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viernes, 30 de abril de 2010

Reivindicar el derecho a exigir


Este 1° de mayo vuelve a encontrar a los trabajadores de Venezuela sin nada qué celebrar.El Gobierno de Hugo Chávez, que ha basado su sempiterna promesa electoral en la defensa del trabajador y de los pobres, tampoco tiene nada de qué vanagloriarse. Por el contrario, si algún tipo de apego moral le quedase, debería mostrar su vergüenza por el fracaso en darle calidad de vida a la clase trabajadora venezolana, y por haberla sumido en un estado de indefensión ciudadana. El modelo político impuesto en estos 11 años en el país, no sólo ha arrastrado al sector productivo, público y privado, sino que se ha llevado consigo la mayor parte de las reivindicaciones laborales alcanzadas en la mitad del siglo XX. Una de las primeras tareas que el Gobierno emprendió en 1999, fue desconocer al sector sindical legítimamente electo que existía para entonces y dejar de lado la relación tripartita, que permitía la concertación entre Gobierno, el sector empleador y los trabajadores. En su defecto, promovió la creación de un sindicalismo paralelo, el cual ha venido poniendo servilmente en las manos del Gobierno a todo tipo de empresas para que éste las expropie, estatice o nacionalice, usando como carnada supuestos reclamos laborales. Hoy, la mayoría de los trabajadores que están agrupados en estos sindicatos emergentes son una masa amorfa sujeta a capricho de los intereses del proceso que impone el comandante en jefe, obligada a uniformarse de rojo, a asistir obligatoriamente a maratónicos discursos, y a aplaudir el verbo agresivo y excluyente del Presidente. Este 2010, no hay nada por qué festejar y si mucho qué reclamar a los gobernantes y representantes de los poderes públicos. Los trabajadores deben exigir, por ejemplo, que se detenga la política expropiatoria y que se fomente la inversión y la generación de fuentes de trabajo. Deben demandar que se respete el derecho al trabajo. Que le dé al ingente número de ciudadanos que están desempleados, subempleados o en la economía informal en estado de precarización, la posibilidad de acceder a un trabajo digno, estable, responsablemente remunerado y que le procure bienestar, calidad de vida y seguridad social. Deben emplazar a sus gobernantes a que se deje de politizar el derecho al trabajo; que cese el apartheid laboral que ha segregado a miles de venezolanos por sus opiniones y preferencias políticas o ideológicas. Debe instar a que se les garantice su derecho a manifestar y de huelga. Que se respete el fuero sindical y el derecho de sindicalizarse libremente. Que se discuta sin amedrentamiento las convenciones colectivas vencidas, que se cumpla con las vigentes, y que no reviertan los beneficios laborales adquiridos.Deben exigir que se legislen las leyes del Trabajo y de Seguridad Social por largos años demoradas en la Asamblea Nacional. Y sobretodo, se debe demandar que se le respete el derecho a vivir en libertad y en democracia.
Disponible en inglés en: www.veneconomy.com a partir de las 4:00 p.m.

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Chavezcandanga, Esteban llegó a Twitter

Frase del día

La soberbia
nunca baja de donde sube,
porque siempre cae
de donde subió.

F. de Quevedo y Villegas

Siempre recuerda aquellos a quienes sirves


¡Gracias!

Por: Iván Enrique León Hernández - Un Peatón Venezolano, caminando siempre caminando al lado del Peatón Mayor, ¡Dios! - "Ahora" El momento Presente - Está actitud de fe es inmensamente valiosa - Peatón Mayor Dios, el eterno presente, tenemos que convencernos de que cada instante, sea cual fuere su contenido, está lleno de la presencia de Dios y supone la posibilidad de la comunicación con él. Nuestra relación con Dios no se establece en el pasado ni en el futuro, sino mediante la aceptación de cada instante como el lugar de su presencia, el medio en el que se ofrece a nosotros. Cada segundo constituye un momento de comunión con la eternidad; en cierto sentido, contiene toda la eternidad. En lugar de proyectarnos constantemente sobre el pasado o el futuro, deberíamos aprender a vivir cada momento como suficiente en sí mismo, como plenitud de existencia, porque en él está Dios; y, si Dios está en él, no nos falta nada. La sensación de vacío o frustración, esa impresión de que carecemos de esto o de aquel, a menudo proviene del hecho de vivir en el pasado (entre quejaderas y decepciones) o en el futuro (cargados de temores o esperanzas ilusorias), en lugar de vivir cada segundo acogiéndolo tal como es, es decir, lleno de una presencia de Dios que si nos unimos a ella con fe nos fortalece y sostiene. Por muy desastroso que haya sido nuestro pasado, por muy incierto que parezca nuestro futuro, ahora, con un acto de fe, de confianza y abandono, podemos ponernos en contacto con Dios. Dios eternamente presente, eternamente joven, eternamente nuevo, a quien pertenecen nuestro pasado y nuestro futuro, y que puede perdonarlo todo, purificarlo todo, renovarlo todo... nos renueva con su amor. En el momento presente, a causa de ese amor infinitamente misericordioso con que nos ama el Padre, siempre contamos con la posibilidad de volver a comenzar desde cero, sin que el pasado (por deplorable que haya sido) nos lo impida, y sin que el futuro (aunque parezca oscuro), nos atormente. Nuestro pasado está en las manos de la Misericordia divina, que puede extraer provecho de todo, tanto de lo bueno como de lo malo, y nuestro porvenir en manos de la Providencia divina, que no se olvidará de nosotros. Esta actitud de fe es inmensamente valiosa, pues evita que vivamos como tantos Peatones que sufren una constante insatisfacción, sintiéndose "ahogados" entre un pasado que les pesa y un futuro que les inquieta. Por el contrario, vivir el instante presente ensancha en corazón. Suelo decir, Peatón sin Barreras Caminando siempre Caminando, que el camino hacia la perfección no tiene más que un peldaño: el paso que camino hoy. Sin preocuparme ni del pasado ni del futuro, hoy me decido a creer, hoy me decido a poner toda mi confianza en El Peatón Mayor Dios, hoy elijo amar a Dios y al prójimo. E, independientemente del resultado de mis buenos propósitos, que pueden ser un éxito o un fracaso, al día siguiente, que es un nuevo hoy que me regala la paciencia divina-vuelvo a empezar. Y así sucesivamente, sin intentar mensurar mis progresos y sin querer saber dónde me encuentro. Sin desanimarme por los reveses ni ufanarme por mis logros; sin contar únicamente con mis propias fuerzas, sino con la fidelidad del Peatón Mayor, nuestro Señor. Un Peatón sin Barreras, Caminando siempre Caminando al lado del Peatón MAYOR, ¡Dios!

Frase del día

Muchas veces
castiga Dios con lo que da,
y premia con lo que niega.

Oscar Wilde