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jueves, 23 de septiembre de 2010

Del dicho al hecho hay mucho trecho

Ya se han escrito todas las buenas máximas.
Solo falta ponerlas en practica.

Blas Pascal

Adelgazar


Por: Alain Sousa - Aspira a un objetivo razonable - No intentes perder mucho peso de golpe, pues te arriesgas a ganarlo una vez dejes de seguir el régimen. Cuando hayas perdido tres o cuatro kilos, mantén el equilibrio. Es la mejor manera de no volver a recuperarlos. Si pierdes más de cinco kilos, deja que un profesional de la salud te acompañe durante el proceso.
Déjalo de vez en cuando - En el mismo orden de ideas, no es necesario adelgazar rápidamente. Además, si pierdes peso rápidamente, los recuperarás aún más deprisa. Fíjate el objetivo de un kilo por semana, ¡como máximo!
No te mueras de hambre - Es inútil que dejes de comer de un día para el otro o saltarte comidas. Es una restricción calórica demasiado fuerte que no suele salir bien. Además, te arriesgas a hundirte. Y sobretodo, si dejas que tu organismo se muera de hambre, lo primero que hará cuando vuelvas a comer es almacenar más grasa ¡para enfrentarse a la próxima hambruna!
Escoge buenos aliados - A veces un empujoncito te puede ayudar a complementar un régimen. Considera algunos complementos que te ayuden a eliminar toxinas. Los suplementos vitamínicos pueden ayudarte a evitar carencias.
¡Muévete! - Un poco de ejercicio físico es indispensable para adelgazar sin volver a engordar. Además, muchísimos estudios han demostrado que las personas que hacen ejercicio, además de hacer régimen, estadísticamente no recuperan nunca peso. Lo ideal es conservar tus buenas costumbres deportistas después del régimen.
Come frutas y verduras - Aprende a saciarte con alimentos poco calóricos, es decir alimentos que te llenan el estómago sin aportarte mucha energía. Los más interesantes son las frutas y las verduras. Además, ¡son muy buenos para la salud!
Varía tu alimentación - No suprimas el azúcar, la grasa u otro grupo de alimentos de tus comidas. Es inútil satanizar un producto, puesto que, cuando retomes una alimentación normal, recuperarás todos los kilos perdidos. Tu periodo de régimen debe ayudarte, sobre todo, a reequilibrar tus aportaciones, una especie de modelo que debes continuar a grandes líneas cuando acabes la dieta.
La unión hace la fuerza - Es difícil seguir un único régimen. Sobre todo si en tu casa todo el mundo come alimentos grasos y azucarados. Sin involucrar a toda tu familia en tu régimen, ayúdales a adoptar ciertas reglas sobre una alimentación equilibrada y variada.
Permítete algún capricho - Un régimen que te prive de todo es la mejor forma de hundirte y hacerte sufrir una crisis de bulimia que puede arruinar todos tus esfuerzos. Así que, de vez en cuando, permítete un pequeño placer, de manera puntual y en cantidades muy razonables. Algún trozo de chocolate, un buen postre.
Aprende a comer - El régimen no es sólo una elección de alimentos. También es la forma de comer que debes adoptar. De esta forma, come lentamente, tómate tu tiempo para saborear cada bocado y haz una pausa entre platos. En resumen, deja a tu organismo algo de tiempo hasta que te diga que está saciado. Ya verás como es una manera perfecta de disminuir la toma de calorías sin darte cuenta y de conservar un buen hábito después del régimen para no recuperar peso.
Administra los intervalos de tiempo - Aprende a administrar el tiempo, o a anticiparlo. ¿Has almorzado copiosamente al mediodía? Compénsalo por la noche con una cena ligera. El equilibro alimenticio se hace durante el día, o durante la semana. Un día gastronómico puede compensarse por un día bajo en calorías. Así, enseguida aprenderás a gestionar tus comidas después del régimen, sobre todo después de las comidas festivas.
Tomado de: http://bit.ly/cj3wIQ

Interesante


Un profesor de economía de la Universidad Norteamericana Texas Tech alegó que él nunca había reprobado a uno de sus estudiantes pero que, en una ocasión, tuvo que raspar la clase entera. Cuenta que esa clase le insistió que el socialismo sí funcionaba, que en éste sistema no existían ni pobres ni ricos, sino una total igualdad. El profesor les propuso a sus alumnos hacer un Experimento en clase sobre el socialismo. Todas las notas iban a ser promediadas y a todos los estudiantes se les asignaría la misma nota de forma que nadie sería reprobado y nadie sacaría una A. Después del primer examen, las notas fueron promediadas y todos los estudiantes sacaron B. Los estudiantes que se habían preparado muy bien estaban molestos y los estudiantes que estudiaron poco estaban contentos. Pero, cuando presentaron el segundo examen, los estudiantes que estudiaron poco estudiaron aún menos, y los estudiantes que habían estudiado duro decidieron no trabajar tan duro ya que no iban a lograr obtener una A; y, así, también estudiaron menos.¡El promedio del segundo examen fue D! Nadie estuvo contento. Pero cuando se llevó a cabo el tercer examen, toda la clase sacó F: ¡raspados todos!Las notas nunca mejoraron. Los estudiantes empezaron a pelear entre sí, culpándose los unos a los otros por las malas notas hasta llegar a insultos y resentimientos, ya que ninguno estaba dispuesto a estudiar para que se beneficiará otro que no lo hacía. Para el asombro de toda la clase, ¡todos perdieron el año! y el profesor les preguntó si ahora entendían la razón del gran fracaso del socialismo. Es sencillo; simplemente se debe a que el ser humano está dispuesto a sacrificarse trabajando muy duro cuando la recompensa es muy atractiva y justifica el esfuerzo; pero cuando el gobierno quita ese incentivo, nadie va a hacer el sacrificio necesario para lograr la excelencia. Finalmente, el fracaso será general. Este mensaje debe darle la vuelta a Venezuela, antes del 26

Hesse

Lo blando
es más fuerte que lo duro;
el agua
es más fuerte que la roca,
el amor
es más fuerte que la violencia.

HESSE, Hermann