mover

mover

viernes, 9 de julio de 2010

Politiqueros ¡RECTIFIQUEN!


¿Cómo lo haría?

Hay una serie de 101 máquinas que producen tornillos. Una máquina está produciendo tornillos defectuosos que pesan 1 gramo más que los demás tornillos. Tienes una balanza y sólo una oportunidad de pesar los tornillos para encontrar cuál es la máquina que produce tornillos defectuosos. ¿Como lo haría?

Pregunta

¿Quién fue el hombre que mató a 1/4 de la humanidad
y la enterró en el vientre de su madre?

Otro fracaso más de la "Revolución"


Además de los requete-conocidos fracasos de la "Revolución" castrochavista tales como los de PDVSA y el sector salud, hay otros menos conocidos, que también muestran el deplorable desempeño del gobierno, su incapacidad gerencial y su falta de previsión. Entre ellos están las empresas básicas de Guayana: Un ejemplo lo da Sidor, ahora des-privatizada. Está empresa proyecta producir 838.000 tm. este año, 80% por debajo de los 4,3 millones de tm. del último año bajo la gerencia de Techint-Ternium, para una caída de mas del 80% en escasamente tres años.Más revelador aún es el desastre en el que está sumida la Industria del aluminio. Según cifras oficiales (no necesariamente creíbles) la producción nacional de aluminio estuvo 46% por debajo de lo normal durante los primeros cinco meses de 2010.Hoy, el otrora pujante sector del aluminio, que abastecía el mercado nacional, está impelido a importar ante la ingente caída de su producción. Según Reporte Diario de la Economía, Venalum ha iniciado trámites para importar entre 30.000 y 50.000 toneladas de aluminio, para "cubrir necesidades del mercado nacional". Como agravante, resulta que el Gobierno replicó en la industria del aluminio, la misma táctica hipotecaria que utilizó en PDVSA, con las ventas "a futuro" de la materia prima. Buena parte de la poca producción que se está exportando este año, ya fue cobrada y malgastada en 2008 y 2009, así que lo que hoy sale para exportación sólo genera gastos. Otro agravante es que el colapso de las industrias básicas arrastra consigo otras empresas nacionales privadas procesadoras del aluminio tales cómo las productoras del papel de aluminio, de perfiles y otros insumos para la industria de la construcción y las de autopartes, como por ejemplo las de rínes, entre otras. Hoy, estos productos están condenados a desaparecer o, en su defecto, a depender de las importaciones y por ende a alargar el tiempo de producción, a tener un mayor costo y precios de venta al público más altos. En el colapso de las industrias básicas se repiten los mismos males que condujeron al deterioro de la Industria Petrolera venezolana y al sector eléctrico nacional: El cóctel de un proyecto comunista con largo historial de fracaso, mezclado con una muy mala gerencia, la desidia, ineficiencia y una galopante corrupción. Para colmo de los males, en el caso de las industrias básicas de Guayana se suman los graves conflictos laborales, propiciados por el sindicalismo paralelo que financia el oficialismo, el cual suma a más de 100 dirigentes sindicales caídos en los últimos cinco años. Algunos analistas aducen que el colapso de las industrias básicas se debe en gran parte al colapso del Sistema Eléctrico Nacional, debido al cual el Gobierno ordenó el cierre parcial de las empresas del sector. Para otros, esta decisión del Ejecutivo Nacional, sólo sirvió como mampara para tapar la destrucción a la que la "Revolución" había llevado a las empresas. Pero, el caso es que ya no se puede tapar el sol con un dedo.
Disponible en inglés en: www.veneconomy.com a partir de las 4:00 p.m.

