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domingo, 27 de diciembre de 2009

Porque los humanos no nacen caminando


Por: Jeanna BrynerEscritora titular LiveScience - Estudio revela por qué los bebés no pueden caminar - Los científicos han descubierto la razón subyacente por la que los bebés humanos no pueden caminar al nacer mientras que los potrillos y otros animales con pezuñas se levantan y dan sus primeros pasos a las pocas horas de nacidos. Resulta ser que todos los mamíferos comienzan a caminar básicamente al mismo tiempo de su desarrollo cerebral. Un equipo de científicos ha ideado un modelo que puede pronosticar el momento en que un animal aprende a caminar al usar información sobre el peso del cerebro adulto de dicho animal (que indica tiempo de desarrollo cerebral) y si la especie se para apoyando los talones en el piso, como nosotros, o sobre las puntas, como los gatos y los caballos. Los resultados sugieren que "los mecanismos neuronales subyacentes para aprender a caminar son muy parecidos en mamíferos diferentes, y que son activados en un momento relativamente muy similar durante el desarrollo cerebral", indicó el investigador principal del estudio, Martin Garwicz, de la Universidad de Lund, en Suecia. El resultado es que aunque los humanos tal vez no caminan hasta casi su primer año de vida y una musaraña elefante lo hace apenas un día después de haber nacido, ambos organismos llegan a este importante hito al mismo momento de su desarrollo cerebral. La investigación se dio a conocer en la publicación Proceedings of the National Academy of Sciences.
Misterio duradero"Es algo que siempre me he preguntado", le dijo Garwicz a LiveScience. "Incluso los niños hacen esta pregunta - ¿por qué un potrillito puede caminar justo después de nacer y nosotros tardamos tanto tiempo en hacerlo?". Su trabajo anterior con ratas y hurones había brindado pistas sobre la relación entre el desarrollo cerebral y el momento de aprender a caminar. Pero Garwicz se preguntaba si este vínculo era una excepción a la regla. Para descubrirlo, Garwicz y sus colegas investigaron la relación entre diversos factores como el tamaño del cerebro y la biomecánica de las extremidades, así como el momento en que comienzan a caminar 24 especies de mamíferos que incluían a cerdos hormigueros, chimpancés, conejillos de indias, ovejas, hipopótamos y camellos. Juntos, dichos animales pertenecían a 11 de las 14 órdenes de mamíferos terrestres que caminan. Y en lugar de la forma convencional en la que la gente habla sobre el momento en que se comienza a caminar, los investigadores iniciaron la cuenta al momento de la concepción. Para los humanos, eso le añadiría nueve meses a este cronómetro. Efectivamente, vieron un patrón que podía ser explicado principalmente por diferencias en la masa cerebral. El hecho de que el patrón únicamente aparecía cuando se medía el tiempo desde el momento de la concepción sugiere que el desarrollo cerebral ocurre a lo largo de este continuo que se extiende desde la concepción hasta la primera etapa de desarrollo fuera del vientre, señaló Garwicz. También descubrieron que la biomecánica de las extremidades estaba involucrada en el momento de comenzar a caminar, aunque no es un factor tan importante como la masa cerebral. Específicamente, los animales que se paran usando toda la planta de sus extremidades posteriores (como los humanos) tardan más en poder dar esos primeros pasos. Los investigadores sospechan que este vínculo también se relaciona con el cerebro, debido a que las extremidades posteriores de esta posición, llamada plantígrada, son biomecánicamente más complejas que las de, por ejemplo, los caballos, que no posan los talones sobre el piso. Esa complejidad biomecánica probablemente exige más potencia cerebral para funcionar y, por lo tanto, más tiempo para comenzar a moverse en las primeras etapas de desarrollo. El cerebro humano no es tan especial. El hallazgo podría ayudar a explicar por qué los bebés humanos son indefensos durante tanto tiempo después de nacer. Hasta ahora, una idea ha sido que nuestros cerebros son tan grandes y complejos y que aprendemos tantas otras cosas al mismo tiempo que desarrollamos nuestras habilidades motoras que por eso tardamos más tiempo en poder caminar. "Con respecto al momento en que se comienza a caminar, esas suposiciones están equivocadas", afirmó Garwicz. "Es posible, usando nuestro modelo y datos tomados de otros mamíferos, pronosticar el momento en que un bebé humano comenzará a caminar pese al hecho de que caminamos sobre dos piernas, pese al hecho de que tenemos un cerebro más grande y pese al hecho de que aprendemos muchas otras cosas". El descubrimiento también sugiere que la cabeza humana no es sólo el resultado de un desarrollo del cerebro de primates no-humanos. En lugar de eso, nuestros cerebros tal vez son muy similares a los de otros animales, donde la única excepción en realidad es la duración - el tiempo que tienen asignados nuestros cerebros para desarrollarse. "Al incrementar el tiempo de desarrollo, maduramos un cerebro que es mucho más grande y mucho más complejo y que a primera vista parecería tan diferente a otras especies", explicó Garwicz. "Pero tal vez los principios subyacentes y los pilares del desarrollo son similares en especies distintas". Los colegas de Garwicz incluían a Maria Christensson, de la Universidad de Lund, y a Elia Psouni, de las Universidades de Lund y de Kristianstad, en Suecia. http://www.livescience.com/ hace una crónica de los adelantos e innovaciones realizados diariamente en la ciencia y la tecnología. Analizamos los errores que frecuentemente aparecen en torno a descubrimientos científicos y damos explicaciones breves y provocativas con un cierto ingenio y estilo.

