza de golpe o el inicio de una conspiración, es un campanazo para que Ud. entienda que estamos dispuestos a luchar por la libertad y a impedirle consolidar una dictadura siguiendo las líneas que recibe de La Habana. No queremos que el sueño de Bolívar se convierta en una pesadilla castrista.
En aras de un poder pasajero y de una ideología obsoleta y ruinosa Ud. no puede iniciar una guerra fratricida que lo convertirá en un monstruo ante la historia. No llame más a Fidel para pedir instrucciones. Dedíquese a gobernar a Venezuela con los venezolanos. La gran unidad hispanoamericana nunca se logrará con el modelo comunista. Es más, si sigue el patrón de gobierno de la Sra. Bachelet o de Lula hasta podría cambiar la tendencia actual y ganar en el 2012. Le garantizo que si Ud. gana limpiamente, su triunfo será reconocido como debe ser. Vuelva a ser venezolano, deje morir a Fidel en paz para que Venezuela pueda vivir en concordia.
Le prevengo de reaccionar con los habituales insultos y descalificaciones. Siempre estaremos listos para actuar como personas racionales y decentes, de acuerdo a lo que nos enseñaron en la academia que nos formó como ciudadanos y soldados. Entierre el hacha de la guerra dirigida desde Cuba. Venezuela lo reclama.
Atentamente,
General de División
Carlos Julio Peñaloza Zambrano