Respuesta del Cardenal Jorge Urosa Sabino


En Roma, donde me encuentro en cumplimiento de mis funciones como Cardenal para asistir a una reunión convocada hace varios meses, tuve conocimiento de los ataques del Presidente Chávez contra el episcopado venezolano y mi persona el 5 de Julio. Lo primero que debo decir es que el Presidente no tiene licencia para insultar, difamar ni injuriar a ningún venezolano. En varias ocasiones me ha agredido verbalmente, exponiéndome injustamente al escarnio público. Rechazo totalmente dichas agresiones, que desdicen de quien las realiza. Hoy respondo a los ataques proferidos contra los Obispos de Venezuela y contra mí, porque más que rechazar ofensas se trata de denunciar el peligro que se cierne sobre nuestra querida Patria. Sin presiones de ningún sector, y sin que nadie me mande a decir nada, sino obedeciendo sólo a la voz de mi conciencia como venezolano y como Arzobispo de Caracas ante la realidad que estamos viviendo, he emitido algunas declaraciones recogidas en algunos medios de comunicación social. Lamentablemente el Presidente, en lugar de reflexionar y ponderar los argumentos expuestos, y rectificar su línea de conducta, se limita a descalificar y ofender. Pasando por encima de la Constitución Nacional, el Presidente y su gobierno quieren llevar al País por el camino del socialismo marxista, que copa todos los espacios, es totalitario, y conduce a una dictadura, ni siquiera del proletariado, sino de la cúpula que gobierna. Contrariando la voluntad popular, que el 2 de diciembre de 2007 rechazó la propuesta de reforma estatizante y socialista de la Constitución nacional, a través de leyes inconstitucionales se pretende implantar en Venezuela un régimen marxista, como abiertamente lo ha proclamado en repetidas ocasiones el Presidente. Tal conducta es inconstitucional e ilegal, pero sobre todo, atenta contra los derechos humanos, civiles y políticos de los venezolanos. El fracaso del socialismo marxista en otros países es más que evidente. Por otro lado, la pretensión de copar todas las actividades productivas a través, por ejemplo, del progresivo acaparamiento de la importación, distribución y comercializació n de alimentos, va en la línea de desmontar el aparato productivo nacional para que todos dependamos del gobierno hasta para comer. Eso ¿a quién beneficia? No a productores, campesinos y obreros venezolanos, sino de otros países, y, junto con el progresivo endeudamiento del país, conduce a la ruina de nuestra economía así como a una dependencia foránea, totalmente contraria a la necesaria soberanía alimentaria. Preocupado por instaurar el sistema socialista marxista, el gobierno descuida sus tareas constitucionales primarias: proteger la seguridad del pueblo golpeado especialmente en los sectores más pobres por la violencia y la delincuencia; promover una mejor asistencia en el campo de la salud, construir y mantener la infraestructura de carreteteras y medios de transporte, etc. Por otra parte, y tocando otro tema aludido por el Presidente, el nombramiento de todos los obispos de Venezuela y del mundo está en manos de la Iglesia, y concretamente, en manos del Santo Padre, luego de serias consultas a la comunidad eclesial. Gracias a Dios no está en manos de los políticos. Así fue mi nombramiento como Arzobispo de Caracas, y luego, como Cardenal de la Santa Iglesia Romana. Además, los Obispos venezolanos estamos solidamente unidos en la tarea de servir al pueblo como testigos y embajadores de Jesucristo, y pastores del pueblo de Dios en Venezuela. Los Obispos, al igual que todos los cristianos, somos constructores de la paz . Por ello, sin pretender asumir cuotas de poder ni convertirnos en operadores políticos, reivindicamos nuestro derecho a pronunciarnos sobre todo lo que tenga que ver con la vida y el futuro del pueblo venezolano. Queremos el bien, la convivencia y el progreso de Venezuela, con oportunidades para todos, sin exclusiones ni injusticias e intolerancia, con anhelos de unidad, bienestar, progreso y paz. Para eso trabajamos desde el punto de vista social, y por ello mantenemos una mano tendida para el diálogo y el encuentro. Para finalizar, agradezco al episcopado venezolano, al Consejo Presbiteral de la Arquidiócesis de Caracas, y a todas las personas y sectores que en este momento difícil me han manifestado su solidaridad. Y animo a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a trabajar sin descanso y sin miedo, en el marco de la Constitución Nacional, porque en Venezuela reinen la fraternidad y la solidaridad, la libertad, la justicia y la paz