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viernes, 16 de julio de 2010

El error de saber demasiado














Por: Jim Mathis - Ted DeMoss, uno de los últimos presidentes de CBMC, ocasionalmente decía que una persona fue "educada más allá de su inteligencia." Este era su forma divertida de describir a una persona que sentía que sabía demasiado pero que lo pensaba muy poco. En otras palabras, que creía que el conocimiento podría ser una cosa peligrosa cuando se utiliza sin cuidado. En verdad puedo entender que toda esta idea de saber demasiado y nopensar lo suficiente parece ser un rasgo compartido por muchas personas. Lo he visto en mí mismo. En mi vida profesional, comencé un negocio de fotoacabado. No sé absolutamente nada acerca de fotoacabado, así que tuve que pensar en todo y resolverlo por mí mismo, apoyándome sobre todo en mi corazón y en intuiciones. (Ahora sé que se trataba de la sabiduría de Dios, y no de algún conocimiento real que yo tuviera.) Este enfoque intuitivo ha dado lugar a algunas soluciones muy creativas que al implementarlas en mi negocio me colocaron al margen de nuestra competencia y resultando un gran éxito comercial. En cambio, años más tarde participé en otro proyecto, me sentía muy bien preparado y llevaba nuestro trabajo por la misma línea que nuestros competidores. Sin embargo, a pesar de haber adquirido más conocimientos acerca de mi oficio, mi negocio no tuvo más éxito que algunos otros en el mismo campo. En retrospectiva, estoy seguro de que esto era porque no nos habíamos visto obligados a ser creativos en la búsqueda de nuevas y mejores formas de hacer las cosas. Confiamos totalmente en nuestro propio entendimiento - y en las prácticas establecidas dentro de nuestra industria. Al parecer sabía demasiado para mi propio bien. Esto pareciera contradictorio. Uno esperaría que cuanto más se conoce acerca de algo sea mejor - pero no siempre funciona de esa manera. Tomemos, por ejemplo, Steve Jobs, la fuerza creativa detrás de Apple Computers. Dudo que hubiera creado a Apple habiendo venido de un trasfondo con IBM, que utiliza un enfoque muy diferente en la solución de problemas tecnológicos. La falta de experiencia de en el equipo le hizo pensar en algo totalmente nuevo, de forma a veces poco ortodoxa – en formas que resultaron muy productivas.
En el reino espiritual se nos exhorta a confiar en Dios en lugar de nuestro propio conocimiento. Proverbios 3: 5-6 dice: "Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia inteligencia, Reconócelo en todos tus caminos y Él enderezará tus veredas". Esto a menudo es difícil para los empresarios y profesionales veteranos, porque estamos acostumbrados a buscar soluciones tangibles, medibles a los problemas en lugar de actuar por la fe. Sin embargo, esto es exactamente lo que Dios pide de sus seguidores. Antes del Renacimiento, del siglo 14 al 17, se asumió todas las personas son esencialmente iguales, así que si alguien era capaz de producir arte, música o literatura, debía de haber recibido algún don especial de lo sobrenatural. La gente decía que alguien había un genio - una habilidad divinamente otorgada – y no que él o ella fuese un genio. Sin embargo, también durante el Renacimiento, el pensamiento centrado en el hombre se llegó a la conclusión de la creatividad era capaz por sí sola, sin ayuda ó intervención sobrenatural. Creo que esta línea de pensamiento no es correcta. Como afirma la Biblia, Dios otorga y quita dones y habilidades especiales, por lo que no debemos dar mucho crédito por tenerlos - o de degradarnos demasiado si no tenemos los dones que queremos. Él ha provisto para cada uno de nosotros dones y talentos específicos, incluso si provienen de una manera que no parecieran dones. Si confiamos en Dios y su dirección, en vez de en nuestro completo conocimiento y comprensión, descubrimos plenamente la opción – y el disfrutar - la capacidad única que nos ha dado a cada uno de nosotros.