Un Mercosur con Venezuela


Por: Julio María Sanguinetti - Montevideo - Finalmente, el Senado brasileño dio su aprobación al ingreso de Venezuela en el Mercosur, después de tres años de idas y venidas, en los que una mayoría muy hostil retuvo la decisión. La mayoría logró ahora culminar con el proceso de adhesión, al que sólo le resta la aprobación de Paraguay, donde, por el momento, la actitud parlamentaria es negativa. El episodio es relevante. Cambia los equilibrios internos del Mercosur, su imagen hacia el exterior y hasta su estilo. Esto resulta es particularmente grave en el contexto de un Mercosur estancado, que no avanza en las coordinaciones macroeconómicas. Dentro del actual Mercosur, la Argentina y Brasil viven en un clima de represalias comerciales recíprocas y Uruguay sufre el insólito cierre de un puente internacional sobre el río Uruguay desde hace tres años, aun contra la decisión de los tribunales regionales. Ante todo, cabría preguntarse si es compatible la economía venezolana con los acuerdos del Mercosur, cuya esencia es la libertad comercial, la "libre circulación de bienes, servicios y factores productivos entre los países", como reza el artículo primero del tratado constitutivo. Es obvio que este sistema no puede funcionar con un país que fija cupos de importación, certificados previos y autorizaciones caso por caso para comprar la moneda extranjera correspondiente a una importación. El Mercosur, además, como toda zona de libre comercio, tiene un arancel externo común, que regula las importaciones desde fuera del área y del cual ni se ha hablado. Incongruencias, todas ellas, que aparecen como la natural consecuencia de que el Mercosur es un acuerdo entre países de economía de mercado y, notoriamente, el comandante Chávez está construyendo el socialismo del siglo XXI sobre la base de una economía ampliamente intervenida por el Estado. Nadie ha negociado nada, y alegremente marchamos adelante sin saber bien adónde y para qué. O sea que Venezuela no podrá cumplir con la libertad comercial del Mercosur y nada les ofrecerá de nuevo a sus restantes socios. No olvidemos tampoco que México solicitó su incorporación hace muchos años, sin que nadie le haya respondido. Como es lógico, lo hizo cuando el Mercosur dejó de ser sureño y emprendió este proyecto por el hemisferio norte de América del Sur. Si esto ocurre en lo económico, mucho peor resulta el tema en el ámbito político. Para empezar, el Protocolo de Ushuaia exige a los socios "la plena vigencia de las instituciones democráticas". ¿Puede afirmarse esto de un país en el que se cancela la principal cadena de televisión y en el que se prohíbe la participación de centenares de candidatos a cargos parlamentarios? ¿No habría razones, por lo menos, para esperar? El gobierno venezolano, por otra parte, sigue una política exterior signada por un antiyanquismo militante, que no es la política de ninguno de los socios. Práctica, además, un estilo que rompe con todos los códigos del derecho internacional. El presidente Chávez se introduce en la política interna de los países, comenta sus actos, amenaza y hasta insulta, como lo hizo el otro día, en Copenhague, nada menos que al presidente de los Estados Unidos. ¿Es bueno, es saludable, introducir en una organización como la nuestra, de tan trabajosa andadura, los conflictos que genera esta verborragia improvisadora? ¿Qué le diremos a Colombia cuando salga con sus discursos y agresiones, antes o después de cada cumbre? ¿Nuestros gobiernos no se sienten incómodos, cuando es notorio que su aproximación a Venezuela se basa en una grosera diplomacia de chequera? Ingresada en nuestro espacio sin que le hayamos exigido contrapartida alguna, Venezuela adquiere, además, un poder de veto sobre nuestras decisiones. Poco o nada se ha hablado de este tema, que pasa a ser central. El Mercosur es un acuerdo de países del Cono Sur, vecinos y demócratas, realmente compatibles. ¿Cuál es la necesidad de incorporar a quien notoriamente está movido por otros intereses? Chávez quiere fortalecer el ALBA, o sea, el eje populista del continente, y arrastrar al Mercosur a su zona de influencia. Está en su derecho de intentarlo. Pero ello es contradictorio con la política de nuestros Estados, dificultará su inserción con otros espacios económicos y mostrará al mundo internacional el feo rostro de la peor América latina: la del autoritarismo, la de los gobernantes personalistas y exhibicionistas, la de la demagogia irresponsable. Con superficialidad, se dice que una cosa es Venezuela y otra el gobierno actual. Por supuesto, una cosa es España y otra era Franco, pero si hoy siguiera gobernando el "Caudillo por la Gracia de Dios", la Madre Patria no estaría en la Unión Europea. Con la misma banalidad se dice que más vale tenerlo cerca que lejos, como si no pudiera manejarse esta relación como hasta hoy, sin añadir a nuestro acuerdo a quien transita por tan peligrosos caminos. Da la impresión de que hay gobernantes que les temen a sus insultos y visten eso con la presunta estrategia inteligente de no aislar a quien tiene acceso a todos los ámbitos de actuación. Pero él no tiene por qué ser socio de aquellos Estados que viven la democracia en su realidad. (Subrayados y resaltados, LM). Infortunadamente, como dijo días pasados O Globo , ahora "evitar el suicidio del Mercosur está en manos del Senado de Paraguay". No deberíamos haber llegado a ese punto.