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sábado, 1 de mayo de 2010

Aceite de Oliva


Contra las fracturas y problemas cardiacos: aceite de oliva - Acaba de aparecer una noticia en 'El Mundo' titulada "Nuestros genes también recomiendan seguir la dieta mediterránea" que cuenta que se han descubierto elementos ("los fenoles, unos micronutrientes" ) en el aceite de oliva, que reprimen la expresión de varios genes relacionados con la inflamación. Como ustedes saben - y si no me dedico al tema de la nutrición clínica en perros y gatos - soy veterinario. Dirán, ¿qué tiene que ver la nutrición de humanos con la de perros o la de cerdos? Más de uno se puede sentir ofendido, pero no es así. En las ciencias biológicas todo está interrelacionado. Por ejemplo, la carnitina se usa para quemar grasa, se vende para humanos, para perros y gatos. La glutamina que es tan importante en los lechones, se ha visto que es el aminoácido, quizá, el más importante para nutrir al enterocito –la célula básica del intestino delgado- y se utiliza en cerdos, perros, seres humanos, etcétera. Esto sirve como preámbulo para informar que esta noticia del aceite de oliva, donde se dice que hay nuevos datos a favor del aceite de oliva habla de fenoles en general, no especifica ninguno. En el 2000 ya hay reportes de fenoles específicos en el aceite de oliva (E. Coni, R. Di Benedetto and M. Di Pasquale et al., Protective effect of oleuropein, an olive oil biophenol, on low density lipoprotein oxidizability in rabbits, Lipids 35 (2000), pp. 45–54). Incluso es posible que haya investigaciones anteriores pero ya no me he puesto a buscar más atrás. En un trabajo que yo entregué para mi doctorado hablé de este tema, y eso ya tiene más de dos años. Decidí, más tarde, publicarla en Onsalus: Fracturas de cadera, el aceite de oliva ayuda a reducirlas. La molécula en cuestión, al menos una de ellas, la que yo conozco, es la Oleuropeína, un polifenol presente en la pulpa de las aceitunas. Y no sólo tiene efectos a nivel cardiovascular, también actúa evitando las fracturas de caderas. Qué coincidencia que las mujeres ancianas españolas presentan los índices más bajos en esta patología. Sirva esto para contribuir a enriquecer el artículo del El Mundo. Por desgracia la ciencia tarda muchos años en llegar a la población en general. Quizá el meollo del asunto es que la gente de ciencias no hemos sabido comunicarla de una forma amena.