Virgen del Carmen - 16 de Julio

Oración a la Virgen del Carmen
SÚPLICA PARA TIEMPOS DIFÍCILES
Tenemos mil dificultades: ayúdanos
De los enemigos del alma: sálvanos.
En nuestros desaciertos: ilumínanos.
En nuestras dudas y penas: confórtanos.
En nuestras enfermedades: fortalécenos.
Cuando nos desprecien: anímanos.
En las tentaciones: defiéndenos.
En horas difíciles: consuélanos.
Con tu corazón maternal: ámanos.
Con tu inmenso poder: protégenos.
Y en tus brazos al expirar: recíbenos.
Virgen del Carmen
ruega por nosotros
Amén


Con tu permiso Virgencita, dejo aqui una flor para mi mamá en el día de su santo. Gracias.

Se te oxidó el crucifijo


Por: Enrique Pereira - @pereiralibre - Chávez es el presidente de uno de los doscientos dos países del mundo pero Monseñor Urosa es uno de los ciento sesenta y cuatro cardenales, príncipes de la Iglesia. Uno de los ciento sesenta y cuatro hombres que la iglesia designó de entre sus filas para conformar el más alto nivel de esa sagrada institución que tiene más de mil doscientos millones de fieles a todo lo ancho del mundo. Creo que Chávez no ha entendido a quien está insultando. Chávez mal gobierna a una pequeña parte de los venezolanos, pero el Cardenal es un jerarca de la Iglesia con ascendencia en miles de millones de personas. Este coronel perdió las proporciones y una larga fila de aduladores que le hace coro, parecen no entender la inconveniencia y el profundo error que se comete cuando se pretende insultar de una manera grotesca a tan alto dignatario de la Iglesia. Usted puede no ser católico, usted puede tener ideas diferentes a las que sostiene nuestro Cardenal. Usted inclusive puede tomar un estrado público para debatir acerca de su posición ideológica y de su visión de lo que sucede en el país. Usted no puede –entiéndase en su justa medida- proferir insultos personales y tratar de desacreditar a un hombre que ha dedicado su vida a una causa, formándose, preparándose y trabajando con tesón para convertirse en uno de los ciento sesenta y cuatro Cardenales que existen en el mundo. Usted no puede cometer esta injuria ante un pueblo que en su mayoría profesa la religión católica. Cuando lo hace, confirma con sobrados elementos su baja estatura intelectual y su talante irritable, poco conciliador, belicoso, irrespetuoso y pendenciero. Nosotros los venezolanos sólo queremos paz y armonía. No elegimos un púgil para conducir nuestros destinos. Nosotros estamos cansados de observar como usted ofende, sin medir consecuencias, a cuanto ser tiene ideas diferentes a las suyas. La inmensa mayoría de los venezolanos estamos cansados de descubrir que este presidente comandante, pelea hasta con su sombra con el propósito de ocultar sus verdaderas inconsistencias, frustraciones y debilidades. El desastre de las importaciones de comida no puede ocultarse con estos montajes burdos, que acompañados de intentos nunca demostrados de magnicidios y terroristas que vienen a tumbar al gobierno, salen a la luz pública cuando usted requiere de circo para acallar a las multitudes. La Historia de la humanidad refiere ataques de los dictadores a la Iglesia, cuando la Iglesia fijó posición ante sus fieles. Los ataques a la Iglesia y a sus representantes nunca lograron acabar con esa institución milenaria. La Iglesia en Venezuela ha cumplido siempre un rol importante en la educación, en la construcción de las bases morales de sus ciudadanos y en la asistencia a los más desposeídos. El crucifijo que Chávez nos ha mostrado un par de veces debe estar esperando por un acto de contrición y un rezo que ayude a retirar el oxido de este extraviado católico y su crucifijo. La corte celestial espera con paciencia por ese momento cada vez más cercano.

Téngalo en cuenta y muy presente...

El que después de vencer se venga,
es indigno de la victoria.
VOLTAIRE, François-Marie Arouet