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viernes, 26 de marzo de 2010

¡Excelente Pregunta Final !


Por: Agustín Blanco Muñoz - abm333@gmail.com - Por muchas partes se escucha que ahora sí. Sólo hay que esperar que siga bajando en las encuestas. Cada vez menos gente cree en él. Ya se ha llevado tremendos cacerolazos en medio de una espontánea y creciente protesta. Para muchos analistas y comentaristas llegó el principio del fin del régimen y el 26S-10 tendrá que decidir entre el irse de un vez o esperar la derrota de diciembre del 12. A esto se unen otras posiciones que proceden del plano académico o asesores políticos, como en el caso de Heinz Dieterich (Entrevista con Vladimir Villegas, El Nac., 21/03/10, p.04) quien le hace al golpista-presidente (GP) un reclamo fundamental: dejar de lado su propuesta de socialismo del siglo XXI (SS-XXI) como vía para llegar al post capitalismo. Y especifica HD: “La política del Presidente no ha construido institución alguna que se pueda llamar del socialismo del siglo XXI ni ha hecho un esfuerzo serio de crear la conciencia hacia la transición a este concepto.” Y es por ello que su ‘discurso anticapitalista no tiene aval alguno en los hechos’. Para HD El Presidente tiene un iceberg mucho más cerca de lo que admite producido por el desorden del sistema de gobierno. Este iceberg tiene por base el bloque electoral de apoyo a la derecha, que gira en torno a 40%. Se supone que es un apoyo que recibe la derecha-contrarrevolución. Y “si a esto se agrega una crisis coyuntural fuerte, el apoyo al presidente puede caer significativamente y el país podría volverse ingobernable”. Esto significa una pérdida total de control de este ex país por parte de ‘la revolución’. El gobierno está entonces frente a obstáculos difíciles de superar, que llevarán a la sociedad venezolana a una mayor confrontación entre el régimen que no llega a asumir el socialismo del siglo XXI y la derecha que se convertiría en triunfadora en las elecciones del 26S. Esto traería una crisis a nivel de catástrofe que podría tener tres formas de desenlace: problemas en la calle, dinámicas en el Parlamento y una desobediencia en sectores militares. La primera lleva a pensar en insurrección popular, la segunda en Constituyente para borrar el triunfo de la derecha y la tercera en borrón y cuenta nueva. Para HD “si el presidente quiere mantener su poder tiene que abrirse al centro político. Hacer un gobierno de unidad que garantice la paz, así como la constitucionalidad”. ¿Pedir esto a quien ha hecho de la política una guerra-confrontación permanente que le ha dado excelentes resultados para mantener su poder? Sin embargo, para Dieterich, si no hay unidad ni paz el régimen perderá el poder. Pero a la vez no se perderá porque “la mayoría de los venezolanos reconoce que el gobierno ha aportado cosas positivas”. Y explica: “La gente tiene que percibir al presidente como el garante, el sujeto de su futuro con paz interna y externa, con democracia real y prosperidad”. Y si la gente deja de creer en esto “va a buscar otra fuerza política”. Pero hay un problema: “los partidos de la derecha no son creíbles y el golpismo menos”. Y por tanto, la gente sigue donde mismo. Y allí estará hasta la puesta en práctica del SS-XXI. En síntesis, para HD todas las salidas están bloqueadas pero se mantiene la oxigenación del GP, su equipo y política del gran desmadre nacional. ¿Y dónde queda la salida de calle, parlamentaria o militar a que aludió HD si de antemano se sabe que la gente se mantendrá en “el proceso”, sin SS-XXI y capitalismo con invasiones, expropiaciones y afirmación del programa del Manifiesto Comunista? ¿Habrá que seguir admitiendo que este régimen está caído pero salvado por la falta de credibilidad de la otra parte? Pero ¿quién le dijo a HD que “esta sociedad está dividida en dos grandes bloques”? ¿Por qué se manifiesta renuente siquiera a mencionar el Bloque Contra el Desmadre que apunta hoy hacia más del 50% de la población electoral?

Frase del día

Cuando un hombre estúpido
hace algo que le avergüenza,
siempre dice que cumple con su deber.

George Bernard Shaw

Chávez: no escribo más


Por: Enrique Pereira - Miedo a la vista. Uniformes verdes manchados de marrón simulando camuflajes. Ahora atacan el pensamiento. La Historia es la Historia. La Historia, como construcción de eventos en cadena, tiene un libreto que se repite y se repite a través de las generaciones. Esta no será diferente, pues está escribiéndose con una repetición nada creativa de lo que a este y a otros pueblos le sucedió en otras épocas. La Historia que cambia libretos sólo se consigue cuando las cosas se hacen bien, con fines buenos, con actos sinceros y transparentes y con la clara determinación de que los resultados de la acción favorezcan a grandes grupos sociales. Esta historia se escribe dentro de un embudo. No pregunten a quien le toca el lado ancho. Lo de Zuloaga, Álvarez Paz y Azuaje, tiene una sola coincidencia; los tres apellidos tienen incluida una “Z” en su construcción. Esos tres eventos vienen de orígenes distintos, mentes distintas y ejecutores diferentes, todos envestidos de poder, pero también de un miedo que los hace actuar sin mediar pensamiento alguno de las consecuencias. Esa arremetida es la más clara demostración de debilidad que nos ha entregado este régimen en este glorioso año. El miedo es libre. El miedo los hace reprimir libertades. Ahora le temen al pensamiento, cuando el pensamiento de la sociedad, hace razonar a los pocos adeptos al régimen, que continúan siéndolo en razón de sus necesidades, sus prebendas o su irrazonable ideología, que si bien respeto, no puedo compartir. Las fotos borrosas de los rostros declarantes que le cuentan a la sociedad lo bueno de la revolución, merodean en mi mente. Llenas de anteojos de marca y costosos arreglos de peluquería, las mujeres del régimen se esfuerzan en explicarnos el porqué de sus acciones y del gran apoyo que el pueblo les da todos los días. Escriben una Historia a base de repeticiones de frases prefabricadas que al final, no logran otra cosa que producir aburrimiento. Deberían dedicarse a trabajar por el bien del país, por la verdad y por un buen libreto, en lugar de servir de modelos para esas borrosas imágenes. No escribo más, pero tampoco voy a escribir menos. Voy a seguir escribiendo con la misma intensidad, respeto y convicción que lo he venido haciendo. Este es mi país, mi bella Venezuela y a mí nadie me doblegará el espíritu. Mi uniforme verde no se mancha de marrón. Nadie podrá doblegar mi pensamiento, ni reprimir mi derecho a opinar. El día que eso suceda, la vida no tendrá más sentido. Ese día habré perdido el orgullo de ser venezolano y ese preciso día, habré perdido lo más valioso de mí: mi sagrada e inconfiscable libertad de pensamiento. No te esfuerces en doblegarme Chávez, yo no soy ningún valiente, soy uno de esos venezolanos que espera el momento oportuno para demostrar de que color es nuestra pasión libertaria. Soy uno de esos venezolanos que le sobra pasión por esta tierra y somos más de los que tú imaginas. Búscate un mejor libreto.